Doce palabras de un año

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A punto de finalizar el año y en vísperas de que la Fundación del Español Urgente (Fundéu) dé a conocer la palabra del año entre las 12 finalistas, una por mes, conviene traducir al castellano su significado y su correcta transcripción para conocimiento de los hablantes y escritores en lengua castellana.

La Fundación, promovida por la Agencia Efe y BBVA, tiene en cuenta para su elección varios requisitos: que sean términos que hayan estado, en mayor o menor medida, presentes en el debate social y en los medios de comunicación; y que, por su formación, significado o dudas de uso, ofrezcan interés desde el punto de vista lingüístico y hayan sido recomendables durante el año por Fundéu-BBVA. Por otro lado, se pretende que los términos elegidos sean de uso general en todo el ámbito hispanohablante y no solo en algunas zonas concretas1.

Con estos criterios, la Fundación eligió las 12 candidatas de este año de entre los más de 250 términos a los que ha dedicado algunas de sus recomendaciones diarias sobre el uso del idioma. Son las siguientes:

Arancel. Arancel, y no tarifa, es el término adecuado para traducir ‘tariff’ en las noticias relacionadas con el comercio aduanero. El diccionario de Oxford define ‘tariff’ como «impuesto que se paga sobre los bienes que proceden de otros países o se exportan». Sin embargo, ninguna de las acepciones de tarifa incluidas en el Diccionario de la lengua española o el Diccionario del español jurídico recogen este significado. El texto en el que la Organización Mundial del Comercio establece las normas que rigen el comercio entre países se denomina Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, y no Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio. Lo adecuado es, pues, escribir: «Los aranceles de Trump al acero golpearán el gigante negocio de los enlatados».

Nacionalpopulismo. Escrita en una sola palabra, es una alternativa válida al anglicismo ‘alt-right’. Se trata de un movimiento político de liderazgo fuerte, apelación radical a la identidad nacional y gran hostilidad hacia la inmigración, la globalización, las minorías y el elitismo cosmopolita. Para referirse a este movimiento puede emplearse el término nacionalpopulsimo, pues remite al concepto que pretende expresarse de manera más transparente que derecha alternativa, traducción literal de ‘alt-right’. Se escribe en una sola palabra, sin espacio ni guion intermedios, por analogía con otras voces como nacionalsocialismo o nacionalcatolicismo, registradas en el Diccionario de la Lengua Española. Así, es mejor escribir «El nacionalpopulismo desembarca en Europa» que «La alt-right desembarca en Europa».

Microplásticos. El vocablo microplástico, que designa los fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros, se escribe en una sola palabra. Con él se designan las pequeñas piezas de plástico (menores de cinco milímetros, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) que, o bien se fabrican ya con este tamaño para ser empleadas, por lo general, en productos de limpieza e higiene, o bien se han fragmentado de un plástico mayor en proceso de deterioro. De acuerdo con la regla de escritura que establece la Ortografía académica, microplástico se escribe en una sola palabra, sin dejar un espacio ni intercalar un guion, ya que los prefijos como micro-, se escriben unidos a la palabra a la que acompañan, como normal general. Así pues, lo adecuado es escribir: «Los microplásticos constituyen el principal y más serio problema que afecta a los océanos actualmente».

Hibridar, mejor que hibridizar, es el verbo adecuado para aludir a la acción de producir híbridos. El sustantivo híbrido figura en el Diccionario de la Real Academia Española con el sentido específico de la mecánica: dicho de un motor y, por extensión, de un vehículo, que puede funcionar tanto con combustible como con electricidad. La alternativa hibridizar no aporta matices que enriquezcan o completen el sentido. Por ello, es preferible optar por «La marca japonesa ha conseguido hibridar todos sus vehículos», mejor que hibridizar.

VAR, acrónimo de la sigla inglesa ‘video assistant referee’, o acrónimo español de videoarbitraje, en una sola palabra y sin tilde, es la grafía adecuada de este compuesto y no otras variantes como vídeoarbitraje, vídeo-arbitraje ni vídeo arbitraje o videoarbitraje. Aunque como sustantivo aislado se admite tanto la grafía video como vídeo, el Diccionario Panhispánico de dudas indica que, cuando se emplea como prefijo, se escribe siempre sin tilde. Con el mismo significado se emplea también la expresión arbitraje por vídeo. Así, «Los partidos a partir de octavos serán arbitrados por video» o «La Liga tendrá videoarbitraje la próxima temporada». El árbitro encargado de realizar estas revisiones de las jugadas dudosas que pueden influir en el resultado final del partido puede denominarse asistente de vídeo o juez de video.

Procrastinar y no procastinar ni procrastrinar, es la forma adecuada de este verbo, que significa «diferir» o «aplazar». La forma procrastinar, que aparece ya en diccionarios de español del siglo XVIII, recogida en el Diccionario académico, proviene del latín procrastinäre, término que incluye la voz latina ‘cras’, mañana. Al tratarse de una voz asentada en el español, no es preciso destacarla en cursiva ni entre comillas.

MENA. El sustantivo mena proviene de la lexicalización de la sigla MENA (menor extranjero no acompañado). Gramaticalmente, mena es un sustantivo común en cuanto al género (el mena, la mena) y forma el plural añadiendo una -s (los menas). No es preciso resaltarlo con comillas ni con cursiva, aunque no es censurable hacerlo si se considera necesario indicar con ello que se trata de un término nuevo. Aunque en la lengua oral forme el plural regular que le corresponde, en la escrita es recomendable mantenerla invariable, ya que si se añade una s en mayúscula, MENAS, puede parecer que forma parte de la sigla, y añadirla en minúscula, MENAs es un recurso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español. Cuando se mantiene como sigla, la variación de género y número se expresa por medio de los determinantes y adjetivos que la acompañan (los MENA, algunas MENA, ect.). Así, «El abandono y desprotección de los MENA sigue preocupando a las autoridades», pero no «El abandono y la desprotección de los MENAS siguen preocupando a las autoridades».

Los nadie. Tanto los nadie como los nadies son plurales adecuados para hacer referencia a las personas que parecen invisibles para la sociedad. Aunque el Diccionario de la lengua española recoge la voz nadie exclusivamente como un pronombre, el diccionario de María Moliner registra esta palabra también como sustantivo, con el significado de «persona insignificante, de poca importancia o de poco carácter». Nadie como sustantivo está de moda para designar a un colectivo integrado por todas aquellas personas que parecen invisibles, de las que nadie habla o por las que la sociedad no muestra interés. Respecto al número, resulta válido emplear tanto los nadie, con el habitual plural invariable que corresponde a los pronombres, como los nadies, considerado sustantivo y marcando el plural regularmente, como se hace con otras voces sustantivadas por ejemplo, el adverbio sí, plural síes, o el pronombre yo, plural yoes, o yos). Esta palabra se encierra en el ámbito de lo sociológico, por lo que no equivale la locución nominal don nadie, de uso más general y que a menudo está cargado de un matiz peyorativo.

Micromachismo. El término micromachismo, que se utiliza para referirse al conjunto de los comportamientos, prácticas y estrategias cotidianas con las que se ejerce el poder de dominio masculino y que atentan en diversos grados contra la autonomía de las mujeres, se escribe en una sola palabra, sin espacio ni guion. El término está formado adecuadamente por el elemento compositivo micro- unido al sustantivo machismo, sin dejar espacio ni para escribir guion entre las dos palabras que la forman. En plural, la forma adecuada es micromachismos, no microsmachismos ni microsmachismo.

Descarbonizar. Los términos descarbonizar y descarbonización son adecuados para referirse al proceso de reducción de emisiones de carbono, sobre todo en forma de dióxido de carbono. Las voces descarbonizar y descarbonización cuentan con un uso asentado en este tipo de noticias medioambientales y están bien formadas a partir del sustantivo carbono. En este contexto, descarbonizar no es lo contrario de carbonizar, verbo relacionado con el carbón, sino que alude al proceso mediante el cual los países u otras entidades tratan de lograr una economía con bajas emisiones de carbono, o mediante el cual las personas tratan de reducir su consumo de carbono, de acuerdo con la definición incluida en el glosario del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Las palabras descarbonizar y descarbonización pierden la o final de carbono, del mismo modo que en ozonizar desaparece la o final de ozono (no se dice descarbonoizar ni ozonoizar). Así, «Un futuro descarbonizado implica necesariamente la electrificación de nuestra sociedad…».

Dataísmo. El sustantivo dataísmo, empleado para referirse a la filosofía centrada en los datos y en la libertad de información, es un término bien formado en español y no necesita resalte, comillas ni cursiva. Este neologismo se encuentra en los medios de comunicación en frases como «El big data» ha devenido en dataísmo: una religión que adora los datos». Formado a partir del sustantivo inglés ‘data’, que significa ‘datos’, y el sufijo español -ismo, que crea sustantivos que suelen significar ‘doctrina’, ‘escuela’ o ‘movimiento’, el término es válido en español para aludir a la filosofía en la que el dato es el rey. capaz de describir hechos, sucesos y entidades, y de formar flujos de información que vayan más allá de las teorías subjetivas.

Sobreturismo. Es un neologismo válido en español y su empleo es preferible a la voz inglesa ‘overtourism’. Con este término se alude al fenómeno de la masificación turística que sufren algunos destinos vacacionales, que pasan de ser populares a estar tan abarrotados que es imposible disfrutar de ellos y cuidarlos o gestionarlos de manera sostenible. En español, la alternativa más adecuada es emplear la voz sobreturismo, con cierto uso y bien formada a partir del elemento compositivo sobre-, que indica «intensificación» o «exceso» y el sustantivo turismo, en una sola palabra, sin espacio ni guion. Sobreturismo es, además, una voz relacionada con la turistificación, que alude al impacto que tiene la masificación turística en las ciudades, y de la que puede derivar, en ocasiones, la turismofobia2.

La primera palabra del año elegida por la Fundación fue en 2013, ‘escrache’, a la que siguieron ‘selfi’ (2014), ‘refugiado’ (2015), ‘populismo’ (2016) y ‘aporofobia’ (2017). Veremos mañana cuál es la elegida…

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1 Vid.: VAR y las otras 11 candidatas a palabra del año en castellano.

2 Vid.: Fundéu BBVA, buscador urgente de dudas, en los informes emitidos durante este año sobre los vocablos mencionados y recomendados por la Fundación.

Félix Pinero
Periodista y escritor

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A punto de finalizar el año y en vísperas de que la Fundación del Español Urgente (Fundéu) dé a conocer la palabra del año entre las 12 finalistas, una por mes, conviene traducir al castellano su significado y su correcta transcripción para conocimiento de los hablantes y escritores en lengua castellana.
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