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Entrevista al fotógrafo Sergio Castañeira sobre su último trabajo, ‘Limbo’

Entrevista al fotógrafo Sergio Castañeira sobre su último trabajo, 'Limbo'
Foto: Cedida
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El fotógrafo Sergio Castañeira ha concluido su última obra, ‘Limbo’, un corpus fotográfico impresionante que se enriquece con textos del propio artista, que siempre había incorporado la poesía a su proceso creativo.

Fotógrafo freelance, profesor y divulgador de fotografía contemporánea, Sergio Castañeira explora en ‘Limbo’ la aceptación de su tetraplejia y la transformación que experimentó usando como vehículo la fotografía. Nos muestra la cruda realidad tras un accidente que le provocó una lesión medular, pero también nos enseña cómo reaprender a vivir desde cero.

El propio escritor define ese momento: “El 15 de agosto de 2014 sufrí un accidente por una zambullida en la playa de Zahora (Cádiz) que me provocó una lesión medular a la altura de la cervical C5. Quedé en silla de ruedas y perdí, entre otras cosas, la capacidad manipulativa de mis manos para siempre. Soy tetrapléjico. Tras pasar un año en el hospital, ingresé en el CRMF de San Fernando, un centro de rehabilitación para lesionados físicos y psíquicos perteneciente al Imserso. Estuve en él desde noviembre de 2015 hasta marzo de 2020 (justo cuando comenzó la pandemia). Durante ese tiempo volví a hacer fotografías de una manera ortodoxa con mi teléfono móvil, después de más de un año sin poder hacerlo; fue un reencuentro con la fotografía y, al mismo tiempo, una terapia que formó parte del proceso de adaptación a mi nueva vida. A modo de diario, las imágenes y reflexiones que aparecen en este libro son testimonios de mi paso por ese lugar”.


¿Cómo seleccionaste las imágenes que has incluido en el libro?
Tenía un grupo de imágenes bastante grande, ya que el trabajo se desarrolló en unos cuatro años y medio en el CRMF de San Fernando (Cádiz), y he llegado a tener un cuerpo de trabajo de unas 3.000 fotografías. Obviamente hice una criba bastante grande y empecé a trabajar con unas 300 más o menos. A partir de ahí me di cuenta que me funcionaban mejor las imágenes que hablaban más de mi estado emocional y anímico que aquellas que eran más descriptivas y documentales del centro de rehabilitación. Y esa fue una de las claves en la edición de este trabajo. Digamos que este trabajo parte de un principio de imágenes que reflejaba un trabajo documental del centro para llegar al final a un trabajo mucho más autobiográfico y más sensorial.

En tus trabajos fotográficos fusionas la fotografía con la poesía. ¿Qué surge antes, la fotografía o el texto?
Normalmente voy generando imágenes en mi día a día, sin ninguna pretensión, y una vez que voy editando las imágenes que creo que pueden merecer la pena veo que algunas de ellas se conectan, ya sea porque reflejan un estado anímico parecido o porque fueron tomadas inconscientemente en un lugar determinado en diferentes días. A partir de ahí voy a acumulando textos que puedan funcionar de autores que leo, ya sean poemas, citas literarias o textos escritos por mí que giran en torno a esas fotografías. Es como una especie de baile entre la fotografía y la literatura, que a veces sintonizan de una manera orgánica y consciente para que el trabajo coja más peso. Así que normalmente suelen ir primero las fotografías y luego los textos.

¿Qué mensaje o emociones quieres transmitir a través de estas fotografías?
‘Limbo’ habla de un proceso de duelo, de adaptación y de metamorfosis desde mi anterior vida, antes del accidente, hasta la que me ha tocado vivir después de él. La secuenciación de las imágenes y los textos intentan describir ese intangible que pasaba por mi cabeza y que intentaba comprender. Por eso hay imágenes que reflejan angustia, impotencia, incomprensión, también escapismo. El libro también es un viaje desde la sombra a la luz, tanto en los textos como en las imágenes, y un intento de comprender, de una manera más etérea que documental, la situación que estaba viviendo por mi lesión medular.

¿Qué has aprendido con este trabajo? ¿Crees que se seguirá reflejando en siguientes proyectos?
De este trabajo he aprendido que es muy importante el tiempo entre la toma y la edición, tener paciencia para desarrollar el trabajo sin prisas y sin ningún tipo presión por querer sacarlo a la fuerza. Creo que eso ya se va a quedar en mi manera de trabajar con mis proyectos fotográficos. Antes tenía mucha prisa por mostrar los proyectos, inclusive sin haberlos madurado, y creo que no es una buena forma de desarrollar proyectos personales.

¿Cómo de importante ha sido la fotografía en todo el proceso de rehabilitación después de tu accidente? ¿Podríamos considerarla una vía de escape?
Estuve un año en el hospital sin hacer fotografías por mí mismo. Eso llegó a ser una circunstancia que me creaba bastante impotencia en cuanto a lo personal y en lo creativo, después de varios años  siempre con una cámara encima haciendo fotografías en mi día a día. Cuando volví a hacer fotografías de nuevo, esta vez con mi dispositivo móvil, que era la manera más fácil que tenía de hacerlas, coincidió con la entrada en el centro de rehabilitación del CRMF de San Fernando. Ahí me volví a reencontrar con la fotografía y empecé a reconectarme con mi manera de mirar el mundo a través de las imágenes. Creo que todo este proceso me ayudó bastante, sobre todo para comprender por lo que estaba pasando. Creo mucho en el poder transformador de las imágenes y en el efecto que pueden tener al utilizarlas como una herramienta terapéutica.

Obviamente no a todo el mundo le funciona, ni tiene por qué ser así, pero a mí me ha ayudado porque creo que no entendería mi vida sin poder hacer fotografías en mi día a día. Es una forma de estar en el mundo y este trabajo me ha reconectado a ello. Y, por supuesto, lo considero una vía de escape y de evasión.

¿Hay alguna historia detrás de fotografías de ‘Limbo’ que quisieras compartir con nosotros?
Historias hay muchas, ya que cada fotografía está tomada por un impulso o por una situación que ocurrió. Hay una foto en concreto, de un compañero que es ciego que se está tomando un café. En el texto comento la situación de incomodidad en la que se encontraba este compañero al tener una discapacidad diferente a la del resto, porque era el único que tenía discapacidad visual, y se sentía bastante descolocado con nosotros, ya que muchos íbamos en silla de ruedas y no nos paramos a ver los problemas que podía tener él dentro de un espacio donde todos nos movíamos de una manera rápida en la silla de ruedas. Era curioso que se sintiese un extraño dentro de lo extraño que nosotros nos sentíamos con el mundo que me había tocado vivir a raíz de nuestros accidentes y de nuestras patologías.

¿Cómo ha evolucionado tu estilo fotográfico? ¿Se refleja ese paso del tiempo en este libro?
Ahora, lógicamente, fotografío de una manera mucho más lenta, y se me escapan muchísimas fotografías que veo porque mis mecanismos a la hora de realizar fotografías es más pausado debido a mi discapacidad y la ausencia de capacidad manipulativa en las manos. Por otra parte, tomar fotos en una silla de ruedas hace que tu visión de las cosas cambie y que no sea la misma que la de antes; ahora utilizo bastante contrapicado, por poner un ejemplo. En el libro se muestra bastante todo esto; también aparece parte de mi cuerpo dentro del frame de la imagen, debido al angular que tiene los móviles con que realicé este trabajo. Quizás no se aprecia en el libro, al estar la imágenes mezcladas y no haber una línea temporal clara, pero obviamente la fotografías que fui tomando al final muestran que tenía mucha más pericia técnica que al principio, debido a que me fui familiarizando más con la manera en la cual estaba tomando las fotografías.

¿Hay alguna técnica fotográfica específica que hayas utilizado mayoritariamente en este proyecto?
Utilicé bastantes contraluces, así como luces y sombras determinadas, ya que hubo espacios concretos en los cuales encontraba estas situaciones a diario, y los fui explotando a medida que el grupo de imágenes que me interesaban iban transitando en esos espacios tan claros, donde había unos intervalos de luces y sombras bastante notorios.

¿Avisabas a los pacientes de que ibas a fotografiarles o preferías obtener imágenes más espontáneas?
Lo he hecho de muchas maneras, tanto retratos más posados como situaciones más espontáneas. Como estaba a diario pasaba bastante desapercibido, porque siempre estaba liado con mi móvil haciendo fotos y ya no le daban importancia. De todas formas, mi manera de fotografiar es bastante intuitiva, y prefería las escenas más espontáneas, en las cuales me adelantaba al momento para intentar capturar el instante que se desvanece y que para mí tenía algo significativo.

¿Crees que este trabajo puede conectar con el día a día de otros centros de rehabilitación?
El trabajo habla del proceso de adaptación y de cambio, y creo que a través de mi experiencia personal, que no tiene porque ser universal, puede ayudar a entender un poco todo ese proceso mental que sufre una persona tras un accidente y convertirse en un lesionado medular. También hay gente que ha sufrido otro tipo de enfermedades y patologías que, tras haber leído el libro, me ha dicho que se ha sentido bastante identificado, porque al fin y al cabo el libro habla sobre entender y aceptar los cambios que te suceden en la vida.

Ante la dificultad de hacer fotografías rápidas, ¿Cuántas fotografías crees que puedes haber perdido y si alguna te dio especial rabia no hacerla?
He perdido muchas fotografías, porque ahora mi proceso es mucho más lento que antes del accidente, y siempre me genera frustración porque se me escapan muchas imágenes. Pero en este trabajo en concreto, al estar siempre todos los días, de lunes a viernes, en el mismo sitio, muchas veces me adelantaba a lo que podía suceder, ya que buscaba muchas luces y sombras determinadas que había en ese espacio, y así que compensaba mi lentitud a la hora de la toma con ese conocimiento del lugar para anticiparme y poder generar imágenes que podrían funcionar en el proyecto.

El libro es un gran viaje entre sombras y luces ¿Este viaje está hecho a propósito o se elaboró más tarde?
El concepto se elaboró más tarde, dado que al principio fui tomando imágenes sin tener mucha conciencia de lo que hacía. Después me di cuenta de que había un elemento muy claro, que era un viaje desde la sombra hacia la luz, ya que muchas imágenes funcionaban dentro de esos parámetros y me servían para ir elaborando ese discurso más atmosférico que está representado en el libro.

La mayoría de tus fotografías son en clarooscuro. ¿Crees que así atrapas más al receptor?
No tiene por qué; creo que cada estilo fotográfico y cada forma de fotografiar puede tener su atractivo. Lo que sí intenté utilizar es esta estética visual para salirme un poco de lo conocido ya que vemos el mundo en color, y una manera de hacerlo más onírico es llevármelo al blanco y negro. Aunque también se puede hacer en color, no es algo único del estilo en blanco y negro.

¿Qué ideas tenías para el título del libro?
Al principio tenía otro título para el libro, ‘Los rotos’, de un poema que me gusta de Ben Clark con el mísmo titulo. El poema hablaba de personas que habían sufrido una tragedia en sus vidas y que, a partir de ese accidente o de esa situación, ya eran personas frágiles para el resto de sus vidas. Pero el título no me funcionaba, porque el trabajo pasó a ser mucho más personal y no tanto hablando de mis compañeros; entonces entendí que tenía que cambiar el título y el de ‘Limbo’ me funcionaba bastante bien, ya que el trabajo habla de un espacio y de una sensación atmosférica alrededor de ese espacio y que era como un tránsito entre mi vida pasada y lo que me tocaba vivir en el futuro; como una especie de lugar entre dos mundos.

¿Hay algún proyecto futuro en el que estés trabajando?
Llevo trabajando mucho tiempo sobre el concepto que para mí significa el mar, que siempre ha estado muy marcado en mi vida, y que siempre ha estado ahí, de una manera significativa. Me refiero de una manera más metafórica y poética, no documentando algo en concreto. Ahora estoy en el proceso de ir acumulando imágenes que me interesen y que puedan llegar al concepto mental que para mí significa ese elemento, que es muy importante y que me da tanto aunque me haya quitado, porque en el mar fue donde me pasó el accidente que me provocó la lesión medular.

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