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‘Polvo al polvo’, de Sofía Bassi

‘Polvo al polvo’, de Sofía Bassi
Foto: https://www.invaluable.com
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Desde joven, Sofía Bassi sentía cierta inclinación por la Filosofía y los idiomas, pero no se dedicaba al arte. Adquirió su apellido de su segundo matrimonio, con el doctor Jean Franco Bassi, para después vivir en Acapulco. Allí se dedicaba a actividades como el yoga y la que descubrió como un gran hobbie: la pintura.

Sin embargo, logró el reconocimiento por su obra plástica surrealista ya en su madurez. De ella se dijo que era una de las artistas más inquietantes, por vital y auténtica. Y es que, para ser autodidacta, sus obras eran impresionantes, pues lograba integrar elementos poéticos con técnicas de manera casi perfecta.

La fama que adquirió solamente le duró unos años, ya que estuvo en la cárcel tras el crimen que supuestamente cometió contra el esposo de su hija Claire, el conde italiano Cesare D´Acquarone, cuyo cuerpo amaneció flotando en la piscina de su residencia. Al parecer fue cometido por su esposa Claire tras enterarse de que el conde abusaba sexualmente de su hermano menor, y, cuando su madre Sofía descubrió el crimen, decidió inculparse ella misma.

La condena de Sofía Bassi fue de 11 años, pero solamente cumplió cinco debido a la presión ejercida por otros artistas y los medios de comunicación. Su condena fue cumplida en la enfermería y no en una celda común con las demás presas; recibía visitas sin problemas y se le permitía ingresar materiales para que pintara. Sus amigos pintores consideraban injusta su condena, así que ingresaron en su lugar de reclusión para pintar un mural como signo de protesta.

Tras salir de la cárcel, la vida de Sofía Bassi fue muy discreta y el 11 de septiembre de 1998 murió de un paro cardíaco debido a una enfermedad que padecía.

Pintó dos murales durante su vida. El primero lo realizó estando en la prisión de Acapulco, llamado ‘Primero mi patria, luego mi vida’. El otro mural es ‘Sabiduría es la paz’, y se halla en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sofía Bassi es una pintora surrealista en la que lo real y lo imaginario se entrelazan sin restricciones. Plasmó en sus pinturas seres y paisajes obscuros, poéticos, construidos en los sueños y en tierras sin tiempo y con mucho movimiento. Uno de los elementos recurrentes en las obras de Sofía es la presencia de figuras femeninas desafiantes y enigmáticas, que a menudo aparecen junto a objetos simbólicos.

Además de su labor pictórica escribió algunos libros, como ‘El color del aire’, ‘El hombre leyenda, siete cuentos inciertos’, y uno de los más conocidos, ‘Prohibido pronunciar su nombre’, una autobiografía novelada donde se refleja parte de la sociedad mexicana del momento.

Detrás del morbo y el crimen que envolvió la vida de Sofía Bassi, a finales de la década de los años 60 del siglo pasado, hay una gran artista que tiene alas propias. Les recomiendo ver el estupendo documental ‘Acapulco 68’.

Crédito de la imagen

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