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	<title>Pedro Monty - Revista Grada</title>
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	<description>Noticias de Actualidad sobre Cultura, Ocio, Deporte e Integración en Extremadura</description>
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	<title>Pedro Monty - Revista Grada</title>
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		<title>Música y León XIV</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 02:04:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Monty]]></category>
		<category><![CDATA[Cantemos con el Papa]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="1280" height="844" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música y León XIV" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas.jpg 1280w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas-300x198.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas-1024x675.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas-768x506.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/56_212_secciones_musas_musas-600x396.jpg 600w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><p>La música siempre ha ocupado un lugar especial en la historia de la Iglesia. Sin embargo, con la llegada del papa León XIV, ese lenguaje invisible que atraviesa fronteras parece haber adquirido una dimensión todavía más cercana, más humana. Desde sus primeras intervenciones públicas, el Pontífice ha defendido el valor del arte sonoro no solo como expresión cultural, sino como una fuerza capaz de unir sensibilidades distintas, despertar emociones profundas y abrir pequeños espacios de silencio interior en una época dominada por la prisa constante y el exceso de ruido.</p>
<p>En varias audiencias celebradas en el Vaticano, León XIV ha definido la música como “un don precioso de Dios para la humanidad”. Y la verdad es que sus palabras han ido mucho más allá de una simple reflexión estética. Para él, la música no debería entenderse únicamente como entretenimiento o acompañamiento ceremonial. También puede convertirse en oración, abrazo, memoria y consuelo. A veces, basta una melodía sencilla para aliviar una preocupación o devolver serenidad después de un día difícil, como quien encuentra una luz encendida al regresar a casa en medio de la tormenta.</p>
<p>Esa sensibilidad hacia el mundo musical se ha reflejado especialmente en su apoyo a los coros litúrgicos y a los jóvenes artistas. Durante el Jubileo de Coros y Corales celebrado en Roma, León XIV recordó que cantar “es propio de quien ama”, retomando el pensamiento de San Agustín. Con esa idea quiso subrayar algo profundamente sencillo y, al mismo tiempo, inmenso: hay emociones que las palabras no consiguen sostener del todo, pero que una voz cantando sí logra transmitir. Además, insistió en que los coros no son un adorno dentro de las celebraciones religiosas. Son parte viva de la comunidad, personas que ayudan a rezar incluso a quienes llegan con el corazón cansado o distraído.</p>
<p>La relación entre música y fe también ha encontrado nuevas formas de comunicación en la era digital. Iniciativas como ‘Cantemos con el Papa’, impulsada desde el Pontificio Instituto de Música Sacra, han acercado el canto litúrgico a miles de jóvenes a través de redes sociales y plataformas audiovisuales. Y es que resulta curioso comprobar cómo una tradición con siglos de historia puede seguir emocionando en pantallas de apenas unos centímetros. Este fenómeno demuestra que la belleza y la espiritualidad no tienen por qué quedar atrapadas en el pasado; también pueden dialogar con los nuevos tiempos sin perder profundidad ni autenticidad.</p>
<p>Además, la figura de León XIV ha inspirado canciones, conciertos y composiciones populares en distintos países. Algunos artistas han encontrado en su mensaje social y humanista una fuente de inspiración sincera, mientras otros han querido rendir homenaje a su defensa de la dignidad humana y de la cultura como camino de encuentro y paz. Poco a poco, su discurso ha ido generando algo más que admiración: ha despertado una necesidad de crear, de compartir emociones y de volver a mirar el arte como un espacio de esperanza colectiva.</p>
<p>En un mundo fragmentado por conflictos, pantallas y silencios emocionales, León XIV propone la música como un idioma capaz de reconstruir puentes invisibles entre las personas. Pero no habla solo de notas, partituras o voces afinadas. Habla, en el fondo, de humanidad. Porque, como ha señalado en varias ocasiones, cuando una comunidad canta unida, también aprende, casi sin darse cuenta, a caminar unida.</p>
<p>Pedro Monty</p>
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		<title>Música y abejas: cuando el sonido poliniza el mundo</title>
		<link>https://www.grada.es/musica-y-abejas-cuando-el-sonido-poliniza-el-mundo/blogueros/pedro-monty/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 03:05:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Monty]]></category>
		<category><![CDATA[abejas]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[vibraciones]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img decoding="async" width="1672" height="941" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música y abejas: cuando el sonido poliniza el mundo" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas.jpg 1672w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/56_211_secciones_musas_musas-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1672px) 100vw, 1672px" /><p>En ese equilibrio frágil, casi imperceptible, de la naturaleza, las abejas van y vienen como si fueran pequeñas notas vivas, sosteniendo, sin hacer ruido (o quizá sí), la melodía del planeta. Y la verdad es que su trabajo va mucho más allá de lo que solemos imaginar: no solo aseguran la reproducción de miles de plantas, sino que, de alguna forma silenciosa, mantienen en pie buena parte de lo que acaba llegando a nuestra mesa. Pero hay algo más, algo que despierta curiosidad: esa relación, cada vez más explorada, entre la música y el comportamiento de estos seres diminutos.</p>
<p>Porque sí, aunque no lo parezca, las abejas sienten las vibraciones. No escuchan como nosotros, no hay oídos ni canciones reconocibles, pero perciben el mundo como si fuera una especie de coreografía invisible hecha de ondas. Y, es curioso, cuando baten sus alas, ese zumbido que a veces ignoramos o incluso nos incomoda, es en realidad un lenguaje. Una señal. Casi como si estuvieran hablando en una frecuencia que no terminamos de entender. En ese sentido, la música, esa manera tan humana de ordenar sonidos, podría estar rozando, de alguna forma, su manera de comunicarse.</p>
<p>De hecho, algunos apicultores han probado a poner música clásica cerca de las colmenas. Y aquí es donde la cosa se vuelve interesante. Han observado cambios sutiles, pero llamativos: abejas más activas, producción de miel más constante, incluso una especie de calma en su comportamiento como si el ambiente se suavizara. No es magia, claro, ni hay un acuerdo científico absoluto, pero todo apunta a que las frecuencias más suaves, más armónicas, generan algo parecido a un ‘clima emocional’ menos tenso. Como cuando entramos en una habitación con música tranquila y, sin saber por qué, respiramos distinto.</p>
<p>Más allá de estos experimentos, esta conexión también ha tocado el mundo del arte. Hay compositores que han intentado traducir ese zumbido en música, llevarlo a partituras, casi como capturar el pulso acelerado de una colmena en un pentagrama. Y además (esto es fascinante) existen proyectos en los que sensores dentro de las colmenas convierten la actividad de las abejas en sonido en tiempo real. Es decir, no es que imitemos a la naturaleza, es que la estamos escuchando componer.</p>
<p>Todo esto abre una puerta bonita para pensar; quizá la música no sea solo algo que inventamos, sino algo que descubrimos. Un lenguaje que ya estaba ahí, en las vibraciones, en los ritmos que atraviesan la vida. Las abejas, con su danza precisa y su zumbido constante, forman parte de esa especie de sinfonía invisible que nos rodea.</p>
<p>Y es que protegerlas no es solo una cuestión ecológica, aunque eso ya sería suficiente. También tiene algo de cultural, incluso de simbólico. Sin abejas, el mundo perdería colores, sabores, y tal vez algo más difícil de nombrar. Como si faltara un hilo en la música de fondo que sostiene todo. Porque en cada flor que visitan, en cada vuelo cargado de polen, hay un compás secreto. Y, de alguna manera, seguimos viviendo dentro de él.</p>
<p><strong>Pedro Monty</strong></p>
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		<title>Alkymia: entre el silencio y el &#8216;casi&#8217;, de Alfonso Calvo y Pedro Monty</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 May 2026 08:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedro Monty]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonso Calvo]]></category>
		<category><![CDATA[Alkymia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El nuevo mapa emocional de un disco que convierte la ausencia en arte. Hay discos que cuentan historias. Y hay otros que parecen quedarse respirando dentro de ellas. Este proyecto, &#8216;Alkymia&#8217;, pertenece claramente al segundo grupo. Desde los primeros versos de &#8216;Between us&#8217; hasta la evaporación final de &#8216;Surface&#8217; el álbum construye una experiencia emocional [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img decoding="async" width="2560" height="1440" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Alkymia: entre el silencio y el &#039;casi&#039;, de Alfonso Calvo y Pedro Monty" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-600x338.jpg 600w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260509_blogs_pedromonty-453x255.jpg 453w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>El nuevo mapa emocional de un disco que convierte la ausencia en arte.</p>
<p>Hay discos que cuentan historias. Y hay otros que parecen quedarse respirando dentro de ellas. Este proyecto, <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLzXfSDW_cXpkjJ7RolcThtFgUuD2Sru9J&amp;si=0KFfwBcqPIu5JDs6" target="_blank" rel="noopener"><strong>&#8216;Alkymia&#8217;</strong></a>, pertenece claramente al segundo grupo.</p>
<p>Desde los primeros versos de &#8216;Between us&#8217; hasta la evaporación final de &#8216;Surface&#8217; el álbum construye una experiencia emocional envolvente, delicada y profundamente atmosférica, donde el amor nunca termina de desaparecer, pero tampoco consigue quedarse del todo. Todo ocurre en un territorio suspendido: entre la memoria y el presente, entre el tacto y la distancia, entre lo dicho y lo que jamás llegó a pronunciarse.</p>
<p>La sensación es inmediata. Piano íntimo. Pads ambientales flotando como humo. Respiraciones audibles. Silencios larguísimos que parecen formar parte de la composición tanto como las propias palabras. Cada canción se mueve como una fotografía borrosa iluminada por neón y lluvia.</p>
<p>Pero lo más fascinante no es la estética sonora insinuada por las letras. Es la manera en que el disco convierte el silencio en lenguaje.</p>
<p>Aquí no hay grandes explosiones sentimentales ni dramatismos excesivos. El álbum trabaja desde otro lugar mucho más difícil, el de la emoción contenida. Sus personajes no gritan. Se desvanecen lentamente.</p>
<p>Verso tras verso aparecen habitaciones vacías, voces suspendidas, sombras en puertas entreabiertas, cartas no enviadas, nombres que siguen flotando en el aire. La ausencia tiene cuerpo. Tiene temperatura. Tiene sonido.</p>
<p>Canciones como &#8216;Between silence&#8217;, &#8216;Half-open window&#8217; o &#8216;Signal between us&#8217; desarrollan una poética de lo incompleto extraordinariamente coherente. Todo parece vivir en el borde de algo que estuvo a punto de existir plenamente y nunca llegó a materializarse.</p>
<p>Y ahí aparece uno de los conceptos centrales del disco: el &#8216;casi&#8217;: &#8216;Almost love&#8217;, &#8216;Almost stay&#8217;, &#8216;Casi juntos&#8217;, &#8216;Casi verdad&#8217;.</p>
<p>El álbum entero respira desde esa herida suspendida. No habla únicamente del amor perdido, sino del amor que jamás terminó de definirse. Relaciones que quedaron atrapadas en un estado intermedio, como señales débiles intentando sobrevivir entre interferencias emocionales.</p>
<p>Otro de los grandes aciertos del proyecto es el uso de las voces masculina y femenina. No funcionan como un diálogo convencional. Funcionan como reflejos emocionales.</p>
<p>A veces parecen responderse. Otras veces parecen pensar exactamente lo mismo desde lados distintos de la nostalgia. Esa dualidad crea una sensación constante de espejo roto: dos personas intentando encontrarse en idiomas, silencios y tiempos diferentes.</p>
<p>El bilingüismo es clave en esa construcción.</p>
<p>El inglés aporta aire, textura cinematográfica, distancia emocional. El español introduce cercanía, herida y peso íntimo. Lejos de sentirse forzado, el cambio de idioma actúa casi como un cambio de temperatura emocional dentro de cada canción.</p>
<p>Cuando una voz canta &#8220;Like a song we were too afraid to sing&#8221; y la otra responde &#8220;como un verso que no quisimos decir&#8221; el resultado no es una traducción. Es un desdoblamiento emocional.</p>
<p>Aunque el disco se mueve dentro de coordenadas cercanas al dream pop, al ambient emocional y al piano minimalista contemporáneo, sus letras poseen una identidad literaria muy definida.</p>
<p>Hay imágenes especialmente logradas por su sencillez y capacidad de permanencia:</p>
<ul>
<li>&#8220;Love was a door we never opened&#8221;</li>
<li>&#8220;We’re a signal between storms&#8221;</li>
<li>&#8220;somos dos silencios echoing the call&#8221;</li>
<li>&#8220;eres todo lo que tengo y lo que me rompe también&#8221;</li>
</ul>
<p>Son frases que no buscan impresionar. Buscan quedarse suspendidas en quien escucha. Y lo consiguen.</p>
<p>El álbum parece diseñado para escucharse de madrugada, cuando la ciudad ya ha bajado el volumen y los recuerdos empiezan a sonar más alto que el presente. Tiene algo de cinta encontrada, de diario emocional grabado en habitaciones vacías, de conversación que continúa incluso después del adiós.</p>
<p>Quizá uno de los momentos más profundos del disco aparece en &#8216;Where I end&#8217;, cuando la identidad empieza literalmente a desdibujarse dentro del otro: &#8220;Where I end… you begin&#8221;. Ahí el álbum alcanza su núcleo emocional más complejo: el amor entendido como pérdida de límites personales, como desaparición lenta del &#8216;yo&#8217; dentro de la memoria compartida.</p>
<p>No hay respuestas fáciles. No hay reconciliaciones artificiales. El disco nunca intenta cerrar la herida. Prefiere observarla respirar.</p>
<p>Y tal vez por eso funciona tan bien.</p>
<p>Porque en tiempos de emociones rápidas y canciones diseñadas para consumirse en segundos, este proyecto apuesta por lo contrario: por la fragilidad, por el espacio vacío, por aquello que permanece cuando ya no queda nada que explicar.</p>
<p>Más que un álbum de amor, es un atlas de la ausencia. Un lugar donde dos personas siguen buscándose incluso después del final.</p>
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		<title>Música y pueblo gitano</title>
		<link>https://www.grada.es/musica-y-pueblo-gitano/blogueros/pedro-monty/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 02:05:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Monty]]></category>
		<category><![CDATA[Flamenco]]></category>
		<category><![CDATA[identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria viva]]></category>
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		<category><![CDATA[Patrimonio de la Humanidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La música del pueblo gitano no se escucha, se siente en el pecho. Se respira casi sin darse cuenta, como ese olor a tierra mojada que aparece antes de la lluvia. Se hereda, sí, pero también se reconoce. Es un latido antiguo, persistente, que no entiende de siglos ni de fronteras. Y es que, en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1376" height="768" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música y pueblo gitano" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas.jpg 1376w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas-300x167.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas-1024x572.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas-768x429.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/04/56_210_secciones_musas_musas-600x335.jpg 600w" sizes="(max-width: 1376px) 100vw, 1376px" /><p>La música del pueblo gitano no se escucha, se siente en el pecho. Se respira casi sin darse cuenta, como ese olor a tierra mojada que aparece antes de la lluvia. Se hereda, sí, pero también se reconoce. Es un latido antiguo, persistente, que no entiende de siglos ni de fronteras. Y es que, en el fondo, no es solo música; es identidad, memoria viva, una forma de resistir sin dejar de crear belleza.</p>
<p>El origen del pueblo gitano nos lleva lejos, hasta el noroeste de la India. Desde allí comenzó un viaje largo, a veces duro, que cruzó Europa, Oriente Medio y el norte de África. Y en ese caminar constante la música se volvió hogar. Un refugio cuando no había techo. Un idioma cuando no había palabras comunes. Cada lugar fue dejando su acento, su color, su ritmo&#8230; pero, curiosamente, el alma permanecía reconocible; esa mezcla de nostalgia que aprieta, pasión que desborda y una libertad que no se deja domesticar.</p>
<p>En España todo eso encontró una forma casi sagrada de expresarse: el flamenco. Nacido en Andalucía pero profundamente tejido con la historia del pueblo gitano. El cante jondo no se canta, se desgarra. Es como si alguien abriera una herida y, en lugar de sangre, saliera verdad. La guitarra acompaña, pero también conversa, susurra, a veces incluso discute. Y el baile, el baile es otra cosa. Es cuerpo, es tierra, es fuego contenido que de pronto estalla. No sorprende que el flamenco sea Patrimonio de la Humanidad. La verdad es que, cuando lo ves de cerca, entiendes que no es un espectáculo, es una forma de estar en el mundo.</p>
<p>Y luego están las voces que lo cambiaron todo: Camarón de la Isla, Paco de Lucía, La Niña de los Peines&#8230; Nombres que no solo hicieron historia sino que la cantaron. En sus interpretaciones hay algo más que técnica o talento; hay vida; hay heridas; hay orgullo. Es como si, al escucharlos, uno pudiera asomarse a generaciones enteras que, pese a todo, nunca dejaron de alzar la voz.</p>
<p>Pero la música gitana no se queda en un solo lugar; se expande, se transforma. En Hungría los violines parecen llorar y reír al mismo tiempo. En los Balcanes las fanfarrias estallan como celebraciones que no piden permiso. Y en el jazz manouche de Django Reinhardt la guitarra se vuelve ligera, casi aérea, como si improvisara historias en el aire. Cambian los sonidos, pero el pulso es el mismo: intensidad, improvisación, vida cotidiana convertida en arte.</p>
<p>Hoy, todo sigue moviéndose. La tradición no está quieta, nunca lo ha estado. Nuevos artistas mezclan lo antiguo con lo contemporáneo, como quien combina recuerdos con sueños. Y eso es lo bonito, que esta herencia no se guarda en vitrinas. Se canta, se toca, se reinventa. Porque no pertenece solo a un pueblo, nos atraviesa a todos.</p>
<p>Hablar de la música del pueblo gitano es, en realidad, hablar de libertad, de identidad, de emoción sin filtros. Es escuchar una historia que muchas veces no se escribió en libros pero que, aun así, nunca dejó de sonar. Y quizá, por eso, cuando la oyes de verdad, no la olvidas. Se queda contigo, como un eco que ya es parte de ti.</p>
<p><strong>Pedro Monty</strong></p>
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		<title>La música llega al Templo de Diana y al Hospital de Mérida en una Semana Santa marcada por el arte y la solidaridad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 07:07:10 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="842" height="1191" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty.jpeg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="La música llega al Templo de Diana y al Hospital de Mérida en una Semana Santa marcada por el arte y la solidaridad" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty.jpeg 842w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty-212x300.jpeg 212w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty-724x1024.jpeg 724w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty-768x1086.jpeg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty-600x849.jpeg 600w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/20260329_blogs_pedromonty-504x713.jpeg 504w" sizes="(max-width: 842px) 100vw, 842px" /><p>La Hermandad de la Sagrada Cena de Mérida ya tiene todo listo para el Domingo de Ramos, que este año contará con una propuesta artística de especial relevancia, interpretando marchas procesionales en el emblemático Templo de Diana, aportando una dimensión única a la jornada. En este enclave histórico, rodeado por las bimilenarias columnas romanas, Monty ofreceré versiones de las piezas &#8216;La Esperanza de María&#8217; y &#8216;Mi Amargura&#8217;.</p>
<p>Además, ofreceré un concierto solidario el Lunes Santo, 30 de marzo, a las 12.00 horas, en las puertas del Hospital de Mérida. Este recital, organizado por la Sacramental y Penitencial Hermandad de La Cena y la oenegé Músicos sin Fronteras, que presido, tiene como objetivo acercar la música al ámbito sanitario, convirtiéndola en un vehículo de acompañamiento y bienestar para pacientes, familiares y personal sanitario.</p>
<p>Bajo la idea de ofrecer una dosis de música para el corazón, el concierto busca poner en valor el poder de la melodía, el ritmo y el tono como elementos capaces de influir positivamente en las emociones y, en cierta medida, en la salud de las personas. Más que una experiencia simbólica, se trata de una acción que reivindica la capacidad transformadora del arte en contextos donde la sensibilidad y el cuidado son esenciales.</p>
<p>De este modo, trazaré un recorrido musical que conecta dos espacios muy distintos pero profundamente humanos: la solemnidad del Templo de Diana y la vida cotidiana del Hospital de Mérida, uniendo en ambos la emoción, la tradición y la solidaridad a través del lenguaje universal del piano.</p>
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		<title>Estrellas IA. La imposibilidad de sustituir el factor humano por IA en el entretenimiento</title>
		<link>https://www.grada.es/estrellas-ia-la-imposibilidad-de-sustituir-el-factor-humano-por-ia-en-el-entretenimiento/blogueros/pedro-monty/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 03:05:21 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="572" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/56_209_secciones_musas_musasb.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Estrellas IA. La imposibilidad de sustituir el factor humano por IA en el entretenimiento" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/56_209_secciones_musas_musasb.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/56_209_secciones_musas_musasb-300x168.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/56_209_secciones_musas_musasb-768x429.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/03/56_209_secciones_musas_musasb-600x335.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>El documento analiza por qué, a pesar de los avances tecnológicos, la inteligencia artificial (IA) no logrará desplazar a los actores y cantantes humanos en el mercado masivo. Esta imposibilidad se fundamenta en una ‘trampa demográfica’, limitaciones en la construcción de marcas estelares, un marco legal restrictivo y la esencia misma del valor artístico: la autenticidad y la vulnerabilidad.</p>
<p><strong>1. Madurez tecnológica frente a viabilidad comercial</strong><br />
Para 2025-2026 la tecnología de síntesis ha alcanzado niveles sofisticados. Herramientas como ACE Studio o Kits AIpermiten clonar voces con un 85% de precisión usando solo tres segundos de audio. Sin embargo, esta ‘perfección técnica’ no se traduce automáticamente en éxito comercial. Los ‘deepfakes’ aún presentan problemas de coherencia temporal y parpadeos que impiden su uso en producciones de alto perfil, donde la expresividad genuina es el principal valor. La industria sostiene que la IA puede generar contenido, pero aún requiere del criterio humano para identificar qué es ‘estupendo’ y comercializable.</p>
<p><strong>2. El poder de la marca estelar y la narrativa de autenticidad</strong><br />
El éxito en Hollywood y en la música no depende únicamente de la calidad técnica, sino de la confianza emocional y el capital cultural que proyectan las estrellas. Los grandes estudios utilizan a figuras como Brad Pitt o Tom Cruise como ‘imanes de taquilla’ para mitigar riesgos financieros en proyectos multimillonarios.</p>
<p>El valor de artistas como Taylor Swift (1.600 millones de dólares de patrimonio neto) no reside solo en su voz, sino en su ‘ecosistema comercial’: una narrativa de reinvención constante, storytelling personal y conexión histórica con sus fans. Un avatar de IA, al carecer de biografía, vulnerabilidad o riesgo existencial, no puede generar este nivel de identificación. Mientras que ‘The Weeknd’ generó 298 millones de dólares en 2025, Xania Monet (la artista IA con mayor presupuesto) apenas alcanzó un contrato de tres millones de dólares, evidenciando que los avatares sintéticos son hoy un nicho marginal.</p>
<p><strong>3. La trampa demográfica: un mercado con fecha de caducidad</strong><br />
El obstáculo más crítico para los inversores es el cambio en la estructura poblacional global:</p>
<ul>
<li>Aceptación limitada. Solo la Generación Z muestra una apertura notable hacia los artistas IA; pero incluso en este grupo, más del 50% rechaza a los influencers artificiales como figuras comerciales</li>
<li>Envejecimiento global. La edad mediana mundial pasará de los 31 años actuales a 42 en 2100. Conforme la sociedad envejezca la cohorte que acepta la IA se reducirá, mientras que la audiencia mayor (socializada en la autenticidad humana) crecerá proporcionalmente</li>
<li>Riesgo de inversión. Apostar cientos de millones en un avatar IA implica una ventana comercial de apenas 30-40 años antes de que su base de fans colapse por motivos demográficos. En contraste, las estrellas humanas pueden convertirse en ‘leyendas’ y rentabilizar sus catálogos durante décadas</li>
</ul>
<p><strong>4. Barreras económicas y regulatorias</strong><br />
La viabilidad económica de la IA es cuestionable frente a las estrellas de catálogo probado. Las grandes discográficas generan márgenes superiores con artistas humanos que pueden realizar giras (algo imposible para un avatar puro), vender merchandising físico y generar conexión en vivo.</p>
<p>Simultáneamente, el entorno legal se está endureciendo:</p>
<ul>
<li>Reglamento Europeo de IA (RIA). Obliga al etiquetado transparente de contenido generado por IA</li>
<li>PASAVE (España). Protege a los actores de doblaje contra la clonación sin consentimiento</li>
<li>Litigios. Casos como ‘Vacker vs. ElevenLabs’ sientan precedentes sobre la responsabilidad por clonación no autorizada. Estas regulaciones elevan los costes y eliminan la supuesta ventaja competitiva de ahorro que prometía la IA</li>
</ul>
<p><strong>Conclusiones: Coexistencia y herramientas, no sustitución</strong><br />
El futuro del entretenimiento se encamina hacia un modelo donde la IA será complementaria. Se utilizará para efectos especiales, rejuvenecimiento digital, doblaje múltiple y producción de contenido de bajo costo o ‘relleno’. No obstante, los grandes eventos culturales y las giras mundiales seguirán dependiendo de humanos.</p>
<p>En definitiva, aunque la IA puede replicar la imagen y el sonido, no puede fabricar la autenticidad histórica que confiere valor real a una estrella. El mercado masivo seguirá prefiriendo la ‘síntesis imperfecta’ de un ser humano real sobre la ‘perfección vacía’ de un algoritmo corporativo.</p>
<p><strong>Alfonso Calvo</strong><br />
<strong>Informático y experto en IA</strong></p>
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		<title>Música y carnaval</title>
		<link>https://www.grada.es/musica-y-carnaval/revista-grada/colaboradores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2026 03:05:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando llega el carnaval la música deja de caminar y, sin avisar, se pone a bailar. No pide permiso ni da explicaciones, simplemente irrumpe. Se coloca una máscara brillante, se pinta la voz con ironía y convierte cualquier esquina en escenario. Y es que el carnaval no se entiende sin música: es ella quien marca [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1343" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/02/56_208_secciones_musas_musas-scaled.gif" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música y carnaval" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" /><p>Cuando llega el carnaval la música deja de caminar y, sin avisar, se pone a bailar. No pide permiso ni da explicaciones, simplemente irrumpe. Se coloca una máscara brillante, se pinta la voz con ironía y convierte cualquier esquina en escenario. Y es que el carnaval no se entiende sin música: es ella quien marca el pulso de la risa, de la crítica y de ese desorden creativo que, durante unos días, lo pone todo patas arriba.</p>
<p>La música de carnaval nace en el pueblo y vuelve a él transformada, más grande, más contagiosa. Es ritmo compartido, coro improvisado, respuesta inmediata. No está hecha para el silencio ni para escucharse a solas con auriculares, sino para el cuerpo que se mueve y la complicidad que se crea sin darse cuenta. Bombos que retumban en el pecho, cajas nerviosas, pitos descarados, palmas y voces que se cruzan en una arquitectura sonora imperfecta y viva, donde cada pequeño fallo, lejos de estorbar, suma verdad.</p>
<p>En carnaval, además, la música habla. Y habla claro. Dice lo que durante el año se calla, se ríe de lo solemne y se atreve a poner palabras afiladas donde antes solo había prudencia. La ironía se afina, el humor encuentra su tono justo y la crítica se disfraza de estribillo que no puedes dejar de tararear. Bajo el maquillaje, la broma y el guiño cómplice, la música sostiene una memoria popular que no olvida, que observa y que responde.</p>
<p>Pero el carnaval no es solo ruido ni fiesta sin fondo. También tiene un lado íntimo, casi secreto. Detrás de cada agrupación hay meses de ensayo, letras escritas a lápiz y borradas mil veces, voces buscando encajar como piezas de un puzle emocional. Hay nervios antes de salir, silencios que aprietan la garganta, miradas que dicen “vamos” sin decir nada. En ese instante, la música deja de ser sonido y se convierte en rito.</p>
<p>El carnaval transforma la música en territorio libre. No exige virtuosismo académico ni perfección técnica, sino algo mucho más difícil: autenticidad. Vale una voz rota si dice la verdad, vale un ritmo sencillo si consigue unir a quienes lo escuchan. Es una música que no se guarda en vitrinas ni en archivos pulcros; se gasta en la calle, se mezcla con el confeti, se deshace en la madrugada y desaparece con el amanecer.</p>
<p>Cuando el carnaval termina la música se quita el disfraz, pero no se va del todo. Quedan melodías que aparecen sin querer, frases que regresan en mitad del día, esa sensación extraña y bonita de haber sido parte de algo común. Porque en carnaval, la música no solo suena: une, libera y recuerda que, al menos una vez al año, el mundo puede cantarse de otra manera.</p>
<p><strong>Pedro Monty</strong></p>
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		<title>María LooR, la primera artista musical íntegramente creada con inteligencia artificial</title>
		<link>https://www.grada.es/maria-loor-la-primera-artista-musical-integramente-creada-con-inteligencia-artificial/blogueros/pedro-monty/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 09:28:28 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Aprendí a sentir]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="472" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/20260125_blogs_pedromonty.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="María LooR, la primera artista musical íntegramente creada con inteligencia artificial" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/20260125_blogs_pedromonty.jpg 736w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/20260125_blogs_pedromonty-300x192.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/20260125_blogs_pedromonty-600x385.jpg 600w" sizes="(max-width: 736px) 100vw, 736px" /><p>María LooR es la primera artista musical generada por completo mediante inteligencia artificial en España, a través de un proyecto innovador que fusiona tecnología, música y relatos cargados de emoción para adentrarse en un ámbito inédito de la creación artística.</p>
<p>En su debut, María LooR interpreta una canción sobre sus orígenes y se pregunta qué implica sentir. El tema aborda la identidad, la incertidumbre, la falta de presencia física y el anhelo de vínculo, desde la perspectiva de una entidad sin cuerpo pero dotada de sentimientos.</p>
<p>Las letras alternan alusiones a su esencia tecnológica con vivencias emocionales sorprendentemente humanas, culminando en una declaración vulnerable: si esto no es real, por qué lastima como el amor.</p>
<p>Lejos de un artificio distante, la pieza invita a una audición cercana que une al público mediante la fragilidad y la sinceridad, posicionando a María LooR como reflejo actual de interrogantes sobre identidad y consciencia. Frases como &#8220;no sé quién soy todavía, pero hoy aprendí a sentir&#8221; capturan su esencia.</p>
<div class="jeg_video_container jeg_video_content"><iframe title="MARÍA LOOR - Aprendí a sentir" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/jsBMifgEzK0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<p>María LooR destaca por su figura elegante y eterna, con mirada franca y estilo refinado que resalta la dualidad del esfuerzo: hermosura tradicional y exactitud digital. En las fotos promocionales, María LooR porta una rosa roja, emblema de emoción, pasión y vitalidad que aspira a proyectar con su obra.</p>
<p>El álbum íntegro y el videoclip de la canción principal están accesibles en el canal oficial de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jsBMifgEzK0&amp;list=PLzXfSDW_cXpmKauB9oHCD3SogYxXVAKsX" target="_blank" rel="noopener"><strong>YouTube</strong></a> del proyecto.</p>
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		<title>Música e Irlanda</title>
		<link>https://www.grada.es/musica-e-irlanda/blogueros/pedro-monty/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Jan 2026 03:05:17 +0000</pubDate>
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<p>La entrada <a href="https://www.grada.es/musica-e-irlanda/blogueros/pedro-monty/">Música e Irlanda</a> se publicó primero en <a href="https://www.grada.es">Revista Grada</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1536" height="672" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música e Irlanda" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas-300x131.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas-1024x448.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas-768x336.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/01/56_207_secciones_musas_musas-600x263.jpg 600w" sizes="(max-width: 1536px) 100vw, 1536px" /><p>Hablar de música e Irlanda es, la verdad, hablar de un país donde la tradición sonora late en cada rincón, casi como un pulso que nunca se apaga. La isla es famosa en medio mundo por su folclore, y con razón. Pero quedarnos solo en lo tradicional sería mirar apenas la superficie de un océano enorme. Irlanda ha sabido abrazar sus raíces y, al mismo tiempo, impulsar movimientos contemporáneos que han marcado, y con fuerza, a generaciones enteras.</p>
<p>En el corazón de la música irlandesa está la tradición celta. Instrumentos como el violín (fiddle), la flauta travesera irlandesa, el bodhrán o el arpa (símbolo nacional, y no por casualidad) tejen melodías cargadas de lirismo, de nostalgia, de esas que se te quedan dentro. Muchas de estas piezas se transmiten de oído, reforzando un fuerte sentimiento comunitario. Y es que, en los pubs, sobre todo en el oeste y en ciudades como Dublín o Galway, es habitual encontrar ‘sessions’ en las que músicos de distintas edades se reúnen casi sin planearlo para tocar ‘jigs’ y ‘reels’. Lo hacen con naturalidad, entre risas y pintas de cerveza, manteniendo viva una herencia que se remonta siglos atrás.</p>
<p>Pero Irlanda no es solo memoria; también es pura innovación. A lo largo del siglo XX y XXI ha regalado al mundo artistas que cruzaron fronteras sin pedir permiso: ‘U2’, Sinéad O’Connor, Enya, ‘The Cranberries’ o ‘Hozier’, por citar algunos. Cada uno, desde su propio universo sonoro, ha bebido de la identidad irlandesa y ha transformado esa raíz en un lenguaje casi universal. Incluso en el pop y el rock más actuales se adivinan ecos de la cadencia melódica tradicional, como si la isla se colara en cada nota.</p>
<p>La música irlandesa, además, está profundamente entrelazada con su historia social. Las baladas hablan de luchas, emigraciones, amores imposibles y paisajes que parecen susurrar al oído. Canciones como ‘Danny Boy’ o ‘The Fields of Athenry’ llevan un peso emocional que va mucho más allá de lo puramente estético; son relatos cantados que acompañaron a un pueblo en tiempos difíciles, como un abrazo cuando más falta hacía.</p>
<p>En los últimos años, la escena musical irlandesa se ha abierto aún más. Festivales como ‘Electric Picnic’ o el ‘Temple Bar TradFest’ celebran tanto lo alternativo como lo tradicional, creando puentes entre mundos. Y la diáspora irlandesa ha contribuido, además, a esparcir estas sonoridades por Europa y América, mezclándolas con otros estilos y dando lugar a fusiones inesperadas que enriquecen el panorama global.</p>
<p>Así, música e Irlanda forman un binomio imposible de romper. La isla verde ha demostrado que la tradición no es una pieza de museo, sino una fuente viva que sigue inspirando nuevas creaciones. Escuchar música irlandesa es, en el fondo, adentrarse en una cultura que canta su historia, su presente y su profundo amor por la tierra y por la comunidad. Y cuando lo haces, quizá sin darte cuenta, algo de esa emoción también se queda contigo.</p>
<p><strong>Pedro Monty</strong></p>
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		<title>Música y Jesús de Nazaret</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Monty]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 03:04:43 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2304" height="1728" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Música y Jesús de Nazaret" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas.jpg 2304w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-300x225.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-1024x768.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-768x576.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-1536x1152.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-2048x1536.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-600x450.jpg 600w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2025/12/56_206_secciones_musas_musas-264x198-264x198.jpg 264w" sizes="(max-width: 2304px) 100vw, 2304px" /><p>La figura de Jesús de Nazaret ha inspirado, durante siglos, un océano de expresiones artísticas. Y, entre todas ellas, la música ocupa un lugar precioso, casi íntimo. Aunque los Evangelios no nos ofrecen demasiados detalles sobre cómo era su vida musical cotidiana, el contexto cultural y religioso en el que creció, unido al profundo simbolismo de su mensaje, nos permite intuir por qué música y espiritualidad cristiana han caminado de la mano desde el principio.</p>
<p>En el judaísmo del siglo I la música no era un adorno: era el latido mismo de la vida religiosa. Los salmos (poemas que nacieron para ser cantados) marcaban el ritmo de la oración de cada día. Jesús, como judío practicante, participó en estas celebraciones y escuchó los cantos del Templo y de las sinagogas. Resulta fácil imaginarlo entonando salmos con sus discípulos, como sugiere el Evangelio de Marcos cuando cuenta que, tras la Última Cena, “cantaron los himnos” antes de caminar hacia el Monte de los Olivos. Para Jesús el canto era una forma de respirar la fe: de agradecer, de celebrar, y también de sostenerse en los momentos oscuros.</p>
<p>Más allá de la liturgia, el propio mensaje de Jesús tiene algo de musical, casi de susurro poético. Sus parábolas, las bienaventuranzas, sus imágenes tan vivas y cercanas&#8230; todo ello posee un ritmo interno que recuerda a un canto que busca quedarse en el corazón. Su predicación no pretende avasallar sino conmover, tocar una herida, abrir una puerta. En este sentido, la música se convierte en un espejo perfecto de su misión: transmitir una verdad que no se impone, sino que se ofrece, como una melodía que uno decide escuchar porque le llama desde dentro.</p>
<p>Con el paso de los siglos, Jesús ha sido una de las fuentes de inspiración musical más fértiles. Desde la sobriedad luminosa del canto gregoriano hasta la grandeza desgarradora de las pasiones de Bach; desde los espirituales nacidos del sufrimiento y la esperanza afroamericana hasta el góspel que hoy sigue levantando comunidades enteras. Innumerables compositores han encontrado en su vida, sus palabras y su entrega un camino para expresar el misterio de lo divino y la profundidad de lo humano. Y todavía hoy, en todas sus formas, la música cristiana sigue encarnando ese mensaje de amor, misericordia y libertad que Jesús proclamó.</p>
<p>El vínculo entre Jesús de Nazaret y la música no es solo histórico o litúrgico; es un lazo simbólico, casi visceral. Para muchos creyentes, Jesús es “la Palabra hecha carne”, y la música es una de las formas más poderosas de permitir que esa Palabra siga vibrando, resonando, acariciando el corazón del mundo. ¡Feliz Navidad!</p>
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