José Antonio Ramos y Óscar de San Macario dedican su último libro a la villa cacereña de Herguijuela

Bajo el título ‘Herguijuela. Villa histórica del Conde de la Calzada’ el libro recupera la historia y el legado artístico de esta población cacereña de algo más de 300 habitantes.

Félix Pinero
Periodista y escritor

Todas las villas, aldeas, lugares, villorios, municipios, burgos o ciudades, tienen su encantos, historia, arte y costumbres populares. Ni el más pequeño, ni el más antiguo, ni siquiera los modernos de los planes de colonización, son ajenos a una historia forjada por los hombres y mujeres que los habitaren y por la adaptación del hombre a la tierra y al medio. Una de esas villas antiguas se llama Herguijuela, en la provincia de Cáceres, que agrupa a 346 habitantes, según el censo del INE de 2014.

José Antonio Ramos Rubio y Óscar de San Macario Sánchez, han dado a luz un nuevo libro sobre la villa que recupera la historia y el legado artístico del municipio1.

El nombre de la villa viene de la evolución de eclesiola, iglesiola, iglesuela, igrejuela, erguijuela, herguijuela, fundamentados en la existencia de la cercana ermita visigoda de Portela (eclesiola visigoda), Desde ecclesiola al eglesiola (que figura en un documento del año 970) pasó a Egrejola; después, Erguejola, Erguejuela y, por último, Arguijuela o Erguijuela. Entre los años 1600 y 1800, el municipio se denominó como la Calzada, cuando la villa fue propiedad del conde de Miranda y duque de Peñaranda. La villa perteneció al conde de la Calzada, título que pasó posteriormente a la Casa Ducal de Alba, razón por lo que, a partir del siglo XVII, se la llamó La Calzada o Calzada de Herguijuela.  La villa perteneció durante varios años al Feudo de Trujillo, hasta que, en 1627, fue comprada por don Juan de Chaves y Mendoza. Como consecuencia de esta compra, el Señorío fue elevado al título de Condado, siendo su primer conde don Baltasar de Chaves y Mendoza.

El actual alcalde y prologuista del libro, Lesmes Chamorro Barquilla, asegura “sentirse orgulloso” de que la obra esclarezca la importancia que supuso uno de los más afamados arquitectos extremeños que marchare a América y que fue el responsable de las construcciones religiosas en América Latina, así como del esclarecimiento histórico-artístico de obras señeras y bienes muebles de la parroquia local y su divulgación.

Quién es ese afamado arquitecto al que se refiere el alcalde. Se llamaba Francisco Becerra, natural de Trujillo, nacido hacia 1536, que marchó a Indias en compañía de su esposa en mayo de 1573. Antes, había participado en la construcción de la parroquia del pueblo. Al morir su padre, estaba preparando su viaje a América, por lo que no pudo completar el templo. En América construyó las catedrales de Puebla, Lima y Cuzco. En los virreinatos de Nueva España y Perú, construyó edificios civiles y religiosos de estilo manierista, repitiendo en fachadas de iglesias peruanas una composición muy repetida en portadas que ejecutó en iglesias extremeñas: Herguijuela, Orellana la Vieja o en la sacristía de la iglesia de Valdetorres.

Los autores pretenden ofrecer en esta obra una visión integradora entre el pasado y el presente de la población, “en aras de preservar nuestras tradiciones y obras artísticas”. Así, analizan su medio natural, con el bosque mediterráneo representado por la encina y el alcornoque; el predominio del sector agropecuario, con un 60% de la población activa, seguido del sector servicios; y una ganadería que adquiere mayor importancia económica que la agricultura. Las siembras de cereal son escasas; la mayor parte es dehesa de encina, donde la ganadería extensiva vuelve a ser el uso más común: vaca retinta, oveja merina, cerdo ibérico, más reses bravas de importantes toreros, como en el Torreón de la Miranda, propiedad de Julio César Rincón desde 1999.

El hombre se ha adaptado a la tierra y a la explotación de algunos de sus recursos, en el paraje de la Serrezuela, al sur de la Sierra de los Lagares, una ladera que guarda el frescor de manera natural por la propia disposición de la montaña y que ha aportado suficientes recursos agropecuarios a la población… La arquitectura popular es el resumen de una herencia cultural que se patentiza por el empleo de soluciones tradicionales generalizadas. El entorno modifica al hombre en su ser, a la vez que el hombre deja su huella en este. En la amalgama de viviendas populares destaca la edificación solariega que perteneció a los condes de la Calzada que, junto con el molino, las casas grandes y las huertas conformaban un amplio espacio que hoy se usa, en buena parte para fines sociales y dotación municipal.

Los primeros asentamientos de Hergujuela corresponden a la Edad del Cobre y se conservan restos romanos, entre los que destacan varias aras. De época visigoda se conserva en el Museo Provincial de Cáceres un fragmento correspondiente al ángulo izquierdo superior de una lápida sepulcral de mármol blanco. La historia del municipio está ligada a la de Trujillo, en manos musulmanas desde el 714. Con la invasión islámica este lugar fue alquería con construcciones de barro y paja. La reconquista definitiva de la villa trujillana  tuvo lugar el 25 de enero de 1232, aunque un documento del Archivo catedralicio de Coria confirma que fue en 1223.

El primer dato documental sobre Herguijuela lo encontramos durante el reinado de Alfonso XI que, en su Libro de montería, describe los montes refiriéndose a la ‘Ygrejuela’, con buen monte de osos y puercos.

Otros datos que aporta la obra se refieren al buen número de hijos de la villa que participaron en el proceso de descubrimiento y la conquista de América. Otro capítulo del libro está dedicado a la iglesia parroquial de san Bartolomé, cuyo edificio principal es obra del siglo XVI, del maestro trujillano Alonso Becerra, afectada por varias restauraciones, la principal en 1920, tras caerse las bóvedas y gran parte del paramento, y las obras de platería que conserva.

Finalmente, otro capítulo se refiere a las ermitas de la población: San Fabián y San Sebastián, Nuestra Señora de la Portera, san Roque y santa María Magdalena, así como un último capítulo dedicado a las tradiciones populares, entre las que encuentra su mayor atractivo en la tradicional matanza, alimento imprescindible de supervivencia de muchos pueblos extremeños durante el siglo XX.

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1 Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: Herguijuela, villa histórica del conde de la Calzada, Edit.: Diputación Provincial de Cáceres, 2016; págs. 164.

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