El Colectivo Cultural Chinato ha desarrollado y nos ha facilitado un conjunto de materiales audiovisuales de gran valor etnográfico, entre los que destaca el documento titulado ‘Tradiciones’ (2009). Este audiovisual recoge, mediante imágenes evocadoras, diversos trabajos tradicionales desempeñados por mujeres chinatas, cuyas prácticas pueden situarse cronológicamente entre finales del siglo XIX y aproximadamente hasta la década de 1960.
Las escenas documentadas muestran actividades como el lavado de ropa en grandes barreños, el amasado del pan, la elaboración artesanal del queso, vinculada a pequeñas economías domésticas con presencia de ganado caprino, el trabajo de las colchoneras en el batido de la lana, así como labores de costura, bordado, planchado con planchas de hierro y brasas, y la confección de prendas de punto.
Aunque el audiovisual carece de registro sonoro verbal, limitándose a música ambiental, su valor para el estudio del habla chinata resulta indiscutible. Estas tareas no se desarrollaban en silencio, sino que constituían espacios privilegiados de interacción social femenina, donde la lengua vernácula se manifestaba con plena vitalidad.
En este sentido, debe entenderse que cada una de las actividades representadas funcionaba como un marco comunicativo natural, en el que las mujeres, reunidas en torno al trabajo, mantenían conversaciones continuas sobre aspectos de la vida cotidiana: organización doméstica, relaciones familiares, crianza de los hijos, economía del hogar, ciclos agrícolas, celebraciones locales o acontecimientos del entorno.
Veamos algunos ejemplos de interacción en entorno dialectal chinato, en forma de monólogos:
Vamoj a jadel un quedo
Yo el quedo lo jago de cabra, polque tengo trej y me zobra leche to loj diaj, asina que la que no vendo la jago quedo, que me zale mu rico, y la gente lo zabe y me loj quitan de laj manoj.
Ciempre tengo una taleguina con laj florej del caldo pa cuajal. No jago cuajo natural que ej el que ce jade con un poco de lo ca mamao el chivino, antej de comel yerbaj, pero me dá mucha pena, loj probeditoj, asinque cuando ce dejtetan loj vendemoj y mevito el dejgujto.
Lo primero que jademoj dijpuej doldeñal, ej colal la leche con un trapo bien limpio pa quitalle, loj peloj o alguna fujca que pudiera cael, antej que ce enfrie la leche. Machaco el cuajo enun moltero, dijpuej dabel ejtao to la noche metioj en agua, al mojo. Bien machacao conel agua y to, jata que ce pone ojcuro, ejto tamien ce cuela y lo echo diretamente a la leche.
En cuanti la leche ce colta, con laj manoj ce ejtruja bien y se va ceparando la maza del zuero. Aluego lo meto en loj cinchoj dejpalto bien apretaoj pa acabal de zacalloj el zuero.
Ca doj pol trej hay que echal zal de la golda pol laj doj caraj, y cuando me paice que zan tomao bien, loj voy untando con adeite del almazara, y loj coloco en lajejtanteriaj de maera que tengo en la dijpenza, encima de unoj trapoj limpioj que jide duna zabana bajera, y to loj diaj loj doy un repado del adeite y los voy dando la vuelta, y allí ce quean cuatro o cinco medej, cino loj voy a gajtal pronto, loj meto enun pucherino albedriao cubielto del adeite y allí puen dural mucho tiempo que no ce me ejtropean.
Ce ma orviao, el zuero no lo tiro, ci tengo ganaj lo guelvo a codel y jago requezón, que ejtá mu gueno y tiene mucho alimento, y ci no me peta, ce lo doy a loj cochinoj, pa engoldalloj.
El lavao de ropina de cada
¡Mia tu, chacha¡
Tengo tajuela nueva. Me lajecho Paco, que pa la maera tienunaj manoj…
Poj el otro día, ce percató que tenía una jeriura en la ruilla, le dije quera de la tajuela, quejtaba rota y anque tenía una almoá paruillalme, quera tan viejina como la tajuela, laj ajtillaj labian atravedao y ce me clavaron en la chueca, mira tú cantovia me duele.
No me dijo ná, y ayeltarde, se jido predente con la tajuela nueva, pa que veaj tú. Asina que anoche me pude a jadel una almoa nueva, con laj bolrraj de la vieja, y un poco de lana bien batía dun colchón que tengo pa vareal el domingo. Ya zolo me falta un baño de zin maj grande pa tenel to el jato apañao. ¿Que te paice?.
Jadiendo pan
Me levantao de madrugá, no cerían ni laj cinco polque no laj había barruntao dal en el reloj del campanario, pero ejque hoy me toca mazal el pan.
Me pude a jadel la maza en larteda que me dio mi maire pal ajual de la boa. Tenía jarina nueva que me trujo Paco de la Comalcal, asina que, como me queo con una paca de la maza ca vej que jago pan (cahora lo diden maza maire), poj ya zabej tú, zarrebluja con la jarina, agua y zal, y a remeneal y dalle bien de remecijonej pa que ce mejclen bien, jata que te duelan laj manoj de tanto zoballo. Yo le tengo cogio laj meiaj y el punto del amazao.
Luego lo dejo repozal unaj pocaj d,oraj, entri que jago loj oficioj y a ezo de laj once jago laj bolaj, y laj doy folma, tamien hay que jadel unoj coltej pa que zalga el aire que no ce vayan a revental, y me voy a la tahona pa que tio Donicio loj meta en el jolno, que yo en mi cada no tengo, y al cabo dun rato voy a recogello y ya tengo pan pato la cemana, y bien gueno quejtá.
Vamoj a vareal la lana
Ayel de mañana, como ya ejtá aquí el güen tiempo, moj juimoj al arroyo la mi nuera y yo, pa laval la lana de loj colchonej, que ya ce notaban loj eñuoj, y la funda ejtaba un poco jateá de “ zabe Dioj que”.
Moj dimoj un julepe de muy¡ Zeñol mio¡, pero había que jadello, asina que moj pudimoj laj doj, zacamoj la lana de laj fundaj y moj metimoj de pataj en to la corriente, que venía mu limpita.
Pudimoj laj tajuelaj encima dunaj peñaj y puñaoj a puñaoj, juimoj lavando tol relleno de lana.
Cegún civa lavando juimoj colocando la lana bien dejparramá pa que queara bien cequita con el sol. Ce oreó bajtante, pero pa quitalle la humeá, hoy tol dia la hemoj ejtao moviendo encima duna zabana, y mañana ce jaran predentej las vareaoraj quejtan avizaj jade á, pa ponelce a dallej paloj con unaj varaj de avellanoj, y ej mucho trabajo, pero quean la lana, limpia, aireá , sin enñuoj y tan zuavita, que da gujto acojtalce.
Me van a cobral diez pedetaj, quej caro, pero vamoj apañaoj pa otroj doj añoj o maj. En cuanti acaben, metemoj la lana en laj fundaj, bien coziaj y ala a jadel laj camaj. Y ya jata la prozima.
Cocel, boldal y planchal
Laj muchachaj doy en día, no zaben jadel na. A mi menceñó mi maire y mi agüela a cocel y bordal. Y pa la mi boa, ya tenía yo jecho el ajual, bien completo. Me jide cuatro manteleriaj, una del punto de crúj, otra del Yugojlavo, bien bonita y con muchoj colorej, quentovia la tengo recojía nel baúl. Y me jide doj maj del punto de Lagartera, con cenefaj y dejilalchaoj pa jadel loj calaoj, y ezo que no tenía yo maj de 15 añoj. Me jide tamien laj zabanaj de la boa, con laj almoháj, y toito a mano, no como ahora que to lo jaden con maquinaj, que asi cualquiera lo jade. Lo mejmo jadía un pejpunte, cun jilván, un repulgo, un ojal pa loj botonej, o un zobrejilao.
Pero lo que maj mejol me ce daba era boldal. Me compraron un tambol y enel ce ataba la tela con una correa pa quejtuviera bien ejtirante, y lo primerito que aprendí jué a jadel bodoquej, a rellenal loj debujoj con jiloj dalgodón de colorinej, y a mejclalloj, pa que paiciera que ejtaban como en relieve, pa jadel bulto, y aluego la ropa fina, ce boldaba en colol blanco, con la tela tamien blanca, y ce jadian calaoj, pa loj moqueroj, la ropa de la intimiá, loj camizonej con lajinicialej del nombre y apellio. ¡Anda que no habré jecho yo fejtonej y bodoquej!
Y dijpuej venía la plancha, que ya me la tenía mi maire prepará con laj ajcuaj bien calentitaj, y zalpicabamoj laj prendaj con agua dalmidon pa que quearan bien tiedaj, y ala al baúl bien limpitaj, bien doblaj y bien planchaj. ¡A vel ci laj de ahora duran tanto como aquellaj. ¡Poj no, ni junta que guele!
El habla chinata, en estos contextos, no era un mero instrumento de comunicación, sino un vehículo de transmisión cultural, a través del cual se compartían saberes, normas sociales, valores y formas de entender la vida. La repetición cotidiana de estas interacciones contribuía decisivamente a la transmisión intergeneracional de la lengua, especialmente entre madres, hijas y otras mujeres del entorno comunitario.
Así, mientras se lavaba la ropa o se amasaba el pan, era habitual el intercambio de expresiones propias del chinato, el uso de léxico específico vinculado a las tareas, utensilios, procesos, estados de la materia y la construcción de discursos espontáneos marcados por rasgos fonéticos característicos, como la aspiración de la ‘s’ final o determinadas realizaciones consonánticas propias de esta variedad.
Del mismo modo, actividades como el bordado o el tejido, realizadas frecuentemente en compañía, favorecían un tipo de comunicación pausada y prolongada, en la que se entrelazaban relatos, recuerdos, consejos y formas de humor local, configurando un verdadero paisaje sonoro tradicional hoy prácticamente desaparecido.
En consecuencia, aunque el documento audiovisual no recoja de manera explícita el habla chinata, su contenido visual permite reconstruir con alto grado de verosimilitud los contextos reales de uso de esta variedad lingüística. Las imágenes muestran los escenarios donde el chinato vivía, se practicaba y se transmitía, reforzando su condición de elemento inseparable de las prácticas culturales tradicionales.
Desde la perspectiva del patrimonio cultural inmaterial, este material audiovisual aporta una evidencia fundamental: el habla chinata no puede entenderse de forma aislada como un sistema lingüístico, sino como parte de un entramado de relaciones sociales, prácticas cotidianas y espacios de convivencia en los que adquiría pleno sentido.
Por todo ello, este documento debe considerarse un testimonio complementario de gran relevancia dentro del expediente, al permitir vincular de manera directa la lengua con los modos de vida tradicionales de la comunidad chinata, y evidenciar su profunda integración en la cultura material e inmaterial de Malpartida de Plasencia.
Nuestra gratitud al Colectivo Cultural Chinato