Buscar

Paso a paso. Los beneficios físicos y emocionales de caminar

Paso a paso. Los beneficios físicos y emocionales de caminar
Foto: Amparo García Iglesias

Caminar con frío, con viento, bajo la lluvia o la luz del sol, caminar en solitario o en compañía, caminar con un propósito, caminar para perderse del ruido… Cualquier forma de caminar reoxigena nuestra vida, siendo el secreto mejor guardado para alcanzar una salud óptima, sentirse más feliz y creativo, dormir bien, mejorar la postura, la creatividad, la memoria, el humor y la capacidad de pensar.

Cuando caminamos, cientos de músculos, articulaciones, tendones y huesos se mueven. Se ha demostrado que hacer ejercicio durante los años reproductivos favorece que los hijos sean más resistentes a las enfermedades. Además, caminar no solamente enriquece nuestra propia salud y la de las futuras generaciones, sino que también ayuda a revertir la diabetes, a disminuir el riesgo a desarrollar cáncer y a prevenir enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas. Reduce la presión arterial, ayuda a bajar de peso, mejora la respiración y la capacidad pulmonar, estimula la actividad neuronal y contrarresta la depresión y la ansiedad, entre otros muchos beneficios. Cualquier nivel de actividad, sin importar la intensidad a la que se realice, se asocia a un riesgo sustancialmente menor de muerte.

Estar sentados una sola hora disminuye la circulación sanguínea de las piernas al corazón hasta un 50%, lo cual pone en riesgo la salud cardiaca y metabólica.

A nivel emocional, caminar nos hace exponernos a la probabilidad de encontramos con alguien y, aunque no se desarrolle una conversación, el hecho de saludar e intercambiar una sonrisa genuina nos hace sentirnos mejor mentalmente, nos ayuda a aumentar el sentimiento de pertenencia, garantizando llegar a casa más felices y seguir el día con más optimismo y esperanza.

Cada vez que optamos por dejar el coche aparcado reducimos la contaminación atmosférica y acústica.

Nacimos para caminar; por lo tanto, debemos convertir este acto en una de las mejores aventuras de nuestra vida. No esperes a sentirte motivado para salir a caminar, actúa disciplinadamente, la acción es lo que despierta la motivación y no al revés. Una vez te pones en movimiento tu cerebro deja de resistirse, ya no lucha con la idea de empezar, ya empezaste. Incluso en los días difíciles demuéstrate que puedes, ten el compromiso de contar contigo mismo, incluso cuando todo lo demás flaquee. Anímate a tomar unas deportivas cómodas, con suela flexible y delgada, supera las ganas de tumbarte en el sofá y oblígate a salir de casa sin que te importe la climatología o la estación en la que te encuentras.

Es hora de reconsiderar el acto de caminar, hay muchos motivos para hacerlo. Espero que este artículo te anime a redescubrir la felicidad y la salud que siempre acompaña la vida de un caminante.

ENTRADAS RELACIONADAS

Siguiendo nuestro camino genealógico volvemos al documento sobre don Pedro de Alor y Messia: “… dijeron que la hubieron por...
Aristóteles definía al ser humano en su obra ‘Política’ como “un animal político, cuya naturaleza lo invita a vivir en...
Venimos de unas fechas que se pasan acompañados, se visita a los queridos o incluso se retoman relaciones un poco...
Feliz año nuevo 2026 a todos mis lectores de ‘Desde la Torre Lucía’ en la revista Grada. Cuando en 1980...
Colaboración de Jairo Jiménez con una nueva viñeta de temática social para la revista Grada 207, de enero de 2026....
A pocos días de la fecha prevista para la entrada en vigor de la obligación de utilizar el sistema de...

LO MÁS LEÍDO