¡Ay el amor… el amor…!
Si supiera que cantando
daba gusto a una morena,
toda la noche cantara
aunque de día durmiera.
Si te dan calabazas
da tú melones;
por cosas de este mundo
no te apasiones.
Eres como la aguanieve:
garbosita en el andar,
poca carne, mucha pluma
y durita de pelar.
No te fíes del hombre
porque, en logrando,
si te vi, no me acuerdo:
¡échale un galgo!
¿Quién tirita habiendo guita?
¿Quién tiene la novia fea
habiendo tantas bonitas?
¿A quién me arrimaré yo?
si no hay un pecho en el mundo
que quiera darme calor?
Sin darte causa ninguna,
te fuiste y me dejaste
más sólita que la una.
¡Ay, que me muero
si no me dan el olio
de tu salero!
¿Qué más quieres tú de mí,
si a nadie miro a la cara
por no darte que sentir?
Desgraciado aquél que come
el pan de mano ajena:
Siempre mirando a la cara,
si la pone mala o buena.
A lo contrabandista
tengo que amarte:
que si no es de matute,
no puedo hablarte.
Desciendo de buena cepa;
no quiero que por mi causa
ninguna mujer se pierda.
Yo te tengo de querer,
sólo por darle a tu madre
cebollitas que morder.
En el mismo punto y hora
que mis ojitos te vieron,
a los tuyos se entregaron
y el corazón te rindieron.
Una rosa en un rosal
gasta mucha fantasía;
viene el viento y la deshoja:
¡Ya está la rosa perdía!
Dijo el Tiempo a la Razón:
mantente siempre en la firme
y venceremos los dos.
Tienes mucha fantasía:
parece que hayas pisao
la flor de la tontería.
Quiéreme, tonta…
¡Mira que pongo
mi amor en otra!
Yo no quiero ir a la iglesia,
que pierdo la devoción;
digo “bendita tú eres”
y pongo en ti la intención.
Predícame, padre,
que por uno me entra
y por otro me sale.
Tú fuiste la que metiste
a San Antonio en un pozo
y lo jartaste de agua
p’a que te saliera novio.
Boquita de caramelo,
pecho de azúcar nevá,
piesesitos de almendrita,
¿cuánto vale la pechá?
Ya se te logró a ti el gusto,
que era verme por la calle
vestida de negro luto.
Siéntate y ponte a pensá
las horitas que has gastao
en hacerme charranás.
Anda, que no te quiero,
que eres del arte:
que si no bebes vino,
juegas al naipe.
(Prostitutas. Mujer del arte)