Queridos amigos de la revista, hoy queremos compartir la relación de Vicente Costalago, autor de los libros ‘Euris estremeñus i sotras poemas’ y ‘Estórias estremeñas’, con la lengua extremeña.
Mi relación con el extremeño podría decirse que es un cúmulo de casualidades. Quizás tenga algo que ver el hecho que mi familia paterna sea oriunda de la provincia de Soria; en el escudo de su capital aparece escrito “Soria pura, cabeza de Extremadura”. O quizás no ¿Quién sabe?
Lo cierto es que he llegado a interesarme por este idioma por caminos, en mi opinión, poco convencionales; pero sea usted, querido lector, quien lo decida a partir de los datos que aquí le presento. Verá, soy un editor empedernido de la Wikipedia desde mi adolescencia; y fue en ese periodo cuando encontré en la Incubadora de Wikimedia el proyecto de una Wikipedia en extremeño, que se hallaba entonces en sus primeros pasos. Colaboré en ese momento (como he colaborado en la creación de otros Wikipedias en diferentes idiomas) y, una vez que fue aprobada, me olvidé del tema.
Hace un par de años la redescubrí, y la, ahora sí, ‘Güiquipedia’, se hallaba en un estado de olvido similar al que sufre la propia autonomía extremeña. Fue en noviembre de 2023 cuando empecé a escribir una serie de artículos bastante completos sobre diversos temas relacionados con Extremadura (‘Coltura d’Estremaúra’, ‘Estoria d’Estremaúra’, ‘Geografia d’Estremaúra’, ‘Demografia d’Estremaúra’, ‘Economia d’Estremaúra’, entre otros) por los cuales tuve el honor de ser entrevistado en ‘La Corrobra’ el 9 de enero de 2024.
Más adelante, en abril de 2025, publiqué mi primer libro en extremeño, titulado ‘Euris estremeñus i sotras poemas’, por el cual fui entrevistado de nuevo en ‘La Corrobra’ el 13 de mayo de ese mismo año. Un fragmento de uno de sus poemas fue publicado en esta revista Grada en un artículo aparecido el 15 de enero de 2026.
A finales del año pasado, en noviembre, publiqué mi segunda obra en esta lengua, titulada ‘Estórias estremeñas’. Como la primera, estaba estrechamente relacionada con esta tierra; si en aquella escribí poemas de diversas personalidades que Extremadura ha dado al mundo (Pizarro, Cortés, Inés Suárez), en esta segunda encontré inspiración en la mitología extremeña.
Es cierto que, cuando era pequeño, visité Extremadura, dado que mis padres nos llevaban de vacaciones a distintos puntos de la geografía española para conocer mejor el país, pero no fue hasta que empecé a documentarme para escribir aquellos artículos en la ‘Güiquipedia’ que me detuve realmente a aprender y a apreciar los tesoros que encierra esta tierra.
Además, escribir en extremeño, una lengua que no es la mía y que no domino plenamente, me ha enseñado, ante todo, humildad. Muchas críticas que suelen hacerse a las lenguas minoritarias ya las mencioné en el artículo anterior: su supuesta poca utilidad, su carácter casi moribundo o la idea de que “no sirven para nada”. Sin embargo, yo mismo he comprobado la futilidad de tales argumentos: en la ‘Güiquipedia’ se pueden encontrar artículos en extremeño sobre temas tan diversos como la economía o la ciencia; y la existencia de publicaciones, aunque pocas, demuestran que el extremeño sigue vivo y que puede emplearse como medio de expresión, desde la divulgación hasta las emociones más profundas. Basta con evitar esas etiquetas y adentrarse en la lengua sin prejuicios para descubrir, como hice yo, el valor que encierra y las lecciones que puede ofrecer si uno está dispuesto a aprender.
No soy extremeño, y no me corresponde decir a los extremeños qué deben hacer. Pero hay algo que sí puedo hacer, aun sin ser hijo de esta tierra: seguir aprendiendo y usando este idioma para que, a través de mis humildes palabras (ya sea en artículos de la ‘Güiquipedia’ o en pequeñas obras literarias) el extremeño continúe estando vivo.
