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Entrevista a Juan Carlos Moreno, director de la Fundación Yuste. Grada 175

Juan Carlos Moreno. Director de la Fundación Yuste. Grada 175
Foto: Alexfo.com
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Juan Carlos Moreno Piñero es licenciado en Derecho, en la especialidad de Derecho Privado, por la Universidad de Sevilla, y doctor en Derecho por la Universidad de Extremadura. Tras desarrollar su actividad profesional como abogado y profesor universitario, desde 2016 es el director de la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, y desde 2017 también dirige el Centro de Documentación e Información Europea de Extremadura.

Comienza un nuevo año cargado de proyectos. ¿Cuál es su sensación sobre la misión de la Fundación en un mundo tan convulso como el actual?
La Fundación Yuste es la institución encargada de hacer realidad esa vocación histórica que se plasma en el Preámbulo de nuestro Estatuto de Autonomía, que habla del Guadalupe religioso y americano, del Yuste cívico y europeo desde los que se traza un arco de renovada identidad colectiva, una Extremadura definitivamente asentada pero más abierta al mundo, una Extremadura fronteriza, europea y americana, una Extremadura solidaria con cada rincón del planeta.

Por tanto, en momentos tan convulsos como el presente, nuestra misión es la de ser una bisagra entre estas dos regiones del mundo, ejerciendo una labor diplomática basada en la educación y la cultura, en la reflexión y la investigación, desde un lugar que aúna como pocos los vínculos europeos y americanos como es Extremadura.

El acto más reconocible de la Fundación es la entrega del Premio Europeo Carlos V, ya con carácter anual. ¿Qué supone para Extremadura?
Es el acto de la Fundación Yuste que tiene mayor repercusión nacional e internacional. Pensemos, por ejemplo, que las imágenes de la entrega del XIV Premio Europeo Carlos V a Angela Merkel abrieron los noticiarios de las televisiones alemanas y de buena parte de Europa aquel 14 de octubre de 2021. Eso supone una gran proyección de la imagen de Extremadura en España y en el exterior, así como de su prestigio, pues el premio lo han aceptado y recibido algunos de los personajes más importantes de Europa de las últimas décadas, como Mijail Gorbachov, Helmut Kohl, Simone Veil, Felipe González, Antonio Tajani, Sofía Corradi o Marcelino Oreja. Hoy en día es, posiblemente junto con el Premio Carlomagno, el galardón más importante de los que se conceden en Europa para distinguir a personas o instituciones que hayan destacado en su labor de construcción europea.

Pero, siendo el acto más conocido, no es el único ni, tal vez, el más importante, porque la Fundación lleva a cabo un centenar de actividades a lo largo del año. Podemos decir que la inversión que se hace en la Fundación Yuste es altamente rentable en términos económicos, de imagen y prestigio de Extremadura, y que no hay mejor inversión de futuro que la de conseguir unos jóvenes bien formados y que Extremadura sea un lugar de referencia como punto de encuentro entre Europa e Iberoamérica.

La labor formativa de la Fundación también es muy importante, con ‘Campus Yuste’, las becas de investigación o los premios de investigación a tesis doctorales, por ejemplo. ¿Se nota con el paso de los años un mayor interés de los jóvenes investigadores por los asuntos europeos?
Sin duda, y no solo de los jóvenes, pues a nuestros cursos puede asistir gratuitamente cualquier persona que lo desee, tenga la edad que tenga. Las peticiones de participación en nuestras actividades aumentan de año en año. Así lo demuestra el hecho de que en la última edición de Campus Yuste hemos tenido alumnos de 28 países y de 48 universidades, lo que convierte a Yuste en una pequeña ONU en la que se mezclan jóvenes de muy diversas procedencias, pero con inquietudes e ilusiones similares. No conozco una experiencia como esta, pues si bien existen muchos cursos por doquier, pocos hay que se celebren en lugares tan cargados de historia como el Monasterio de Yuste y el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, que sean gratuitos, que cuenten con becas que cubren el alojamiento y la manutención, y que además propicien, como hacemos nosotros, la convivencia entre profesores y alumnos.

Especialmente quiero destacar el seminario doctoral asociado al Premio Europeo Carlos V que celebramos cada año, en el que seleccionamos a diez doctorandos de toda Europa, elegidos en concurrencia competitiva entre un centenar de peticiones, jóvenes que en su mayoría no se conocen y que se reúnen en Yuste para poner en común sus investigaciones sobre temas similares, asesorados por prestigiosos profesores europeos expertos en esas materias.

Con el cambio de denominación de la Fundación quedó patente su alcance mundial, su visión global. ¿Está siendo realmente España ese puente entre Europa e Iberoamérica que ampliaría nuestra influencia en la Unión Europea?
España ejercerá la presidencia del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de este año, y será esa una ocasión propicia para restañar y fortalecer los lazos con Iberoamérica. Ahora bien, aun cuando España debe liderar el acercamiento, la aproximación ha de ser una tarea conjunta de los 27 Estados, para lo que será necesaria una labor previa de convencimiento por parte de España hacia los otros socios europeos, más alejados física e históricamente que nosotros de los hermanos iberoamericanos.

La Unión Europea debe comprender que, para ser un actor geopolítico audible en la actual situación mundial de correlación de fuerzas, tiene que mirar necesariamente hacia Iberoamérica, y asumir que Iberoamérica no es un asunto que concierne exclusivamente a España y Portugal, sino que afecta a todos los países europeos por igual. Si China y Rusia han hecho de los países iberoamericanos un mercado preferente, por algo será; y si ambos colosos se encuentran cada vez más cómodamente asentados allí no es por un sentimiento de historia compartida, ni por razones de sangre o culturales, sino porque ven un campo adecuado que Europa no sabe llenar.

En este sentido ¿qué percepción se tiene en Iberoamérica de las relaciones con Europa y la labor de la Fundación?
Resulta muy gratificante comprobar el prestigio que la Fundación Yuste tiene fuera de nuestras fronteras gracias a la labor desarrollada durante más de tres décadas en ambas orillas del Atlántico. No poco tiene que ver en este prestigio el hecho de que la presidencia de honor de la Fundación la ostente Su Majestad el rey Felipe VI y que en nuestro patronato se sienten los representantes, con rango de ministro, de nueve países europeos. En cuanto a Europa, nuestra presencia física en Bruselas, inmersa en toda la maquinaria administrativa y cultural europea, es de la máxima importancia; y en Iberoamérica, aun cuando no tenemos sede física, el hecho de ser una institución pública española, y especialmente extremeña, nos otorga una consideración especial que podemos comprobar en cuantas actividades hacemos conjuntamente.

La Fundación desarrolla principalmente sus actividades en el entorno del Monasterio de Yuste. ¿Se plantea tener más presencia en los grandes núcleos de población de la región?
La sede principal la tenemos en el Monasterio de Yuste, pero también tenemos sedes en Guadalupe, en Bruselas, en Mérida y en Badajoz. Las dos primeras sedes, monumentos cargados de historia; Bruselas, capital europea, en la que es necesario estar presente; y Mérida y Badajoz, como dos enclaves del funcionamiento administrativo. No hay por ello necesidad de abrir oficinas en otras ciudades, al igual que la Real Academia de la Lengua o la Real Academia de la Historia están desde hace cientos de años en Madrid, funcionando perfectamente, sin necesidad de abrir delegaciones en el resto de España. Eso no quita para que desde hace unos años la Fundación Yuste celebre algunas actividades en muchas localidades extremeñas.

Las actividades culturales también ocupan parte de su calendario anual. ¿Qué importancia concede a la cultura como elemento aglutinador de una idea europea común?
La cultura ha contribuido notoriamente a forjar una idea común de Europa. Sentir como propios a Umberto Eco, Bach o Picasso, con independencia de que hayan nacido en Italia, Alemania o España, es prueba de un sentimiento común de pertenencia que debe acrecentarse. Un papel muy importante en esta labor de cohesión la lleva a cabo el programa Erasmus, cuya creadora, Sofia Corradi, ‘Mamma Erasmus’, obtuvo el Premio Europeo Carlos V en 2016.

¿Qué camino debe seguir la integración europea? ¿Hay que ser ambiciosos en cuanto al número de países o es preferible consolidar las estructuras actuales?
La Unión Europea es como un club en el que está quien quiere estar y reúne los requisitos para poder estar. El Brexit no fue el final, sino que puso a prueba a la Unión, y respondió bien, como ha respondido muy bien ante la pandemia del coronavirus. Y en cuanto a posibles ampliaciones, la Unión Europea posee estructuras firmes y sólidas y no debe cerrarse a nuevas integraciones, pero con cautela, partiendo del irrenunciable respeto a los derechos humanos de quienes quieran formar parte de la Unión.

En este sentido, la Fundación siempre ha hecho suyo el afán de contribuir al proceso de construcción europea mediante numerosas acciones en los ámbitos de la cultura, la investigación, la educación y el compromiso social, los mejores caminos para conseguir el sueño perseguido durante siglos: una Europa en paz, próspera, estable, libre, democrática, solidaria con los más débiles y respetuosa con la diversidad; una Europa organizada y viva que, conociendo y asumiendo las grandezas y errores de su pasado, se dirigiese confiada al futuro como un tiempo de convivencia pacífica.

¿Se atreve a pedir un deseo para Europa en el futuro más inmediato?
Para Europa pido paz. Es una petición que hace poco tiempo hubiera parecido innecesaria pero que hoy se vuelve imprescindible. Sin paz no hay nada y la paz se ha perdido en parte de Europa, y en el resto está amenazada. Aparte de paz, reclamo respeto a los derechos humanos, solidaridad con quienes más lo necesitan, especialmente con los migrantes y los refugiados, y seguir caminando en la senda que marcan los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por la ONU.

¿Y para la Fundación Yuste?
Para la Fundación pido seguir trabajando como hasta ahora, con entrega y dedicación, siendo excelentes en nuestro trabajo y no defraudando en el desempeño del importante papel que se nos ha asignado.

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