Con motivo de la conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer (4 febrero), como psicóloga he tenido el privilegio de acompañar a muchas personas en momentos de profunda transformación, donde, a través de un duro proceso, desarrollan la capacidad para afrontar, adaptarse y superar los enormes desafíos físicos y emocionales que impone esta enfermedad.
Una de estas personas, una mujer valiente, tras un diagnóstico de cáncer compartió conmigo una reflexión que me resultó conmovedora:
En mi vida imaginé pasar por algo así. Cuando te dicen que tienes un cáncer metastásico te abruma, te paraliza, te bloquea… siempre piensas que es algo lejano hasta que te toca. En ese momento la vida te frena en seco y de la noche a la mañana tu vida toma otro rumbo, tus prioridades cambian y aprendes que nada hay más importante que la salud.
Llevo un año luchando para seguir viva, para ganar un día más. A veces se me hace complicado moverme; y no hablo de dar un paseo, sino de algo tan cotidiano como ir al frigorífico a por un yogur. Está siendo un proceso duro en todos los sentidos, con el tratamiento, el dolor, las emociones…
Tengo sentimientos encontrados, aparece el miedo, el enfado, la decepción… Vivir con incertidumbre es muy complicado. Cuando sientes que ha comenzado una cuenta atrás que no sabes cuándo va a terminar solo intentas vivir cada instante de forma consciente, porque la clave es estar presente en cada momento. Hacemos mil cosas y muchas veces ni siquiera nos acordamos de lo que hemos hecho porque no había una conciencia plena.
He aprendido a darle importancia a lo que realmente la tiene, las personas que te rodean, que te cuidan y te quieren; y también a vivir con lo que tengo, a ser agradecida por todo. Te preguntarás: ¿Gracias? Sí, gracias porque sigo aquí, porque se me está dando la oportunidad de seguir luchando y poder disfrutar con mis seres queridos.
La historia de mi paciente nos invita a empezar, desde hoy, a identificar, reevaluar y eliminar lo superfluo haciendo una ‘limpieza de prioridades’, y a apreciar lo que realmente importa, para tratar de vivir con mayor autenticidad.
Meditar brevemente cada mañana ofrece paz y claridad para enfocarnos en lo valioso y reducir actividades que te drenan energía sin aportarnos alegría, como exceso de redes sociales, compromisos innecesarios, etc. Si esta reflexión te resonó, compártela o aplícala en tu día a día.