La Unidad de Inclusión y Atención Educativa de la Universidad de Extremadura y Fundación ONCE ha organizado la jornada ‘Compartiendo caminos que transforman’, que ha contado con la participación de la directora gerente del SEPAD en funciones, Estrella Martínez, concretamente en una mesa institucional sobre educación inclusiva, en la que también intervinieron representantes de la Universidad, Fundación ONCE y Fundación Valhondo Calaff.
El programa también incluyó una mesa sobre acciones para estudiantes con discapacidad de la Universidad de Extremadura, y otra de experiencias con beneficiarios de los programas inclusivos de Fundación ONCE y la Universidad de Extremadura. Además, se puso en valor el convenio de becas firmado entre Fundación ONCE y la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, que promueve prácticas académicas externas remuneradas para alumnos con discapacidad.
La presencia del SEPAD en esta jornada supone un reconocimiento a su apoyo continuo a la inclusión educativa, que ha permitido mejorar la formación académica y la empleabilidad de los estudiantes con discapacidad a través del fomento de entornos inclusivos.
Con tal fin está vigente un convenio que surgió en 2003 para promover la inclusión académica de alumnos universitarios con discapacidad, priorizando a quienes tengan necesidades educativas específicas, asegurando la igualdad de oportunidades y ajustando los procesos docentes a sus perfiles y requerimientos individuales.
La Unidad de Inclusión y Atención Educativa de la Universidad de Extremadura es la encargada de su ejecución, promoviendo una colaboración intensa con la comunidad universitaria y con la sociedad en general para alcanzar estos fines.
La implicación del SEPAD con la Universidad a través de este convenio trasciende la etapa de formación universitaria propiamente dicha, y también incluye medidas previas clave como atender, apoyar y orientar a alumnos con discapacidad o necesidades educativas especiales junto a sus familias durante la evaluación del Bachillerato para el acceso a la Universidad, así como su integración inicial en esa nueva etapa formativa; y asesorar a orientadores de institutos de Secundaria e impulsar adaptaciones personalizadas basándose en datos de la fase preuniversitaria. Un aspecto destacado es que en 2024 se implementaron 223 adaptaciones en la evaluación del Bachillerato para el acceso a la universidad atendiendo los requerimientos de los propios alumnos.
Ya en la universidad prosigue la atención y orientación a alumnos con discapacidad y sus familias, a lo que se suma el apoyo al profesorado universitario para atender a estos alumnos, el análisis de posibles obstáculos académicos y la definición de los ajustes personalizados que sean necesarios para equiparar la experiencia de los alumnos con discapacidad a la del resto de los estudiantes universitarios.
