Los eufemismos son palabras o expresiones que se utilizan cuando alguien quiere evitar que lo que dice suene mal, que pueda molestar o hacer sentir vergüenza a quien habla o a quien escucha. Esta es la teoría que estudian en Lengua los alumnos de Primaria: eufemismos versus palabras tabú.
Se puede asegurar que es un recurso muy socorrido para políticos, unos artistas dando rodeos, tratando de evitar una palabra concreta y de obviar un término que pueda acarrear consecuencias negativas para su propio interés o el de su partido. Los utilizan magistralmente como elemento distractor para el ciudadano de a pie, escondiendo sus verdaderas intenciones y sus actuaciones lesivas.
Ejemplos hay para aburrir. En época de Zapatero se aludía constantemente a una “desaceleración transitoria” o “crecimiento negativo” cuando, en realidad, se quería evitar poner de manifiesto una rotunda e indiscutible crisis económica que afectaba a todo hijo de vecino.
Mariano Rajoy también hizo uso de este tejemaneje y, donde no quería mencionar la palabra “rescate” la disfrazaba de “línea de crédito” o “préstamo con condiciones muy favorables”.
No menos creativa y original fue Soraya cuando, para anunciar una desafortunada subida de impuestos, la rebautizó como “recargo complementario temporal de solidaridad”.
El peaje fue en su momento “sistema de tarificación”, el toque de queda de la pandemia se convirtió en “restricción de movilidad nocturna” y la fea denominación (para Pablo Iglesias) de “órgano de dirección” pasó a ser “espacio representativo de la voluntad colectiva”.
Ahora está de moda la “financiación singular para Cataluña”. Ya la quisiéramos los extremeños, pero no tenemos cromos para cambiar con Sánchez, cachis.
La segunda etapa, el sábado 13, une la Finca El Toril de Caja Rural de Extremadura, junto a El Carrascalejo, con Santiago del Campo, para completar un recorrido de 179,4 kilómetros. Es la etapa más larga de la historia de la Vuelta a Extremadura y presenta un perfil favorable para una llegada al sprint.
La última etapa, el domingo, considerada la etapa reina, se disputa entre Casares de las Hurdes y Baños de Montemayor, sobre 154,9 kilómetros. Lo más probable es que se decida la clasificación general e incluye los puertos más exigentes de la edición: El Robledo (1.126 metros), techo de la carrera, y Lagunilla (940 metros), además de las ascensiones finales a Casas del Monte y Gargantilla.
Participan en la Vuelta