Investigadores del Grupo de Economía y Calidad de Producciones Agroalimentarias de la Universidad de Extremadura han llevado a cabo el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas extensivas de dehesa en la región, integrando de forma simultánea datos técnicos, económicos, sociales y ambientales.
El estudio ha sido publicado en Scientific Reports de Nature gracias a la financiación conjunta de la Unión Europea en un 85%, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y la Junta de Extremadura.
El equipo realizó más de 60 entrevistas a ganaderos y propietarios, seleccionando 52 explotaciones exclusivamente extensivas, ubicadas en dehesa y con una superficie superior a 100 hectáreas. Además, para el cálculo de las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e), es decir la huella de carbono, el estudio propone como unidad funcional la hectárea.
Según explica Andrés Horrillo, primer autor del estudio, “a diferencia de los sistemas intensivos, que parecen más eficientes si se mide la huella de carbono por kilogramo de carne o leche, en este trabajo solo se analizan explotaciones extensivas de dehesa, y la clave no es la cantidad de producto obtenido sino el uso del territorio y su capacidad para secuestrar carbono en el suelo, los pastos y el arbolado. Por eso se propone la hectárea para medir las emisiones de dióxido de carbono equivalente en explotaciones extensivas”.
Las explotaciones analizadas son de vacuno de carne, ovino de carne, caprino de leche y sistemas mixtos, estos últimos especialmente frecuentes en Extremadura (vacuno-porcino ibérico u otras combinaciones). Se trata del primer análisis integral de la sostenibilidad de las dehesas que recoge indicadores de carácter técnico (carga ganadera, mano de obra, estructura de la explotación); económico (costes, ingresos, dependencia de insumos, rentabilidad); social (edad, relevo generacional, diversificación de ingresos); y ambiental (emisiones y secuestro de carbono).
El análisis ha identificado tres factores clave que diferencian a las explotaciones: nivel de intensificación y emisiones; tenencia de la tierra y tipo de mano de obra; y dependencia de subvenciones de la PAC.
A partir de estos factores se han definido cuatro grupos de explotaciones, tres de ellos menos intensivos: con menor carga ganadera, menor dependencia de insumos (pienso, fertilizantes, maquinaria, etc.) y menor impacto ambiental. El más sostenible combina buenos resultados económicos con prácticas de manejo regenerativo. Se identificó un cuarto grupo de explotaciones más intensivas, con mayor número de animales por hectárea y mayores emisiones (2.183 kg de CO₂ equivalentes por hectárea), pero también con mayor rentabilidad económica.
Los grupos menos intensivos, con menor número de animales por hectárea y menor dependencia de insumos, emiten entre 700 y 1.000 kg de CO₂ equivalentes por hectárea, y además logran compensar entre el 43% y el 63% de las emisiones gracias al secuestro de carbono, lo que evidencia el potencial de mitigación de cambio climático de la ganadería extensiva gestionada de manera adecuada.
El trabajo recomienda que la Administración diseñe políticas diferenciadas por tipología de explotación, especialmente en el marco de la PAC, para reconocer la sostenibilidad de la ganadería extensiva y favorecer la implantación de prácticas con alto potencial de mitigación frente al cambio climático.
La Asociación Europea sobre Producción Animal también se ha hecho eco de los resultados de este estudio, que puede servir de apoyo para desarrollar estrategias de gestión específicas que orienten los sistemas ganaderos extensivos hacia una mayor sostenibilidad y resiliencia.
Referencia bibliográfica: Horrillo, A., Gaspar, P., Rodríguez-Ledesma, A. et al. ‘Integrated assessment of greenhouse gas emissions in extensive livestock farming systems’. Sci Rep 16, 2996 (2026). https://doi.org/10.1038/s41598-025-32814-0
Fuente: Servicio de Difusión de la Cultura Científica
