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	<title>José Antonio Ramos, autor en Revista Grada</title>
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	<description>Noticias de Actualidad sobre Cultura, Ocio, Deporte e Integración en Extremadura</description>
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	<title>José Antonio Ramos, autor en Revista Grada</title>
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		<title>Las Peñas Buracas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 02:02:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Esteban Ortega]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar de San Macario]]></category>
		<category><![CDATA[almazara]]></category>
		<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Ramos Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Almagro-Gorbea]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar de San Macario Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Peña 'El Barrial']]></category>
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		<category><![CDATA[Peña de la Casita de la Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Piedras Albas]]></category>
		<category><![CDATA[ritual]]></category>
		<category><![CDATA[tumbas antropomorfas]]></category>
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<p>La entrada <a href="https://www.grada.es/las-penas-buracas/blogueros/jose-antonio-ramos/">Las Peñas Buracas</a> se publicó primero en <a href="https://www.grada.es">Revista Grada</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="2560" height="1440" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Las Peñas Buracas" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>A un kilómetro de la localidad cacereña de Piedras Albas, en la frontera portuguesa y en plena dehesa, en una finca particular y en el lugar más elevado, en un altozano, a los 39º 47´43,9” de latitud Norte y los 6º 55´59, 5” de longitud Oeste, se encuentra un bolo granítico muy peculiar, conocido como Peña Buraca. Consiste en un gran bloque de piedra donde se mantienen tres grandes oquedades en sus caras de lo que un día pudiera haber sido la parte trasera de una gran vivienda, considerando que las dos oquedades más profundas pudieran haber sido utilizadas como viviendas y la menos profunda como una alacena en la Alta Edad Media (eremitorio). Aún podemos ver las regatas de lo que conformó en su tiempo el tejado a doble vertiente, y por debajo varios mechinales para encajar las vigas.</p>
<p>Algunos autores consideran que el origen del asentamiento en torno a la Peña Buraca se puede situar en el bajo imperio, a tenor de ciertos hallazgos numismáticos<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a>. Otros autores lo definen como ‘ídolos búho’ de la Prehistoria<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a>.</p>
<p>También estas oquedades en la roca y los huecos circulares existentes pudieran tener otro significado; pensamos que se usaban como calendario para establecer las fechas de siembra o similar, y en los dos huecos más grandes se colocarían ídolos. La Peña se convertiría así en un gran ídolo oculado. La presencia de materiales calcolíticos podría reforzar la imagen de la Peña Buraca vinculada a un gran ídolo oculado. En este periodo son habituales las representaciones oculadas en pinturas esquemáticas, cerámicas y tallas, tanto en piedra como en hueso.</p>
<p>Pero no es el único vestigio que queda por los alrededores de que lo que debió ser un gran poblado. A unos 50 metros hacia el Oeste y en un lateral del camino que conduce a Piedras Albas hay otra gran roca que también tiene piqueteado el vierteaguas para el tejado, un encaje para sustentar una viga en el centro y a media altura otra regata horizontal, aunque aquí no hay oquedades.</p>
<p>Entre estos dos grandes bolos encontramos unas tumbas excavadas en la roca de tipología rectangular, trapezoidal y antropomorfa. Algunas tienen canales a su alrededor para evitar que el agua de la lluvia entrara en su interior. Las tumbas no se sitúan siguiendo la orientación convencional Este-Oeste propia de las fosas altomedievales; en su mayoría se disponen alineadas con la Peña Buraca, como si este fuera el elemento pétreo que ordena este asentamiento.</p>
<p>Existen otras analogías de este tipo de ‘Peñas Buraca’ en Medinilla, en La Coba, Piedrahita (Ávila). De hecho, en el Cantar de los Cantares se nos indica en el versículo 14: “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz”<a id="ref3" href="#3" rel="nofollow"><sup><strong>3</strong></sup></a>.</p>
<figure id="attachment_243089" aria-describedby="caption-attachment-243089" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-243089" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="533" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2.jpg 960w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-300x200.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-768x512.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243089" class="wp-caption-text">Óscar de San Macario, José Antonio Ramos, Julio Esteban y Martín Almagro. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Los agujeros de la peña denotan la cruz (subjetiva y experimental); si ella se esconde en los agujeros de la peña y en lo escondido de escarpados parajes, verdaderamente vivirá en el espíritu. Aquí tenemos por qué los eremitas reutilizaban este tipo de peñas con agujeros para aislarse a orar en estos parajes. El fenómeno del eremitismo cristiano tiene lugar en la Península Ibérica desde fechas muy tempranas; aunque haya ejemplos anteriores, aparece plenamente establecido desde el siglo V. A fines del período visigodo (inicios del siglo VIII) alcanzó un gran desarrollo de la mano de importantes personajes que con el tiempo fueron santificados, entre ellos Millán, Valerio, Saturnino y Fructuoso.</p>
<p>Próximos a las tumbas hay tres lagares para la elaboración del mosto con sus dos elementos característicos: plataforma de prensado/pisado y cubeta de recogida. Se han llegado a localizar hasta 16 lagares rupestres en torno a Piedras Albas<a id="ref4" href="#4" rel="nofollow"><sup><strong>4</strong></sup></a>. Además, hemos localizado en superficie numerosos restos cerámicos de amplia cronología y escombros pertenecientes a viviendas; está claro que debió de tratarse de una gran villa tardorromana o altomedieval (siglos VI-XI), También es reconocible un altar de sacrificios a siete metros de la Peña.</p>
<p>Damos a conocer otras Peñas Buracas como las existentes en La Dehesilla de Trujillo; en Navaconcejo (Peña ídolo Vallenato<a id="ref5" href="#5" rel="nofollow"><sup><strong>5</strong></sup></a>), Zafrilla, (próxima al altar estudiado en el capítulo dedicado a altares), en un completo arqueológico donde hemos localizado interesantes restos (tumbas excavadas en la roca, un trono, restos de hábitat) o las peñas buracas de ‘El Barrial’ y el cercano a la ‘casita de la Peña’, espacios sacro protohistóricos que encuadramos en el complejo mundo de los santuarios rupestres y la continuidad en el tiempo de los espacios sacros en una periodización que abarca desde la Prehistoria hasta la Alta Edad Media.</p>
<p>Un aspecto esencial es el énfasis en la integración de las sepulturas en el paisaje, del que formarían parte como hitos referenciales, asociados a la creación de una memoria social. Se propone una estrategia para el estudio de las tumbas, que permita entenderlas dentro del paisaje sacro junto con otros elementos pétreos como el ídolo oculado.</p>
<p>En concreto, el yacimiento arqueológico conocido como ‘El Barrial’ se encuentra a escasos kilómetros de Navas del Madroño<a id="ref6" href="#6" rel="nofollow"><sup><strong>6</strong></sup></a>; se localiza en las coordenadas ETRS89, a los 39º 69’ de latitud Norte y a los -6º 64’ de longitud Oeste, un pueblo característico por sus monumentales chimeneas, generalmente de forma alargada, aunque también cuadradas y circulares.</p>
<p>Usan los mismos materiales constructivos que en el resto de la edificación, es decir piedra y ladrillo con el que realizan entramados para permitir la salida del humo; la parte superior se suele cubrir con teja a dos aguas, o lajas de pizarras, para evitar la entrada del agua.</p>
<p>A veces se decoran primorosamente con motivos vegetales o geométricos esgrafiados, o bien con molduras de ladrillo y piedra, o simplemente enjalbegadas. De hecho, Navas del Madroño es uno de los ‘Pueblos de la ruta de las chimeneas’ que aún conserva en el caserío algunas casas blasonadas, abunda la arquitectura popular del llano, así como la iglesia de Nuestra Señora de la O, magnífico templo barroco construido en granito y mampostería; y cuyo altar mayor lo preside la Virgen de la O, patrona de Navas del Madroño, cuya imagen, poco común en la imaginería religiosa, posee la originalidad de presentar al Niño en el vientre de su madre, que puede verse a través de un cristal ovalado, un caso único en Extremadura.</p>
<p>La comarca natural de Navas del Madroño cuenta con importantes yacimientos arqueológicos como ‘El Barrial’, el yacimiento arqueológico ‘Poblado Cabeza de Araya’, el yacimiento arqueológico ‘Dehesa del Manzano’, el yacimiento arqueológico ‘Poblado Pasto Común’ y el ‘Cerro de Mariperales’.</p>
<p>‘El Barrial’ es un entorno paisajístico digno de visitar, muy próximo al pueblo, situado a 518 metros sobre el nivel del mar. Su nombre que procede de una transformación lingüística del árabe, ya que ‘bar’-‘ver’ significa ‘pozo’ y ‘rial’ se podría traducir por ‘real’. Geológicamente, el término se encuentra dentro del Macizo Hespérico o Hercínico. La totalidad de su superficie está ocupada por materiales graníticos y arenosos. La orogénesis se corresponde con la orogenia hercínica o varisca, salpicada como se aprecia en el plano geológico de dos pequeñas excepciones: al Norte una pequeña se caracteriza por la existencia de amplios afloramientos de una serie detrítica comprendida entre el Rífeense superior y el Vendiese, conocida como Complejo Esquisto-Grawvaquico (CEG) o serie Alcudiense; y al sur algunas áreas de rocas posthercínicas como Diabasas y Gabros.</p>
<p>El relieve resulta ondulado debido al encajonamiento de la red fluvial en el sustrato. Los materiales predominantes son las pizarras y los granitos, que en ocasiones se aparecen en grandes masas. Por eso todos los restos localizados tienen un denominador común, su materia prima, el granito; porque, por una parte ha condicionado, por su dureza, el acabado final de cada conjunto; y, por otra, ha permitido que, por su dureza también, haya llegado hasta nosotros sin demasiadas alteraciones. Además, todos los elementos forman conjuntos unitarios: peñas sacras, asientos pétreos, piedras esféricas y demás elementos que iremos estudiando. Nunca aparecen aislados sino distribuidos juntos en un ámbito espacial no muy amplio, percibiéndose claramente una delimitación determinada o intencionada. Hemos establecido dos áreas arqueológicas que distan 900 metros: una al Norte, conocida como ‘El Barrial’; y otra al Sur, donde hemos localizado una peña sacra encajada en una ermita o viceversa y una sauna iniciática. La vegetación está dominada por el tipo mediterráneo, con abundancia de encina y alcornoque. En algunas zonas se da el matorral, con presencia del espino albar o majuelo, el tomillo y la escoba, e incluso del arrayán.</p>
<p>En el espacio campestre conocido como ‘El Barrial’ hemos localizado restos que abarcan desde el Neolítico hasta la Alta Edad Media. Encontramos restos de poblamiento en una zona amesetada de pendientes no muy abruptas pero con empinadas laderas. Toda la superficie está cubierta de afloramientos graníticos con algunos rellanos libres donde aún pueden verse material cerámico en superficie: cerámica a mano, de tonos negruzcos, algunas con las superficies bruñidas del Bronce Final.</p>
<figure id="attachment_243090" aria-describedby="caption-attachment-243090" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-243090" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-scaled.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="450" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243090" class="wp-caption-text">Peña &#8216;El Barrial&#8217;. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>De la Prehistoria hemos localizado en superficie un bifaz y un hendedor achelense tallado en piedra, pero no hemos hallado material metálico en superficie, que sería el que mejor información cronológica nos hubiera aportado.</p>
<p>En las laderas hay dos prensas olearias. Son muy frecuentes por la extensa tierra cacereña; en el ‘ager’ de la romana colonia de Norba Caesarina están diseminadas gran cantidad de villas rústicas tardorromanas y visigodas en las que podemos encontrar estas plataformas de prensado de aceitunas; junto a ellas se encuentran los cilindros contrapesos y las molas olearias, pilas para recoger el aceite, etc. Las grandes villas tardorromanas y altomedievales (siglos IV-XI) de los latifundios extremeños poseían todas las instalaciones necesarias para el mantenimiento y la subsistencia del asentamiento, entre ellas la prensa de aceite y el lagar del mosto, el horno, la herrería, la basílica, la necrópolis, las termas, los talleres, etc.</p>
<p>Entre los vestigios de las rústicas almazaras podemos encontrar todos sus elementos: las grandes plataformas de prensado, los cilindros contrapesos, las ‘molas olearias’ y las pilas de decantación, utilizados para triturar, comprimir y recoger el aceite, así como un gran número de sarcófagos antropomorfos excavados en la superficie del duro berrocal circundante.</p>
<p>No cabe duda de la utilidad práctica de estas rocas graníticas excavadas en su parte superior, como las localizadas en ‘El Barrial’, formando cuadrados, círculos o elipses, donde se aprecia un resalte circular en relieve, de unos 50 centímetros de diámetro y ligeramente excéntrico, además un canal de desagüe por donde vertía el aceite extraído del prensado de las aceitunas, previamente molidas y extendidas sobre una serie de capachos redondos de esparto, que caía hasta una pileta de decantación. También hemos localizado contrapesos o pieza granítica exenta, de forma cilíndrica y muy pesada debido a su enorme tamaño. Es fijo, su única función es la de impedir el desprendimiento del torno de madera que va sujeto a unas hendiduras con forma de ‘T’ invertida o de ‘cola de milano’.</p>
<p>La relativa abundancia de lagaretas, prensas y pilas rupestres diseminadas por los campos extremeños atestigua la gran extensión que tuvieron los viñedos y los olivares en esta región lusitana, incluso en aquellas zonas donde actualmente han desaparecido por completo ocupadas por el encinar de las dehesas y los pastizales.</p>
<p>Salpicados en el terreno hay abundantes restos claramente de época prerromana: restos de cerámica hecha a torno, con sus pastas marrones y rojizas, así como abundantes sillares.</p>
<p>Como hemos indicado, en ‘El Barrial’ hay 16 tumbas antropomorfas excavadas en peñas graníticas próximas a un pozo denominado ‘Pozo Rodrigo’, y que el vulgo popular relaciona con alguna parada del rey godo don Rodrigo en su huida hacia el norte para atravesar el río Tajo por un vado distinto del que atraviesa la conocida Ruta de la Plata. Las tumbas excavadas en la roca constituyen uno de los vestigios arqueológicos más abundantes en la tierra de Cáceres<a id="ref7" href="#7" rel="nofollow"><sup><strong>7</strong></sup></a> y el estudio de los enterramientos en época altomedieval goza de una larga tradición y ha sido objeto de numerosos análisis<a id="ref8" href="#8" rel="nofollow"><sup><strong>8</strong></sup></a>.</p>
<p>Situamos estas tumbas en una periodización comprendida entre los siglos VIII al X, cuando se produjo su momento de máximo uso. Su presencia se vincularía a ciertos cambios sociales, generándose un poblamiento en áreas hasta entonces marginales, pues la ausencia de un marco interpretativo coherente y sólido ha determinado que una parte relevante de los trabajos arqueológicos sobre las manifestaciones funerarias altomedievales haya tenido por objeto casi exclusivo la elaboración de cronotipologías a partir de la diversidad estructural de las arquitectura sepulcrales. Una de las tumbas de ‘El Barrial’ presenta en el centro de su cabecera (dato inusual, cuando siempre aparecen en el lateral derecho de la cabecera) una oquedad u hornacina labrada que servía para depositar ofrendas.</p>
<p>Aunque por el contexto general de las tumbas halladas en diversos puntos de la provincia cacereña y que hemos relacionado con los mozárabes, hemos de indicar que las tumbas excavadas en la roca no son exclusivas de la Península Ibérica. Se conocen igualmente en otros países como en Italia, principalmente en la Toscana, con dataciones entre los siglos VI-VIII, en Francia (Herault o Picardía), con una cronología similar, siglos VII-VIII y las más antiguas en Tipasa (Argelia), entre los siglos IV y VI e incluso de época púnica o romana, ya que apenas hay diferencia en los ajuares desde el siglo II a.C. hasta el III d.C.</p>
<figure id="attachment_243091" aria-describedby="caption-attachment-243091" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-243091" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-scaled.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="521" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-300x195.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-1024x666.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-768x500.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-1536x1000.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-2048x1333.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-600x390.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243091" class="wp-caption-text">Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Próxima a estas tumbas llaman la atención algunas peñas similares a ‘Peña Buraca’ (Piedras Albas) o a una peña inédita situada cerca de la finca ‘Casa del Cancho’ al norte del término de Alcántara, así como restos de piedras labradas a una distancia considerable; ello se puede entender como un antiguo amurallamiento. Llama la atención el canchal con una gran oquedad u óculo, ubicado sobre un pequeño altozano, y que podemos relacionar con un santuario protohistórico considerando que esta roca fuese un ídolo oculado. Sin embargo, esta asociación la realizamos sin fundamentación científica; carece de base arqueológica pues allí, aún, no se ha realizado excavación alguna capaz de confirmar esta posibilidad. Posteriormente, en la Alta Edad Media podría haber tenido la función de hábitat rupestre, al haber sido ocupado por algún eremita que buscaba en la soledad la perfección espiritual; concretamente en ‘Peña Buraca’ aún se conservan los huecos de encastre de vigas y cubiertas del pequeño oratorio.</p>
<p>Estas grandes peñas que aparecen en el paisaje han llamado siempre la atención del hombre por sus formas espectaculares; consideramos que en determinados casos han sido objeto de culto, y, con posterioridad, han sido reutilizadas por otras culturas. Tal es el caso de los eremitas, aprovechando la roca para construir una sencilla edificación utilizando la madera. La dificultad de diferenciar los datos científicos de las intuiciones personales nos lleva a veces a situaciones difíciles de demostrar. Una peña sacra es la que, por los ritos y mitos asociados, ofrece propiedades o características que están más allá del plano físico y de nuestra forma de entender racional.</p>
<p>Lo que sí está claro es que el yacimiento de ‘El Barrial’ fue ocupado desde la Prehistoria. Claramente, un espacio sacro que debió de estar habitado hasta la época tardorromana o altomedieval (siglos VI-XI), lugar idóneo elegido por eremitas, silencioso y solitario lugar donde nos acompaña el sonido del viento, acrecentando más si cabe su misteriosa historia.</p>
<p>Como hipótesis puede plantearse que estos lugares sufrieron una remodelación en época tardoantigua, transformada en una zona de hábitat con construcciones de materiales perecederos o en espacios funerarios, produciéndose entonces la eclosión del cementerio. Siempre como hipótesis, la reiteración de los datos en este sentido permite aventurar un origen tardoantiguo de las necrópolis de tumbas excavadas en la roca. De todos modos, los siglos VIII al X marcaron posiblemente el apogeo de esta forma de enterramiento, pudiendo afirmar que el momento de finalización del uso de estas necrópolis debe situarse en la consolidación del poblamiento aldeano y de la parroquia como centro de culto y eje de la articulación rural.</p>
<p>La investigación sobre las necrópolis de tumbas excavadas en la roca se ha preocupado muy poco por profundizar en las relaciones que estas tenían con la organización del territorio y del poblamiento. En nuestro caso vinculamos estas tumbas con un hábitat disperso que habría surgido tras la época romana, como probaría su emplazamiento en esta zona.</p>
<p>A escasos 1,6 kilómetros de ‘El Barrial’ hemos hallado un espacio sacro protohistórico inédito hasta el presente estudio en el paraje conocido como ‘Casita de la Peña’; se localiza a ETRS89, 39º 43’ de latitud Norte y a los 6º 37’ 16’’ de longitud Oeste, en un paisaje característico de bosque de encinas y matorral compuesto por jara, romero y tomillo, así como cursos de agua de escasa importancia, por el clima mediterráneo subtropical, sobresaliendo los arroyos, dando lugar a un relieve ondulado por el encajamiento de la red fluvial en el sustrato, predominando las pizarras y los granitos. Un momento clave es la cristianización de estos lugares. En los textos cristianos de la antigüedad tardía aparecen frecuentemente menciones a fuentes, piedras y árboles como lugares de culto paganos<a id="ref9" href="#9" rel="nofollow"><sup><strong>9</strong></sup></a>.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<ul>
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<li>Barroca, M. J. (1987). ‘Necrópoles e sepulturas medievais de Entre-o-Douro-e-Minho (séculos V a XV)’. Oporto</li>
<li>Bolós i Masclans, J. y Pagés i Paretas, M. (1982). ‘Les sepultures excavades a la roca’. Riu, M. (ed.). ‘Necrópolisi sepultures medievals de Catalunya. Annex 1 de Acta Mediaevalia’. Barcelona, pp. 59-103</li>
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<li>Dowden, K. (2000). ‘European Paganism. The realities of cult from antiquity to the Middle Ages’. Londres-Nueva York, Routledge</li>
<li>Fernández Corrales, J. (1988). ‘El asentamiento rural romano en Extremadura y su análisis espacial’. Cáceres</li>
<li>Francisco González, G. ‘Lagares en torno a Piedras Albas (Cáceres). Vestigios de un pasado agrícola’ <a href="https://lagardealcantara.com/wp-content/uploads/2018/02/Lagares-piedras-albas.pdf" target="_blank" rel="noopener"><strong>https://lagardealcantara.com/wp-content/uploads/2018/02/Lagares-piedras-albas.pdf</strong></a></li>
<li>Gil Montes, J. (1985). ‘Oleicultura romana en el campo norbense’, Grado 3, El Brocense, 78-83, Cáceres</li>
<li>González Cordero, A. (1989). ‘Las tumbas excavadas en la roca de la Provincia de Cáceres’. Alcántara, Revista del Seminario de Estudios Extremeños, número 17, mayo-agosto, Cáceres, pp. 133-144</li>
<li>González Cordero, A. (1997). ‘Los sepulcros excavados en la roca en la provincia de Cáceres’. Jornadas Internacionales los visigodos y su mundo. Madrid, pp. 273-284</li>
<li>Gutiérrez Dohijo, E. (1982). ‘¿Dos necrópolis entre la Antigüedad y el Medievo? El Quintanar de Montejo de Tiermes y la rupestre de Tiermes (Soria)’, V Congreso de Arqueología Medieval Española. Valladolid, vol. I, pp. 115-123</li>
<li>Jiménez Navarro, E. y Fernández Oxea, R. (1949). ‘Excursión arqueológica a la Aliseda y Arroyo de la Luz’, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. LIII, 1-11</li>
<li>López Quiroga, J. y Rodríguez Lovelle, M. (1992). ‘Propuesta de cronología e interpretación histórica de los enterramientos en piedra en Galicia durante la Alta Edad Media (ss. V-XI)’, Boletín de Arqueología Medieval. 6, pp. 139-155</li>
<li>Molano Caballero, S. (1984). ‘Apuntes sobre la historia de Garrovillas de Alconétar’. 1ª parte. ‘El Garrote, Túrmulus y Alconétar’. Cáceres</li>
<li>Montano, C. (1986). ‘Carta arqueológica de Alcántara y su partido’, Memoria de Licenciatura inédita, Cáceres</li>
<li>Ramos Rubio, J. A. ‘Tumbas altomedievales en Trujillo’. El Periódico Extremadura, lunes 23 de octubre de 1995</li>
<li>Ramos Rubio, J. A. (1988). ‘Tumbas altomedievales en Trujillo’, Revista La Piedad, pp. 69-71</li>
<li>Ramos Rubio, J. A. (2002). ‘Tumbas antropomorfas en Trujillo, nuevas aportaciones’, Alcántara, Revista del Seminario de Estudios Extremeños, núm. 57, septiembre-diciembre, pp. 47-53</li>
<li>Rubio Andrada, M. y Rubio Muñoz, F. J. (2005). ‘Las sepulturas antropomorfas del berrocal trujillano’, Actas de los XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Badajoz</li>
<li>Sanguino Michel, J. (1911). ‘Antigüedades de las Torrecillas, Alcuéscar’, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo LIX, Madrid</li>
<li>Sayans Castaño, M. (1957). ‘Artes y pueblos primitivos de la Alta Extremadura’, Plasencia</li>
</ul>
<p><strong>Martín Almagro Gorbea</strong><br />
<strong>José Antonio Ramos Rubio</strong><br />
<strong>Julio Esteban Ortega</strong><br />
<strong>Óscar de San Macario Sánchez</strong></p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Montano, 1986; Fernández Corrales, 1988.</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Ángel L. Mayoral y Ana Olivera Poll deducen que se les pudo atribuir a estos ídolos-búho un halo misterioso, como piedras de vigilancia, al estilo de un ‘Argos Panoptes’, como los calificó Ángel L. Mayoral, o como una especie de “alerta permanente, como icono protector”, tal y como afirmó Ana Olivera Poll. https://iberiamagica.blogspot.com/2018/10/pena-buraca-o-el-canchal-de-los-dos.html</h6>
<h6><a name="3"></a><strong>3</strong> Cantar de los Cantares, ‘El llamado a tomar la cruz’ (2:14).</h6>
<h6><a name="4"></a><strong>4</strong> Gil Montes, 1985. 79.</h6>
<h6><a name="5"></a><strong>5</strong> Dado a conocer como un ídolo por Sayans Castaño, 1957, 36. Hoy la palabra ‘vallenato’ se usa en las tierras bajas de nuestro país para designar a los que viven en determinados pueblos de ellas, tales los de Navaconcejo en el valle del Jerte y los de Baños de Montemayor en las Granadillas.</h6>
<h6><a name="6"></a><strong>6</strong> Municipio ubicado a 37 kilómetros de Cáceres, capital provincial. Situado entre las localidades de Arroyo de la Luz (17 km), Brozas (10 km) y Garrovillas de Alconétar (13 km). Actualmente pertenece a la Mancomunidad de Municipios Tajo-Salor, al Grupo de Acción Local Tagus, y está dentro de los límites de la Comarca de Alcántara.</h6>
<h6><a name="7"></a><strong>7</strong> Existen escasos estudios relacionados con otras zonas de la provincia de Cáceres que hacen referencia directa o indirecta a tumbas excavadas en la roca. Sanguino Michel, 1911, 349. González Cordero, 1989, 133-144; Ramos Rubio, 1995, 4; Ramos Rubio, 1988, 69-71; Ramos Rubio, 2002, 57; Rubio Andrada, 2005; Molano Caballero, 1984; Jiménez Navarro y Ramón Fernández Oxea, 1949; Bueno Ramírez, 1994; Donoso Guerrero, 1970, 327-335; González Cordero, 1997, 273-284.</h6>
<h6><a name="8"></a><strong>8</strong> Véase al respecto Azkárate Garai-Olaun, 2002, 115-140; Barroca, 1987; Bolos i Masclans y Pages, 1982, 59-103; Castillo, 1970, 835-845; Gutiérrez Dohijo, 1982, 115-123; López Quiroga y Rodríguez Lovelle, 1992, 139-155.</h6>
<h6><a name="9"></a><strong>9</strong> Por ejemplo, Cesareo de Arles (470-542), Sermon, 54.6; Martín de Dumio (510/5-579/80), ‘De correctione rustico¬rum’, 16; II Concilio de Tours, 18 de noviembre de 567, 23. Véase el análisis Dowden, Ken, 2000, 76.</h6>
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		<title>Un nuevo libro descubre curiosidades y encantos, secretos de la ciudad de Cáceres</title>
		<link>https://www.grada.es/un-nuevo-libro-descubre-curiosidades-y-encantos-secretos-de-la-ciudad-de-caceres/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 08:33:45 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1568" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Un nuevo libro descubre curiosidades y encantos, secretos de la ciudad de Cáceres" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-300x184.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-1024x627.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-768x470.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-1536x941.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-2048x1254.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-600x367.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>El libro &#8216;Descubriendo Cáceres. Curiosidades y encantos, secretos de Cáceres&#8217;, escrito conjuntamente con Antonio Herrero Peña, profundiza en la historia, el patrimonio y la memoria colectiva de la capital cacereña desde una perspectiva divulgativa y cercana.</p>
<p>La ciudad de Cáceres constituye uno de los conjuntos históricos más importantes de España y uno de los espacios urbanos medievales y renacentistas mejor conservados de Europa. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, conserva un extraordinario legado fruto de la superposición de culturas y civilizaciones a lo largo de más de 2.000 años. Romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos dejaron una profunda huella arquitectónica, artística y cultural que aún permanece visible en sus calles y monumentos.</p>
<p>En este contexto nace esta obra que invita a descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente, centrando su atención en las curiosidades históricas, las tradiciones populares, las esculturas, las leyendas urbanas, las fotografías antiguas y aquellos elementos cotidianos que forman parte de la identidad y la memoria sentimental de los cacereños. Para ello recupera anécdotas, relatos históricos y abundante documentación gráfica que permiten comprender la evolución urbana y social de Cáceres.</p>
<p>Entre los principales contenidos destaca el estudio del patrimonio simbólico de la ciudad. La obra dedica especial atención a la historia de la estatua de la diosa Ceres, conocida popularmente como el &#8216;Genio Andrógino&#8217;, uno de los grandes símbolos de Cáceres, que adquirió especial importancia cuando presidió la Torre de Bujaco entre 1820 y 1962, convirtiéndose en una de las imágenes más representativas del perfil monumental de la Plaza Mayor.</p>
<p>Otro de los grandes protagonistas del libro es San Jorge, patrón de Cáceres. La publicación analiza el origen histórico y legendario de esta figura, cuya iconografía simboliza la conquista cristiana de la ciudad y el triunfo del bien sobre el mal. Se estudian las distintas representaciones escultóricas existentes en la ciudad y la evolución de una de las celebraciones más emblemáticas del calendario festivo cacereño: la festividad de San Jorge, con la recreación histórica, los desfiles y la tradicional quema del dragón en la Plaza Mayor.</p>
<p>La Virgen de la Montaña ocupa igualmente un lugar destacado en la obra, examinándose las diferentes representaciones escultóricas de la patrona de Cáceres, la evolución de su iconografía y la relevancia histórica y devocional del Santuario de la Montaña como centro de peregrinación e identidad colectiva. Las fotografías antiguas y estampas religiosas reproducidas en el volumen muestran la enorme importancia que esta advocación ha tenido en la vida cotidiana de varias generaciones de cacereños.</p>
<p>Uno de los aspectos más valiosos del libro es el amplio repertorio de fotografías, estampas y postales antiguas que documentan la transformación urbana de Cáceres desde finales del siglo XIX. Estas imágenes permiten contemplar la evolución de espacios tan emblemáticos como la Plaza Mayor, el Foro de los Balbos, la Torre de Bujaco o las calles intramuros, convirtiéndose en una fuente documental imprescindible para reconstruir la memoria gráfica de la ciudad.</p>
<p>También se dedica un amplio espacio al comercio tradicional, las antiguas ferias y mercados, elementos fundamentales en el desarrollo económico y social de Cáceres. La Plaza Mayor aparece como el gran centro neurálgico de la actividad mercantil durante siglos, mientras que las fotografías históricas permiten recuperar la imagen de establecimientos desaparecidos, escaparates, talleres artesanales y escenas cotidianas que forman parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.</p>
<p>Especial atención recibe la Feria de San Fernando, una de las celebraciones más representativas de Cáceres, cuya evolución histórica queda documentada mediante imágenes antiguas y relatos que evocan el ambiente festivo de otras épocas. Del mismo modo, el libro aborda la historia de la plaza de toros, la importancia de la tauromaquia en la vida social cacereña y la presencia de destacados toreros vinculados a la ciudad.</p>
<p>&#8216;Descubriendo Cáceres&#8217; rescata pequeñas historias, personajes populares, edificios desaparecidos, antiguos cafés, leyendas urbanas y rincones poco conocidos que conforman la memoria sentimental de la ciudad. Este enfoque permite ofrecer una visión profundamente humana del patrimonio, en la que la historia oficial se completa con las vivencias, costumbres y recuerdos transmitidos de generación en generación.</p>
<p>La intención ha sido demostrar que el patrimonio urbano no se limita únicamente a sus edificios monumentales, sino que está formado también por símbolos, tradiciones, fotografías, relatos y experiencias colectivas que configuran la identidad de una comunidad.</p>
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		<title>Del Paleolítico a la sostenibilidad: un estudio sobre la transformación de la caza</title>
		<link>https://www.grada.es/del-paleolitico-a-la-sostenibilidad-un-estudio-sobre-la-transformacion-de-la-caza/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 08:11:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[blogs]]></category>
		<category><![CDATA[caza]]></category>
		<category><![CDATA[fauna]]></category>
		<category><![CDATA[gestión sostenible]]></category>
		<category><![CDATA[Paleolítico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A través del libro &#8216;Entre lanzas y pinceles. La caza como símbolo de poder y supervivencia en la Historia y el Arte&#8217; analizo la evolución histórica de la caza desde sus orígenes prehistóricos hasta los actuales planteamientos de conservación y gestión sostenible de la fauna. La caza constituye una de las actividades más antiguas desarrolladas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2495" height="1364" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Del Paleolítico a la sostenibilidad: un estudio sobre la transformación de la caza" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos.jpg 2495w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-300x164.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-1024x560.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-768x420.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-1536x840.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-2048x1120.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-600x328.jpg 600w" sizes="(max-width: 2495px) 100vw, 2495px" /><p>A través del libro &#8216;Entre lanzas y pinceles. La caza como símbolo de poder y supervivencia en la Historia y el Arte&#8217; analizo la evolución histórica de la caza desde sus orígenes prehistóricos hasta los actuales planteamientos de conservación y gestión sostenible de la fauna.</p>
<p>La caza constituye una de las actividades más antiguas desarrolladas por el ser humano. Lo que comenzó como una necesidad básica de supervivencia en las sociedades prehistóricas ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en una práctica con profundas implicaciones culturales, sociales, económicas, jurídicas y medioambientales. Sobre esta compleja realidad se articula este recorrido por la literatura cinegética y por la relación histórica entre el hombre y la naturaleza.</p>
<p>El análisis comienza con los primeros testimonios conservados de la actividad venatoria, representados en las pinturas rupestres paleolíticas, donde las escenas de caza reflejan la estrecha vinculación existente entre las comunidades humanas y la fauna salvaje. A partir de estos vestigios examino la progresiva transformación de la caza en las distintas civilizaciones antiguas.</p>
<p>Tienen especial relevancia los capítulos dedicados al mundo clásico. En la Grecia antigua la caza fue considerada una actividad formativa vinculada al ideal aristocrático de virtud; destaca la figura de Jenofonte y su célebre tratado Cinegético, considerado una de las primeras obras técnicas sobre la montería, el adiestramiento de perros de caza y las estrategias venatorias. Asimismo, se analiza la dimensión simbólica de la actividad a través de la figura mitológica de Artemisa, diosa de la caza.</p>
<p>El recorrido continúa en Roma, donde la actividad cinegética alcanzó un elevado grado de especialización. Los escritos de autores como Varrón, Plinio el Viejo o Columela permiten conocer las técnicas de captura, la selección de perros especializados y los primeros antecedentes de la cetrería, práctica que alcanzaría su máximo desarrollo durante la Edad Media.</p>
<p>Precisamente el periodo medieval ocupa un lugar destacado en la investigación. Surge la gran literatura cinegética europea, con obras fundamentales como el &#8216;Libro de la Caza&#8217; de don Juan Manuel, el &#8216;Libro de la Montería&#8217; de Alfonso XI o el célebre tratado de Gaston Fébus, considerado durante siglos la principal referencia para los aficionados a la actividad venatoria.</p>
<p>Por otro lado se analiza la caza en la Historia del Arte europeo; reyes, nobles y cortes aristocráticas utilizaron las escenas cinegéticas como instrumentos de representación política y social, y pinturas, tapices y frescos dedicados a monterías y cacerías trascendían la mera representación de una actividad recreativa para convertirse en símbolos de poder, autoridad y dominio sobre el territorio.</p>
<p>También abordo la evolución de los tratados técnicos de montería, ballestería y legislación venatoria durante la Edad Moderna, así como la transformación experimentada por la cinegética en los siglos XX y XXI. En este último periodo, la actividad incorpora nuevas perspectivas relacionadas con la conservación de los ecosistemas, la gestión sostenible de las poblaciones animales, la sanidad de la fauna silvestre y la protección de los hábitats naturales.</p>
<p>Esta obra ofrece una visión global de la historia de la caza y de su influencia en la configuración cultural de numerosas sociedades, con el objetivo de ayudar a comprender la evolución de una actividad que ha acompañado al ser humano desde los albores de la civilización.</p>
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		<title>Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, &#8216;un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#8217;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 08:34:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[álgebra]]></category>
		<category><![CDATA[blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Cortes de Cádiz]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Justo García]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de las Matemáticas en España cuenta con figuras cuya relevancia científica e intelectual merece ocupar un lugar destacado en nuestra memoria colectiva. Sin embargo, no siempre han recibido la atención que su legado demanda. Entre ellas sobresale Juan Justo García, un personaje excepcional cuya trayectoria vital se desarrolla en uno de los periodos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1110" height="615" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, &#039;un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#039;" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1.jpg 1110w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-300x166.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-1024x567.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-768x426.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-600x332.jpg 600w" sizes="(max-width: 1110px) 100vw, 1110px" /><p>La historia de las Matemáticas en España cuenta con figuras cuya relevancia científica e intelectual merece ocupar un lugar destacado en nuestra memoria colectiva. Sin embargo, no siempre han recibido la atención que su legado demanda. Entre ellas sobresale Juan Justo García, un personaje excepcional cuya trayectoria vital se desarrolla en uno de los periodos más apasionantes y decisivos de la historia contemporánea española, el tránsito de la Ilustración al liberalismo.</p>
<p>Con la publicación de &#8216;Juan Justo García. El álgebra de la libertad: un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#8217;, ofrezco junto a José Luis Pérez Mena una rigurosa y valiosa aproximación a la figura de quien puede ser considerado, con pleno derecho, uno de los grandes renovadores de la ciencia española de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.</p>
<p>La biografía intelectual de Juan Justo García resulta extraordinaria por múltiples razones. Formado en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo los grados de Bachiller en Teología y Artes, todo parece indicar que su sólida preparación matemática fue, en gran medida, fruto de una intensa dedicación autodidacta. Su precoz talento quedó demostrado desde muy joven, alcanzando un reconocimiento académico excepcional que culminó con su nombramiento como catedrático de Álgebra de la Universidad de Salamanca tras una célebre oposición cuya resolución requirió incluso la intervención del rey Carlos III.</p>
<p>Pero la importancia de Juan Justo García no se limita al ámbito universitario. Su obra científica representó una auténtica modernización de las Matemáticas españolas. Con la publicación de &#8216;Elementos de Aritmética, Álgebra y Geometría&#8217; en 1780 introdujo en España conocimientos avanzados procedentes de la matemática europea más innovadora, incorporando las aportaciones de autores como Leibniz, Euler o Napier. Gracias a ello se convirtió en el primer matemático universitario español en sentido moderno y en el principal introductor del cálculo diferencial e integral en nuestro país.</p>
<p>La publicación trasciende la dimensión puramente científica del personaje para situarlo en el complejo contexto político, social y cultural de su tiempo. Reconstruimos el ambiente ilustrado de la Zafra natal del matemático y de la Salamanca dieciochesca, las transformaciones de la universidad durante el final del Antiguo Régimen, el impacto de la ocupación napoleónica y la profunda crisis política que desembocó en el nacimiento del constitucionalismo español.</p>
<p>Especial relevancia adquiere el análisis de la actividad política de Juan Justo García durante el Trienio Liberal, cuando ejerció como diputado por Extremadura entre 1820 y 1821. Su participación en las Cortes, su defensa de las libertades constitucionales y su vinculación intelectual con destacados pensadores europeos revelan a un hombre comprometido con la renovación política y cultural de España. El científico aparece así inseparablemente unido al ciudadano ilustrado y al defensor de las ideas liberales.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-242449" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg" alt="Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, 'un matemático liberal en las Cortes de Cádiz'" width="800" height="364" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-300x136.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-1024x466.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-768x349.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-1536x699.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-2048x932.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-600x273.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />La documentación inédita que hemos manejado, procedente de diversos archivos universitarios e institucionales, permite además iluminar aspectos poco conocidos de los últimos años de vida de Juan Justo García, marcados por la restauración absolutista y la represión sufrida por numerosos profesores e intelectuales comprometidos con el constitucionalismo.</p>
<p>Este libro constituye una ventana privilegiada para comprender una época de profundas transformaciones, en la que la ciencia, la educación, la política y la cultura se entrelazan de manera inseparable. A través de la vida de Juan Justo García, el lector recorre el camino que condujo desde los ideales ilustrados hasta la consolidación de los primeros principios del liberalismo español.</p>
<p>La labor investigadora rescata para la historiografía una figura fundamental de nuestro pasado intelectual y contribuye decisivamente a enriquecer el conocimiento de la historia de las Matemáticas, de la Universidad de Salamanca, de Extremadura y del pensamiento liberal español.</p>
<p>Este libro es, en definitiva, un ejercicio de memoria histórica y de reconocimiento intelectual. Una invitación a descubrir la vida y la obra de un hombre que supo conjugar el rigor científico con el compromiso cívico, y que entendió que el conocimiento y la libertad eran dos expresiones inseparables del progreso humano.</p>
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		<title>La ermita de San Blas de Cáceres</title>
		<link>https://www.grada.es/la-ermita-de-san-blas-de-caceres/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 02:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar de San Macario]]></category>
		<category><![CDATA[cáceres]]></category>
		<category><![CDATA[Cofradía de San Blas ‘El Mozo’]]></category>
		<category><![CDATA[Cofradía de San Blas ‘El Viejo’]]></category>
		<category><![CDATA[culto de dulia]]></category>
		<category><![CDATA[ermita de San Blas]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra Señora de la Consolación]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra Señora de Las Candelas]]></category>
		<category><![CDATA[Romería de San Blas]]></category>
		<category><![CDATA[San Blas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2016" height="1268" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1.jpg 2016w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-300x189.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-1024x644.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-768x483.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-1536x966.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-600x377.jpg 600w" sizes="(max-width: 2016px) 100vw, 2016px" /><p>Cáceres celebra en febrero la romería más antigua de la ciudad, la Romería o Fiesta de San Blas. Existen datos documentales que apoyan la existencia en la capital de dos imágenes de San Blas, cada una con su correspondiente cofradía: una conocida como Cofradía de San Blas ‘El Viejo’, y la otra ‘El Mozo’.</p>
<p>La más antigua, conocida como ‘El Viejo’, se encuentra en la actual ermita de Nuestra Señora de la Consolación o de Las Candelas (conocida entonces como ermita de San Pedro de los Caballeros y San Blas) cuya primera referencia corresponde a 1458, fecha a la que corresponde un documento existente en el Archivo de la Diócesis de Coria-Cáceres, correspondiente a la parroquia de San Mateo (leg. 5) en el cual encontramos la primera referencia a la Cofradía de San Pedro y San Blas. Por entonces, ambas advocaciones se hallaban unidas en una misma cofradía y gozaban de los bienes y rentas conjuntamente.</p>
<p>Con respecto a la otra cofradía, establecida en la actual iglesia de San Blas, las primeras referencias encontradas corresponden a 1541, en una carta de venta de censo otorgada por Pedro de Osma haciendo referencia a la calle donde está ubicada la ermita de San Blas (documento existente en el Archivo Histórico Provincial, caja 3.626, Protocolos de Cristóbal de Cabrera). Con el transcurrir de los siglos ambas cofradías se unieron en una sola.</p>
<p>El profesor Martín Nieto, en un trabajo que realizó sobre la ermita, nos dio a conocer el culto y devoción a San Blas en Cáceres, con un estudio importantísimo sobre las Cofradías encargadas del culto de las imágenes.<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a></p>
<p>Nos interesa en este estudio la iglesia parroquial de San Blas, concretamente en la que se daba culto, cuando era ermita, a la imagen de San Blas de Abajo o ‘El Mozo’.<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a></p>
<p>La actual ermita de San Blas está ubicada en el antiguo camino “Iter ab Emerita Caesaraugustam” (Camino nº 24 de Antonino Pío desde Mérida a Zaragoza) cita a “CASTRA CAECILIA a XX M.P. de la Mansio AD SORORES”; o lo que es lo mismo, a XLVI millas de Emerita Augusta. Estas XLVI millas se cumplen al norte de la actual ciudad de Cáceres, concretamente en el barrio donde se ubica la ermita de San Blas, lugar con numerosos vestigios romanos imperiales y donde podemos observar un tramo empedrado.</p>
<p>El núcleo de la ciudad surgió con el asentamiento romano que fundó una colonia llamada Norba Caesarina por Lucio Cornelio Balbo, hacia el año 24 a. C. Años antes se asentó la población romana en el lugar conocido como Cáceres ‘el Viejo’; del cual todavía se conservan diversas inscripciones. Igualmente, la Vía de la Plata salía de Norba Caesarina, en dirección norte, por detrás de la actual ermita de San Blas; pasaba por el vértice sureste del recinto del cementerio de Cáceres y se dirigía en línea recta hacia el cementerio de Casar de Cáceres.</p>
<p>Según el profesor Cerrillo y Martín de Cáceres, en las inmediaciones de San Blas se hallaba una propiedad denominada ‘La Luciana’ (según consta en un documento del Archivo Histórico Provincial, Protocolos, Ladrón de Guevara, leg. 3.104), posiblemente, en el lugar que hoy ocupa la Fundación Valhondo, localizándose restos arqueológicos igualmente en una de las huertas denominada ‘El Torreón’, próximo a la Rivera, en áreas cercanas a la ermita de San Blas, correspondientes a restos de columnas, inscripciones romanas (“Iulia Secunda Silonis F”, “Veterrima Inter Norbensia”), ladrillos y tégulas, habiéndose localizado incluso restos de un mosaico de la época de los Antoninos que llegó a describir Martín Gil en el informe enviado a la Academia de la Historia. Hay restos localizados en el área de la ermita de San Blas, siguiendo al profesor Cerrillo y Martín de Cáceres, donde se localizaba un paisaje rural periurbano formado por un asentamiento rural romano tipo villa.</p>
<p>En la primera mitad del siglo XIX se realiza un camino empedrado que bordeaba la ermita de San Blas, construyéndose por encima el cementerio a finales del siglo XIX, enlazando un camino que hacia el Norte conectaba con el camino Real de Castilla. Hacia el Este de la ermita circulaba el camino que iba a Monroy. También en el siglo XIX se construyó frente a la ermita el Matadero Municipal, zona de importante actividad en el período decimonónico; y más abajo estaba el puente Vadillo que le atravesaba el camino de Trujillo, por medio del cual se cruzaba la Rivera.</p>
<p>La parroquia de San Blas fue en sus orígenes una ermita. Es un edificio construido en el siglo XV a base de mampostería, sillarejo y sillería, de una nave en cuatro tramos y cabecera semicircular. Se cierra la nave cubierta a dos aguas y la capilla mayor con bóveda de cuarto de esfera irregular. Los arcos son apuntados y descansan sobre pilares adosados de cantería. Se accede al interior por medio de dos puertas: una adintelada en el lado de la epístola, y otra de medio punto, con pórtico de triple arquería. Remata una espadaña en la fachada, de sencilla estructura y un sólo vano. En 1749 se colocó en una hornacina una imagen de San Blas, expuesta a veneración de los fieles. La imagen antigua de San Blas se encuentra en la iglesia de Santiago, obra del siglo XVI. En el muro de la Epístola se encuentra la actual sacristía, construida en 1779, aunque existía otra anterior que databa de 1636.</p>
<p>La actual iglesia ha sido restaurada en varias ocasiones, pero en su nave quedan restos de un gótico del siglo XV. Los primeros datos documentales sobre reformas realizadas corresponden a 1547. Entre 1556 y 1560 se acometieron nuevamente reformas en el portal y en la capilla. En el presbiterio se realizaron reformas, de carácter popular, en 1779; se ha cerrado el pórtico para prolongar la nave.</p>
<p>La ermita de San Blas tenía su pórtico, sustituyéndose en 1930 por unas artísticas rejas para impedir el fácil acceso a esta zona de mendigos, incluso se utilizaba guardar animales. Según fotografías de finales del siglo XIX y primer decenio del siglo XX, existentes en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres, en el Legado del arquitecto Vicente Paredes, la entonces ermita tenía un pórtico por la puerta principal con cubierta a dos aguas, con tres arcos de medio punto; solo el central facilitaba el acceso al portal, pues los dos arcos laterales tenían un pretil o muro pequeño de piedra a la misma altura que el estado actual de los dos arcos que están a ambos lados del central. No existía el rosetón que actualmente se abre sobre el arco central, y la espadaña estaba ubicada en una disposición más central de la ermita; en la actualidad se encuentra rematando la fachada central ofreciendo un aspecto más airoso al templo, según las obras realizadas en 1961. El aparejo constructivo a base de sillería y sillarejo estaba cubierto con cal. En la ermita primitiva no existía la portada practicada en el muro de la Epístola.</p>
<p>El 8 de noviembre de 1958, por Decreto del obispo de la Diócesis Manuel Llopis Iborra, es convertida esta ermita en parroquia. El 16 de agosto de 1961 se inician unas importantes obras de restauración en la parroquia, llevándose a cabo la demolición de la antigua cubierta, que estaba prácticamente en ruinas, eliminándose el soportal y aumentando el interior de la parroquia con la profundidad de la nave reaprovechando el espacio que antes ocupaba el soportal.</p>
<figure id="attachment_242175" aria-describedby="caption-attachment-242175" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-242175" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-scaled.jpg" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" width="800" height="600" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-300x225.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-1024x768.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-768x576.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-1536x1152.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-2048x1536.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-242175" class="wp-caption-text">Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>La iglesia cuenta con algunos bienes muebles de estimable valor artístico. En el lado del Evangelio se conserva una imagen de Santa Lucía del siglo XIX e imágenes modernas del siglo XX (San Antonio con el Niño, Sagrado Corazón de Jesús y Santa Gema). En el lado de la Epístola destaca una imagen moderna de San José y un Crucificado del siglo XVIII, obra delicada y perfecta tanto en la calidad de su estudio anatómico como por la fina ejecución, dado que los brazos del Cristo no están horizontales sino en uve tendiendo a la verticalidad. Con negra cabellera y la cabeza ligeramente ladeada hacia su derecha, se alza para mirar al cielo en diálogo con el Padre. El estudio anatómico es de gran calidad, sin dramatismos ni violentas contorsiones, con noble serenidad. El velo de pureza está pegado, se anuda a la derecha y cuelga con elegancia. Una cartela con el ‘INRI’ en letras figura en lo alto del palo vertical. La Cruz ocupa el primer lugar entre las imágenes sagradas, ya que es el símbolo del misterio pascual. Por ella se representa la pasión de Cristo y su triunfo sobre la muerte, al tiempo que se anuncia su segunda venida, ya gloriosa. La liturgia prescribe que para la celebración de la Eucaristía (memorial vivo que actualiza el misterio de Cristo), se coloque bien visible para la asamblea la Cruz en el altar o junto a él, por eso su ubicación en la iglesia de San Blas es acorde con el rito.</p>
<p>En el presbiterio destaca un retablo mayor de finales del siglo XVII (1698), que vino a sustituir a otro que se había ejecutado y colocado a principios de siglo, con arquitectura de un cuerpo articulado en tres calles y ático; el cuerpo tiene cuatro columnas salomónicas adornadas con racimos y pámpanos; en el intercolumnio del lado derecho hay un lienzo que representa al traslado de San Blas; en el izquierdo, el martirio de San Blas y curación del niño ahogado; en el remate, óleo sobre lienzo con el Calvario, la Virgen y San Juan, y un crucificado de bulto redondo en madera policromada, obras de finales de siglo. La figura del Crucificado está muy contorsionada hacia su izquierda, con una fuerte torsión y ondulación corporal, un ritmo curvilíneo y vibrante; la sensación general es de una mayor esbeltez de la que realmente tiene, adoptando un modelado mórbido. El paño de pureza cuelga anudado a su derecha. La indumentaria de María consta de velo o toca de bordes ondulados, uno de cuyos extremos cruza por delante del cuello, fino plegado del vestido y se cubre con manto de color azul. San Juan se lleva la mano al pecho en gesto de dolor y con la mano izquierda se sujeta el manto que presenta un fino plegado, dispuesto sobre la túnica, y acusa el volumen del cuerpo, consiguiendo un naturalismo incipiente que se deja ver en los pequeños detalles.</p>
<p>En el centro del retablo hay una hornacina con marco rococó, añadido en el siglo XVIII, cobijando una escultura de San Blas, bien estofado y dorada, realizada en un taller madrileño en 1767, muy al estilo de las obras de Salvador Carmona, estando de acuerdo con el profesor Martín Nieto, ya que un año antes había estado el maestro en Cáceres asistiendo a la colocación del Cristo de la Salud en la ermita de la Virgen de la Montaña. La imagen del santo titular viste con la indumentaria episcopal: casulla ancha o capa sobre el alba y mitra. Lleva el báculo, como obispo. Aún se conserva la antigua imagen de San Blas que presidía el altar de la ermita; está en una capilla del muro del Evangelio de la iglesia de Santiago de Cáceres, obra del siglo XVI. Los primeros testimonios documentales sobre la existencia de esta imagen del santo titular datan de 1594 (Libro de Cuentas de Fábrica), fecha en la cual se restauró (Hernández Mostazo) y policromó la escultura (Nicolás de Ribero).</p>
<p>En la iglesia de San Blas hemos de destacar la imagen de Nuestra Señora del Rosario y del Amor Hermoso, en el lado del Evangelio, de vestir, obra del siglo XVIII, procedente de la iglesia de Santiago. Según el estudio de investigación del profesor Martín Nieto<a id="ref3" href="#3" rel="nofollow"><sup><strong>3</strong></sup></a> existió otro retablo del siglo XVI, y la entonces ermita contó con dos altares colaterales, de estilo clasicista. Uno de ellos estuvo dedicado a la Virgen de la Guía, que actualmente se conserva en los salones parroquiales, obra de bastidor, conservando las manos y el rostro.</p>
<p>También en los salones parroquiales se conserva la imagen de San Vito, procedente de la ermita de su nombre que se alzaba sobre un promontorio cercano al Puente de Vadillo (destruida tras la guerra de la Independencia) y cuyos datos documentales más antiguos corresponden al siglo XVI. La imagen, de madera policromada, es obra de la primera mitad del siglo XVII; representa al santo que fue martirizado en Lucania (Italia), como un jovencito, en la época medieval que tuvo mucho culto contra la enfermedad ‘baile de San Vito’. El baile de San Vito es como se le llamaba en la Edad Media comúnmente a la enfermedad de Corea de Sydenham, una patología neurológica en la que el sistema nervioso central se degenera a causa de una inflamación que provoca fiebres reumáticas. Esta rara enfermedad se caracteriza por trastornos en los movimientos corporales, que pasa por estados de coordinación bruscos e involuntarios de forma ilimitada. Incluso puede darse de una forma tan leve, que el enfermo solo note irritabilidad y nerviosismo. El baile de San Vito estaba mal visto en la Edad Media, pues se creía que el enfermo estaba poseído e incluso se le quemaba en la hoguera. Normalmente en esos casos intentaban encomendarle a San Vito, un santo salvador y auxiliador para que curara el enfermo de la posesión.</p>
<p>En la sacristía, se conservan dos óleos sobre tabla manieristas con representaciones del Evangelista San Mateo y San Juan Evangelista, procedentes de la predela de un retablo colateral; y un Crucificado, recientemente restaurado, obra de hacia 1600, presentando un esmerado tratamiento del paño de pureza; observamos su clara tendencia hacia el movimiento y a la ruptura de la simetría en el hecho de que presenta su pierna derecha avanzada, quedando el cuerpo ligeramente girado y la cabeza levemente ladeada; el tratamiento de los cabellos a base de mechones individualizados, la boca entreabierta y los ojos casi cerrados lo dotan de una clara sensación de dolor.</p>
<p>Se conserva en la iglesia de San Blas una reliquia del santo titular guarnecida en un relicario de plata en cuya peana se lee literalmente “RELICIA DE Sº R. S. N BLAS”, correspondiente a 1733, la cual es sacada a exposición pública todos los años en su celebración, dada a conocer por el profesor Martín Nieto en su interesante estudio de investigación. Fue regalada a la cofradía por unos benefactores en 1733, para la cual el mayordomo Domingo Jiménez encargó al platero Lucas Mogollón un relicario en metal noble. Se conserva otro relicario, también del siglo XVIII, pero sin reliquia.</p>
<figure id="attachment_242176" aria-describedby="caption-attachment-242176" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-242176" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3.jpg" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" width="800" height="542" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3.jpg 1062w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-300x203.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-1024x694.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-768x521.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-600x407.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-242176" class="wp-caption-text">Imagen de San Blas. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Las fiestas de los santos se intercalan a lo largo del año, celebrándose generalmente en la fecha de su muerte, su ‘dies natalis’. El culto a los mártires fue el primero que históricamente se conoce, comenzando por una veneración a sus restos mortales reuniéndose los fieles en torno a su sepulcro. La jerarquía en las diversas clases de santos (dejando a María su lugar privilegiado) los ha clasificado por su importancia litúrgica en apóstoles, mártires, pastores, doctores de la Iglesia, vírgenes, santos varones, santas mujeres, religiosos, personas caritativas y educadores. Hoy día el culto a los santos a nivel de calendario universal tiene como criterio que sean santos de importancia mundial, dejando a los calendarios particulares las celebraciones y memorias de aquellos santos que sean de devoción más localistas o de familias religiosas. Solamente comentamos a continuación aquellas celebraciones de santos que son consideradas como solemnidades a escala universal.</p>
<p>Los santos inscritos en el martiriologio romano son los declarados por la Iglesia Católica como indudablemente presentes en el Cielo y, por tanto, pueden ser objetos del culto público, el llamado ‘culto de dulia’ a diferencia del ‘culto de latria’, que no debe dirigirse más que a Dios.</p>
<p>El papel de los santos en la Iglesia y entre los creyentes ha evolucionado mucho desde la segunda mitad del siglo XX. El culto que se les solía rendir se ha ido matizando y sus imágenes son más utilizadas como ejemplos que como agentes de intercesión, papel que desempeñaron con fuerza durante siglos. El Papa Benedicto XVI afirma: “El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que estas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado al prójimo”.</p>
<p>En la iglesia de San Blas se practica el ‘culto de dulia’, que es el propio debido a los santos, personas que por su probada heroicidad en el ejercicio de las virtudes cristianas la Iglesia nos los pone como ejemplo a seguir subiéndolos a los altares. A partir del siglo V se componen los primeros martirologios, que son unas relaciones de los santos. El primero conocido es el llamado Jeronimiano, posterior al año 431. Las reliquias de los santos empiezan a ser veneradas y se construyen templos en los lugares donde sufrieron martirio, y se instaura la costumbre de colocar sus reliquias debajo del altar. Más adelante se suman los confesores, las vírgenes, los monjes y las personas que el pueblo, por aclamación, consideran santos. No es hasta el año 993 cuando es canonizado el primer santo por el papa Juan XV (San Ulrico, obispo de Augsburgo) iniciándose desde entonces una centralización vaticana en este asunto que culmina cuando Sixto V crea en 1588 la Congregación de Ritos. Pablo VI dividió la Congregación de Ritos en dos: la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Sagrada Constitución para la causa de los Santos, que tiene a su cargo actualmente los expedientes para las beatificaciones y canonizaciones. No obstante, también hoy en día el pueblo sigue dando aureola de santidad a personas a las que considera santas. El Martirologio Romano es donde se hallan catalogados todos los santos que la Iglesia reconoce.</p>
<p>Como ya hemos indicado, Cáceres celebra en febrero la romería más antigua de la ciudad, la Romería o Fiesta de San Blas (santo protector de enfermedades de la garganta) que se remonta a finales del siglo XVI; concretamente, los primeros datos documentales con los que contamos datan de 1594, cuando se solicita licencia para decir misa fuera de la ermita, según un Libro de Cuentas de Fábrica. San Blas fue médico y obispo de Sebaste, en Armenia. Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus. San Blas era conocido por su don de curación milagrosa; salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta. Según una leyenda se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración. Cuando la persecución de Agrícola, gobernador de Cappadocia, contra los cristianos llegó a Sebaste, sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus, y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva de San Blas. Allí encontraron a San Blas en oración y lo arrestaron. Agrícola trató sin éxito de hacerle apostatar. En la prisión, San Blas sanó a algunos prisioneros. Finalmente fue echado a un lago. San Blas, parado en la superficie, invitaba a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de sus dioses, pero se ahogaron. Cuando volvió a tierra fue torturado y decapitado en el año 316.</p>
<p>En Cáceres la festividad cuenta con la tradicional venta de roscas y cordones del Santo para curar las enfermedades de garganta, con el objetivo mediante la recaudación de mantener la parroquia del barrio y la labor cotidiana que realiza. Los alrededores de la ermita se llenan de jóvenes con el vestido de campuza y el hermoso pañuelo de sandía o de ‘mil colores’ sobre complicados y artísticos moños ‘de picaporte’. En la tarde de San Blas se escucha la típica música extremeña; las tonadas, las rondas, las alboradas, los romances, las canciones de corro, las jotas, etcétera, son las protagonistas de la romería.</p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Martín Nieto, S. ‘La ermita cacereña de San Blas desde sus orígenes a la Guerra de la Independencia’. Actas de los XXV Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 1996</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Nuestro agradecimiento a los sacerdotes don Teófilo Amores y don Antonio Pariente por su ayuda y facilidades para la realización de este estudio</h6>
<h6><a name="3"></a><strong>3</strong> Martín Nieto, S. ‘Cáceres, Cofradía y ermita de San Vito’, Cáceres, 1993</h6>
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		<title>Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2026 08:16:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardino López de Carvajal y Sande]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La figura de Bernardino López, uno de los personajes más influyentes, ambiciosos y controvertidos de la Iglesia en el tránsito de la Edad Media a la Modernidad, vuelve a la actualidad histórica y cultural con la novela &#8216;El Papa que nunca lo fue: Carvajal en la sombra del poder&#8217;. Nacido en el seno de una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1473" height="915" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1.jpg 1473w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-300x186.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-1024x636.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-768x477.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-600x373.jpg 600w" sizes="(max-width: 1473px) 100vw, 1473px" /><p>La figura de Bernardino López, uno de los personajes más influyentes, ambiciosos y controvertidos de la Iglesia en el tránsito de la Edad Media a la Modernidad, vuelve a la actualidad histórica y cultural con la novela &#8216;El Papa que nunca lo fue: Carvajal en la sombra del poder&#8217;.</p>
<p>Nacido en el seno de una influyente familia nobiliaria vinculada a Torrejón el Rubio, Bernardino López de Carvajal y Sande era hijo de Francisco López de Carvajal, señor de la localidad cacereña, y de Aldonza de Sande, perteneciente al linaje de los marqueses de Valdefuentes. Además, estaba emparentado con el cardenal Juan de Carvajal, lo que facilitó su proyección en los círculos de poder eclesiástico.</p>
<p>Desde muy joven destacó por su brillantez intelectual. Con apenas 11 años ingresó en la Universidad de Salamanca, donde completó una formación académica excepcional en Teología, alcanzando los grados de bachiller, doctor y posteriormente maestro. Su talento le llevó a sustituir a Pedro Martínez de Osma en la docencia y, en 1480, a ser nombrado rector de la institución.</p>
<p>Su carrera dio un giro decisivo cuando marchó a Roma bajo el patrocinio del cardenal Mendoza. Allí inició una rápida ascensión en la Curia como cubiculario del papa Sixto IV. Posteriormente, durante el pontificado de Inocencio VIII, ejerció como nuncio y colector en España, acumulando una notable influencia política y religiosa. En pocos años fue nombrado obispo de Astorga, Badajoz y Cartagena.</p>
<p>El gran salto en su carrera llegó en 1493, cuando el papa Alejandro VI lo nombró cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. A petición de la reina Isabel la Católica fue también designado obispo de Sigüenza, aunque nunca llegó a residir en la diócesis.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-241651" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg" alt="Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal" width="800" height="358" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-300x134.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-1024x459.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-768x344.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-1536x688.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-2048x917.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-600x269.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />Más allá de su papel eclesiástico, Carvajal fue un actor clave en la diplomacia europea. Intervino en nombre de los Reyes Católicos en las negociaciones con Portugal que desembocaron en el Tratado de Tordesillas, y representó al papado ante grandes monarcas como Carlos VIII de Francia y Maximiliano I de Austria.</p>
<p>Su ambición, sin embargo, iba más allá de la diplomacia: aspiraba al papado. Tras la muerte de Alejandro VI en 1503 y posteriormente de Pío III, su nombre llegó a sonar como posible pontífice, aunque nunca logró el respaldo suficiente. La falta de apoyo de Fernando el Católico marcó el inicio de su distanciamiento de la monarquía española y de la Curia romana.</p>
<p>Ese deterioro político lo llevó a alinearse con los intereses de Luis XII de Francia, participando en el Conciliábulo de Pisa de 1511, considerado un acto cismático contra Roma. Este episodio le costó la excomunión y el fin de sus aspiraciones papales. En 1513 se retractó ante el papa León X, recuperando parte de sus cargos, aunque no la influencia perdida.</p>
<p>Su vida no estuvo exenta de conflictos posteriores. En 1516 protagonizó tensiones violentas con poderosas familias romanas como los Medici y los Orsini, en un episodio que llegó a derivar en enfrentamientos armados en la propia Roma.</p>
<p>Bernardino López de Carvajal murió en 1523 en la capital pontificia, a los 67 años de edad. Fue enterrado en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, templo del que fue titular y símbolo de su larga y compleja trayectoria.</p>
<p>Esta novela recupera la figura de un hombre clave del Renacimiento, un personaje que estuvo a las puertas del papado y que encarna, como pocos, las intrigas, ambiciones y tensiones políticas de su tiempo.</p>
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		<title>El libro &#8216;Historia de la Medicina en Cáceres&#8217; analiza la evolución de la práctica médica en la ciudad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2026 07:39:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Alejo Leal]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cáceres ha acogido la presentación de la obra &#8216;Historia de la Medicina en Cáceres. Salud y Sociedad en Cáceres: Una mirada histórica al pasado&#8217;, elaborada en colaboración con Alejo Leal Muro con el objetivo de trazar un recorrido exhaustivo por la evolución de la práctica médica en la ciudad desde la Prehistoria hasta nuestros días. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1858" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="El libro &#039;Historia de la Medicina en Cáceres&#039; analiza la evolución de la práctica médica en la ciudad" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-300x218.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-1024x743.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-768x557.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-1536x1115.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-2048x1486.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260521_blogs_joseantonioramos-600x435.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>Cáceres ha acogido la presentación de la obra &#8216;Historia de la Medicina en Cáceres. Salud y Sociedad en Cáceres: Una mirada histórica al pasado&#8217;, elaborada en colaboración con Alejo Leal Muro con el objetivo de trazar un recorrido exhaustivo por la evolución de la práctica médica en la ciudad desde la Prehistoria hasta nuestros días.</p>
<p>Esta publicación propone una mirada amplia y documentada sobre la historia de la Medicina entendida como reflejo de la propia historia de la humanidad: una lucha constante frente a la enfermedad, el dolor y la búsqueda del bienestar. Sus páginas reflejan que los avances científicos han ido de la mano de transformaciones sociales, culturales y tecnológicas, con especial atención al contexto local cacereño.</p>
<p>La obra sitúa el foco en Cáceres, una ciudad con una tradición histórica singular, para analizar el impacto de las enfermedades en la vida de sus habitantes y la evolución de las respuestas sanitarias a lo largo del tiempo. Desde la creación de albergues y hospitales hasta la consolidación de infraestructuras modernas, el libro reconstruye el desarrollo del sistema sanitario local.</p>
<p>El recorrido se inicia en los primeros asentamientos documentados en la zona, con pueblos ibéricos y celtas que afrontaban la enfermedad mediante prácticas empíricas, rituales y remedios naturales. Posteriormente, los romanos introducen en Norba Caesarina una una Medicina todavía rudimentaria, marcada por la influencia de saberes griegos, la superstición y la práctica de sangrías y ungüentos.</p>
<p>La obra recoge de forma progresiva los hitos más relevantes en la evolución de la Medicina en Cáceres, contextualizando cada avance dentro de su marco social y cultural. El enfoque no se limita a la enumeración de hechos, sino que busca comprender cómo vivió la sociedad cacereña el fenómeno de la enfermedad y qué respuestas articuló ante ella.</p>
<p>Estructurado por etapas históricas, incluye estudios sobre prácticas médicas, personajes clave, instituciones sanitarias y transformaciones en la infraestructura de salud. El objetivo es ofrecer una visión rigurosa y completa del desarrollo médico en este territorio, destacando los avances que han mejorado la calidad de vida de la población.</p>
<p>La publicación se cierra con un capítulo dedicado a fotografías históricas, que aportan una dimensión visual al relato y permiten al lector acercarse de manera directa al pasado sanitario de la ciudad.</p>
<p>Esta obra invita a redescubrir Cáceres desde una perspectiva poco habitual, en la que ciencia e historia se entrelazan para explicar no solo cómo se ha combatido la enfermedad, sino también cómo se ha construido una sociedad más consciente de la importancia de la salud.</p>
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		<title>Una nuevo libro pone en valor la trayectoria de Luis de Morales y su relación con Arroyo de la Luz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 07:48:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Vázquez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Ayuntamiento de Arroyo de la Luz ha acogido la presentación del libro &#8216;Luis de Morales en Cáceres. La huella del &#8216;Divino&#8217; en la pintura&#8217;, editado por la Diputación de Cáceres y elaborado conjuntamente con Álvaro Vázquez Cabrera. La presentación, presidida por el alcalde de la localidad, Carlos Caro Domínguez, puso en valor no solo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2048" height="1365" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Una nuevo libro pone en valor la trayectoria de Luis de Morales y su relación con Arroyo de la Luz" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos-300x200.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos-1024x683.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos-768x512.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos-1536x1024.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260518_blogs_joseantonioramos-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /><p>El Ayuntamiento de Arroyo de la Luz ha acogido la presentación del libro &#8216;Luis de Morales en Cáceres. La huella del &#8216;Divino&#8217; en la pintura&#8217;, editado por la Diputación de Cáceres y elaborado conjuntamente con Álvaro Vázquez Cabrera.</p>
<p>La presentación, presidida por el alcalde de la localidad, Carlos Caro Domínguez, puso en valor no solo la investigación histórica, sino también el fuerte vínculo entre el municipio y Luis de Morales, uno de los pintores más importantes del Renacimiento español.</p>
<p>El libro se centra en analizar la presencia y la influencia del artista en la provincia de Cáceres, destacando especialmente su relación con Arroyo de la Luz, donde se conserva una de sus obras más significativas, el retablo mayor de la iglesia parroquial. Este conjunto pictórico, realizado en el siglo XVI, es una de las mayores colecciones de su obra conservadas en un mismo lugar, lo que convierte a la localidad en un referente imprescindible para el estudio de su producción artística.</p>
<p>La presentación del libro en este contexto responde a la voluntad de acercar el conocimiento académico a la ciudadanía, reforzando la identidad cultural local y el orgullo por un legado artístico de primer orden. Asimismo, el libro contribuye a profundizar en aspectos menos conocidos del pintor, aportando nuevas perspectivas sobre su obra y su influencia en el territorio cacereño.</p>
<p>Luis de Morales, conocido como &#8216;El Divino&#8217;, fue uno de los pintores más destacados del Renacimiento en España. Nacido en Badajoz a comienzos del siglo XVI, desarrolló la mayor parte de su carrera en Extremadura, donde estableció su taller y recibió numerosos encargos.</p>
<p>Su apodo, &#8216;El Divino&#8217;, refleja la profunda espiritualidad de su obra, centrada casi exclusivamente en temas religiosos. Supo crear una iconografía propia, especialmente en representaciones como la Virgen, la Piedad o el Ecce Homo, que se caracterizan por una intensa carga emocional y un fuerte misticismo. Sus figuras, de rasgos alargados y delicados, muestran la influencia de artistas italianos como Leonardo da Vinci, así como de la pintura flamenca, lo que da lugar a un estilo muy personal y reconocible.</p>
<p>Además, su obra tuvo un gran impacto en la religiosidad popular de su tiempo. Sus imágenes no solo eran piezas artísticas, sino también objetos de devoción que conectaban directamente con la sensibilidad espiritual de la sociedad del siglo XVI. Esta capacidad de emocionar y transmitir recogimiento es una de las claves de su permanencia en la historia del arte.</p>
<p>En lugares como Arroyo de la Luz su legado sigue vivo. Allí trabajó en la realización de importantes obras, incluyendo las tablas del retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, lo que demuestra la estrecha relación entre el artista y esta localidad.</p>
<p>La presentación del libro en Arroyo de la Luz no solo representa un acto cultural, sino también un reconocimiento a la figura de Luis de Morales y a su huella en Extremadura y una apuesta por mantener viva la memoria de este maestro del Renacimiento, reafirmando su importancia dentro del panorama artístico español y su estrecha vinculación con la provincia de Cáceres. En definitiva, uniendo investigación, divulgación y patrimonio pone de relieve cómo el pasado artístico sigue siendo una pieza clave en la identidad cultural del presente.</p>
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		<title>Ars longa, vita brevis (XIII). Ermita de San Benito</title>
		<link>https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-xiii-ermita-de-san-benito/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 03:02:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Patrimonio olvidado y patrimonio recuperado en la tierra de Cáceres: capillas, oratorios y ermitas Si queremos conocer la vida, cultura y costumbres de un pueblo o de una comunidad tenemos que aproximarnos a la forma de entender y practicar su religión. La historia no se entiende hoy como una relación de datos, fechas, grandes acontecimientos, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-xiii-ermita-de-san-benito/blogueros/jose-antonio-ramos/">Ars longa, vita brevis (XIII). Ermita de San Benito</a> se publicó primero en <a href="https://www.grada.es">Revista Grada</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1920" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Ars longa, vita brevis (XIII). Ermita de San Benito" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-300x225.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-1024x768.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-768x576.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-1536x1152.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-2048x1536.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia1-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p><strong>Patrimonio olvidado y patrimonio recuperado en la tierra de Cáceres: capillas, oratorios y ermitas</strong></p>
<p>Si queremos conocer la vida, cultura y costumbres de un pueblo o de una comunidad tenemos que aproximarnos a la forma de entender y practicar su religión. La historia no se entiende hoy como una relación de datos, fechas, grandes acontecimientos, etc.; hay que ir más allá y profundizar en la vida, creencias y sentimientos de sus habitantes.</p>
<p>Vamos a presentar un reducido número de ermitas, unas de ellas en deplorable estado de conservación y otras, por el contrario, felizmente restauradas. Hemos visitado no solo las ermitas existentes en la tierra de Cáceres, sino también oratorios o capillas en fincas particulares donde formaron parte de edificaciones castrenses en su mayoría medievales.</p>
<p><strong>Edificios en lamentable estado de conservación</strong><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-i-capilla-de-la-casa-de-los-arrogatos/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Capilla de la Casa de los Arrogatos</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-ii-capilla-de-la-casa-de-las-corchuelas/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Capilla de la Casa de las Corchuelas</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-iii-capilla-de-la-casa-de-la-calera/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Capilla de la Casa de La Calera</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-iv-ermita-de-san-jorge/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de San Jorge</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-v-ermita-de-santiago-de-bencaliz/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de Santiago de Bencáliz</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-vi-la-ermita-de-nuestra-senora-de-la-esclarecida-de-zamarrillas/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de Nuestra Señora de la Esclarecida de Zamarrillas</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-vii-la-ermita-de-san-vito-de-caceres/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de San Vito de Cáceres</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-viii-la-ermita-del-humilladero/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita del Humilladero</strong></a></p>
<p><strong>Edificios restaurados</strong><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-ix-ermita-de-la-casa-hijada-de-vaca/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de la Casa Hijada de Vaca</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-ix-ermita-de-la-capilla-de-la-casa-de-los-arenales/revista-grada/colaboradores/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Capilla de la Casa de los Arenales</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-x-ermita-de-santa-ana-de-caceres/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de Santa Ana de Cáceres</strong></a><br />
<a href="https://www.grada.es/ars-longa-vita-brevis-xii-ermita-de-nuestra-senora-de-gracia-de-arguijuelas-de-abajo/blogueros/jose-antonio-ramos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Ermita de Nuestra Señora de Gracia de Arguijuelas de Abajo</strong></a></p>
<p><strong>Ermita de San Benito de Cáceres</strong></p>
<p>Se construyó junto a los restos de un antiguo convento benedictino situado en el cerro de San Benito, a 5 kilómetros de la ciudad. Algunos autores locales consideran que esta ermita tiene su origen en el siglo VII, habiendo encontrado en ella restos visigodos, al presentar dicha ermita disposiciones muy características de los primitivos conventos que fundaron los monjes benedictinos en el Occidente. Esta ermita y convento correspondió a la jurisdicción de la parroquia de San Mateo hasta que el 3 junio de 1886 se construyó el templo de San Eugenio, en Aldea Moret.</p>
<p>Encontramos las referencias documentales más antiguas sobre la ermita de San Benito en 1544, en el contrato de asiento y concierto con el pintor Francisco de Hermosa de un retablo para la ermita. Otra referencia la encontramos en 1556, en una escritura que concierta Pedro Gómez ante Benito Fernández el 27 octubre. Otra referencia documental corresponde a 1621, concretamente en las ordenanzas de una cofradía que tenía su sede en la iglesia de San Mateo. Y otra en las obras realizadas en la ermita y la hospedería para enfermos en 1764.</p>
<p>Las dependencias anexas a la ermita sirvieron de hospedería; el 12 julio de 1872, en un Auto del Secretario de Cámara del Obispado, se aprobaron las cuentas de las obras realizadas en la ermita y se establecen las reglas para el alquiler y la conservación de la hospedería.<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a></p>
<p>En 1872 ya no existía ninguna cofradía y esta ermita era llevada por el párroco de San Mateo. En una carta escrita por el Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Coria, fechada el 1 de marzo y dirigida al cura párroco de la iglesia de San Mateo, se especifica que se ha extinguido la cofradía y se autoriza al cura párroco para la venta de bienes muebles (cálices y otros objetos) propiedad de la Cofradía para sus reparaciones.</p>
<p>Los restos de la hospedería se encontraban ya en ruinas cuando Publio Hurtado visitó esta ermita en los primeros años del siglo XX. En 1935, en la visita que realiza Tomás Martín Gil a varias ermitas situadas en los alrededores de la capital cacereña, encuentra esta ermita de San Benito en deplorable estado ruinoso. De los bienes muebles existentes en la ermita, el investigador Alonso Corrales considera que la imagen de San Benito, obra del siglo XVI, es la que se conserva actualmente en San Eugenio; la imagen de siglo XVII de San Donato y la de San Benito (obra de finales del siglo XV), llamado ‘El Viejo’, que se encontraba llena de carcoma y xilófagos, optaron por quemarla y enterrar las cenizas en un lugar sin señalizar.</p>
<p>Es importante no confundir la ermita de San Benito que se encontraba en el campo a 5 kilómetros de la ciudad con otra ermita existente en la plaza mayor, en el lugar en el que se construyó la ermita de la Paz; concretamente algunos documentos hacen referencia a la existencia de esta ermita de San Benito y la sitúan, ya de por sí, en la plaza.</p>
<p>Es una construcción de mampostería. Se accede al interior por una puerta un arco apuntado, a los pies de la ermita, uno de los pocos restos que quedan de la edificación original; hemos de destacar a los pies de ella una sencilla espadaña con un vano de medio punto. En los laterales y en el frente de la ermita destaca un pórtico con arcos paneles sobre columnas graníticas. En la zona oriental se conservan los restos de celdas y otras dependencias del convento; tanto estos restos como la mayor parte de la ermita son obra del siglo XVIII. Debió de contar con bienes muebles de estimado valor artístico; de hecho, algunos autores que visitaron esta ermita conocieron obras de calidad, como una imagen de San Benito de tamaño natural y una tabla que representaba Santa Lucía y que según Sanguino era del siglo XV, la misma tabla de la que hace referencia Publio Hurtado en su libro ‘Ayuntamiento y familias cacerenses’.</p>
<p>En su interior presenta tres naves de tres tramos separados por arcos apuntados sobre pilares cuadrados. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos, y las naves laterales se cubrirían con estructura de madera, que ha desaparecido. El presbiterio mantiene su bóveda de crucería; existió un retablo que fue contratado el 20 de julio de 1544 con Francisco de Hermosa, pintor vecino de Garrovillas (“en que yo el dho Francisco de Hermosa aya de hazer e haga un rretablo a la dha yglesia de señor San Bº questá en el canpo de diez e seys pies del altar&#8230; e se ancho de diez e seys palmos de tercias de vara en manera que venga en proporción de la capylla principal questá en la dha yglesia el que en medio del dho rretablo a de aver un tabernáculo en questé la ymagen de Sant Bº que agora esta en la dha iglesia&#8230; e yo&#8230; tengo de pintar la dha ymagen, el qual dicho rretablo a detener ocho tableros&#8230; e en el banco primero a detener tres ymagenes de nro señor Ixpto la primera puesto en la columna e el segundo en el sepulcro e el tercero la Cruz a cuestas en los segundos tableros a los lados del tabernáculo tengo de poner la ymagen de San Pº e la de Sant Juª Baptysta en los tableros de arriba tengo de poner la salutación e nascimyº e reyes&#8230; e lo tengo de dar puesto e asentado el día de Sant Myguel del mes de setiembre del año venidero de myll e quisº e cuarenta e cinco años e me aveys de dar e pagar por el dho rretablo sesenta myll maravedís”.</p>
<figure id="attachment_241336" aria-describedby="caption-attachment-241336" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-241336" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia2.jpg" alt="Ars longa, vita brevis (XIII). Ermita de San Benito" width="800" height="316" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia2.jpg 942w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia2-300x118.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia2-768x303.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/xx_211_secciones_historia2-600x237.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-241336" class="wp-caption-text">Fotos: Cedidas</figcaption></figure>
<p>Se conservan a su interior algunas pinturas murales al fresco, con las representaciones de la Estigmatización de San Francisco, Llanto ante Cristo muerto y San Cristóbal con el Niño Jesús; en el presbiterio se conservan algunos fragmentos de pinturas con la representación de la Ascensión del Señor y un rostro irreconocible; son pinturas de finales del siglo XVI. En el ábside se encuentra la Ascensión del Señor y un rostro que no hemos podido averiguar su representación. Se conservan las pinturas de la nave de la epístola en cuyo frente se encuentran el Llanto ante Cristo muerto y San Cristóbal, y haciendo ángulo la Estigmatización de San Francisco. Se encuentran en muy mal estado de conservación algunos restos de pintura en la nave derecha. La pintura que representa la Ascensión del Señor fue descubierta en 1917 cuando se quitó el retablo que estaba adosado al ábside; representa el momento en el que Jesús regresa al cielo con su Padre después de cumplir su misión en la Tierra, Antes de ascender dijo a sus discípulos: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, Judea, Samaría y hasta el confín del mundo”, según el Evangelio de San Mateo (28,19-20).</p>
<p>Se nos representa en esta pintura al Señor de una manera muy característica a este tipo de representaciones ejecutadas en la segunda mitad del siglo XVI, con armadura muy ajustada al torso, el manto sobrepuesto, calzado militar y las correas que protegen a Cristo como simbolizando la Justicia. La representación aparece enmarcada en un espacio interior por columnas y un arco, propio del Renacimiento. El Señor porta en la mano izquierda el libro como tributo que simboliza la Ley (es el libro sagrado en donde constan las profecías que Jesús ha venido a realizar) y la bandera en la derecha, simbolizando la victoria, a la figura gloriosa como se representa al Señor, como la piedra angular donde se basa la fe del cristiano. La Ascensión es un momento más del único misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, y expresa sobre todo la dimensión de exaltación y glorificación de la naturaleza humana de Jesús como contrapunto a la humillación padecida en la pasión, muerte y sepultura.</p>
<p>En la nave de la Epístola se conserva la representación del Llanto ante Cristo muerto, uno de los momentos más trágicos de la Pasión de Cristo, puesto que es el momento en el, que tras morir, la Madre abraza a su hijo. Por ello son visibles en los personajes gestos declamatorios y gesticulantes, representa inevitablemente el drama. Estéticamente observamos unos paños con plegados lineales de aristas vivas, pero sin profundas oquedades que concentren un claroscuro en las superficies. La cabellera de Cristo es filamentosa, aparentemente como mojada. La escena presenta una composición muy consistente, basada en la presentación de las figuras en primer término, donde yace el cuerpo de Cristo, con un elemento central que marca la composición que es la cruz, que media para que las figuras se presenten de gran volumen en sus formas y distribución. Pero también es de destacar la individualización de los personajes, que toman expresiones particulares, dando a entender el verdadero sentimiento de la obra, el dolor ante el Cristo muerto. Todas ellas llevan reflejados en sus rostros el dolor y la pena, con lo que se hace más accesible al espectador el entendimiento de la obra. Aparecen en la escena José de Arimatea, que sostiene el cuerpo de Cristo; Nicodemo junto a otro personaje con la corona de espinas en las manos; la Virgen recibe el cuerpo de su Hijo en sus brazos, destrozada por el dolor; también están presentes en la escena en una disposición diagonal San Juan, que está llorando, María Magdalena a los pies de Cristo y María de Cleofás, intermedia entre la Virgen y San Juan. Destaca la naturalidad y el reflejo realista de los personajes. Incluso las fórmulas de los vestidos de los protagonistas responden a las posturas y cortos movimientos de sus cuerpos. A la disolución de la forma, el ilusionismo, la propia emotividad de la pintura se unen el color y la pincelada como una operación intelectual, basada en una abstracción que es la línea, que divide y señala contornos. El color, por el contrario, persigue objetivos emocionales, evocativos y no divide, sino que unifica, creando efectos atmosféricos.</p>
<p>Esta composición logra dejar atrás las versiones idealizadas propias de estilos anteriores para dar paso a una representación realista y humanizada de los personajes sagrados: María llora desconsolada sobre el cuerpo de Cristo, y San Juan muestra su dolor impotente. Todos los personajes transmiten un gran sentimiento de dolor mediante sus expresiones. Las figuras adquieren volumen en sus formas y distribución, enmarcadas en un ambiente renacentista con un arco sobre dos columnas marmóreas. Una de las características que se le deben a este artista anónimo es la utilización y sentido del color en la pintura, jugando con tonos más suaves y más destacados como el rojo y lo utiliza como efecto de la luz natural.</p>
<p>La imagen de San Cristóbal que aparece también en este mismo muro se encuentra en muy mal estado de conservación, representada aquí en su actitud de portador de Cristo, este como un niño pequeño, asentado sobre el hombro de San Cristóbal, que, según la leyenda, atravesaba un río con los peregrinos al hombro. San Cristóbal es uno de los santos más populares, y sin embargo apenas se conoce sobre su vida y su muerte.</p>
<p>Una leyenda nos dice que había un rey incrédulo (oriundo quizás de Caná), quien aunque ignoraba la plegaria de su mujer a la Santísima Virgen tuvo un hijo y le llamó Offero, consagrándolo a dioses paganos. Con el tiempo Offero fue adquiriendo extraordinaria estatura y fuerza, y decidió servir solo al más fuerte y al más bravo. Sirvió a un rey poderoso y más tarde a Satanás, pero descubrió que ambos carecían de coraje. Durante algún tiempo Offero buscó nueva forma de servir; al fin encontró a un ermitaño, quien le habló de ofrecer su fortaleza a Cristo. Él le instruyó en la fe y lo bautizó con el nombre de Cristóbal (el portador de Cristo), y a partir de ese momento no solo se dedicaría al ayuno y a la oración, sino que voluntariamente aceptó el oficio de transportar a las personas sobre sus hombros de un lado al otro de un río caudaloso. Cristóbal había transportado al que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo. Esto excitó la ira del prefecto de la región, Dagnus de Samos, en Licia. El santo fue encarcelado y después de crueles suplicios fue decapitado.</p>
<p>San Cristóbal, popularísimo gigantón que antaño podía verse con su barba y su cayado en todas las puertas de las ciudades; era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día. Hoy que se suele viajar en coche los automovilistas piadosos llevan una medalla de san Cristóbal junto al volante.</p>
<p>Con la historia en la mano poco puede decirse de él, como mucho que quizá fue un mártir de Asia menor a quien ya se rendía culto en el Siglo V. Su nombre griego, ‘el portador de Cristo’, es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él. Se lanza a los caminos y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo. Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del río su peso se hace insoportable y solo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla; Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba. “¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?”. “Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, me ayudas a mí”.</p>
<p>Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cortesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo. San Cristóbal es un santo muy popular; los creyentes, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la excelencia de sus virtudes, le representaron de gran corpulencia, con Jesús sobre los hombros y con un árbol lleno de hojas por báculo.</p>
<p>En un ángulo se encuentra la representación de la Estigmatización de San Francisco, que el artista nos ofrece en éxtasis, pálido, joven e imberbe y con la tonsura monacal. Aparece vestido con el hábito de los franciscanos, con las llagas en las manos, en los pies, no aparece la llaga en el costado como es frecuente en otras representaciones pictóricas. Aparece el serafín, del cual parten los estigmas y al que dirige su mirada San Francisco, corresponde al ángel y el cáliz que aparecen a Jesucristo en la Oración en el Huerto. Curiosamente aparece otro hermano franciscano dormido, que se corresponde con los tres apóstoles que estaban en el Huerto de los Olivos.</p>
<p>Este grandioso edificio, con unas dimensiones de cerca de 20 metros de largo por 14 de ancho, con tres naves y distintas estancias a su alrededor, situada en la actual urbanización Ceres Golf, ha sido restaurado; los trabajos han sido llevados a cabo por la Escuela Taller. El proceso de restauración comenzó en 2007 y culminó en 2010, siendo inaugurada el 22 de junio. Actualmente pertenece a la parroquia de San Eugenio de Aldea Moret. La obra ha sido llevada a cabo por los 145 alumnos de entre 16 y 25 años que han aprendido y desempeñado trabajos de albañilería, acabados de construcción, cantería, carpintería y jardinería dentro de este programa dirigido por la Universidad Popular de Cáceres y cofinanciado por la Consejería de Igualdad y Empleo a través del Fondo Social Europeo y del Sexpe con 2.189.201,24 euros; por el Ayuntamiento con 178.941,45 euros; y la empresa Progemisa con 12.000 euros. Además de la formación específica los alumnos han recibido en este tiempo formación complementaria: educación básica, habilidades sociales, y contenidos formativos transversales; y una serie de cursos monográficos sobre prevención de riesgos laborales, dibujo técnico, informática, nociones de arqueología, rehabilitación y restauración y han percibido una beca mensual durante la duración del trabajo.</p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Archivo de la iglesia parroquial de San Mateo, legajo 11, número 12.</h6>
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		<title>Juan Díaz Bernardo presenta &#8216;Alcollarín en tiempos de guerra (1808-1814). La Guerra de la Independencia en un pequeño pueblo extremeño&#8217;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 07:45:55 +0000</pubDate>
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<p>Quien se adentra en las páginas de este volumen percibe de inmediato que no se trata de una crónica local al uso ni de un mero compendio de datos. Juan Díaz Bernardo ha dedicado años a reconstruir, con rigor y sensibilidad, la experiencia de Alcollarín durante la Guerra de la Independencia, articulando una obra que trasciende lo descriptivo para convertirse en un ejercicio de restitución histórica. En ella se recuperan no solo hechos y documentos, sino también silencios y voces habitualmente ausentes en los grandes relatos.</p>
<p>El estudio arranca con un exhaustivo análisis del contexto social, económico y demográfico del municipio en las décadas previas al conflicto. Esta perspectiva permite comprender la vida cotidiana de unos vecinos que, de forma repentina, se vieron inmersos en una contienda que transformó por completo su realidad.</p>
<p>Para sustentar su investigación, el autor ha recurrido a una amplia y variada base documental procedente de numerosos archivos, entre ellos el del Congreso de los Diputados, el Archivo General de la Administración, los archivos históricos provinciales de Cáceres y Badajoz, así como fondos municipales, parroquiales y de la Diputación. Este sólido armazón documental incluye, en muchos casos, fuentes inéditas que aportan un valor añadido a la obra.</p>
<p>No es habitual que una localidad de pequeño tamaño cuente con una reconstrucción tan minuciosa de su papel en la Guerra de la Independencia. Juan Díaz Bernardo ha rastreado listas de alistamiento, correspondencia militar, actas municipales y partes de operaciones que permiten seguir con detalle la implicación del municipio en el conflicto.</p>
<p>El libro ofrece además una visión clara de los orígenes de la guerra y su desarrollo en Extremadura, prestando especial atención al papel de la Junta Suprema y de las Juntas Locales de Defensa, así como a la organización del Ejército de Extremadura. Destaca especialmente el análisis de los procesos de alistamiento y el impacto que estos tuvieron en la población.</p>
<p>Una de las aportaciones más relevantes del volumen es la identificación de 12 soldados de Alcollarín, cuyos itinerarios y actuaciones han sido reconstruidos con precisión. A través de estos casos, el autor logra humanizar el relato bélico y acercar al lector al compromiso y sacrificio de quienes participaron directamente en la contienda.</p>
<p>La obra aborda también la actividad de las partidas guerrilleras en la región y las primeras acciones bélicas que afectaron al territorio, integrando los grandes movimientos de la estrategia napoleónica con la experiencia concreta de los vecinos del municipio.</p>
<p>Especialmente significativo resulta el análisis de las consecuencias de la guerra. El autor documenta la destrucción de cosechas, viviendas y recursos, así como la alteración profunda de la vida cotidiana. Asimismo, examina los mecanismos de recompensas y reconocimientos impulsados tras el conflicto, ofreciendo una visión completa del impacto que la guerra dejó en la comunidad.</p>
<p>Con este trabajo Juan Díaz Bernardo no solo contribuye al conocimiento de la Guerra de la Independencia en Extremadura, sino que sitúa a Alcollarín en el mapa de la historiografía, demostrando que la historia de los pequeños pueblos es imprescindible para comprender los grandes procesos históricos.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.grada.es/juan-diaz-bernardo-presenta-alcollarin-en-tiempos-de-guerra-1808-1814-la-guerra-de-la-independencia-en-un-pequeno-pueblo-extremeno/blogueros/jose-antonio-ramos/">Juan Díaz Bernardo presenta &#8216;Alcollarín en tiempos de guerra (1808-1814). La Guerra de la Independencia en un pequeño pueblo extremeño&#8217;</a> se publicó primero en <a href="https://www.grada.es">Revista Grada</a>.</p>
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