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Ana Sánchez presenta su colección ‘Raíces aladas’ en la Semana Internacional de la Moda en Andalucía

Ana Sánchez presenta su colección ‘Raíces aladas’ en la Semana Internacional de la Moda en Andalucía
Foto: Cedida
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La diseñadora Ana Sánchez ha presentado su colección ‘Raíces aladas’ en la pasarela CODE 41, en el marco de la XXVI Semana Internacional de la Moda en Andalucía (SIMA 41), celebrada en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla. La propuesta reinterpreta la sastrería masculina tradicional mediante el minimalismo conceptual, la fluidez de las prendas y la confección artesanal íntegramente realizada en España.

La colección plantea una revisión del armario masculino contemporáneo a través de patrones depurados, volúmenes livianos y una selección textil en la que el trabajo de confección adquiere protagonismo. La propuesta combina elegancia sobria y experimentación sutil, con prendas concebidas para perdurar en el tiempo y adaptarse a las necesidades de comodidad y distinción del hombre contemporáneo.

El concepto de ‘Raíces aladas’ rinde homenaje al origen, entendido como una estructura que sostiene la identidad y, al mismo tiempo, permite evolucionar. Esta idea se traslada al diseño mediante una combinación de elementos que busca mantener el vínculo con las raíces sin renunciar a la transformación.

Uno de los aspectos destacados de la firma es su apuesta por la producción local y sostenible. Los procesos de diseño, patronaje y confección se desarrollan íntegramente en España, donde se combina la tradición del oficio artesanal con una visión de vanguardia.


Ana Sánchez, de origen navarro, mantiene una estrecha vinculación con Don Benito, localidad pacense en la que tiene su taller y centro de creación. Su participación en SIMA 41 sitúa a la firma extremeña en una cita de la moda de autor nacional. Hemos podido hablar con ella para conocer sus impresiones.

‘Raíces aladas’ plantea una relación entre el origen y la evolución personal. ¿Qué experiencias o reflexiones le llevaron a convertir esa idea en una colección de moda masculina?
’Raíces aladas’ nace de un viaje muy personal, porque es mi primera colección de autor y en ella vuelco mi propia trayectoria geográfica y vital. Mis raíces están en Navarra, en el recuerdo de tradiciones y costumbres auténticas que a menudo la prisa moderna va apagando. A partir de ahí, mi camino pasa por Madrid y llega hasta Extremadura, donde vivo actualmente. Esas ‘alas’ representan precisamente la libertad que tenemos para decidir con qué nos quedamos de todo lo vivido, cómo abrazar lo que nos ha construido sin dejar de evolucionar hacia nuevas oportunidades.

Como española entiendo esa convivencia entre el respeto a nuestras costumbres, esa forma tan nuestra de vivir y sentir, y la libertad de mirar hacia adelante sin ataduras. He querido trasladar este equilibrio al armario masculino: las ‘raíces’ se reflejan en la base firme de la sastrería tradicional y en la estructura, mientras que las ‘alas’ se traducen en la fluidez de las siluetas, la ligereza de los tejidos y la libertad de movimiento. Es una invitación al hombre contemporáneo a vestir su propia historia con autenticidad, soltando la rigidez pero manteniendo la esencia.

La colección reinterpreta la sastrería masculina desde el minimalismo, la fluidez y la comodidad. ¿Qué aspectos de la sastrería tradicional considera que merece la pena conservar y cuáles cree que necesitan evolucionar?
De la sastrería tradicional merece la pena conservar la arquitectura, el respeto por el patronaje y la búsqueda de la perdurabilidad. La sastrería tiene un rigor técnico único: la forma en que una prenda se construye para estructurar la figura, la caída de una solapa o la selección de tejidos nobles que envejecen bien. Esos cimientos son fundamentales porque aportan presencia y elegancia.

Lo que necesita evolucionar y, donde enfoco mi trabajo, es la rigidez y la severidad de los patrones clásicos. El hombre actual busca comodidad, movimiento y una expresión de identidad más abierta. Necesitamos avanzar hacia siluetas más fluidas y ligeras, eliminar las estructuras innecesarias que restan confort y apostar por modelos de producción más conscientes como el ’Made-to-order’ (bajo pedido). Se trata de suavizar la norma tradicional para que la prenda acompañe al cuerpo en su día a día en lugar de imponérsela.

¿Qué quiere transmitir a través de sus diseños más allá de la estética y cómo consigue trasladar esa intención a las prendas?
Quiero transmitir, ante todo, una nueva masculinidad: moderna, libre y segura, que demuestra que se puede romper con lo clásico sin perder un ápice de fuerza. Mi objetivo no es disfrazar al hombre, sino evolucionar su armario demostrando que la verdadera elegancia masculina actual se apoya en un patronaje impecable y arriesgado a la vez.

Para trasladar esa intención a las prendas utilizo los tejidos nobles de toda la vida, los que históricamente han definido la sastrería masculina de calidad, pero los saco de su zona de confort para llevarlos a un plano más fluido, dinámico y divertido. Gracias a un patronaje muy medido, las prendas ganan movimiento y versatilidad, permitiendo que el hombre luzca sofisticado y con carácter, pero con total libertad de expresión.

¿Qué le llevó a establecer en Don Benito su espacio de trabajo y de qué manera influye el entorno en su desarrollo como diseñadora?
Establecer mi espacio de creación en Don Benito responde a la búsqueda de pausa, foco y conexión real con el oficio. Aunque actualmente he instalado el taller en mi propia casa, como en tantos grandes comienzos de la moda de autor, este proyecto nace con una visión firme y una ambición profesional muy clara.

El entorno influye profundamente en mi trabajo a través del contraste. Mis raíces en Navarra me aportan esa solidez, sobriedad y respeto por la tradición, mientras que Extremadura me regala amplitud, luz y un ritmo de vida que favorece la reflexión creativa. Trabajar desde aquí me permite crear sin prisas, huyendo del ruido industrial y poniendo el foco absoluto en la calidad de cada prenda y en la identidad de autor.

¿Qué posibilidades y dificultades encuentra una firma de moda de autor que desarrolla su actividad desde Extremadura frente a otras que trabajan desde grandes centros de la industria, como Madrid o Barcelona?
La mayor dificultad no es solo la distancia física, sino el hábito de consumo: el comprador está acostumbrado a la comodidad de las grandes capitales y cuesta educar al consumidor para que busque una firma fuera del circuito habitual de ciudades como Madrid o Barcelona. En ese sentido, nadamos a contracorriente frente a la inmediatez de la industria. Para salvar esta brecha a distancia, trabajamos con herramientas innovadoras como el patronaje virtual en CLO3D y ofrecemos un servicio de envíos sin ningún tipo de problema para adaptarnos a cualquier cliente, viva donde viva.

Sin embargo, más allá de la venta a distancia, nuestra meta es cambiar las reglas y conseguir que adquirir una prenda vuelva a ser un proceso experiencial y significativo. Queremos recuperar el valor de la espera y del deseo: desde que surge el interés por una pieza hasta la posibilidad de que el comprador decida desplazarse y conocer un rincón nuevo para vivir el proceso en persona. Los envíos facilitan el acceso, pero la filosofía de la marca busca devolverle a la moda esa dimensión humana, pausada y de experiencia exclusiva frente a la masificación urbana.

¿Cómo describiría la evolución de su marca desde sus inicios hasta su participación en una pasarela como SIMA 41?
Mi trayectoria en el diseño de moda cuenta con un recorrido amplio y consolidado que antecede a este proyecto. La evolución de la marca ha sido un proceso orgánico pero de gran exigencia técnica, cimentado en años de experiencia, experimentación con el patronaje y un profundo conocimiento del oficio. Cada etapa previa ha servido para perfeccionar la visión de una sastrería contemporánea y sin ataduras. Presentar la colección ’Raíces aladas’ en una pasarela como SIMA 41 no es un punto de partida improvisado, sino la culminación natural de ese bagaje profesional, trasladado ahora a un proyecto de autor propio y maduro.

¿Qué oportunidades profesionales espera que surjan tras esta participación?
Tras esta pasarela el objetivo es consolidar el posicionamiento de la firma dentro del circuito nacional de la moda de autor. Espero que surjan sinergias sólidas con medios especializados y estilistas que compartan esta nueva mirada de la masculinidad, además de expandir nuestra red de clientes a través del modelo ’Made-to-order’ y afianzar los siguientes pasos físicos y digitales de la marca.

La sostenibilidad es una cuestión relevante en la industria de la moda. ¿Cómo se traduce ese compromiso en las decisiones concretas que toma al diseñar y producir sus prendas?
Para nuestra firma la sostenibilidad no es una estrategia de marketing, sino una consecuencia lógica de hacer moda de autor consciente. Se traduce en decisiones muy concretas desde la misma mesa de diseño. En primer lugar, trabajamos bajo un modelo ’Made-to-order’ y en tiradas muy reducidas, lo que elimina radicalmente la sobreproducción y el exceso de stock. Además, aplicamos un patronaje de precisión, apoyándonos en herramientas de desarrollo digital como CLO3D, para optimizar al máximo la marcada de los tejidos y reducir a la mínima expresión el desperdicio de materia prima. Por último, el compromiso se sustenta en la selección de tejidos nobles y acabados de alta calidad, con el objetivo de recuperar algo que se ha perdido en la industria actual: la cultura de que las prendas duren, se cuiden y puedan heredarse. Diseñamos piezas atemporales y con alma, pensadas para trascender las temporadas y perdurar en el tiempo.

¿Cómo puede competir una firma de autor que apuesta por la confección artesanal y las prendas pensadas para perdurar en un mercado marcado por la producción masiva y las tendencias de rápida renovación?
Una firma de autor no compite jugando con las reglas de la producción masiva, sino ofreciendo exactamente lo opuesto: identidad, exclusividad y valor real. Mientras el gran consumo vende inmediatez y prendas efímeras, mi firma apuesta por la emoción de la espera, el cuidado por el detalle y la excelencia del patronaje.

Nuestra forma de competir es reeducar al consumidor para que vuelva a apreciar el valor de una prenda bien hecha. A través del modelo ’Made-to-order’, el uso de tejidos nobles y el soporte de herramientas precisas como el patronaje digital, demostramos que la verdadera elegancia no responde a tendencias de rápida renovación. Ofrecemos piezas únicas y atemporales construidas con la calidad necesaria para trascender el paso del tiempo y recuperar ese espíritu de las prendas de antes: piezas pensadas no solo para durar toda una vida, sino para ser heredadas.

¿Cuáles son los próximos objetivos de la firma?
Nuestros próximos objetivos pasan por consolidar la marca en el panorama nacional de la moda de autor tras el impulso de pasarelas como SIMA 41. A nivel comercial, queremos seguir potenciando el canal ’Made-to-order’ y afianzar la experiencia digital a distancia para dar la máxima seguridad al cliente viva donde viva. A medio plazo, la meta es dar el salto a un espacio físico propio, nuestro atelier definitivo que funcione como centro de creación y como un punto de encuentro experiencial directo para la marca.

¿En qué aspectos le gustaría evolucionar sin perder la identidad que define su trabajo?
Me gustaría explorar nuevos volúmenes, texturas y formas de intervenir los tejidos nobles, llevando la fluidez del patronaje a terrenos aún más arriesgados. Sin embargo, evolucionar jamás significará perder la esencia: la exigencia técnica, la artesanía, el respeto por la durabilidad de las prendas y esa visión de una masculinidad libre, pero elegante seguirán siendo siempre el corazón innegociable de Ana Sánchez.

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