Genealogía LII. Grada 114. Carlos Sánchez

Seguimos con la familia de Francisco de Peñaranda, el médico de origen judeoconverso que emparedó libros prohibidos en su casa de Barcarrota a mitad del siglo XVI por miedo a la Inquisición.

Francisco de Peñaranda nace en Llerena entre 1488 y 1490. Aparece en Barcarrota en 1510 como bachiller de artes (paso anterior a ser médico) y testigo de un testamento de un barcarroteño, en el que también comparecen como testigos otras personas de linajes judeoconversos. En un censo de Barcarrota de 1538 consta como pechero. Se estuvo moviendo entre Barcarrota, donde vivió 50 años, Sevilla y Portugal. Casó con Guiomar Enríquez, de origen o vecindad sevillana, con quien tuvo varios hijos, entre ellos Hernando Enríquez, también médico, que fue en 1535 a las Américas; tras pasar por Panamá se estableció en Cuzco, donde tuvo un negocio de hierbas medicinales e incluso una compañía mercantil, cuyo capital se quedaron sus socios al morir Hernando, apoyando a Almagro en la guerra contra Pizarro en 1541, lo que provocó un pleito en Sevilla en el que Francisco de Peñaranda reclamó la parte que le correspondía a su hijo.

Otro hijo fue Juan Sánchez, también médico, y consta como pechero en el censo de Barcarrota de 1538; se estableció en Zafra para ejercer su profesión y casó con Leonor Méndez, con quien tuvo varios hijos.

Su hija Ana Enríquez casó con Hernando de la Rocha, letrado de origen jerezano, al que su suegro otorgó poder para el pleito por los caudales de su cuñado Hernando Enríquez, con el que podía desde cobrar de los bienes del difunto hasta negociar con el metal precioso. Ese era el capital que Peñaranda había prometido a De la Rocha (2.000 castellanos de oro, una auténtica fortuna) al contraer matrimonio con su hija. Siendo Hernando de la Rocha vecino de Badajoz alcanzó un puesto de alta responsabilidad en el gobierno municipal, además de gozar de una saneada fortuna y de relevancia profesional.

Otra de sus hijas casó con Francisco Dalva o de Alba, natural de Jerez de los Caballeros, y tuvieron una hija.

Leonor Enríquez casó en Barcarrota con otro médico, Juan Pérez, del linaje barcarroteño de los Pérez-San Juan; vivieron en Villanueva del Fresno y tuvieron varios hijos.

La mayoría de sus hijos casaron con personas del círculo judeoconverso, como medio para defenderse de los cristianos viejos, quienes tampoco querrán tener ningún contacto con esos nuevos cristianos.

Fuente:
Serrano Mangas. Fernando. ‘El secreto de los Peñaranda. El universo judeoconverso de la Biblioteca de Barcarrota. Siglos XVI y XVII’. Editorial: Biblioteca de Extremadura, Badajoz, 2010.

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