Una tarde con… Mariya Bakhovska

Una tarde con... Mariya Bakhovska

Con Mariya Bakhovska en la Biblioteca Pública de Montijo. Foto: Cedida

Cuando la máxima preocupación de muchos de nosotros es qué disfraz nos vamos a poner, de qué nos vamos a vestir o dónde vamos a viajar en el puente de Carnavales, otras muchas personas están a punto de conmemorar una fatídica efeméride: el segundo aniversario del inicio de la invasión rusa en Ucrania.

Y así, el próximo 24 de febrero, nuestra protagonista de hoy, Mariya Bakhovska, su familia y tantos y tantos compatriotas suyos, la mayoría en su país pero otros muchos repartidos por numerosos rincones del mundo, tendrán que pasar el mal trago de recordar aquel 24 de febrero de 2022, día en el que Putin lanzó “una operación especial” en el este de Ucrania, que con el paso del tiempo se extendería a gran parte del territorio ucraniano y que continua llenando de terror y sangre la vida de tantos y tantos ucranianos inocentes.

Hace varios años que conocí a Mariya en Montijo, localidad en la que reside junto a su marido y a su hija Olena, aunque esta ya hace tiempo que voló del nido familiar, pero fue ella la ‘culpable’ de que Mariya y yo nos conociésemos. Olena fue alumna mía durante los años del bachillerato en el montijano IES Vegas Bajas y, sinceramente, es una de esas alumnas por las que merece la pena dedicarse a la docencia. Graduada desde hace varios cursos, disfruta ya de una merecida recompensa laboral, y por todo ello le envío desde estas páginas un fuerte abrazo y una más que merecida enhorabuena por todo lo que hasta ahora ha conseguido.

Mariya con su marido y su hija Olena. Graduación 2º Bachillerato IES Vegas Bajas (Montijo). Foto: Cedida
Mariya con su marido y su hija Olena. Graduación 2º Bachillerato IES Vegas Bajas (Montijo). Foto: Cedida

Mariya lleva ya a sus espaldas más de 24 años de residencia en España; nacionalizada española y residente en Montijo, es una mujer perfectamente integrada, más que integrada diría yo, dentro del organigrama social y cultural de esta localidad matriz de las Vegas Bajas. Es una persona inquieta y activa. Presente en muchos de los eventos culturales y asociativos que se celebran en esta localidad, Mariya hace gala de una permanente simpatía y amabilidad hacia todos los que le rodean. Con multitud de iniciativas y proyectos, además de una agenda repleta de compromisos, he logrado citarme con ella en la siempre acogedora Biblioteca Pública de Montijo (¡Gracias, José Antonio y Julia, por vuestra hospitalidad!) para charlar sobre su vida, sus preocupaciones y sobre las múltiples actividades que lidera o de las que forma parte como un miembro más.

El camino hasta llegar aquí no ha sido fácil. Pobreza, limitaciones por el idioma, falta de trabajo y alojamiento… son los problemas con los que habitualmente se encuentran los inmigrantes que llegan a nuestro país, y que también fueron los problemas con los que se encontraron Mariya y su familia al llegar a España. Varios pueblos, varios trabajos (muy en precario) pero eso sí, muchas ganas e ilusión por hacerse un sitio y establecerse definitivamente en España; “es a lo que hemos venido”, recalca ella.

Encontrar trabajo en una finca de Torremayor marcó un antes y un después en su peregrinar por tierras hispanas. Poco a poco se van acercando hacia la que será su residencia definitiva, Montijo. En este último peregrinar Mariya me insiste en su agradecimiento al IES Vegas Bajas, especialmente hacia el que en ese momento era su director, Vicente González Valle, por la gran ayuda que le prestaron y la cantidad de puertas que lograron abrirles. También al Ayuntamiento de Montijo, desde el que le ofrecieron la posibilidad de realizar un curso de Ayuda a domicilio, que no rechazó y que le permitió poder comenzar a trabajar casi de inmediato.

Ya como residentes en Montijo, laboralmente integrados y con su hija Olena escolarizada en el CEIP Virgen de Barbaño, es el momento en el que Mariya va a desplegar todo el potencial solidario y de compromiso social que lleva dentro y que a continuación paso a contaros.

Con algunos de los miembros de la Asociación Extremeña Tod@s iguales, Tod@s legales. Foto: Cedida
Con algunos de los miembros de la Asociación Extremeña Tod@s iguales, Tod@s legales. Foto: Cedida

Su primera inclusión se produjo en el seno de la Asociación Extremeña de Inmigrantes Tod@s iguales, tod@s legales, de la mano de María Gemio. Allí se formará, aprenderá mucho y tomará buena nota para posteriormente poder constituir en Montijo la Asociación de Inmigrantes Vegas Bajas, que durante un tiempo irá de la mano de la de María Gemio, pero que en 2009 se convertirá en una asociación autónoma cuyo principal objetivo es abrir las puertas, acoger, asesorar y ayudar a todas las personas inmigrantes que llegan a Montijo y a los pueblos de su comarca. A lo largo de estos 15 años han realizado un sinfín de actividades, tales como talleres de cocina, cursos de español, talleres y clubes de lectura fácil, convivencias, fiestas… En definitiva, la asociación se ha convertido, en palabras de Mariya, “en un puente entre inmigración y sociedad”, para ayudar a todas esas personas a que puedan integrarse plenamente en la sociedad española.

Celebración del X Aniversario de la Asociación de Inmigrantes Vegas Bajas. Foto: Cedida
Celebración del X Aniversario de la Asociación de Inmigrantes Vegas Bajas. Foto: Cedida

Pero, como no puede ser de otra manera, a lo largo de nuestra conversación inexorablemente sale a ‘relucir’ (es un decir), el tema de la mal llamada guerra, porque es una invasión en toda regla.

Mariya, tras dos años de invasión, continúa sin entender qué es lo que ha pasado para que tus propios vecinos irrumpan de esa manera y con esa inusitada violencia sobre tu territorio. Ella tiene muchos momentos de desazón. Habla a menudo con su familia ucraniana, otras veces no le apetece hablar, no sabe qué decir, es muy duro. Tiene a dos hermanas en Ucrania y a un hermano ¡en Rusia!, en San Petersburgo, lo cual todavía hace aún más compleja la situación de nuestra protagonista.

Yo le insisto en que me diga cuál es su pronóstico sobre un posible final del conflicto. “Esa misma pregunta no las hacemos nosotros todos los días”, me responde Mariya, muy entristecida. De lo que sí está convencida esta hispanoucraniana es que su pueblo, los hombres y mujeres de Ucrania, con su presidente Zelenski a la cabeza, no van a ceder ni un palmo ante esta injusta invasión, porque si no, las muertes y el sacrificio de todo un pueblo no habrían merecido la pena; “tendría que producirse un milagro”, apostilla Mariya.

Pese a todo, Mariya, alegre y dicharachera, tiene como principal objetivo de su vida “ser feliz”, que la gente vuelva a ser y a estar como antes de la pandemia. Echa de menos los abrazos, los besos y la alegría, que confiesa ya no es la misma que antes. Hemos perdido un poco el hábito de salir, de participar en actos y eventos, nos hemos vuelto socialmente retraídos.

Con el alcalde de Montijo, Javier Cienfuegos, y asistentes a un taller de cocina. Foto: Cedida
Con el alcalde de Montijo, Javier Cienfuegos, y asistentes a un taller de cocina. Foto: Cedida

Mariya se siente plenamente integrada, montijana por sus cuatro costados, acogida, querida por todos, perfectamente preparada y con muchas fuerzas para seguir trabajando en pos de la sociedad, de los más necesitados, de la gente más desfavorecida, de manera especial por toda esa cantidad de personas que, procedentes de otros países, llegan a España en busca de un futuro más prometedor. No puedo, Mariya, hacer otra cosa sino felicitarte por tu importante labor social y desearte que la continúes por mucho tiempo más. Nuestra sociedad necesita mucha más gente como tú.

No puedo obviar, para terminar mi conversación esta tarde con Mariya, el reconocimiento que la sociedad extremeña tuvo para con ella, galardonándola con uno de los Premios Extremadura Global 2022 organizados por la Aexcid, con los que la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo reconoce a aquellas personas u organizaciones cuyo trabajo y compromiso es imprescindible para el fomento de los derechos humanos en el mundo.

Con Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida, recogiendo el Premio Extremadura Global 2022. Foto: Cedida
Con Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida, recogiendo el Premio Extremadura Global 2022. Foto: Cedida

“Llevo este premio con orgullo por la fortaleza de las mujeres que representa, y a la vez con tristeza porque este episodio tan desolador nunca debe ocurrir. Ahora solo nos queda la esperanza de que todo termine cuanto antes y cause el menor daño posible” (del discurso de Mariya al recoger el Premio Extremadura Global 2022).

Muchas gracias, amiga Mariya, por esta interesantísima conversación. Me alegra enormemente que te sientas tan a gusto entre nosotros. Disfruta de la vida y, como tú bien dices, “devuelve a la sociedad lo que ella misma te ha regalado”. ¡Qué bonito lema vital!

Un beso para tu hija Olena, a la que le deseo todo lo mejor, se lo merece.

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