Hoy quiero contaros algo que tiene que ver con la conservación de aquellos ‘patrimonios’ que la historia le regala al presente que proceden de un pasado muy remoto, y que, por esa razón precisamente, es menester poner todo el esmero en cuidarlos y mantenerlos vivos, porque son parte de nuestra cultura, de la de nuestros antepasados y a la vez, si los conservamos debidamente, podemos conocer qué hacían y cómo vivían aquellas generaciones que nos antecedieron, y ello nos ayuda a comprender cómo somos, qué hacemos hoy y sus razones, y de dónde venimos. Además, esos legados patrimoniales y culturales bien cuidados nos permiten servirnos de ellos para estimular nuestros hábitos y nuestras costumbres.
Obviamente la generación que recibe esos regalos del pasado tiene el deber moral de pasarlos en perfecto estado a las generaciones futuras, para que esa cadena se confeccione y haga que nuestra historia llegue al futuro.
Derivado de ello se ha producido un conflicto que os contaré a continuación en la provincia de Segovia (mi tierra), pero dado el patrimonio histórico que tienen las regiones de España podría suceder en cualquiera de ellas, y es bueno conocer este hecho para fortalecer el consenso y resolver los litigios con diálogo, aunque haya que sentarse a la mesa de negociación mil veces antes de tomar decisiones que puedan hacer daño a las personas que llevan en el corazón la cultura y la costumbre que les dio un determinado legado histórico que forma ya parte de su vida y de su alma.
Quiero que quede bien claro que ha de primar siempre el respeto a la opinión y a las razones de todas las partes, porque seguramente cada una las tiene debidamente fundamentadas, pero lo que distorsiona en esta historia ese respeto a las partes es precisamente la forma de resolverlo (sin haber dado lugar, aunque hubiera llevado mucho tiempo, muchas reuniones y mucha paciencia, o al menos la necesaria) al tomar una decisión dolorosa para los vecinos del lugar sin haber hecho por parte del organismo correspondiente un último esfuerzo para que la decisión fuera consensuada y aceptada por todos, y evitar así el dolor de esa gente a la que le han arrancado parte de su vida y de su corazón, porque no olvidemos que la personalidad se forma con el individuo asociado a sus costumbres y a su cultura.
Sin más dilación paso a contaros el hecho. En el entorno de los municipios de Veganzones y Cabezuela existía una presa o azud en el cauce del río Cega, que databa de unos 500 años atrás, en torno a la Edad Media; durante todos esos siglos se ha mantenido viva, siendo ya parte de la vida y de la razón de ser de los vecinos de esos pueblos, que han hecho de su uso algo familiar y cotidiano hasta instalarse en sus corazones como parte de ellos mismos.
A principios de este año la entidad hidrográfica responsable la ha derribado, con el consiguiente disgusto para los vecinos de los municipios comentados, sin haber hecho un esfuerzo final a base de paciencia para que los habitantes de la zona hubieran participado en esa decisión o bien entre todos haber habilitado alguna otra alternativa que fuera del agrado de las dos partes.
Parece ser que, por razones de medio ambiente asociadas a una directiva europea del agua, era menester según el organismo hidrográfico demolerla. En cualquier caso, según la ONU, el medio ambiente es el entorno que sostiene la vida en la Tierra, compuesto de factores bióticos y abióticos y otros elementos generados por el ser humano (dentro de los factores bióticos se encuentra el ser humano), y en este contexto también hay que respetar su ‘medio ambiente’, que entre otros factores lo forman sus hábitos culturales y su modo de vivir.
Bien es cierto que antes de esto parece que los protagonistas de la causa tuvieron conversaciones y se estableció un compromiso para respetar este patrimonio tan antiguo, pero al final no se ha hecho así, y el daño a la gente ha quedado en sus vidas con la impotencia de no haber podido hacer algo que beneficiara a todos.
Evidentemente, yo me limito a contar lo sucedido según las informaciones de prensa, y dejo claro mi respeto para ambas partes, porque técnicamente desconozco las razones de esta decisión, y no soy yo quien deba juzgar lo acertado o no, de la misma; pero ¡Sí!, me pongo en el lugar de las gentes afectadas que han tenido en sus vidas esa presa y comprendo y entiendo su sufrimiento.
Como final, diré que me gustaría como persona dialogante y respetuosa con la opinión de todos, que los conflictos y más los que afectan a los sentimientos de las personas, se resuelvan con el diálogo y la representación de todos, aunque haya que estirar la paciencia hasta donde haga falta, así nunca quedarán heridas abiertas como las de los vecinos de Veganzones y Cabezuela.
Os deseo lo mejor de todo corazón y que pronto alguien haga posible alguna opción que ayude a aliviar vuestro orgullo herido.
Quiero acabar dando las gracias a la revista Grada por permitirme exponer este caso, con el deseo de que no se convierta en habitual dentro de nuestra geografía.
¡Los legados del tiempo hay que conservarlos!
¡Hoy quiero escribir
sobre los corazones!
Y deseo que no duela,
pero es difícil,
¡De quienes sois de Veganzones
y también de Cabezuela!
Yo comparto vuestra tierra
esa que la Imperial Roma,
¡Llenó de gloria
al hacer el Acueducto!
Que trajo desde la sierra
agua para Segovia.
¡Al hilo de mis versos!
Voy a contaros un sueño
que le dolió a mi ‘universo’
¡Por la sinrazón!
¡Y a mi corazón
de Segovia lugareño!
¡Anoche cuando dormía
soñé que desilusión
que ‘mi Acueducto’ rompían!
Resultó que era calzada
del trajín de las carretas
y al ver dos piedras movidas
dijeron ¡El puente afuera!
¡Que sus ‘rocas’ obsoletas
si el agua ya no traían!
¡Servirían de cantera!
¡Qué manera de soñar
y qué forma de sufrir!
Lo que ayer era cultura
con edad ‘más de dos mil’
¡Por las normas del entorno!
Ahora debía morir
siendo grande y patrimonio
de la ‘Humanidad’ civil.
¡Hizo sangre en muchas almas!
Esas que el sentimiento
por haber nacido allí
o por admirar el monumento
lo sentían muy adentro
¡Y dejaba de existir!
¡Era parte de su vida
y no les faltaba razón!
¡Al arrancar esas piedras
se les iba el corazón!
¡Respiro hondo
despierto de la pesadilla!
Miro por la ventana
¡Mi ‘Acueducto’ está vivo
como ‘octava’ maravilla!
¡Aunque lo construyó el demonio!
¡El pasado, el presente y el futuro!
Deben hacer posible
guardar y hacer guardar
¡Del pueblo, el patrimonio!
Porque quebrarlo es muy duro
y el corazón es sensible
a la herida y al oprobio.
¡Perdonadme!
Vecinos de Veganzones y Cabezuela
como os dije al inicio
¡Siento el dolor que sentís
y lo comprendo de oficio!
¡Lo adivináis por mi sueño
ese que me hizo notar
una pena que ahora entiendo!
Pues como en la prensa decís
“Han deshecho vuestra presa
de quinientos años, su existir!
¡Databa de la Edad Media!
¡Y sin poner en la mesa
para evitar la tragedia
mil veces el consenso
si es que fuera menester!
¡Porque duele hasta morir!
Que te arranquen ¡Porque sí!
Aquello que viste al nacer
como lo vieron también
¡En ese lejano antaño
que llegó hasta nuestro Imperio!
Muchas generaciones de ayer.
¡Por último!
No sé si hay razones de razón
¿Quizá por el medio ambiente?
Para hacer lo acontecido
¡Pero por favor!
¡Si era menester por ello
romper el corazón de la gente!
¡Debió ser consentido
por los dueños del dolor!
¡O arreglar lo que es doliente!