Una nueva temporada de Fórmula 1 acaba de arrancar, y lo de nueva lleva doble sentido; si todos los años es nueva por ser principio de temporada, este año además los motores, la aerodinámica y las normas han cambiado, y se nos viene un ciclo nuevo.
La Fórmula 1 moderna va por ciclos, lo que significa que cada cinco años se cambian muchas cosas fundamentales de este deporte para casi volver a empezar desde cero; los cambios vienen en la aerodinámica y motor de los coches, y también en algunas normativas y técnicas.
La finalidad es evitar los monopolios que sufríamos muchos años cuando siempre veíamos ganar al mismo equipo. Como cortan cada cinco años creando todo desde cero, al menos hay más equipos con la probabilidad de ganar sin que sea durante muchos años siempre el mismo.
Los cambios también pretenden equiparar las máquinas, que comanden más las manos de los pilotos, que haya más igualdad y aumente el espectáculo, y sobre todo que en la pista podamos ver más adelantamientos, luchas e igualdad.
Eso es lo que se pretende; mientras no veamos la temporada un poco más avanzada no sabremos si lo conseguirán o no. En cualquier caso, la incertidumbre hace aumentar la curiosidad al aficionado.
Ya han comenzado los test, pruebas a las que cada equipo lleva su nuevo monoplaza y sus pilotos con un orden de días y horarios marcados por la FIA, para probar los coches e ir viendo fallos y los cambios que se puedan hacer para mejorarlos. Esto se debe a que los motores nuevos y el propio chasis necesitan un tiempo de rodadura, para ver si esta todo bien o qué defectos se pueden subsanar antes de comience la temporada.
Otras temporadas solo se permitían test durante una semana, pero este año, al ser todo nuevo, la FIA ha permitido hacer más test, y los primeros han sido en el circuito de Montmeló, en Barcelona; aunque, incomprensiblemente, por orden de la FIA están siendo a puerta cerrada, por lo que no podemos estar a pie de pista para analizar lo que allí se cuece.
Cuando se acerca el final de un ciclo los equipos van sacando las mejoras a sus monoplazas, copiando de otros equipos o bien con su trabajo en la fábrica y en el simulador, lo que hace que se vayan igualando las máquinas y que veamos más espectáculo, como ha ocurrido estos dos últimos años.
Con la normativa anterior los coches eran muy grandes, demasiados dependientes del aire limpio, lo que dificultaba mucho los adelantamientos y los hacía muy artificiales. Por ello, la nueva reglamentación exige coches más pequeños y ligeros, con una aerodinámica activa y reglada, mayor protagonismo para las unidades de potencia y la gestión de la energía como elemento central de la carrera, entre otros aspectos.
Esto hará, por primera vez en años, que veamos a pilotos levantar el pie para ganar después; igualmente se pagarán más caros los errores y comandará más el piloto, dejando al descubierto la diferencia entre un gran piloto y uno correcto. Los mejores serán más visibles, y eso creo que nos va a beneficiar, sin nombrar a nadie concreto porque doy por hecho que ya se imaginan por dónde voy, y sin dejar atrás a un tal Carlos, que dada su trayectoria creo que deben quedar muy pocas dudas sobre su potencial.
Solo queda esperar para ver cómo van las pruebas, tener paciencia y que llegue marzo y comience el mayor espectáculo del motor. En nuestra web tenemos todo esto mucho más desarrollado por si aún quedan dudas.
