La Escuela de Fútbol Asociación Deportiva Hispanolusa celebrará el jueves 11 de junio, a las 10.00 horas, un encuentro de fútbol inclusivo en sus instalaciones, en el que participarán varios de sus jugadores y otros futbolistas con discapacidad. Concretamente la actividad reunirá a alumnos del Colegio La Luz y a jugadores de la propia escuela en una jornada centrada en la convivencia, la integración y los valores del deporte.
La cita se enmarca en la puesta en marcha del proyecto ‘Todos jugamos’, con el que la entidad quiere impulsar de cara a la próxima temporada una sección de fútbol adaptado e integrador dirigida a personas con discapacidad intelectual. La iniciativa nace con la intención de ofrecer un espacio accesible y participativo en el que el fútbol sirva como herramienta de inclusión social y desarrollo personal.
El club pretende crear un entorno estable y seguro en el que todas las personas puedan formar parte de un equipo, con entrenamientos adaptados a las capacidades de cada participante y una dinámica basada en la cooperación, el aprendizaje progresivo y el disfrute del deporte. La propuesta también contempla la participación de familias, centros educativos, asociaciones y profesionales vinculados al ámbito de la discapacidad.
Entre sus objetivos figura favorecer la práctica deportiva regular, reforzar la autoestima y la autonomía de los jugadores, y consolidar a medio plazo un grupo estable que convierta al Hispanolusa en un referente local del deporte inclusivo. La entidad apuesta además por jornadas de convivencia, actividades de sensibilización y encuentros abiertos que contribuyan a visibilizar la integración a través del fútbol.
Para conocer mejor esta iniciativa hemos hablado, en representación del Hispanolusa, con José Luis González Espejo.
¿Qué queréis que se lleven los participantes como vivencia al terminar la actividad?
Lo que más nos gustaría es que cada participante se vaya a casa sintiéndose parte de un equipo. El fútbol es una herramienta fantástica para desarrollar habilidades deportivas, pero también para crear amistades, ganar confianza y disfrutar de experiencias compartidas.
Nos gustaría que los jugadores vivan el deporte con normalidad, que se sientan valorados por lo que aportan al grupo y que encuentren un espacio donde crecer tanto a nivel personal como social. Pensando en el proyecto, si al finalizar cada entrenamiento se marchan con una sonrisa, con ganas de volver y sintiendo que pertenecen a una familia deportiva, habremos cumplido nuestro objetivo.
¿Cómo nace la idea de crear un equipo de fútbol para personas con discapacidad intelectual?
Observamos que muchas personas con discapacidad intelectual tienen interés por practicar fútbol, pero no siempre encuentran espacios adaptados o integrados dentro de estructuras deportivas convencionales. Desde la Asociación Deportiva Hispanolusa pensamos que podíamos aportar nuestro granito de arena creando un proyecto que les permitiera disfrutar del deporte dentro de nuestro club y formar parte de él como cualquier otro jugador. Más que crear un equipo, queremos abrir una puerta para que el fútbol sea accesible para todos.
¿Qué necesidades habéis detectado en Badajoz o en vuestro entorno para poner en marcha esta iniciativa?
Aunque hay entidades y profesionales que realizan una labor extraordinaria, creemos que todavía hay margen para ampliar la oferta y generar más oportunidades de participación deportiva.
También hemos visto la importancia de crear espacios donde las personas con discapacidad puedan relacionarse, desarrollar hábitos saludables y sentirse plenamente integradas en la vida deportiva de la ciudad. Nuestro proyecto pretende contribuir precisamente a eso: ofrecer un entorno estable, seguro y enriquecedor donde el fútbol sea el punto de encuentro.
¿Qué perfil de jugadores estáis buscando exactamente y qué criterios de participación habrá?
Cualquier persona con discapacidad intelectual que tenga ganas de practicar fútbol, aprender, disfrutar y formar parte de un equipo. No estamos buscando un nivel deportivo determinado; lo más importante es la ilusión, la motivación y las ganas de participar.
Queremos que sea un proyecto abierto e inclusivo, adaptando los entrenamientos a las capacidades y necesidades de cada jugador. Nuestro objetivo es que todos puedan participar activamente, independientemente de su experiencia previa en el fútbol.
Además, trabajaremos de forma coordinada con las familias y, cuando sea necesario, con los profesionales que acompañan a los participantes para garantizar una experiencia positiva para todos.
¿Cuál es el objetivo que os marcáis a medio plazo con este proyecto, cómo lo imagináis dentro de cinco años?
Ahora mismo tenemos mucha ilusión y expectativas depositadas en el proyecto. A largo plazo nos gustaría que este equipo estuviera plenamente consolidado dentro de la estructura de la Asociación Deportiva Hispanolusa y que fuese una referencia en inclusión deportiva en nuestra ciudad.
Nos gustaría contar con un grupo estable de jugadores, participar regularmente en encuentros y competiciones adaptadas, seguir creciendo en número de participantes y, sobre todo, haber contribuido a normalizar la presencia de personas con discapacidad intelectual dentro del deporte federado y asociativo.
Pero si hay un objetivo que resume todos los demás, es que cualquier persona que quiera jugar al fútbol encuentre en nuestro club un lugar donde hacerlo, sentirse bienvenida y desarrollarse como deportista y como persona. Ese sería, para nosotros, el verdadero éxito del proyecto.
