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En Extremadura el piragüismo también es una herramienta de inclusión. El Club Piragüismo Extremadura, que rema contra las barreras, demuestra que el deporte puede ser un espacio compartido, donde la discapacidad no limita la pasión ni el esfuerzo. En el agua, todas las personas avanzan al mismo ritmo, impulsadas por valores de igualdad, compañerismo y superación.
Para conocer más a fondo su trayectoria hablamos con Belén Rey, una cacereña afincada en Badajoz, amante del deporte, madre de tres hijos y muy vinculada desde siempre con el deporte. “Empecé con el piragüismo a raíz de que mi hijo mayor quería ser piragüista. Empecé en un club que está lejos de mi casa. Tenía que venir todos los días que tenía clase y esperarle, y de tanto esperar me enganché al deporte. Yo siempre he estado muy vinculada a deportes acuáticos, con lo que no me costó mucho. Estuve varios años. Mis hijos lo dejaron, pero yo comencé con mi proyecto con todas las personas a las que había estado entrenando. Mi relación con la inclusión viene de lejos, puesto que yo empecé con un grupillo del centro de educación especial ‘Nuestra señora de la Luz’ que posteriormente se fue incrementando”.
Entre las actividades que realizan, “ahora mismo la principal es el ‘Dragon boat’, embarcaciones montadas con entre 10 y 20 tripulantes, que llevan un tambor y un timonel. Nuestras actividades van dirigidas a todo tipo de usuarios, practicamos la inclusión total. Hay categorías con un 100% de discapacidad, otras al 50% personas con y sin, y otras íntegramente sin discapacidad. pero nuestros chicos compiten en todas las categorías, porque tienen más fuerza a veces que un atleta tradicional y se merecen remar en la categoría que corresponda”.

El rango de edades, “podríamos decir, porque no hay edad, que va de los 14 años a los 60. El abanico de discapacidades es amplio, aunque predomina la intelectual, pero tenemos también integrantes con discapacidad física e incluso con cardiopatías, y a personas supervivientes de cáncer, que compiten en su categoría específica y en otras. Al final siempre nos unimos todos en algún barco. A lo mejor en veteranos, en la modalidad absoluta. Es verdad que competimos con gente joven, pero es que nuestra intención es pasarlo bien y entrenar día a día para conseguir ser los mejores”. El 90% del equipo nacional de personas con discapacidad está integrado por miembros del club. En este equipo también está y compite Belén.
Por poner un ejemplo, nos cuenta que el ejercicio físico del remo aporta una enorme mejora a mujeres tratadas de cáncer de mama, puesto que supone “actuar sobre la zona directamente afectada por esa patología, reforzando la musculación y oxigenación. Además, es muy importante que se sientan a gusto para recomponerse psicológicamente entre personas que han vivido o viven la misma experiencia. Nuestro río, el medio natural tan bonito que tenemos, ayuda mucho a que salgamos muy contentos cuando terminamos”.

“La inclusión es eso, es que al llegar al barco remamos de dos en dos, y ahí no hay distinción. Y es que lo que más me gusta es cuando veo que a las personas que llegan al barco sin discapacidad lo que más les ‘engancha’ es estar y convivir con las personas con discapacidad. Cuando vamos a competiciones toda la gente quiere remar en nuestro barco por la fuerza y la ilusión que transmiten las personas con discapacidad. Se dan a querer”.
Para financiar el club cuentan con alguna ayuda pública: “contamos con una subvención que nos da la Junta siempre y cuando acudamos a todas las competiciones. También la Diputación de Badajoz nos ayuda. Y disponemos de la colaboración de Caja Rural de Extremadura, además de la pequeña cuota que ponen los socios”.
“En cuanto a proyectos aspiramos a seguir como hasta ahora. Hace dos años estuvimos compitiendo en la República Checa, y el año pasado en Alemania en el Campeonato del Mundo de ‘barco dragón’. Este año descansamos, porque todo esto supone mucho trabajo, que se duplica cuando viajas con personas con discapacidad, aunque en este caso la satisfacción se triplica. Son viajes muy agradables y agradecidos. Queremos volver a un campeonato, sea mundial o europeo, el año próximo. También pretendemos ampliar la inclusión a tripulantes ciegos o con baja visión. Ya hemos conocido equipos que lo hacen y nos ha parecido una idea buenísima, porque en el barco remamos al son de los ‘marcas’ y el tambor transmite al resto del barco. Entonces la adaptación es muy fácil”.

Los reconocimientos van llegando: “hace poco recibimos un reconocimiento en Sevilla al mejor equipo inclusivo, y el premio ‘Dingonatura’ otorgado por el Comité Olímpico Español y la Federación Española de Piragüismo a equipos inclusivos. El galardón facilita apoyo en cuestiones técnicas. A veces te asignan también una embarcación. Tenemos limitaciones materiales y necesitamos mejores instalaciones, que estamos intentando conseguir”.
Todas las colaboraciones son importantes, por eso en las diversas tareas también se cuenta con ayuda familiar para la logística diaria y de las competiciones. “Siempre he tenido ayuda de mi marido y mis hijos, que ha sido muy importante, y vosotros estáis invitados a visitarnos un día”.
Pues nos pasaremos por las instalaciones del club, en el parque del Guadiana, en Badajoz. Y animamos a que se acerquen a conocerlos. Se lo merecen.
