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	<title>José Antonio Ramos, autor en Revista Grada</title>
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	<description>Noticias de Actualidad sobre Cultura, Ocio, Deporte e Integración en Extremadura</description>
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	<title>José Antonio Ramos, autor en Revista Grada</title>
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		<title>El castillo de Portezuelo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 02:02:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Es una de las mayores fortalezas de nuestra región, construido sobre un promontorio rocoso. Defendía un desfiladero abrupto, abierto entre dos montañas, por el que pasaba la vía Dalmacia, de gran importancia estratégica, porque era camino de reserva para unir los pasos meridionales de la Trasierra con las tierras de Ciudad Rodrigo y Salamanca. El [&#8230;]</p>
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<p>El castillo, ubicado en una posición dominante y estratégicamente para aquellos tiempos de un valor incalculable, es de triple reducto, y está flanqueado al exterior por torres redondas, es la seña de identidad del municipio, conocido popularmente como castillo de Marmionda, nombre que se debe a una princesa mora, hija del señor del castillo y en torno a la que gira una leyenda según la cual la fortaleza tenía un alcaide famoso en toda la zona, más que por sus éxitos guerreros por su bella hija, la hermosa Marmionda, enamorada de un capitán cristiano que guerreaba contra las tropas de su padre. Correspondida en su amor por el capitán cristiano, los enamorados elucubran la manera de pasar la vida juntos, hasta que un mal día, durante una batalla, Marmionda cree ver, desde sus habitaciones, cómo su amado cae muerto a los pies del cerro y, no pudiendo soportar el dolor, se arroja por los ventanales de su aposento, con tal fuerza que su cuerpo, rodando, va a caer junto a la roca donde yace su amado. Pero el caballero no está muerto, solo inconsciente, así que cuando recobra el sentido se encuentra a sus pies el cadáver de la bella Marmionda. Al darse cuenta de la crueldad del destino, el capitán se atraviesa con su propia espada y muere junto a su amada, mezclándose la sangre de ambos en un arroyo carmesí.</p>
<p>El castillo está situado sobre un cerro que dominaba el desfiladero por donde pasaba la antigua calzada romana de la Dalmacia, ramal de la vía de la Plata. Vía que une la Sierra de Gata con la Vía de la Plata. Esta calzada “era la senda utilizada por los reyes de León en sus incursiones para reconquistar las plazas de Medina Cauria, Al-Kántara y Al-Cáceres, y más tarde para enlazar las tierras leonesas con la importante fortaleza reedificada por los templarios junto a la vieja Túrmulus, cuyas ruinas evocadoras se alzan sobre un cerrillo en la ribera derecha del Pater Tagus, junto al puente de Alconétar, en uno de los escasos sitios favorables para cruzar el escabroso y difícil río en la provincia de Cáceres”.</p>
<p>Los orígenes del castillo hemos de buscarlos en la ocupación musulmana de la Península Ibérica, muy reformado por la Orden de Alcántara. El cerro del castillo se inicia en el llamado Puerto Negro, por donde pasa el arroyo del Castillo y la carretera a Ciudad Rodrigo. Es un tajo alto, estrecho y formado por cuarcitas verticales. Por la parte septentrional tiene un suelo de cantos sueltos, depósito de derrubios donde se han encontrado piezas con restos fosilíferos de cruzianas, concretamente huellas de reptación de trilobites en los fondos marinos del Paleozoico. Por la parte meridional las cuarcitas próximas al castillo tienen rumbo norte 74° oeste y buzamiento sur 70°. Estas cuarcitas se prolongan hacia el este en estratos normales, presentando de pronto un punto donde aparecen cortadas transversalmente según sistema de fisuras finas, numerosas y paralelas.</p>
<p>El castillo se encuentra actualmente en muy mal estado de conservación, fruto de los numerosos asaltos que ha sufrido a lo largo de su historia, desde que fue construido por los musulmanes, descartado definitivamente por Alfonso IX de León en el año 1213 y los muchos avatares que ha sufrido hasta nuestros días.</p>
<p>Las primeras referencias documentales que hemos encontrado corresponden al año 877, no hay referencia alguna anterior, en el cual ya se cita dicho castillo<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a>; por lo tanto consideramos que fue construido en esa época, respondiendo a una estructura cuadrangular. La fortaleza sirvió durante gran parte de la Alta Edad Media como defensa contra la expansión cristiana y como una de las principales defensas de la ciudad de Coria, aunque tras la definitiva conquista cristiana siguió teniendo una función similar.</p>
<p>Según avanzaba o retrocedía la reconquista fue ocupada tanto por cristianos como por árabes. Portezuelo pasó a manos cristianas por primera vez cuando en el año 914 Ordoño II se introdujo en tierras de moros arrasando todo lo que encontraba a su paso por la vía de Dalmacia<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a>. En el año 997 Almanzor cruzó el puente de Alconétar, tomó Coria y llegó hasta Santiago de Compostela. En esta gesta debió conquistar Portezuelo.</p>
<p>El castillo fue reconquistado en 1167 por el rey Fernando II de León, pasando a manos de la Orden del Temple. Volvió a ser recuperado por los árabes en 1196, tras la victoria de Alarcos sobre Alfonso VIII, con el emir almohade Abu Jacob, y rescatado definitivamente por las tropas cristianas del rey Alfonso IX de León en 1212 y cedido a la Orden de Alcántara en detrimento de la Orden del Temple, teniendo como consecuencia una continua disputa entre las dos órdenes militares, ya que los Templarios fueron sus antiguos propietarios, hasta la desaparición de esta orden en 1310.</p>
<p>Durante estos años, y conforme la frontera con los musulmanes se alejaba, mantuvo su función defensiva pero, esta vez, contra las posibles incursiones del Reino de Portugal. Fueron varios los asaltos y asedios que sufrió este castillo y por tales motivos la Orden de Alcántara comenzó su reconstrucción a partir del siglo XIV, ya que la orden alcantarina constituyó aquí una encomienda, con sede en este castillo, añadiendo paulatinamente construcciones de tipo doméstico, residencial y administrativo. Un dato interesante es la celebración en este castillo del capítulo de la Orden de Alcántara que celebró el último maestre de la misma don Juan de Zúñiga a finales del siglo XV.</p>
<p>Los comendadores del castillo en los siglos XIV y XV fueron Fray Gonzalo Roco, Esteban Martínez, Bernardo Alonso Pantoja, Diego Rodríguez, Martín González, Diego Fernández. En el siglo XV: fray Alvar Gómez, Juan de Soto, Gutiérrez de Sotomayor (maestre de la Orden), Andrés López del Castillo, Fernando Carrillo, fray Gutierre de Solís conde de Coria, y Gómez Suárez de Moscoso.</p>
<p>Durante el siglo XVI el estado del castillo llegó a rozar la ruina. El 2 de abril de 1548 se le encargó a Pedro de Ybarra que realizase las obras, siendo rematadas por Alonso Hidalgo. Todas estas obras se llevaron a cabo siendo comendador de Portezuelo don Fadrique Enríquez y donde aparecen de una manera tanto directa como indirecta otros maestros de obras, de canterías o de albañilerías. Dichas reformas se hicieron para adaptar la fortaleza a las nuevos métodos defensivos y a las armas de fuego. Gracias a las encomiendas durante la baja Edad Media y hasta su abandono en la segunda mitad del siglo XVII disfrutó de gran riqueza.</p>
<p>En el siglo XVI, además de don Fadrique Enríquez de Guzmán, fue comendador Domingo Fernández de Velasco, conde de Haro. Durante el siglo XVII, el marqués del Fresno y don Luis de Velasco; y en el siglo XVIII, el marqués de Salas, duque de Montealegre, no habiendo referencias de ningún otro más.</p>
<p>El castillo estuvo habitado hasta el siglo XVII, según reza en un documento del archivo parroquial fechado en 1617, según comunicación al alcaide de la fortaleza que ha sido nombrado visitador de la iglesia de la Villa don Felipe de Trejo Carvajal, señor de las Corchuelas y del castillo de Monfragüe. Al comendador de Portezuelo le correspondía la provisión de curato en la villa del Pedroso, y en El Arquillo.</p>
<figure id="attachment_245421" aria-describedby="caption-attachment-245421" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-245421" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-scaled.jpg" alt="El castillo de Portezuelo" width="800" height="450" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/10/xx_215_secciones_historia2-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-245421" class="wp-caption-text">Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>El castillo, en su forma primitiva, fue el que construyeron los árabes a modo de alcazaba con grandes muros coronados por almenas y sin la torre de homenaje, tal y como era costumbre en la arquitectura morisca. Fue una vez que la fortaleza estuvo definitivamente en manos cristianas, bajo el control de la Orden Militar de Alcántara, iniciándose el programa de reformas que llevaría al edificio hasta su aspecto actual. El Castillo de Portezuelo está cimentado sobre altas y ariscas rocas de pizarra, lo que le aporta gran solidez y explica que su trazado primitivo no necesitara para su defensa de recintos perimetrales, muros de excesivo espesor, ni torres en las esquinas.</p>
<p>La configuración de la fortaleza se basa en un recinto fortificado irregular, cuyos muros no están perfectamente alineados y están coronados por almenas, dentro de los cuales se agrupaban en torno a un patio central las distintas estancias para alojar las caballerías, los bastimentos y la guarnición. En el subsuelo del patio se sitúa un aljibe cubierto con bóveda de cañón. Las dos torres que presenta el baluarte se realizaron en tiempos de la Orden de Alcántara: la llamada torre del Homenaje, en el ángulo noreste, y la torre del ángulo noroeste. La primera en ser realizada fue la torre del Homenaje, datada por el profesor Navareño Mateos a finales del siglo XIII o comienzos del XIV, la cual fue reparada a mediados del siglo XVI. La otra torre, enmarcada en el ángulo noroeste, se realizó a mediados del siglo XVI sobre una torre anterior. Las condiciones de la obra las ejecutó Pedro de Ybarra.</p>
<p>La fortaleza es una construcción de planta en polígono irregular y oblongo (más largo que ancho), de triple muro de fábrica de mampostería y argamasa, con muros rematados en almenas piramidales y cuenta con dos cubos cilíndricos, la torre del homenaje y, en el frente contrario, un cubo cilíndrico. El castillo se compone en la actualidad de tres recintos que en 1544 ya se citan como barrera, adarve y alcázar. De la primera barrera los restos son casi imperceptibles y se cree que nunca estuvo acabada. En cuanto al adarve o segundo recinto, la parte mejor conservada es la que mira al este, donde todavía se pueden apreciar el andén y los pretiles, realizado todo en mampostería. En este segundo muro, en su parte noreste, debió existir una puerta pues sus restos son patentes y que según el profesor Navareño Mateos cree identificar con la denominada “puerta falsa” que aparece en un documento. De igual manera, es en este segundo recinto donde se ubica la denominada, por algunos documentos, puerta Principal y hoy en día conocida como la puerta del Sol, situada en su ángulo sureste y realizada por alarifes mudéjares; está realizada en ladrillo, y contiene en su fachada exterior un arco apuntado, mientras que en el interior tiene doble arco; el bajo corresponde al de la fachada de fuera, mientras que el que alberga es de mayores dimensiones. El espacio comprendido entre ambos está formado por fajas de ladrillo y mampostería. Es una de las pocas obras que se encuentran en la región de estas características, correspondiente a las obras llevadas a cabo por la Orden de Alcántara en el siglo XIV. El bajo corresponde al de la fachada de fuera, mientras que el que alberga es de mayores dimensiones. El espacio comprendido entre ambos está formado por fajas de ladrillo y mampostería. Es una de las pocas obras que se encuentran en la región de estas características.</p>
<p>El castillo recibió una importante restauración entre 1545 y 1553, por Gaspar López<a id="ref3" href="#3" rel="nofollow"><sup><strong>3</strong></sup></a>, según proyecto de Pedro de Ybarra, que redacta en 1548 las condiciones para reparar la torre del homenaje y los muros, maestro mayor de las obras de la Orden de Alcántara que continuará con las obras entre 1550 y 1565, redactando las condiciones para reparar otros elementos defensivos como almenas, antepechos, torre del homenaje y algunas garitas. La obra fue rematada por Alonso Hidalgo, maestro de carpintería y albañilería, vecino de Alcántara, por un precio de 90.000 maravedís. Las obras fueron realizadas por Pedro Villega en nombre de Alonso Hidalgo. Todas estas obras se llevaron a cabo siendo comendador de Portezuelo don Fadrique Enríquez y donde aparecen de una manera tanto directa como indirecta otros maestros de obras.</p>
<p>El 19 de septiembre de 1561, Hernando de Zárate, mayordomo de la encomienda de Portezuelo, realizó una detallada descripción de la fortaleza, lo que nos permite saber exactamente cual era su estado en esos momentos. Estas descripciones eran realizadas por personas de la confianza del comendador un tiempo antes de que los referidos comendadores tomaran posesión de las encomiendas tal y como ordenaban las Definiciones de la orden.</p>
<p>La fortaleza se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949. Debido al mal estado de conservación de las murallas, la barbacana y la puerta, el torreón cilíndrico macizo para la defensa, se llevó a cabo una intervención arquitectónica dentro del Proyecto &#8216;Alba Plata&#8217; entre 2000 y 2001, que consistió en la consolidación de los muros, centrándose de una manera puntual en la coronación de los mismos, en el paso de ronda y la consiguiente evacuación de las aguas hacia el exterior; la consolidación de las almenas, la base de los muros y la reconstrucción de la torre del ángulo noroeste; y las intervenciones realizadas en el castillo por Adesvalentre en 2005 y 2006.</p>
<p>Desde el punto de vista arqueológico se ha realizado una pequeña actuación consistente en varios sondeos. Uno de ellos se ubicó en el patio de armas, adosado a la cara interna del muro norte del castillo. La exhumación de una sencilla pavimentación en esta zona induce a pensar que pudiera conservarse este suelo en todo el patio de armas, cuyo acceso desde el exterior se realizaría a través del muro sur.</p>
<hr />
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Gibello, 2006, 311. Se ha llegado a considerar que se construyó en los primeros años de la ocupación musulmana en la Península Ibérica, cuando a los berberiscos que acompañaron a Tarik en las primeras expediciones que realizó por tierras de Coria. Giral, Jiménez y Seco, 2006-2007, 223.</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Velo y Nieto, 1968, 481.</h6>
<h6><a name="3"></a><strong>3</strong> Informe y tasación de Gaspar López en 1544 en el que se evalúa el estado general de la fortaleza. 11 de mayo de 1544, Archivo Histórico Nacional. Sección de Órdenes Militares. Archivo Judicial de Alcántara. Pleito número 28.331, s/f. Vid. Navareño Mateos, 1994, 160.</h6>
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		<title>Ermita de Santa Gertrudis de Cáceres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2026 02:02:28 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img decoding="async" width="2560" height="1580" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Ermita de Santa Gertrudis de Cáceres" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-300x185.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-1024x632.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-768x474.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-1536x948.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-2048x1264.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/09/xx_214_secciones_historia-600x370.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>La ermita de Santa Gertrudis está ubicada en la calle del mismo nombre, al final de la popular calle Barrio Nuevo.</p>
<p>El aspecto actual del templo dista mucho del que tuviera en sus orígenes. Fue construida en el siglo XVII, perteneciendo a la jurisdicción de la iglesia de San Juan. Debido a su mal estado de conservación se cerró al culto en el siglo XIX, trasladándose a la iglesia de San Juan sus bienes muebles. En 1889 se abrió nuevamente al culto, y para su cuidado se autorizó que allí se asentasen las religiosas de la comunidad Amantes de Jesús, que regentaron una Escuela-Hogar (actual Colegio de San José) para niñas pobres, la ermita pasó a ser la iglesia del centro religioso.</p>
<p>El templo conserva las siguientes imágenes: el Cristo del Amor, de 1930, procedente de los talleres de Olot; Nuestra Señora de la Caridad, del siglo XVIII; y el Señor de las Penas, obra de estimable valor artístico del siglo XVI, que sale en procesión el Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos por la tarde con los hermanos cofrades de la Cofradía del Cristo del Amor al igual que las dos restantes imágenes citadas, el Jueves Santo.</p>
<p>La ermita pertenece a la parroquia de San José y es sede de la cofradía del Cristo del Amor, fundada en 1989. La escultura de mayor valor artístico que se venera en esta ermita es la del Señor de las Penas, restaurada con esmero por varios restauradores en diferentes fases:</p>
<ul>
<li>Primera fase: Tallado de la parte posterior, peana y sujeción a esta, así como de varios dedos de las manos y los pies, realizado por el escultor sevillano Antonio Gibello</li>
<li>Segunda fase: Consolidación, restitución de la pigmentación perdida, limpieza y policromado en los añadidos, realizado en el Taller Cacereño Gótico por María Ángeles Penis Rentero y Gracia Sánchez-Herrero Rosado</li>
<li>Tercera fase. Nuevas veladuras, encarnaduras y retoques, realizados por Juan J. Camisón</li>
<li>Cuarta fase. Nuevo diseño y retallado, dorado y policromado del manto, así como de la corona y de algún detalle de la cara, realizada por Eduardo Álvarez y Juan J. Camisón</li>
</ul>
<p>Estamos ante una figura que representa a Jesús ante Pilatos tras haber sido flagelado y befado por los sayones. Este Ecce Homo o Cristo Varón de Dolores, como es de uso que se denomine a tal iconografía de Cristo, aparece desnudo, coronado de espinas, ensangrentado, maniatado, con la carne tumefacta por las marcas dejadas por los latigazos y bofetadas, y portando una clámide roja que le cubre la espalda y arrastra hasta el suelo. Están sus ingles cubiertas por el consabido paño de pureza y lleva entre las manos maniatadas una caña, símbolo absoluto de burla y escarnio. La expresión de su rostro es altamente dramática y congestionada, contrastando con el casi derrumbamiento que todos los miembros de su cuerpo están a punto de sufrir. Pero es, sin duda, en esa mezcla de impotencia y majestuosidad donde radica su indudable belleza.</p>
<p>Es una escultura de bulto redondo, realizada en madera de cedro. Nunca fue pensada para ser procesionada, sino que debió de formar parte de un retablo de altar originalmente. El ahuecamiento de la parte posterior que presentaba y la factura así lo atestiguan. Habría que situarla entre finales del XVI y muy principios del XVII. Por una parte, la clámide rectilínea, nada barroca, el aspecto compacto de todo el conjunto de la imagen, su macicez, su tronco musculoso, su morbidez, el giro lastimoso de su cabeza, la S que prefigura todo su cuerpo humillado, abatido y aun aguantando con brío la dureza del castigo, nos hacen pensar en el movimiento manierista heredado de Italia y tan en boga en España (escuelas burgalesa y vallisoletana principalmente) en los finales del XVI como una reacción a la estética renacentista, pero por otra parte la gran expresividad del rostro, el dramatismo, el fuerte modelado de los volúmenes y un cromatismo muy significativo nos conducen hacia un tipo de escultura que, sin duda, anuncia ya a los grandes imagineros del Naturalismo castellano.</p>
<p>A pesar de la antigüedad, el estado de conservación de la pieza es bueno. La encarnadura original del siglo XVI ha desaparecido casi por completo por haber sido repintada la pieza en el siglo XVIII, debido posiblemente al mal estado en que se encontrara la que se realizó en origen. La que actualmente presenta es más clara que la primera y menos sanguinolenta (dato que hemos apreciado a través de ciertos desconchones en el repinte), pero no por ello menos importante. Sin embargo, el resto de la policromía es la original: estofados de la capa, rajado del paño de pureza, veladuras del rostro, pigmentación de la corona de espinas, de la cuerda que lo maniata, de la cabellera y de la barba&#8230;, a excepción de los retoques realizados en la actualidad allí donde se consideró necesario hacerlos para una digna presentación en público de la imagen. De la misma manera que ha habido que retallar partes de la clámide, de los dedos, de las manos y de los pies, de la corona y de la cabellera que habían desaparecido.</p>
<p>La escultura está documentada y certificada (documentación en poder de la Cofradía) como obra del escultor Pedro de la Cuadra, tallista de la escuela castellana que trabajó en Valladolid y sus alrededores desde el 1595 al 1624. Empezó su labor siguiendo las directrices escultóricas manieristas del momento y que marcaron maestros como Gaspar Becerra y Esteban Jordán, pero pronto su arte había de cristalizar en el naturalismo de los grandes imagineros del siglo XVII. Esta evolución artística se debe sin duda a la estrecha amistad que le unió a Gregorio Fernández, del que recogió, evidentemente, su mensaje escultórico al menos en lo formal, pues no hay que ocultar que si bien el parecido de la imaginería de Pedro de la Cuadra con la de Gregorio Fernández es obvio (al menos en los trabajos realizados dentro del siglo XVII)<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a> aunque nunca llegó nuestro tallista a lograr la espiritualidad del gran maestro, dotado, amén de su notabilidad escultórica, con una unción espiritual y religiosa en su calidad de devoto creyente, inigualable, rasgo en el que no destacó precisamente Pedro de la Cuadra. En esta obra del Cristo de las Penas se observa la calidad de imaginero, un gran sentido de la composición en el que el equilibrio de las masas y el equilibrio de la fuerza expresiva se armonizan logrando el sentido plástico que debe presidir toda obra de arte<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a>.</p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Vid. García Chico, E., Pedro de la Cuadra, Valladolid, 1960; Alonso Cortés, N.: ‘Datos para la biografía artística de los siglos XVI y XVII’. Boletín de la Real Academia de la Historia, Madrid, pp. 129-135.</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Agradecemos la colaboración desinteresada de don Juan J. Camisón</h6>
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		<title>El Ayuntamiento de Zarza la Mayor acoge la presentación de un libro sobre la identidad y la historia de la localidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 08:09:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El salón de actos del Ayuntamiento de Zarza la Mayor ha sido el escenario de la presentación del libro &#8216;Zarza la Mayor. Memoria histórica y paisaje de un pueblo fronterizo&#8217;, una obra que ofrece una completa visión del pasado y la identidad de esta localidad cacereña. Coescrito con Emilio Arroyo, recoge el legado histórico, patrimonial [&#8230;]</p>
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<p>Coescrito con Emilio Arroyo, recoge el legado histórico, patrimonial y paisajístico de uno de los pueblos más representativos de la Raya hispano-portuguesa. La obra constituye un recorrido por la evolución de Zarza la Mayor, desde sus orígenes hasta la actualidad, destacando el papel que la frontera con Portugal ha desempeñado en la configuración de su historia, sus costumbres y su forma de vida.</p>
<p>La historia de Zarza la Mayor está profundamente ligada a su condición de villa fronteriza. Tras la conquista cristiana del territorio en el siglo XIII la localidad pasó a formar parte de la Orden de Alcántara, convirtiéndose en una importante encomienda. Su ubicación estratégica hizo que durante siglos viviera los avatares de los conflictos entre España y Portugal, pero también favoreció un intenso intercambio cultural y económico entre ambos lados de la frontera.</p>
<p>Ese rico pasado histórico se refleja en un destacado patrimonio artístico. Sobresale la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, uno de los edificios renacentistas más importantes del noroeste cacereño, en cuya construcción participaron maestros como Pedro de Ybarra, presentando una imponente fachada de estilo herreriano y un notable conjunto arquitectónico que ha motivado su declaración como Bien de Interés Cultural.</p>
<p>El casco urbano conserva asimismo numerosas edificaciones tradicionales de granito, antiguas casas solariegas y espacios vinculados al pasado de la Encomienda, elementos que conviven con un paisaje de dehesas, canchales y riberas integrado en el entorno del Tajo Internacional, donde naturaleza e historia forman un conjunto inseparable.</p>
<p>La identidad cultural de Zarza la Mayor también se manifiesta en sus tradiciones, especialmente en celebraciones como el Domingo de los Tiros, una de las fiestas más singulares de Extremadura, que mantiene vivo un patrimonio inmaterial transmitido de generación en generación. Todo ello convierte a la localidad en un referente del patrimonio histórico, artístico y etnográfico de la provincia de Cáceres.</p>
<p>El principal objetivo de esta obra es preservar y difundir la memoria de Zarza la Mayor, una localidad que ha sabido mantener viva su personalidad a lo largo de los siglos.</p>
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		<title>Una nueva publicación estudia el castillo de las Arguijuelas de Arriba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 08:13:34 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1920" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Una nueva publicación estudia el castillo de las Arguijuelas de Arriba" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-300x225.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-1024x768.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-768x576.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-1536x1152.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-2048x1536.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos1-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>&#8216;El Castillo de las Arguijuelas de Arriba&#8217; es una obra dedicada al estudio histórico, arquitectónico y patrimonial de uno de los ejemplos más sobresalientes de la arquitectura señorial fortificada de Extremadura, que analiza la historia y evolución de esta fortaleza levantada entre 1513 y 1550 por iniciativa de don Diego de Ovando de Cáceres, siguiendo el proyecto del maestro de obras Pedro de Larrea.</p>
<p>La investigación pone de relieve la importancia de este edificio como modelo representativo del tránsito entre la arquitectura militar medieval y las residencias nobiliarias de la Edad Moderna.</p>
<p>Construido sobre una sólida planta de carácter casi rectangular y reforzado por cuatro torres, el castillo combina una imponente presencia defensiva con una cuidada organización residencial articulada en torno a un patio central porticado. Sus robustos muros de mampostería, la emblemática torre del homenaje y la torre caballera destinada a la vigilancia del territorio evidencian la relevancia estratégica que desempeñó en su época.</p>
<p>La obra también profundiza en los espacios interiores del edificio, donde destacan las bóvedas de crucería de ladrillo de la planta baja y las dependencias privadas situadas en el piso superior. Estos elementos reflejan una distribución funcional que armoniza las necesidades defensivas con las exigencias de la vida cotidiana de la nobleza del siglo XVI, mostrando la evolución de la arquitectura señorial en un periodo de profundas transformaciones.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-243995" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2.jpg" alt="Una nueva publicación estudia el castillo de las Arguijuelas de Arriba" width="800" height="561" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2.jpg 1832w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2-300x210.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2-1024x718.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2-768x539.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2-1536x1077.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/08/20260830_blogs_joseantonioramos2-600x421.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />Esta publicación aporta una nueva investigación al conocimiento y difusión del patrimonio histórico extremeño, poniendo en valor un monumento que constituye un referente de la historia, la arquitectura y el paisaje de la región.</p>
<p>El libro ofrece una visión rigurosa y documentada del castillo de las Arguijuelas de Arriba, contribuyendo a la conservación y divulgación de uno de los enclaves patrimoniales más significativos de la provincia de Cáceres.</p>
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		<title>Las Peñas Buracas</title>
		<link>https://www.grada.es/las-penas-buracas/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 02:02:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1440" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Las Peñas Buracas" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia1-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>A un kilómetro de la localidad cacereña de Piedras Albas, en la frontera portuguesa y en plena dehesa, en una finca particular y en el lugar más elevado, en un altozano, a los 39º 47´43,9” de latitud Norte y los 6º 55´59, 5” de longitud Oeste, se encuentra un bolo granítico muy peculiar, conocido como Peña Buraca. Consiste en un gran bloque de piedra donde se mantienen tres grandes oquedades en sus caras de lo que un día pudiera haber sido la parte trasera de una gran vivienda, considerando que las dos oquedades más profundas pudieran haber sido utilizadas como viviendas y la menos profunda como una alacena en la Alta Edad Media (eremitorio). Aún podemos ver las regatas de lo que conformó en su tiempo el tejado a doble vertiente, y por debajo varios mechinales para encajar las vigas.</p>
<p>Algunos autores consideran que el origen del asentamiento en torno a la Peña Buraca se puede situar en el bajo imperio, a tenor de ciertos hallazgos numismáticos<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a>. Otros autores lo definen como ‘ídolos búho’ de la Prehistoria<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a>.</p>
<p>También estas oquedades en la roca y los huecos circulares existentes pudieran tener otro significado; pensamos que se usaban como calendario para establecer las fechas de siembra o similar, y en los dos huecos más grandes se colocarían ídolos. La Peña se convertiría así en un gran ídolo oculado. La presencia de materiales calcolíticos podría reforzar la imagen de la Peña Buraca vinculada a un gran ídolo oculado. En este periodo son habituales las representaciones oculadas en pinturas esquemáticas, cerámicas y tallas, tanto en piedra como en hueso.</p>
<p>Pero no es el único vestigio que queda por los alrededores de que lo que debió ser un gran poblado. A unos 50 metros hacia el Oeste y en un lateral del camino que conduce a Piedras Albas hay otra gran roca que también tiene piqueteado el vierteaguas para el tejado, un encaje para sustentar una viga en el centro y a media altura otra regata horizontal, aunque aquí no hay oquedades.</p>
<p>Entre estos dos grandes bolos encontramos unas tumbas excavadas en la roca de tipología rectangular, trapezoidal y antropomorfa. Algunas tienen canales a su alrededor para evitar que el agua de la lluvia entrara en su interior. Las tumbas no se sitúan siguiendo la orientación convencional Este-Oeste propia de las fosas altomedievales; en su mayoría se disponen alineadas con la Peña Buraca, como si este fuera el elemento pétreo que ordena este asentamiento.</p>
<p>Existen otras analogías de este tipo de ‘Peñas Buraca’ en Medinilla, en La Coba, Piedrahita (Ávila). De hecho, en el Cantar de los Cantares se nos indica en el versículo 14: “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz”<a id="ref3" href="#3" rel="nofollow"><sup><strong>3</strong></sup></a>.</p>
<figure id="attachment_243089" aria-describedby="caption-attachment-243089" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-243089" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="533" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2.jpg 960w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-300x200.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-768x512.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia2-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243089" class="wp-caption-text">Óscar de San Macario, José Antonio Ramos, Julio Esteban y Martín Almagro. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Los agujeros de la peña denotan la cruz (subjetiva y experimental); si ella se esconde en los agujeros de la peña y en lo escondido de escarpados parajes, verdaderamente vivirá en el espíritu. Aquí tenemos por qué los eremitas reutilizaban este tipo de peñas con agujeros para aislarse a orar en estos parajes. El fenómeno del eremitismo cristiano tiene lugar en la Península Ibérica desde fechas muy tempranas; aunque haya ejemplos anteriores, aparece plenamente establecido desde el siglo V. A fines del período visigodo (inicios del siglo VIII) alcanzó un gran desarrollo de la mano de importantes personajes que con el tiempo fueron santificados, entre ellos Millán, Valerio, Saturnino y Fructuoso.</p>
<p>Próximos a las tumbas hay tres lagares para la elaboración del mosto con sus dos elementos característicos: plataforma de prensado/pisado y cubeta de recogida. Se han llegado a localizar hasta 16 lagares rupestres en torno a Piedras Albas<a id="ref4" href="#4" rel="nofollow"><sup><strong>4</strong></sup></a>. Además, hemos localizado en superficie numerosos restos cerámicos de amplia cronología y escombros pertenecientes a viviendas; está claro que debió de tratarse de una gran villa tardorromana o altomedieval (siglos VI-XI), También es reconocible un altar de sacrificios a siete metros de la Peña.</p>
<p>Damos a conocer otras Peñas Buracas como las existentes en La Dehesilla de Trujillo; en Navaconcejo (Peña ídolo Vallenato<a id="ref5" href="#5" rel="nofollow"><sup><strong>5</strong></sup></a>), Zafrilla, (próxima al altar estudiado en el capítulo dedicado a altares), en un completo arqueológico donde hemos localizado interesantes restos (tumbas excavadas en la roca, un trono, restos de hábitat) o las peñas buracas de ‘El Barrial’ y el cercano a la ‘casita de la Peña’, espacios sacro protohistóricos que encuadramos en el complejo mundo de los santuarios rupestres y la continuidad en el tiempo de los espacios sacros en una periodización que abarca desde la Prehistoria hasta la Alta Edad Media.</p>
<p>Un aspecto esencial es el énfasis en la integración de las sepulturas en el paisaje, del que formarían parte como hitos referenciales, asociados a la creación de una memoria social. Se propone una estrategia para el estudio de las tumbas, que permita entenderlas dentro del paisaje sacro junto con otros elementos pétreos como el ídolo oculado.</p>
<p>En concreto, el yacimiento arqueológico conocido como ‘El Barrial’ se encuentra a escasos kilómetros de Navas del Madroño<a id="ref6" href="#6" rel="nofollow"><sup><strong>6</strong></sup></a>; se localiza en las coordenadas ETRS89, a los 39º 69’ de latitud Norte y a los -6º 64’ de longitud Oeste, un pueblo característico por sus monumentales chimeneas, generalmente de forma alargada, aunque también cuadradas y circulares.</p>
<p>Usan los mismos materiales constructivos que en el resto de la edificación, es decir piedra y ladrillo con el que realizan entramados para permitir la salida del humo; la parte superior se suele cubrir con teja a dos aguas, o lajas de pizarras, para evitar la entrada del agua.</p>
<p>A veces se decoran primorosamente con motivos vegetales o geométricos esgrafiados, o bien con molduras de ladrillo y piedra, o simplemente enjalbegadas. De hecho, Navas del Madroño es uno de los ‘Pueblos de la ruta de las chimeneas’ que aún conserva en el caserío algunas casas blasonadas, abunda la arquitectura popular del llano, así como la iglesia de Nuestra Señora de la O, magnífico templo barroco construido en granito y mampostería; y cuyo altar mayor lo preside la Virgen de la O, patrona de Navas del Madroño, cuya imagen, poco común en la imaginería religiosa, posee la originalidad de presentar al Niño en el vientre de su madre, que puede verse a través de un cristal ovalado, un caso único en Extremadura.</p>
<p>La comarca natural de Navas del Madroño cuenta con importantes yacimientos arqueológicos como ‘El Barrial’, el yacimiento arqueológico ‘Poblado Cabeza de Araya’, el yacimiento arqueológico ‘Dehesa del Manzano’, el yacimiento arqueológico ‘Poblado Pasto Común’ y el ‘Cerro de Mariperales’.</p>
<p>‘El Barrial’ es un entorno paisajístico digno de visitar, muy próximo al pueblo, situado a 518 metros sobre el nivel del mar. Su nombre que procede de una transformación lingüística del árabe, ya que ‘bar’-‘ver’ significa ‘pozo’ y ‘rial’ se podría traducir por ‘real’. Geológicamente, el término se encuentra dentro del Macizo Hespérico o Hercínico. La totalidad de su superficie está ocupada por materiales graníticos y arenosos. La orogénesis se corresponde con la orogenia hercínica o varisca, salpicada como se aprecia en el plano geológico de dos pequeñas excepciones: al Norte una pequeña se caracteriza por la existencia de amplios afloramientos de una serie detrítica comprendida entre el Rífeense superior y el Vendiese, conocida como Complejo Esquisto-Grawvaquico (CEG) o serie Alcudiense; y al sur algunas áreas de rocas posthercínicas como Diabasas y Gabros.</p>
<p>El relieve resulta ondulado debido al encajonamiento de la red fluvial en el sustrato. Los materiales predominantes son las pizarras y los granitos, que en ocasiones se aparecen en grandes masas. Por eso todos los restos localizados tienen un denominador común, su materia prima, el granito; porque, por una parte ha condicionado, por su dureza, el acabado final de cada conjunto; y, por otra, ha permitido que, por su dureza también, haya llegado hasta nosotros sin demasiadas alteraciones. Además, todos los elementos forman conjuntos unitarios: peñas sacras, asientos pétreos, piedras esféricas y demás elementos que iremos estudiando. Nunca aparecen aislados sino distribuidos juntos en un ámbito espacial no muy amplio, percibiéndose claramente una delimitación determinada o intencionada. Hemos establecido dos áreas arqueológicas que distan 900 metros: una al Norte, conocida como ‘El Barrial’; y otra al Sur, donde hemos localizado una peña sacra encajada en una ermita o viceversa y una sauna iniciática. La vegetación está dominada por el tipo mediterráneo, con abundancia de encina y alcornoque. En algunas zonas se da el matorral, con presencia del espino albar o majuelo, el tomillo y la escoba, e incluso del arrayán.</p>
<p>En el espacio campestre conocido como ‘El Barrial’ hemos localizado restos que abarcan desde el Neolítico hasta la Alta Edad Media. Encontramos restos de poblamiento en una zona amesetada de pendientes no muy abruptas pero con empinadas laderas. Toda la superficie está cubierta de afloramientos graníticos con algunos rellanos libres donde aún pueden verse material cerámico en superficie: cerámica a mano, de tonos negruzcos, algunas con las superficies bruñidas del Bronce Final.</p>
<figure id="attachment_243090" aria-describedby="caption-attachment-243090" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-243090" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-scaled.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="450" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-300x169.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-1024x576.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-768x432.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-1536x864.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-2048x1152.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia3-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243090" class="wp-caption-text">Peña &#8216;El Barrial&#8217;. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>De la Prehistoria hemos localizado en superficie un bifaz y un hendedor achelense tallado en piedra, pero no hemos hallado material metálico en superficie, que sería el que mejor información cronológica nos hubiera aportado.</p>
<p>En las laderas hay dos prensas olearias. Son muy frecuentes por la extensa tierra cacereña; en el ‘ager’ de la romana colonia de Norba Caesarina están diseminadas gran cantidad de villas rústicas tardorromanas y visigodas en las que podemos encontrar estas plataformas de prensado de aceitunas; junto a ellas se encuentran los cilindros contrapesos y las molas olearias, pilas para recoger el aceite, etc. Las grandes villas tardorromanas y altomedievales (siglos IV-XI) de los latifundios extremeños poseían todas las instalaciones necesarias para el mantenimiento y la subsistencia del asentamiento, entre ellas la prensa de aceite y el lagar del mosto, el horno, la herrería, la basílica, la necrópolis, las termas, los talleres, etc.</p>
<p>Entre los vestigios de las rústicas almazaras podemos encontrar todos sus elementos: las grandes plataformas de prensado, los cilindros contrapesos, las ‘molas olearias’ y las pilas de decantación, utilizados para triturar, comprimir y recoger el aceite, así como un gran número de sarcófagos antropomorfos excavados en la superficie del duro berrocal circundante.</p>
<p>No cabe duda de la utilidad práctica de estas rocas graníticas excavadas en su parte superior, como las localizadas en ‘El Barrial’, formando cuadrados, círculos o elipses, donde se aprecia un resalte circular en relieve, de unos 50 centímetros de diámetro y ligeramente excéntrico, además un canal de desagüe por donde vertía el aceite extraído del prensado de las aceitunas, previamente molidas y extendidas sobre una serie de capachos redondos de esparto, que caía hasta una pileta de decantación. También hemos localizado contrapesos o pieza granítica exenta, de forma cilíndrica y muy pesada debido a su enorme tamaño. Es fijo, su única función es la de impedir el desprendimiento del torno de madera que va sujeto a unas hendiduras con forma de ‘T’ invertida o de ‘cola de milano’.</p>
<p>La relativa abundancia de lagaretas, prensas y pilas rupestres diseminadas por los campos extremeños atestigua la gran extensión que tuvieron los viñedos y los olivares en esta región lusitana, incluso en aquellas zonas donde actualmente han desaparecido por completo ocupadas por el encinar de las dehesas y los pastizales.</p>
<p>Salpicados en el terreno hay abundantes restos claramente de época prerromana: restos de cerámica hecha a torno, con sus pastas marrones y rojizas, así como abundantes sillares.</p>
<p>Como hemos indicado, en ‘El Barrial’ hay 16 tumbas antropomorfas excavadas en peñas graníticas próximas a un pozo denominado ‘Pozo Rodrigo’, y que el vulgo popular relaciona con alguna parada del rey godo don Rodrigo en su huida hacia el norte para atravesar el río Tajo por un vado distinto del que atraviesa la conocida Ruta de la Plata. Las tumbas excavadas en la roca constituyen uno de los vestigios arqueológicos más abundantes en la tierra de Cáceres<a id="ref7" href="#7" rel="nofollow"><sup><strong>7</strong></sup></a> y el estudio de los enterramientos en época altomedieval goza de una larga tradición y ha sido objeto de numerosos análisis<a id="ref8" href="#8" rel="nofollow"><sup><strong>8</strong></sup></a>.</p>
<p>Situamos estas tumbas en una periodización comprendida entre los siglos VIII al X, cuando se produjo su momento de máximo uso. Su presencia se vincularía a ciertos cambios sociales, generándose un poblamiento en áreas hasta entonces marginales, pues la ausencia de un marco interpretativo coherente y sólido ha determinado que una parte relevante de los trabajos arqueológicos sobre las manifestaciones funerarias altomedievales haya tenido por objeto casi exclusivo la elaboración de cronotipologías a partir de la diversidad estructural de las arquitectura sepulcrales. Una de las tumbas de ‘El Barrial’ presenta en el centro de su cabecera (dato inusual, cuando siempre aparecen en el lateral derecho de la cabecera) una oquedad u hornacina labrada que servía para depositar ofrendas.</p>
<p>Aunque por el contexto general de las tumbas halladas en diversos puntos de la provincia cacereña y que hemos relacionado con los mozárabes, hemos de indicar que las tumbas excavadas en la roca no son exclusivas de la Península Ibérica. Se conocen igualmente en otros países como en Italia, principalmente en la Toscana, con dataciones entre los siglos VI-VIII, en Francia (Herault o Picardía), con una cronología similar, siglos VII-VIII y las más antiguas en Tipasa (Argelia), entre los siglos IV y VI e incluso de época púnica o romana, ya que apenas hay diferencia en los ajuares desde el siglo II a.C. hasta el III d.C.</p>
<figure id="attachment_243091" aria-describedby="caption-attachment-243091" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-243091" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-scaled.jpg" alt="Las Peñas Buracas" width="800" height="521" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-300x195.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-1024x666.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-768x500.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-1536x1000.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-2048x1333.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/xx_213_secciones_historia4-600x390.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-243091" class="wp-caption-text">Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Próxima a estas tumbas llaman la atención algunas peñas similares a ‘Peña Buraca’ (Piedras Albas) o a una peña inédita situada cerca de la finca ‘Casa del Cancho’ al norte del término de Alcántara, así como restos de piedras labradas a una distancia considerable; ello se puede entender como un antiguo amurallamiento. Llama la atención el canchal con una gran oquedad u óculo, ubicado sobre un pequeño altozano, y que podemos relacionar con un santuario protohistórico considerando que esta roca fuese un ídolo oculado. Sin embargo, esta asociación la realizamos sin fundamentación científica; carece de base arqueológica pues allí, aún, no se ha realizado excavación alguna capaz de confirmar esta posibilidad. Posteriormente, en la Alta Edad Media podría haber tenido la función de hábitat rupestre, al haber sido ocupado por algún eremita que buscaba en la soledad la perfección espiritual; concretamente en ‘Peña Buraca’ aún se conservan los huecos de encastre de vigas y cubiertas del pequeño oratorio.</p>
<p>Estas grandes peñas que aparecen en el paisaje han llamado siempre la atención del hombre por sus formas espectaculares; consideramos que en determinados casos han sido objeto de culto, y, con posterioridad, han sido reutilizadas por otras culturas. Tal es el caso de los eremitas, aprovechando la roca para construir una sencilla edificación utilizando la madera. La dificultad de diferenciar los datos científicos de las intuiciones personales nos lleva a veces a situaciones difíciles de demostrar. Una peña sacra es la que, por los ritos y mitos asociados, ofrece propiedades o características que están más allá del plano físico y de nuestra forma de entender racional.</p>
<p>Lo que sí está claro es que el yacimiento de ‘El Barrial’ fue ocupado desde la Prehistoria. Claramente, un espacio sacro que debió de estar habitado hasta la época tardorromana o altomedieval (siglos VI-XI), lugar idóneo elegido por eremitas, silencioso y solitario lugar donde nos acompaña el sonido del viento, acrecentando más si cabe su misteriosa historia.</p>
<p>Como hipótesis puede plantearse que estos lugares sufrieron una remodelación en época tardoantigua, transformada en una zona de hábitat con construcciones de materiales perecederos o en espacios funerarios, produciéndose entonces la eclosión del cementerio. Siempre como hipótesis, la reiteración de los datos en este sentido permite aventurar un origen tardoantiguo de las necrópolis de tumbas excavadas en la roca. De todos modos, los siglos VIII al X marcaron posiblemente el apogeo de esta forma de enterramiento, pudiendo afirmar que el momento de finalización del uso de estas necrópolis debe situarse en la consolidación del poblamiento aldeano y de la parroquia como centro de culto y eje de la articulación rural.</p>
<p>La investigación sobre las necrópolis de tumbas excavadas en la roca se ha preocupado muy poco por profundizar en las relaciones que estas tenían con la organización del territorio y del poblamiento. En nuestro caso vinculamos estas tumbas con un hábitat disperso que habría surgido tras la época romana, como probaría su emplazamiento en esta zona.</p>
<p>A escasos 1,6 kilómetros de ‘El Barrial’ hemos hallado un espacio sacro protohistórico inédito hasta el presente estudio en el paraje conocido como ‘Casita de la Peña’; se localiza a ETRS89, 39º 43’ de latitud Norte y a los 6º 37’ 16’’ de longitud Oeste, en un paisaje característico de bosque de encinas y matorral compuesto por jara, romero y tomillo, así como cursos de agua de escasa importancia, por el clima mediterráneo subtropical, sobresaliendo los arroyos, dando lugar a un relieve ondulado por el encajamiento de la red fluvial en el sustrato, predominando las pizarras y los granitos. Un momento clave es la cristianización de estos lugares. En los textos cristianos de la antigüedad tardía aparecen frecuentemente menciones a fuentes, piedras y árboles como lugares de culto paganos<a id="ref9" href="#9" rel="nofollow"><sup><strong>9</strong></sup></a>.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<ul>
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<li>Francisco González, G. ‘Lagares en torno a Piedras Albas (Cáceres). Vestigios de un pasado agrícola’ <a href="https://lagardealcantara.com/wp-content/uploads/2018/02/Lagares-piedras-albas.pdf" target="_blank" rel="noopener"><strong>https://lagardealcantara.com/wp-content/uploads/2018/02/Lagares-piedras-albas.pdf</strong></a></li>
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<li>Sayans Castaño, M. (1957). ‘Artes y pueblos primitivos de la Alta Extremadura’, Plasencia</li>
</ul>
<p><strong>Martín Almagro Gorbea</strong><br />
<strong>José Antonio Ramos Rubio</strong><br />
<strong>Julio Esteban Ortega</strong><br />
<strong>Óscar de San Macario Sánchez</strong></p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Montano, 1986; Fernández Corrales, 1988.</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Ángel L. Mayoral y Ana Olivera Poll deducen que se les pudo atribuir a estos ídolos-búho un halo misterioso, como piedras de vigilancia, al estilo de un ‘Argos Panoptes’, como los calificó Ángel L. Mayoral, o como una especie de “alerta permanente, como icono protector”, tal y como afirmó Ana Olivera Poll. https://iberiamagica.blogspot.com/2018/10/pena-buraca-o-el-canchal-de-los-dos.html</h6>
<h6><a name="3"></a><strong>3</strong> Cantar de los Cantares, ‘El llamado a tomar la cruz’ (2:14).</h6>
<h6><a name="4"></a><strong>4</strong> Gil Montes, 1985. 79.</h6>
<h6><a name="5"></a><strong>5</strong> Dado a conocer como un ídolo por Sayans Castaño, 1957, 36. Hoy la palabra ‘vallenato’ se usa en las tierras bajas de nuestro país para designar a los que viven en determinados pueblos de ellas, tales los de Navaconcejo en el valle del Jerte y los de Baños de Montemayor en las Granadillas.</h6>
<h6><a name="6"></a><strong>6</strong> Municipio ubicado a 37 kilómetros de Cáceres, capital provincial. Situado entre las localidades de Arroyo de la Luz (17 km), Brozas (10 km) y Garrovillas de Alconétar (13 km). Actualmente pertenece a la Mancomunidad de Municipios Tajo-Salor, al Grupo de Acción Local Tagus, y está dentro de los límites de la Comarca de Alcántara.</h6>
<h6><a name="7"></a><strong>7</strong> Existen escasos estudios relacionados con otras zonas de la provincia de Cáceres que hacen referencia directa o indirecta a tumbas excavadas en la roca. Sanguino Michel, 1911, 349. González Cordero, 1989, 133-144; Ramos Rubio, 1995, 4; Ramos Rubio, 1988, 69-71; Ramos Rubio, 2002, 57; Rubio Andrada, 2005; Molano Caballero, 1984; Jiménez Navarro y Ramón Fernández Oxea, 1949; Bueno Ramírez, 1994; Donoso Guerrero, 1970, 327-335; González Cordero, 1997, 273-284.</h6>
<h6><a name="8"></a><strong>8</strong> Véase al respecto Azkárate Garai-Olaun, 2002, 115-140; Barroca, 1987; Bolos i Masclans y Pages, 1982, 59-103; Castillo, 1970, 835-845; Gutiérrez Dohijo, 1982, 115-123; López Quiroga y Rodríguez Lovelle, 1992, 139-155.</h6>
<h6><a name="9"></a><strong>9</strong> Por ejemplo, Cesareo de Arles (470-542), Sermon, 54.6; Martín de Dumio (510/5-579/80), ‘De correctione rustico¬rum’, 16; II Concilio de Tours, 18 de noviembre de 567, 23. Véase el análisis Dowden, Ken, 2000, 76.</h6>
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		<title>Un nuevo libro descubre curiosidades y encantos, secretos de la ciudad de Cáceres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 08:33:45 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1568" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Un nuevo libro descubre curiosidades y encantos, secretos de la ciudad de Cáceres" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-300x184.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-1024x627.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-768x470.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-1536x941.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-2048x1254.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260712_blogs_joseantonioramos-600x367.jpg 600w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><p>El libro &#8216;Descubriendo Cáceres. Curiosidades y encantos, secretos de Cáceres&#8217;, escrito conjuntamente con Antonio Herrero Peña, profundiza en la historia, el patrimonio y la memoria colectiva de la capital cacereña desde una perspectiva divulgativa y cercana.</p>
<p>La ciudad de Cáceres constituye uno de los conjuntos históricos más importantes de España y uno de los espacios urbanos medievales y renacentistas mejor conservados de Europa. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, conserva un extraordinario legado fruto de la superposición de culturas y civilizaciones a lo largo de más de 2.000 años. Romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos dejaron una profunda huella arquitectónica, artística y cultural que aún permanece visible en sus calles y monumentos.</p>
<p>En este contexto nace esta obra que invita a descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente, centrando su atención en las curiosidades históricas, las tradiciones populares, las esculturas, las leyendas urbanas, las fotografías antiguas y aquellos elementos cotidianos que forman parte de la identidad y la memoria sentimental de los cacereños. Para ello recupera anécdotas, relatos históricos y abundante documentación gráfica que permiten comprender la evolución urbana y social de Cáceres.</p>
<p>Entre los principales contenidos destaca el estudio del patrimonio simbólico de la ciudad. La obra dedica especial atención a la historia de la estatua de la diosa Ceres, conocida popularmente como el &#8216;Genio Andrógino&#8217;, uno de los grandes símbolos de Cáceres, que adquirió especial importancia cuando presidió la Torre de Bujaco entre 1820 y 1962, convirtiéndose en una de las imágenes más representativas del perfil monumental de la Plaza Mayor.</p>
<p>Otro de los grandes protagonistas del libro es San Jorge, patrón de Cáceres. La publicación analiza el origen histórico y legendario de esta figura, cuya iconografía simboliza la conquista cristiana de la ciudad y el triunfo del bien sobre el mal. Se estudian las distintas representaciones escultóricas existentes en la ciudad y la evolución de una de las celebraciones más emblemáticas del calendario festivo cacereño: la festividad de San Jorge, con la recreación histórica, los desfiles y la tradicional quema del dragón en la Plaza Mayor.</p>
<p>La Virgen de la Montaña ocupa igualmente un lugar destacado en la obra, examinándose las diferentes representaciones escultóricas de la patrona de Cáceres, la evolución de su iconografía y la relevancia histórica y devocional del Santuario de la Montaña como centro de peregrinación e identidad colectiva. Las fotografías antiguas y estampas religiosas reproducidas en el volumen muestran la enorme importancia que esta advocación ha tenido en la vida cotidiana de varias generaciones de cacereños.</p>
<p>Uno de los aspectos más valiosos del libro es el amplio repertorio de fotografías, estampas y postales antiguas que documentan la transformación urbana de Cáceres desde finales del siglo XIX. Estas imágenes permiten contemplar la evolución de espacios tan emblemáticos como la Plaza Mayor, el Foro de los Balbos, la Torre de Bujaco o las calles intramuros, convirtiéndose en una fuente documental imprescindible para reconstruir la memoria gráfica de la ciudad.</p>
<p>También se dedica un amplio espacio al comercio tradicional, las antiguas ferias y mercados, elementos fundamentales en el desarrollo económico y social de Cáceres. La Plaza Mayor aparece como el gran centro neurálgico de la actividad mercantil durante siglos, mientras que las fotografías históricas permiten recuperar la imagen de establecimientos desaparecidos, escaparates, talleres artesanales y escenas cotidianas que forman parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.</p>
<p>Especial atención recibe la Feria de San Fernando, una de las celebraciones más representativas de Cáceres, cuya evolución histórica queda documentada mediante imágenes antiguas y relatos que evocan el ambiente festivo de otras épocas. Del mismo modo, el libro aborda la historia de la plaza de toros, la importancia de la tauromaquia en la vida social cacereña y la presencia de destacados toreros vinculados a la ciudad.</p>
<p>&#8216;Descubriendo Cáceres&#8217; rescata pequeñas historias, personajes populares, edificios desaparecidos, antiguos cafés, leyendas urbanas y rincones poco conocidos que conforman la memoria sentimental de la ciudad. Este enfoque permite ofrecer una visión profundamente humana del patrimonio, en la que la historia oficial se completa con las vivencias, costumbres y recuerdos transmitidos de generación en generación.</p>
<p>La intención ha sido demostrar que el patrimonio urbano no se limita únicamente a sus edificios monumentales, sino que está formado también por símbolos, tradiciones, fotografías, relatos y experiencias colectivas que configuran la identidad de una comunidad.</p>
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		<title>Del Paleolítico a la sostenibilidad: un estudio sobre la transformación de la caza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 08:11:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
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		<category><![CDATA[caza]]></category>
		<category><![CDATA[fauna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A través del libro &#8216;Entre lanzas y pinceles. La caza como símbolo de poder y supervivencia en la Historia y el Arte&#8217; analizo la evolución histórica de la caza desde sus orígenes prehistóricos hasta los actuales planteamientos de conservación y gestión sostenible de la fauna. La caza constituye una de las actividades más antiguas desarrolladas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2495" height="1364" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Del Paleolítico a la sostenibilidad: un estudio sobre la transformación de la caza" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos.jpg 2495w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-300x164.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-1024x560.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-768x420.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-1536x840.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-2048x1120.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/07/20260704_blogs_joseantonioramos-600x328.jpg 600w" sizes="(max-width: 2495px) 100vw, 2495px" /><p>A través del libro &#8216;Entre lanzas y pinceles. La caza como símbolo de poder y supervivencia en la Historia y el Arte&#8217; analizo la evolución histórica de la caza desde sus orígenes prehistóricos hasta los actuales planteamientos de conservación y gestión sostenible de la fauna.</p>
<p>La caza constituye una de las actividades más antiguas desarrolladas por el ser humano. Lo que comenzó como una necesidad básica de supervivencia en las sociedades prehistóricas ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en una práctica con profundas implicaciones culturales, sociales, económicas, jurídicas y medioambientales. Sobre esta compleja realidad se articula este recorrido por la literatura cinegética y por la relación histórica entre el hombre y la naturaleza.</p>
<p>El análisis comienza con los primeros testimonios conservados de la actividad venatoria, representados en las pinturas rupestres paleolíticas, donde las escenas de caza reflejan la estrecha vinculación existente entre las comunidades humanas y la fauna salvaje. A partir de estos vestigios examino la progresiva transformación de la caza en las distintas civilizaciones antiguas.</p>
<p>Tienen especial relevancia los capítulos dedicados al mundo clásico. En la Grecia antigua la caza fue considerada una actividad formativa vinculada al ideal aristocrático de virtud; destaca la figura de Jenofonte y su célebre tratado Cinegético, considerado una de las primeras obras técnicas sobre la montería, el adiestramiento de perros de caza y las estrategias venatorias. Asimismo, se analiza la dimensión simbólica de la actividad a través de la figura mitológica de Artemisa, diosa de la caza.</p>
<p>El recorrido continúa en Roma, donde la actividad cinegética alcanzó un elevado grado de especialización. Los escritos de autores como Varrón, Plinio el Viejo o Columela permiten conocer las técnicas de captura, la selección de perros especializados y los primeros antecedentes de la cetrería, práctica que alcanzaría su máximo desarrollo durante la Edad Media.</p>
<p>Precisamente el periodo medieval ocupa un lugar destacado en la investigación. Surge la gran literatura cinegética europea, con obras fundamentales como el &#8216;Libro de la Caza&#8217; de don Juan Manuel, el &#8216;Libro de la Montería&#8217; de Alfonso XI o el célebre tratado de Gaston Fébus, considerado durante siglos la principal referencia para los aficionados a la actividad venatoria.</p>
<p>Por otro lado se analiza la caza en la Historia del Arte europeo; reyes, nobles y cortes aristocráticas utilizaron las escenas cinegéticas como instrumentos de representación política y social, y pinturas, tapices y frescos dedicados a monterías y cacerías trascendían la mera representación de una actividad recreativa para convertirse en símbolos de poder, autoridad y dominio sobre el territorio.</p>
<p>También abordo la evolución de los tratados técnicos de montería, ballestería y legislación venatoria durante la Edad Moderna, así como la transformación experimentada por la cinegética en los siglos XX y XXI. En este último periodo, la actividad incorpora nuevas perspectivas relacionadas con la conservación de los ecosistemas, la gestión sostenible de las poblaciones animales, la sanidad de la fauna silvestre y la protección de los hábitats naturales.</p>
<p>Esta obra ofrece una visión global de la historia de la caza y de su influencia en la configuración cultural de numerosas sociedades, con el objetivo de ayudar a comprender la evolución de una actividad que ha acompañado al ser humano desde los albores de la civilización.</p>
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		<title>Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, &#8216;un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#8217;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 08:34:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[álgebra]]></category>
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		<category><![CDATA[Cortes de Cádiz]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Justo García]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de las Matemáticas en España cuenta con figuras cuya relevancia científica e intelectual merece ocupar un lugar destacado en nuestra memoria colectiva. Sin embargo, no siempre han recibido la atención que su legado demanda. Entre ellas sobresale Juan Justo García, un personaje excepcional cuya trayectoria vital se desarrolla en uno de los periodos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1110" height="615" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, &#039;un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#039;" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1.jpg 1110w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-300x166.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-1024x567.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-768x426.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos1-600x332.jpg 600w" sizes="(max-width: 1110px) 100vw, 1110px" /><p>La historia de las Matemáticas en España cuenta con figuras cuya relevancia científica e intelectual merece ocupar un lugar destacado en nuestra memoria colectiva. Sin embargo, no siempre han recibido la atención que su legado demanda. Entre ellas sobresale Juan Justo García, un personaje excepcional cuya trayectoria vital se desarrolla en uno de los periodos más apasionantes y decisivos de la historia contemporánea española, el tránsito de la Ilustración al liberalismo.</p>
<p>Con la publicación de &#8216;Juan Justo García. El álgebra de la libertad: un matemático liberal en las Cortes de Cádiz&#8217;, ofrezco junto a José Luis Pérez Mena una rigurosa y valiosa aproximación a la figura de quien puede ser considerado, con pleno derecho, uno de los grandes renovadores de la ciencia española de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.</p>
<p>La biografía intelectual de Juan Justo García resulta extraordinaria por múltiples razones. Formado en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo los grados de Bachiller en Teología y Artes, todo parece indicar que su sólida preparación matemática fue, en gran medida, fruto de una intensa dedicación autodidacta. Su precoz talento quedó demostrado desde muy joven, alcanzando un reconocimiento académico excepcional que culminó con su nombramiento como catedrático de Álgebra de la Universidad de Salamanca tras una célebre oposición cuya resolución requirió incluso la intervención del rey Carlos III.</p>
<p>Pero la importancia de Juan Justo García no se limita al ámbito universitario. Su obra científica representó una auténtica modernización de las Matemáticas españolas. Con la publicación de &#8216;Elementos de Aritmética, Álgebra y Geometría&#8217; en 1780 introdujo en España conocimientos avanzados procedentes de la matemática europea más innovadora, incorporando las aportaciones de autores como Leibniz, Euler o Napier. Gracias a ello se convirtió en el primer matemático universitario español en sentido moderno y en el principal introductor del cálculo diferencial e integral en nuestro país.</p>
<p>La publicación trasciende la dimensión puramente científica del personaje para situarlo en el complejo contexto político, social y cultural de su tiempo. Reconstruimos el ambiente ilustrado de la Zafra natal del matemático y de la Salamanca dieciochesca, las transformaciones de la universidad durante el final del Antiguo Régimen, el impacto de la ocupación napoleónica y la profunda crisis política que desembocó en el nacimiento del constitucionalismo español.</p>
<p>Especial relevancia adquiere el análisis de la actividad política de Juan Justo García durante el Trienio Liberal, cuando ejerció como diputado por Extremadura entre 1820 y 1821. Su participación en las Cortes, su defensa de las libertades constitucionales y su vinculación intelectual con destacados pensadores europeos revelan a un hombre comprometido con la renovación política y cultural de España. El científico aparece así inseparablemente unido al ciudadano ilustrado y al defensor de las ideas liberales.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-242449" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg" alt="Un libro recuerda la historia de Juan Justo García, 'un matemático liberal en las Cortes de Cádiz'" width="800" height="364" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-300x136.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-1024x466.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-768x349.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-1536x699.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-2048x932.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/20260628_blogs_joseantonioramos2-600x273.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />La documentación inédita que hemos manejado, procedente de diversos archivos universitarios e institucionales, permite además iluminar aspectos poco conocidos de los últimos años de vida de Juan Justo García, marcados por la restauración absolutista y la represión sufrida por numerosos profesores e intelectuales comprometidos con el constitucionalismo.</p>
<p>Este libro constituye una ventana privilegiada para comprender una época de profundas transformaciones, en la que la ciencia, la educación, la política y la cultura se entrelazan de manera inseparable. A través de la vida de Juan Justo García, el lector recorre el camino que condujo desde los ideales ilustrados hasta la consolidación de los primeros principios del liberalismo español.</p>
<p>La labor investigadora rescata para la historiografía una figura fundamental de nuestro pasado intelectual y contribuye decisivamente a enriquecer el conocimiento de la historia de las Matemáticas, de la Universidad de Salamanca, de Extremadura y del pensamiento liberal español.</p>
<p>Este libro es, en definitiva, un ejercicio de memoria histórica y de reconocimiento intelectual. Una invitación a descubrir la vida y la obra de un hombre que supo conjugar el rigor científico con el compromiso cívico, y que entendió que el conocimiento y la libertad eran dos expresiones inseparables del progreso humano.</p>
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		<title>La ermita de San Blas de Cáceres</title>
		<link>https://www.grada.es/la-ermita-de-san-blas-de-caceres/blogueros/jose-antonio-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 02:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colaboradores]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar de San Macario]]></category>
		<category><![CDATA[cáceres]]></category>
		<category><![CDATA[Cofradía de San Blas ‘El Mozo’]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="2016" height="1268" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1.jpg 2016w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-300x189.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-1024x644.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-768x483.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-1536x966.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia1-600x377.jpg 600w" sizes="(max-width: 2016px) 100vw, 2016px" /><p>Cáceres celebra en febrero la romería más antigua de la ciudad, la Romería o Fiesta de San Blas. Existen datos documentales que apoyan la existencia en la capital de dos imágenes de San Blas, cada una con su correspondiente cofradía: una conocida como Cofradía de San Blas ‘El Viejo’, y la otra ‘El Mozo’.</p>
<p>La más antigua, conocida como ‘El Viejo’, se encuentra en la actual ermita de Nuestra Señora de la Consolación o de Las Candelas (conocida entonces como ermita de San Pedro de los Caballeros y San Blas) cuya primera referencia corresponde a 1458, fecha a la que corresponde un documento existente en el Archivo de la Diócesis de Coria-Cáceres, correspondiente a la parroquia de San Mateo (leg. 5) en el cual encontramos la primera referencia a la Cofradía de San Pedro y San Blas. Por entonces, ambas advocaciones se hallaban unidas en una misma cofradía y gozaban de los bienes y rentas conjuntamente.</p>
<p>Con respecto a la otra cofradía, establecida en la actual iglesia de San Blas, las primeras referencias encontradas corresponden a 1541, en una carta de venta de censo otorgada por Pedro de Osma haciendo referencia a la calle donde está ubicada la ermita de San Blas (documento existente en el Archivo Histórico Provincial, caja 3.626, Protocolos de Cristóbal de Cabrera). Con el transcurrir de los siglos ambas cofradías se unieron en una sola.</p>
<p>El profesor Martín Nieto, en un trabajo que realizó sobre la ermita, nos dio a conocer el culto y devoción a San Blas en Cáceres, con un estudio importantísimo sobre las Cofradías encargadas del culto de las imágenes.<a id="ref1" href="#1" rel="nofollow"><sup><strong>1</strong></sup></a></p>
<p>Nos interesa en este estudio la iglesia parroquial de San Blas, concretamente en la que se daba culto, cuando era ermita, a la imagen de San Blas de Abajo o ‘El Mozo’.<a id="ref2" href="#2" rel="nofollow"><sup><strong>2</strong></sup></a></p>
<p>La actual ermita de San Blas está ubicada en el antiguo camino “Iter ab Emerita Caesaraugustam” (Camino nº 24 de Antonino Pío desde Mérida a Zaragoza) cita a “CASTRA CAECILIA a XX M.P. de la Mansio AD SORORES”; o lo que es lo mismo, a XLVI millas de Emerita Augusta. Estas XLVI millas se cumplen al norte de la actual ciudad de Cáceres, concretamente en el barrio donde se ubica la ermita de San Blas, lugar con numerosos vestigios romanos imperiales y donde podemos observar un tramo empedrado.</p>
<p>El núcleo de la ciudad surgió con el asentamiento romano que fundó una colonia llamada Norba Caesarina por Lucio Cornelio Balbo, hacia el año 24 a. C. Años antes se asentó la población romana en el lugar conocido como Cáceres ‘el Viejo’; del cual todavía se conservan diversas inscripciones. Igualmente, la Vía de la Plata salía de Norba Caesarina, en dirección norte, por detrás de la actual ermita de San Blas; pasaba por el vértice sureste del recinto del cementerio de Cáceres y se dirigía en línea recta hacia el cementerio de Casar de Cáceres.</p>
<p>Según el profesor Cerrillo y Martín de Cáceres, en las inmediaciones de San Blas se hallaba una propiedad denominada ‘La Luciana’ (según consta en un documento del Archivo Histórico Provincial, Protocolos, Ladrón de Guevara, leg. 3.104), posiblemente, en el lugar que hoy ocupa la Fundación Valhondo, localizándose restos arqueológicos igualmente en una de las huertas denominada ‘El Torreón’, próximo a la Rivera, en áreas cercanas a la ermita de San Blas, correspondientes a restos de columnas, inscripciones romanas (“Iulia Secunda Silonis F”, “Veterrima Inter Norbensia”), ladrillos y tégulas, habiéndose localizado incluso restos de un mosaico de la época de los Antoninos que llegó a describir Martín Gil en el informe enviado a la Academia de la Historia. Hay restos localizados en el área de la ermita de San Blas, siguiendo al profesor Cerrillo y Martín de Cáceres, donde se localizaba un paisaje rural periurbano formado por un asentamiento rural romano tipo villa.</p>
<p>En la primera mitad del siglo XIX se realiza un camino empedrado que bordeaba la ermita de San Blas, construyéndose por encima el cementerio a finales del siglo XIX, enlazando un camino que hacia el Norte conectaba con el camino Real de Castilla. Hacia el Este de la ermita circulaba el camino que iba a Monroy. También en el siglo XIX se construyó frente a la ermita el Matadero Municipal, zona de importante actividad en el período decimonónico; y más abajo estaba el puente Vadillo que le atravesaba el camino de Trujillo, por medio del cual se cruzaba la Rivera.</p>
<p>La parroquia de San Blas fue en sus orígenes una ermita. Es un edificio construido en el siglo XV a base de mampostería, sillarejo y sillería, de una nave en cuatro tramos y cabecera semicircular. Se cierra la nave cubierta a dos aguas y la capilla mayor con bóveda de cuarto de esfera irregular. Los arcos son apuntados y descansan sobre pilares adosados de cantería. Se accede al interior por medio de dos puertas: una adintelada en el lado de la epístola, y otra de medio punto, con pórtico de triple arquería. Remata una espadaña en la fachada, de sencilla estructura y un sólo vano. En 1749 se colocó en una hornacina una imagen de San Blas, expuesta a veneración de los fieles. La imagen antigua de San Blas se encuentra en la iglesia de Santiago, obra del siglo XVI. En el muro de la Epístola se encuentra la actual sacristía, construida en 1779, aunque existía otra anterior que databa de 1636.</p>
<p>La actual iglesia ha sido restaurada en varias ocasiones, pero en su nave quedan restos de un gótico del siglo XV. Los primeros datos documentales sobre reformas realizadas corresponden a 1547. Entre 1556 y 1560 se acometieron nuevamente reformas en el portal y en la capilla. En el presbiterio se realizaron reformas, de carácter popular, en 1779; se ha cerrado el pórtico para prolongar la nave.</p>
<p>La ermita de San Blas tenía su pórtico, sustituyéndose en 1930 por unas artísticas rejas para impedir el fácil acceso a esta zona de mendigos, incluso se utilizaba guardar animales. Según fotografías de finales del siglo XIX y primer decenio del siglo XX, existentes en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres, en el Legado del arquitecto Vicente Paredes, la entonces ermita tenía un pórtico por la puerta principal con cubierta a dos aguas, con tres arcos de medio punto; solo el central facilitaba el acceso al portal, pues los dos arcos laterales tenían un pretil o muro pequeño de piedra a la misma altura que el estado actual de los dos arcos que están a ambos lados del central. No existía el rosetón que actualmente se abre sobre el arco central, y la espadaña estaba ubicada en una disposición más central de la ermita; en la actualidad se encuentra rematando la fachada central ofreciendo un aspecto más airoso al templo, según las obras realizadas en 1961. El aparejo constructivo a base de sillería y sillarejo estaba cubierto con cal. En la ermita primitiva no existía la portada practicada en el muro de la Epístola.</p>
<p>El 8 de noviembre de 1958, por Decreto del obispo de la Diócesis Manuel Llopis Iborra, es convertida esta ermita en parroquia. El 16 de agosto de 1961 se inician unas importantes obras de restauración en la parroquia, llevándose a cabo la demolición de la antigua cubierta, que estaba prácticamente en ruinas, eliminándose el soportal y aumentando el interior de la parroquia con la profundidad de la nave reaprovechando el espacio que antes ocupaba el soportal.</p>
<figure id="attachment_242175" aria-describedby="caption-attachment-242175" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-242175" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-scaled.jpg" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" width="800" height="600" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-300x225.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-1024x768.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-768x576.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-1536x1152.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-2048x1536.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia2-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-242175" class="wp-caption-text">Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>La iglesia cuenta con algunos bienes muebles de estimable valor artístico. En el lado del Evangelio se conserva una imagen de Santa Lucía del siglo XIX e imágenes modernas del siglo XX (San Antonio con el Niño, Sagrado Corazón de Jesús y Santa Gema). En el lado de la Epístola destaca una imagen moderna de San José y un Crucificado del siglo XVIII, obra delicada y perfecta tanto en la calidad de su estudio anatómico como por la fina ejecución, dado que los brazos del Cristo no están horizontales sino en uve tendiendo a la verticalidad. Con negra cabellera y la cabeza ligeramente ladeada hacia su derecha, se alza para mirar al cielo en diálogo con el Padre. El estudio anatómico es de gran calidad, sin dramatismos ni violentas contorsiones, con noble serenidad. El velo de pureza está pegado, se anuda a la derecha y cuelga con elegancia. Una cartela con el ‘INRI’ en letras figura en lo alto del palo vertical. La Cruz ocupa el primer lugar entre las imágenes sagradas, ya que es el símbolo del misterio pascual. Por ella se representa la pasión de Cristo y su triunfo sobre la muerte, al tiempo que se anuncia su segunda venida, ya gloriosa. La liturgia prescribe que para la celebración de la Eucaristía (memorial vivo que actualiza el misterio de Cristo), se coloque bien visible para la asamblea la Cruz en el altar o junto a él, por eso su ubicación en la iglesia de San Blas es acorde con el rito.</p>
<p>En el presbiterio destaca un retablo mayor de finales del siglo XVII (1698), que vino a sustituir a otro que se había ejecutado y colocado a principios de siglo, con arquitectura de un cuerpo articulado en tres calles y ático; el cuerpo tiene cuatro columnas salomónicas adornadas con racimos y pámpanos; en el intercolumnio del lado derecho hay un lienzo que representa al traslado de San Blas; en el izquierdo, el martirio de San Blas y curación del niño ahogado; en el remate, óleo sobre lienzo con el Calvario, la Virgen y San Juan, y un crucificado de bulto redondo en madera policromada, obras de finales de siglo. La figura del Crucificado está muy contorsionada hacia su izquierda, con una fuerte torsión y ondulación corporal, un ritmo curvilíneo y vibrante; la sensación general es de una mayor esbeltez de la que realmente tiene, adoptando un modelado mórbido. El paño de pureza cuelga anudado a su derecha. La indumentaria de María consta de velo o toca de bordes ondulados, uno de cuyos extremos cruza por delante del cuello, fino plegado del vestido y se cubre con manto de color azul. San Juan se lleva la mano al pecho en gesto de dolor y con la mano izquierda se sujeta el manto que presenta un fino plegado, dispuesto sobre la túnica, y acusa el volumen del cuerpo, consiguiendo un naturalismo incipiente que se deja ver en los pequeños detalles.</p>
<p>En el centro del retablo hay una hornacina con marco rococó, añadido en el siglo XVIII, cobijando una escultura de San Blas, bien estofado y dorada, realizada en un taller madrileño en 1767, muy al estilo de las obras de Salvador Carmona, estando de acuerdo con el profesor Martín Nieto, ya que un año antes había estado el maestro en Cáceres asistiendo a la colocación del Cristo de la Salud en la ermita de la Virgen de la Montaña. La imagen del santo titular viste con la indumentaria episcopal: casulla ancha o capa sobre el alba y mitra. Lleva el báculo, como obispo. Aún se conserva la antigua imagen de San Blas que presidía el altar de la ermita; está en una capilla del muro del Evangelio de la iglesia de Santiago de Cáceres, obra del siglo XVI. Los primeros testimonios documentales sobre la existencia de esta imagen del santo titular datan de 1594 (Libro de Cuentas de Fábrica), fecha en la cual se restauró (Hernández Mostazo) y policromó la escultura (Nicolás de Ribero).</p>
<p>En la iglesia de San Blas hemos de destacar la imagen de Nuestra Señora del Rosario y del Amor Hermoso, en el lado del Evangelio, de vestir, obra del siglo XVIII, procedente de la iglesia de Santiago. Según el estudio de investigación del profesor Martín Nieto<a id="ref3" href="#3" rel="nofollow"><sup><strong>3</strong></sup></a> existió otro retablo del siglo XVI, y la entonces ermita contó con dos altares colaterales, de estilo clasicista. Uno de ellos estuvo dedicado a la Virgen de la Guía, que actualmente se conserva en los salones parroquiales, obra de bastidor, conservando las manos y el rostro.</p>
<p>También en los salones parroquiales se conserva la imagen de San Vito, procedente de la ermita de su nombre que se alzaba sobre un promontorio cercano al Puente de Vadillo (destruida tras la guerra de la Independencia) y cuyos datos documentales más antiguos corresponden al siglo XVI. La imagen, de madera policromada, es obra de la primera mitad del siglo XVII; representa al santo que fue martirizado en Lucania (Italia), como un jovencito, en la época medieval que tuvo mucho culto contra la enfermedad ‘baile de San Vito’. El baile de San Vito es como se le llamaba en la Edad Media comúnmente a la enfermedad de Corea de Sydenham, una patología neurológica en la que el sistema nervioso central se degenera a causa de una inflamación que provoca fiebres reumáticas. Esta rara enfermedad se caracteriza por trastornos en los movimientos corporales, que pasa por estados de coordinación bruscos e involuntarios de forma ilimitada. Incluso puede darse de una forma tan leve, que el enfermo solo note irritabilidad y nerviosismo. El baile de San Vito estaba mal visto en la Edad Media, pues se creía que el enfermo estaba poseído e incluso se le quemaba en la hoguera. Normalmente en esos casos intentaban encomendarle a San Vito, un santo salvador y auxiliador para que curara el enfermo de la posesión.</p>
<p>En la sacristía, se conservan dos óleos sobre tabla manieristas con representaciones del Evangelista San Mateo y San Juan Evangelista, procedentes de la predela de un retablo colateral; y un Crucificado, recientemente restaurado, obra de hacia 1600, presentando un esmerado tratamiento del paño de pureza; observamos su clara tendencia hacia el movimiento y a la ruptura de la simetría en el hecho de que presenta su pierna derecha avanzada, quedando el cuerpo ligeramente girado y la cabeza levemente ladeada; el tratamiento de los cabellos a base de mechones individualizados, la boca entreabierta y los ojos casi cerrados lo dotan de una clara sensación de dolor.</p>
<p>Se conserva en la iglesia de San Blas una reliquia del santo titular guarnecida en un relicario de plata en cuya peana se lee literalmente “RELICIA DE Sº R. S. N BLAS”, correspondiente a 1733, la cual es sacada a exposición pública todos los años en su celebración, dada a conocer por el profesor Martín Nieto en su interesante estudio de investigación. Fue regalada a la cofradía por unos benefactores en 1733, para la cual el mayordomo Domingo Jiménez encargó al platero Lucas Mogollón un relicario en metal noble. Se conserva otro relicario, también del siglo XVIII, pero sin reliquia.</p>
<figure id="attachment_242176" aria-describedby="caption-attachment-242176" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-242176" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3.jpg" alt="La ermita de San Blas de Cáceres" width="800" height="542" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3.jpg 1062w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-300x203.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-1024x694.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-768x521.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/06/xx_212_secciones_historia3-600x407.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-242176" class="wp-caption-text">Imagen de San Blas. Foto: Cedida</figcaption></figure>
<p>Las fiestas de los santos se intercalan a lo largo del año, celebrándose generalmente en la fecha de su muerte, su ‘dies natalis’. El culto a los mártires fue el primero que históricamente se conoce, comenzando por una veneración a sus restos mortales reuniéndose los fieles en torno a su sepulcro. La jerarquía en las diversas clases de santos (dejando a María su lugar privilegiado) los ha clasificado por su importancia litúrgica en apóstoles, mártires, pastores, doctores de la Iglesia, vírgenes, santos varones, santas mujeres, religiosos, personas caritativas y educadores. Hoy día el culto a los santos a nivel de calendario universal tiene como criterio que sean santos de importancia mundial, dejando a los calendarios particulares las celebraciones y memorias de aquellos santos que sean de devoción más localistas o de familias religiosas. Solamente comentamos a continuación aquellas celebraciones de santos que son consideradas como solemnidades a escala universal.</p>
<p>Los santos inscritos en el martiriologio romano son los declarados por la Iglesia Católica como indudablemente presentes en el Cielo y, por tanto, pueden ser objetos del culto público, el llamado ‘culto de dulia’ a diferencia del ‘culto de latria’, que no debe dirigirse más que a Dios.</p>
<p>El papel de los santos en la Iglesia y entre los creyentes ha evolucionado mucho desde la segunda mitad del siglo XX. El culto que se les solía rendir se ha ido matizando y sus imágenes son más utilizadas como ejemplos que como agentes de intercesión, papel que desempeñaron con fuerza durante siglos. El Papa Benedicto XVI afirma: “El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que estas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado al prójimo”.</p>
<p>En la iglesia de San Blas se practica el ‘culto de dulia’, que es el propio debido a los santos, personas que por su probada heroicidad en el ejercicio de las virtudes cristianas la Iglesia nos los pone como ejemplo a seguir subiéndolos a los altares. A partir del siglo V se componen los primeros martirologios, que son unas relaciones de los santos. El primero conocido es el llamado Jeronimiano, posterior al año 431. Las reliquias de los santos empiezan a ser veneradas y se construyen templos en los lugares donde sufrieron martirio, y se instaura la costumbre de colocar sus reliquias debajo del altar. Más adelante se suman los confesores, las vírgenes, los monjes y las personas que el pueblo, por aclamación, consideran santos. No es hasta el año 993 cuando es canonizado el primer santo por el papa Juan XV (San Ulrico, obispo de Augsburgo) iniciándose desde entonces una centralización vaticana en este asunto que culmina cuando Sixto V crea en 1588 la Congregación de Ritos. Pablo VI dividió la Congregación de Ritos en dos: la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Sagrada Constitución para la causa de los Santos, que tiene a su cargo actualmente los expedientes para las beatificaciones y canonizaciones. No obstante, también hoy en día el pueblo sigue dando aureola de santidad a personas a las que considera santas. El Martirologio Romano es donde se hallan catalogados todos los santos que la Iglesia reconoce.</p>
<p>Como ya hemos indicado, Cáceres celebra en febrero la romería más antigua de la ciudad, la Romería o Fiesta de San Blas (santo protector de enfermedades de la garganta) que se remonta a finales del siglo XVI; concretamente, los primeros datos documentales con los que contamos datan de 1594, cuando se solicita licencia para decir misa fuera de la ermita, según un Libro de Cuentas de Fábrica. San Blas fue médico y obispo de Sebaste, en Armenia. Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus. San Blas era conocido por su don de curación milagrosa; salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta. Según una leyenda se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración. Cuando la persecución de Agrícola, gobernador de Cappadocia, contra los cristianos llegó a Sebaste, sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus, y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva de San Blas. Allí encontraron a San Blas en oración y lo arrestaron. Agrícola trató sin éxito de hacerle apostatar. En la prisión, San Blas sanó a algunos prisioneros. Finalmente fue echado a un lago. San Blas, parado en la superficie, invitaba a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de sus dioses, pero se ahogaron. Cuando volvió a tierra fue torturado y decapitado en el año 316.</p>
<p>En Cáceres la festividad cuenta con la tradicional venta de roscas y cordones del Santo para curar las enfermedades de garganta, con el objetivo mediante la recaudación de mantener la parroquia del barrio y la labor cotidiana que realiza. Los alrededores de la ermita se llenan de jóvenes con el vestido de campuza y el hermoso pañuelo de sandía o de ‘mil colores’ sobre complicados y artísticos moños ‘de picaporte’. En la tarde de San Blas se escucha la típica música extremeña; las tonadas, las rondas, las alboradas, los romances, las canciones de corro, las jotas, etcétera, son las protagonistas de la romería.</p>
<h6><a name="1"></a><strong>1</strong> Martín Nieto, S. ‘La ermita cacereña de San Blas desde sus orígenes a la Guerra de la Independencia’. Actas de los XXV Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 1996</h6>
<h6><a name="2"></a><strong>2</strong> Nuestro agradecimiento a los sacerdotes don Teófilo Amores y don Antonio Pariente por su ayuda y facilidades para la realización de este estudio</h6>
<h6><a name="3"></a><strong>3</strong> Martín Nieto, S. ‘Cáceres, Cofradía y ermita de San Vito’, Cáceres, 1993</h6>
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		<title>Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Antonio Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2026 08:16:16 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Bernardino López de Carvajal y Sande]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="1473" height="915" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1.jpg" class="attachment-full size-full wp-post-image" alt="Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1.jpg 1473w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-300x186.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-1024x636.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-768x477.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos1-600x373.jpg 600w" sizes="(max-width: 1473px) 100vw, 1473px" /><p>La figura de Bernardino López, uno de los personajes más influyentes, ambiciosos y controvertidos de la Iglesia en el tránsito de la Edad Media a la Modernidad, vuelve a la actualidad histórica y cultural con la novela &#8216;El Papa que nunca lo fue: Carvajal en la sombra del poder&#8217;.</p>
<p>Nacido en el seno de una influyente familia nobiliaria vinculada a Torrejón el Rubio, Bernardino López de Carvajal y Sande era hijo de Francisco López de Carvajal, señor de la localidad cacereña, y de Aldonza de Sande, perteneciente al linaje de los marqueses de Valdefuentes. Además, estaba emparentado con el cardenal Juan de Carvajal, lo que facilitó su proyección en los círculos de poder eclesiástico.</p>
<p>Desde muy joven destacó por su brillantez intelectual. Con apenas 11 años ingresó en la Universidad de Salamanca, donde completó una formación académica excepcional en Teología, alcanzando los grados de bachiller, doctor y posteriormente maestro. Su talento le llevó a sustituir a Pedro Martínez de Osma en la docencia y, en 1480, a ser nombrado rector de la institución.</p>
<p>Su carrera dio un giro decisivo cuando marchó a Roma bajo el patrocinio del cardenal Mendoza. Allí inició una rápida ascensión en la Curia como cubiculario del papa Sixto IV. Posteriormente, durante el pontificado de Inocencio VIII, ejerció como nuncio y colector en España, acumulando una notable influencia política y religiosa. En pocos años fue nombrado obispo de Astorga, Badajoz y Cartagena.</p>
<p>El gran salto en su carrera llegó en 1493, cuando el papa Alejandro VI lo nombró cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. A petición de la reina Isabel la Católica fue también designado obispo de Sigüenza, aunque nunca llegó a residir en la diócesis.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-241651" src="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg" alt="Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal" width="800" height="358" srcset="https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-scaled.jpg 2560w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-300x134.jpg 300w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-1024x459.jpg 1024w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-768x344.jpg 768w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-1536x688.jpg 1536w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-2048x917.jpg 2048w, https://www.grada.es/wp-content/uploads/2026/05/20260526_blogs_joseantonioramos2-600x269.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" />Más allá de su papel eclesiástico, Carvajal fue un actor clave en la diplomacia europea. Intervino en nombre de los Reyes Católicos en las negociaciones con Portugal que desembocaron en el Tratado de Tordesillas, y representó al papado ante grandes monarcas como Carlos VIII de Francia y Maximiliano I de Austria.</p>
<p>Su ambición, sin embargo, iba más allá de la diplomacia: aspiraba al papado. Tras la muerte de Alejandro VI en 1503 y posteriormente de Pío III, su nombre llegó a sonar como posible pontífice, aunque nunca logró el respaldo suficiente. La falta de apoyo de Fernando el Católico marcó el inicio de su distanciamiento de la monarquía española y de la Curia romana.</p>
<p>Ese deterioro político lo llevó a alinearse con los intereses de Luis XII de Francia, participando en el Conciliábulo de Pisa de 1511, considerado un acto cismático contra Roma. Este episodio le costó la excomunión y el fin de sus aspiraciones papales. En 1513 se retractó ante el papa León X, recuperando parte de sus cargos, aunque no la influencia perdida.</p>
<p>Su vida no estuvo exenta de conflictos posteriores. En 1516 protagonizó tensiones violentas con poderosas familias romanas como los Medici y los Orsini, en un episodio que llegó a derivar en enfrentamientos armados en la propia Roma.</p>
<p>Bernardino López de Carvajal murió en 1523 en la capital pontificia, a los 67 años de edad. Fue enterrado en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, templo del que fue titular y símbolo de su larga y compleja trayectoria.</p>
<p>Esta novela recupera la figura de un hombre clave del Renacimiento, un personaje que estuvo a las puertas del papado y que encarna, como pocos, las intrigas, ambiciones y tensiones políticas de su tiempo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.grada.es/una-investigacion-novelada-reconstruye-la-vida-del-influyente-cardenal-carvajal/blogueros/jose-antonio-ramos/">Una investigación novelada reconstruye la vida del influyente cardenal Carvajal</a> se publicó primero en <a href="https://www.grada.es">Revista Grada</a>.</p>
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