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Guillermo Serrano, intérprete de Lorenzo de la Mata en ‘La promesa’: “Disfruto interpretando como el primer día”

Guillermo Serrano, intérprete de Lorenzo de la Mata en 'La promesa': “Disfruto interpretando como el primer día”
Foto: Javier Meléndez
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Sentarse en una terraza, al fresquito, frente a un café a las diez de la mañana, es de por sí una experiencia agradable. Y más si me dispongo a charlar, más que a entrevistar, con un actor que cada día se asoma a las pantallas de Televisión Española para que más de un millón de personas disfruten con su interpretación de Lorenzo de la Mata en la serie diaria ‘La promesa’.

Como él mismo confiesa a lo largo del encuentro, hacer de malo le divierte mucho. Con Guillermo Serrano, actor extremeño, todas las posibles reservas en cuanto a seriedad o distancia se hacen añicos. Es tal y como dice ser, cercano, simpático, educado y, sobre todo, con una cabeza muy bien armada.

De casta le viene al galgo, como dice el refranero. Hijo de la actriz Pilar Serrano y del fallecido consejero de Cultura Francisco Muñoz, Guillermo y su hermano ‘mamaron’ la cultura y el amor por las artes escénicas desde siempre en su casa. Y eso se nota cuando se le conoce y se le escucha.

Pero más que hablar yo de quien es él, lo hace él mismo. Guillermo Serrano se define como “alguien que estuvo muy perdido y acabó, sin vocación y sin intencionalidad, haciendo la pasión de su vida y trabajando en lo que le apasiona”. Cursó dos años y medio de Medicina: “siempre he sido, aunque soy muy racional, muy inconsciente con las decisiones importantes. El tema de mi camino profesional nunca lo tasé desde el punto de vista racional. Fui inconsciente, hice Medicina, cosa que agradezco, porque para mi trabajo de actor me ha servido mucho tener ese conocimiento del cuerpo humano, de la salud. Pero acabé por carambola”. Porque él es una persona que aprovecha las carambolas, digámoslo así.

Hablando de su trayectoria como actor, reconoce la suerte que supone “venir de una familia donde la cultura era buque insignia, modelo de vida”. “Mi padre fue consejero de Cultura, a mi criterio el más culto y formado de la historia de la Junta de Extremadura, y sobre todo era una persona que hipnotizaba con su manera de transmitir, con su pasión por los clásicos. Era un regalo ser su hijo. Y además tengo una madre actriz que estudió en la Resad, la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y que inició carrera en el teatro y por circunstancias de la vida tuvo un hiato en su carrera. Entonces ese era el caldo de cultivo donde nacimos mi hermano y yo”, añade.

“Empezamos mostrando un interés más acuciado por la música, con grupos de rock, y yo comencé haciendo teatro en el instituto ‘Rodríguez Moñino’. Mi primera profesora de teatro fue Memé Tabares, la insigne actriz de teatro extremeña, porque el instituto hizo un grupo de teatro y contrataron a una profesora para dar los talleres a los alumnos interesados en esa actividad. Yo empecé ahí y cada año me apuntaba y me iban dando mejores papeles”.

“Tuve mi momento de perdición, de estar ‘en las batuecas’, me matriculé en Medicina e inmediatamente hice una prueba para la Resad. Esa es mi formación ‘mollar’ en términos de arte dramático, y tuve el gran privilegio de estudiar en una de las mejores escuelas del país, porque es una formación muy holística. No solo abarca conceptos como la interpretación pura, los sistemas de interpretación o los sistemas de técnica vocal. La Resad ofrece el complemento de poder estudiar esgrima, acrobacia, música. Siempre he querido tener una formación musical reglada. También enseña literatura dramática con los mejores profesores, como Luis Landero o Marga Piñero. He sido un privilegiado”.

“Y luego, pues ya sabes. Estudias arte dramático y no te dan un carné de actor. Es ‘hala, a trabajar’, te arrojan a la existencia y ahí te las busques. Después he tenido mucha formación con profesores que me han marcado mucho, como Will King, un actor inglés que ha trabajado con grandes directores en Londres y está afincado en España; con José Carlos Plaza; he estudiado en la central de cine para darme un complemento audiovisual y seguimos. Siempre hay que seguir formándose. Yo sigo siempre que puedo ‘enganchando’ a alguien que me interesa”.

En su carrera artística, Serrano reconoce dos hitos: “Cuando salí de la Escuela de Arte Dramático no tenía trabajo. Tuve la gran suerte de tener la salida laboral que más respeto merece a los actores y actrices, el teatro infantil. Es una ‘mili’ que te curte. Tener que hacer una función con 40 chavales desgañitándose a las nueve de la mañana… si haces eso después puedes ir al Carnegie Hall. Ese fue mi ‘destete’, donde ya empecé a cobrar. Me fue muy bien porque puedo decir que viví del teatro prácticamente desde que salí de la escuela. Pero los hitos que más me han llegado al corazón son otros. Uno es que yo salí de la escuela con compañía de teatro propia, con Paula Iwasaki, actriz también y compañera de promoción. Nuestra primera obra como compañía fue ‘Ay, Carmela’, de José Sanchís Sinisterra. Una escena de esta obra fue un examen de la Escuela de Arte Dramático. Nos pusieron tan buena nota que la montamos entera y empezamos a moverla por el circuito alternativo. Yo interpreto a Paulino. La obra transcurre en Belchite, en las ruinas del viejo Belchite. Nunca se había representado allí. Fuimos la primera compañía en representarla. Llamamos a descendientes de brigadistas internacionales, que vinieron con los uniformes de sus abuelos. Hicimos una convención de descendientes de combatientes de la Guerra Civil. Tenemos una foto de nuestro cartel de ‘Ay, Carmela’ con un nieto de un falangista con la camisa azul de su abuelo y un coronel de la república con el uniforme correspondiente. El autor vino a vernos y nos escribió; a partir de ahí, una obra de teatro. En aquel momento dudé que esta profesión me pudiese regalar más momentos como ese”.

“Y la segunda fue en Extremadura, porque mi primer protagonista con una compañía grande fue aquí, con ‘Don Juan Tenorio’, de Amarillo Producciones, con los mejores actores de Extremadura y yo diría de España. Para mí fue muy emocionante, porque mi primera profesora de teatro, Memé Tabares, luego fue compañera, fue ‘Brígida’ y yo era Don Juan. Son estas cosas que te regala la profesión; pese a que tenemos muchísimos momentos de incertidumbre, de dolor incluso, de injusticia, de pasarlo mal, también te regala momentos, reencuentros. Por ejemplo, a la que hoy es mi mujer la conocí en la Central de Cine; como el trabajo es a lo que le echas muchas horas al día tu mujer y tus amigos acaban siendo de tu círculo”.

Y yendo a lo actual, queremos saber qué le ha supuesto incorporarse a la serie diaria de TVE ‘La promesa’, donde da vida al capitán Lorenzo de la Mata. “Ha sido el momento dulce de mi trabajo. No es posible que todos los departamentos de mi vida funcionen tan bien. Trabajar en una serie diaria es duro, es muy exigente. Has de estar alerta y dejar el ego apartado, como dice mi compañero Carlos de Austria, que interpreta a Ricardo Pellicer. El otro día vi una entrevista en la que decía que una serie como ‘La promesa’ te obliga a dejar el ego fuera, porque no eres tú el centro del universo, incluso siendo los actores una pieza fundamental. Pero es igualmente importante que la luz esté bien, que el sonido esté bien, o que el vestuario esté bien colocado. A lo mejor si hay que repetir por luz no puedes hacer una toma más donde tú pudieras estar mejor, porque hay que rodar una secuencia en una hora. Además de eso, una serie diaria es maravillosa, porque digamos que, en una serie de Netflix, por poner un ejemplo, puedes contratar a un actor o actriz que sea un estúpido, ‘te lo comes’ durante tres meses, hace su papel y cada uno a su casa”.

Guillermo Serrano, intérprete de Lorenzo de la Mata en 'La promesa'. “Disfruto interpretando como el primera día”
Foto: Archivo de RTVE

“En el casting de ‘La promesa’, que creo que es uno de los mejores de la ficción española, por razones artísticas y humanas, el componente humano es esencial. Hay que hacer un poquito de investigación de si ese actor al que voy a escoger, aunque sea tan bueno como parece, me la va a liar. Porque son muchas horas las que pasamos juntos, nos conocemos todos, si alguien tiene un problema todos nos enteramos, si alguien enferma eso redunda en más trabajo para los demás. Y eso une, vincula mucho. Aparte de todo esto, a mí me está regalando el momento de felicidad consciente más claro que he tenido en mi vida. Notar el cariño de la gente, que la gente te demuestre que le hace feliz verte, eso es un regalo. ¡Es que ‘La promesa’ llega a mucha gente! Yo me he tirado mucho tiempo haciendo carretera y funciones de jueves a domingo donde, ¿qué te ven, dos mil personas? ¡Como mucho! Pero hoy a diario me ven en televisión más de un millón de personas. Eso es un privilegio, y encima en una serie que funciona, que los guiones enganchan, que el reparto y todo está cuadrado, no es fácil. Yo he tenido muchos ‘noes’ en televisión hasta tener a Lorenzo. A lo mejor podría haber tenido la oportunidad antes y que la serie no hubiese sido tan exitosa, lo cual también es un arma de doble filo. Que se pongan de acuerdo tantos factores para que te den el papel, que la serie prospere, que guste, que haga audiencia, siga y renueve, es como un cúmulo de causalidades y casualidades como que estemos vivos. Pues lo mismo. Me siento muy agradecido y afortunado”.

El personaje de Lorenzo de la Mata es su antítesis, pero a Guillermo le divierte interpretarlo: “es mi antítesis, pero hay muchas cosas en mí en las que me parezco a él. No soy una ‘rata de cloaca’ tan acusada, pero… Y, respondiendo a tu pregunta en formato corto, estoy ‘como un gorrino en una charca’. Y es que yo creo que los guionistas se lo pasan bien conmigo. Yo noto cómo se divierten escribiéndome. Es que yo leo el guion y pienso que tengo las mejores frases, las mejores réplicas, y lo bueno de ‘La promesa’ y de cualquier serie de época es que la época es muy vistosa. Hay un conflicto enorme entre lo que se siente y lo que se puede o no decir, por las restricciones sociales. Ahora, conforme hemos evolucionado como sociedad la simbiosis sinceridad-máscara social está más emborronada, pero en el siglo XIX o principios del XX la máscara social era mucho más importante que el sentimiento personal. Por eso es tan interesante ver a personajes como Jana, que odia a la marquesa, pero no puede llamar a un sindicato; tiene que callar porque puede defenestrarse como ser humano en una sociedad tan cainita y endogámica como el Luján de 1915. Y en ese constructo social aparece un personaje como Lorenzo, ‘el cuñado de las cenas de Navidad’, que dice lo que le sale de las narices en una cena y se lo dice a la cara a quien sea. Y eso es tan agradable de ver porque es el altavoz del espectador en su casa”.

“La importante apuesta actual por la ficción española en televisión es capital. Es capital que haya una oferta competitiva y exportable. ‘La promesa’ es la serie más vista de la plataforma HBO (ahora MAX) a nivel mundial, que es quien tiene los derechos para Hispanoamérica. Y su elevada audiencia en el continente latinoamericano le otorga ese reconocimiento. Una producción de TVE, con autores españoles, ambientada en España, es el contenido más visto en una potente plataforma propiedad de Warner. Ahora se busca la fórmula para crear versiones de ‘La promesa’ en Croacia, Chile… con actores de los respectivos países. Me parece bonito, importante, apostar por la ficción española. La cultura no es tirar el dinero, es I+D+i, porque genera y pone en el mapa a España igual que el turismo”.

Guillermo se muestra además como un gran seguidor de la plataforma RTVE Play, a la que define como excelente y una gran muestra del mejor contenido audiovisual español.

Pero Guillermo no es hombre de un solo escenario. También cultiva su gusto por la música con una formación con la que hace actuaciones en directo que compatibiliza con la serie “bastante mejor que cuando hacía teatro”. “Y es que el teatro es el arte de trabajar cuando los demás están disfrutando de su ocio. Ese es el trabajo de los actores que están en el circuito de teatro. Conciliar mi agenda personal cuando estaba muy activo en teatro era muy complicado porque yo libraba cuando nadie de mi circulo lo hacía. Lo bueno de ‘La promesa’ es que, por primera vez en mi vida, tengo un horario normal de trabajo, de lunes a viernes, tengo la vida muy colocada. Trabajo en el mismo plató, intento no hacer teatro porque es agotador, hago algún ‘Ay, Carmela’ de vez en cuando en el teatro del barrio. Puedo hacer conciertos los fines de semana y no se altera mi vida en la serie”.

Guillermo Serrano, intérprete de Lorenzo de la Mata en 'La promesa'. “Disfruto interpretando como el primera día”
Foto: Manolo Pérez (@tropomusic)

“El mundo de la música da para otra entrevista. Yo tengo la teoría de que el mundo de la música es mucho más difícil que ser actor. O eres Taylor Swift o eres uno de la tuna. No hay tejido para mantenerse. Actores y actrices pueden vivir del teatro infantil, pueden vivir de hacer campañas escolares, etc. pero ese término medio en la música no existe. Entonces yo tengo mis bolos. Por cierto, que el jueves 13 de junio estamos en el Hospital-Centro Vivlo en el ciclo ‘Conciertos de la Diputación’ a las ocho y media, y estáis invitados todos. Es gratis. Y en mi caso la dedicación musical es conciliable. Es mi pasión y además toco con mi hermano Bruno Muñoz, al que adoro y que es un artistazo. Soy muy feliz haciendo música”.

El contacto directo con el público le impone “mucho respeto”. “La música es como la comedia. Cuando haces comedia necesitas que el público esté vivo y reaccione. Si no, hay un punto en que el freno de mano está puesto. En la música necesitas que el público vibre contigo, lata contigo. Y en este momento en el que arrancas, en el que eres un desconocido, en que tus canciones no resuenan en la gente tienes que buscar como conectar con ellos. A mí me da la vida de una manera que no puedo describir, pero los comienzos son duros, no te voy a engañar”.

“El actual panorama artístico en Extremadura me preocupa. Mantengo mucho contacto con compañeros y compañeras extremeños. Tengo mucha vinculación con Extremadura, porque los que fueron mis primeros compañeros de viaje son amigos ahora, y me hablan de cómo está la situación; la red de teatros que se creó en tiempos de mi padre, que posibilitó tantos montajes históricos para el teatro extremeño, me consta que está descuidada, se han debilitado esas plazas ilustres, se ha debilitado presupuestariamente, técnicamente los teatros renuevan cada vez menos las dotaciones. Willy López, en sus dos años al frente del ‘López de Ayala’, creo que ha hecho una buena gestión. Me hubiese gustado ver cómo cristalizaba su visión del teatro. Me gustaría hacer un llamamiento con respecto al valor de la cultura. Las inversiones son oxígeno para el avance de las sociedades, particularmente en Extremadura”.

Guillermo Serrano, intérprete de Lorenzo de la Mata en 'La promesa'. “Disfruto interpretando como el primera día”
Foto: Pedro Aijón

Y si hablamos de televisión pública no podemos dejar de lado referirnos a Canal Extremadura, nuestra televisión regional. Guillermo Serrano cree que se debería apostar por la ficción de carácter regional: “desconozco la situación presupuestaria, pero sé lo que cuesta, en cuanto a recursos, levantar un producto de ficción. Sé que se pueden hacer cosas muy buenas con pocos recursos, pero prefiero no aventurarme en opinar. Hay artistas extremeños con ideas para hacer ficción extremeña con pocos recursos y que son soberbias, que estarían a la altura de producciones extraordinarias a nivel nacional. Hay un cierto ‘mantra’ de que la precariedad aguza el talento y de ahí surgen las cosas buenas. Pero me da miedo porque percibo que hay un poco de que esa estrechez se está convirtiendo en miseria y en molicie, entonces me preocupa que grandes ‘cabezas’ y grandes talentos artísticos tiren la toalla, que no haya un relevo generacional, y un sustento para que ese relevo se produzca”.

“Lorenzo y ‘La promesa’ tienen carrete”. Es lo único que Guillermo nos puede adelantar del futuro. “No me canso. No he encontrado aún el piloto automático que me dice que estoy instalado en una manera de hacer y voy en velocidad de crucero. Me divierto como el primer día, y que siga habiendo ideas para la serie e ideas para Lorenzo me hace sentir un privilegiado. Quiero también dedicarle mucho a mi grupo. Y mi proyecto vital, el más importante, es que voy a ser padre, me hace muchísima ilusión. Y un sueño que me queda por cumplir es hacer un ‘Edipo’ en el teatro romano. Sería una maravilla”.

Pues estamos seguros de que sí, de que sería genial. Ha sido una gratificante entrevista. Apoyar al talento extremeño siempre es un orgullo. Como se dice en el argot teatral, y sin que suene irrespetuoso, ‘mucha m…’ para Guillermo Serrano.

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