Muchas pymesarias y pymesarios creen que, si la cuenta de resultados es positiva, “sale bien”, la empresa está sana. Aquí nos encontramos con el primer error de concepto: confundir beneficio con caja. O lo que es lo mismo, Posición económica con Posición financiera.
La realidad es que puedes tener beneficios y a la vez vivir al límite de tesorería: buena posición económica y mala posición financiera. También puedes tener tesorería y estar en pérdidas: buena posición financiera y mala posición económica.
Te pongo un ejemplo muy típico (y muy peligroso): Este mes facturas 60.000 euros. Suena bien. Incluso tu margen parece correcto. Pero has vendido con unas condiciones de cobro a 60 días, has repuesto stock, has pagado nóminas, Seguridad Social e IVA, y además se te han acumulado proveedores porque “ya pagaremos cuando entre el cobro”. Resultado: beneficio contable positivo, cuenta bancaria temblando.
¿Por qué pasa? Porque el beneficio se calcula con criterios contables (ingresos devengados y gastos imputados), pero la caja depende de cuándo cobras y cuándo pagas. Y en una pyme, el tiempo lo es todo.
Las señales de alerta suelen repetirse: “Vendo más, pero cada mes voy más justo”; “No sé si podré pagar el IVA cuando llegue”; “Tengo que tirar de póliza o pedir aplazamientos”; “Mis clientes pagan tarde y yo pago puntual”. Aquí es donde una #CFOExterna aporta muchísimo valor; no solo revisa números, sino que convierte la información en decisiones. ¿Cómo?
- Previsión de tesorería (semanal, no “a ojo”)
- Control de NOF: cobros, pagos, stock y anticipos
- Medidas concretas: política de cobro, negociación con proveedores, calendario fiscal, financiación adecuada y, si toca, ajustar precios o mix de clientes
Un matiz importante: el problema no es falta de dinero, sino desajuste de tiempos. A veces bastan cambios pequeños para respirar: pedir anticipos o hitos de pago, premiar el pronto pago, fijar límites de crédito por cliente, evitar crecer a costa de plazos imposibles o revisar si el stock está ‘comiéndose’ la caja sin aportar margen real. En otras ocasiones toca tomar decisiones más estratégicas: parar líneas poco rentables, renegociar deuda o rediseñar la estructura de costes.
Porque la pregunta clave no es solo si ganamos o perdemos, sino también, y muy importante ¿Cuánta caja tendremos dentro de 4, 8 y 12 semanas? Si hoy dependes de la intuición para gestionar la tesorería, no es un problema de suerte, es un problema de sistema.
