Hoy me asomo a la ventana que me brinda Grada para hablar de uno de los hombres más importantes en la medicina científica a nivel mundial, que para orgullo de nuestro país es español.
Hablo de don Mariano Barbacid; trataré de estar a la altura del personaje y de dar una síntesis clara y concisa de su vida y de sus logros científicos, poniendo especial énfasis en los últimos acontecimientos de su trayectoria, que vuelven a situarle en el punto de referencia a nivel de la medicina universal.
Mariano Barbacid nace en Madrid en 1949, en el barrio de Chamberí; estudia Ciencias Químicas (especialidad en Bioquímica) en la Universidad Complutense madrileña y se doctora en la misma en 1974. Realiza su tesis doctoral en el Instituto de Biología Celular del CSIC, dirigido por el doctor David Vázquez.
De 1974 a 1977 amplia su formación postdoctoral como becario en Estados Unidos, en el National Cancer Institute (NCI) de Bethesda (Maryland), en el campo de la biología celular, de la mano del investigador norteamericano Stuart Aaronson, especializado en virus tumorales. En 1978 establece su propio grupo de investigación, enfocado a la biología molecular, formado por los biólogos españoles doctores Eugenio Santos y Vicente Notario, la italiana Simonetta Pulciani y los biólogos norteamericanos Linda Long y Anne Lauver.
En el mismo centro, junto a su equipo, realiza diversas investigaciones hasta descubrir en 1981 (en otras biografías lo sitúan en 1982, año en que lo publica en la revista Nature) la base molecular del cáncer y aislar por vez primera un gen humano mutado, el H-RAS, implicado en el tumor de vejiga, un descubrimiento que supuso un gran avance en la lucha contra el cáncer; para ello tuvieron que utilizar técnicas de ingeniería genética, aprendidas por el doctor Barbacid al lado del investigador español Ángel Pellicer, profesor en la Universidad de Columbia.
Dichos hallazgos ayudaron a establecer las bases moleculares del cáncer, abriendo un campo nuevo de investigación, la Oncología Molecular. Estos trabajos le valieron el premio Juan Carlos I.
Después de este hito continuó liderando su equipo de investigación hasta 1988 en el NCI.
En el periodo 1988-1998 trabajó en la industria farmacéutica, llegando a ser vicepresidente de Oncología Preclínica de la multinacional Bristol-Myers Squibb.
En 1998 vuelve a España para fundar y dirigir el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Bajo su liderazgo, el CNIO se convirtió en menos de una década en uno de los diez mejores centros de investigación del mundo según el ranking de calidad científica realizado por Scimago Institutions Rankings entre más de 3.000 instituciones científicas. El doctor Barbacid dejó la dirección del CNIO en 2011 para centrarse exclusivamente en sus líneas de investigación. Lleva aproximadamente 28 años liderando investigaciones en este centro, actualmente desempeña el puesto de jefe del Grupo de Oncología Experimental.
Dentro de ese ámbito el doctor Barbacid ha desarrollado un campo de estudio en cáncer de páncreas; su trabajo se ha centrado durante los últimos años en modelos animales (ratones) para entender y atacar el cáncer de páncreas, uno de los más letales.
Coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer, el periodista Rafa Latorre conversó en ‘La Brújula’ con el doctor Mariano Barbacid sobre un hallazgo prometedor que podría transformar el tratamiento del cáncer de páncreas, una de las enfermedades oncológicas más letales. El científico, presidente de honor de CRIS contra el Cáncer (organización privada independiente para la lucha contra el cáncer), explicó el funcionamiento de una terapia experimental que ha conseguido eliminar por completo los tumores en ratones y aclaró que, con los recursos necesarios, los ensayos en humanos podrían iniciarse en tres años, un avance sin precedentes.
El científico confía en poder iniciar las pruebas clínicas “en dos o tres años”, siempre que el proyecto logre la financiación necesaria. Según detalla, el coste total asciende a unos 30 millones de euros, una cifra que considera asumible si se compara con los presupuestos estatales.
Si tenemos en cuenta que en España se diagnostican cada año más de 10.000 casos de cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos dado que su detección en fases avanzadas y la falta de terapias eficaces hace que la supervivencia sea muy baja, podemos comprender la importancia de la investigación del doctor Barbacid en este campo, cuyos resultados son bastante esperanzadores, aunque obviamente está en los primeros pasos y, dicho por el mismo, aún faltan años y presupuesto para poderlo experimentar en ensayos clínicos.
Pero es un camino, una esperanza, que a medio plazo salvará la vida de millones de personas en todo el mundo, y cuando se tiene una expectativa tan relevante en medicina y liderada por uno de los investigadores más solventes y capacitados del mundo, es un error en mayúsculas que la sociedad y sus líderes políticos escatimen presupuesto para darle (al posiblemente único hombre junto con su equipo capaz de hacer realidad esta esperanza) la capacidad financiera y la posibilidad, con ello, de hallar una solución para el cáncer de páncreas y poder llevar la vida y la ilusión a millones de familias de todo el mundo.
Independientemente de que la solución se vea a medio plazo, precisamente para acelerar ese tiempo y obtener los mejores resultados el apoyo al doctor Barbacid debería ser incuestionable desde las instituciones, y por supuesto contando también con la financiación privada, como es el caso de la asociación CRIS contra el cáncer y otras entidades privadas, cuyo trabajo es loable.
Evidentemente existe apoyo de las instituciones, pero resulta escaso según se desprende de las palabras del doctor Barbacid, y debería incrementarse, siempre con el control presupuestario y de gestión adecuados a través de organismos independientes.
“Barbacid es un gran científico al que le debemos muchas cosas”, ha comentado la ministra Diana Morant, quien además ha precisado que, de los 16,4 millones de euros que ha necesitado hasta este momento su investigación, 10,9 millones derivan de fondos públicos.
Evidentemente, aun dando crédito a las palabras de la ministra, lo cierto es que el Estado no ha financiado por completo las líneas de trabajo del doctor Barbacid, y cuando se tiene un posible ‘Nobel’ en la nómina de un país, investigando aquello que puede salvar millones de vidas, y reportar un prestigio a España a nivel mundial que retornaría con creces la inversión, no es cuestionable bajo ningún concepto el porcentaje de financiación de su investigación, que tendría que ser del 100% , y evidentemente no debería haber problema para que esos 30 millones necesarios a corto-medio plazo para obtener el mejor resultado, sean a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.
Según el diario ‘El Debate’ (06/02/2026) esa partida es un 0,75% del presupuesto total del Ministerio de Ciencia, o un 6% de presupuesto del Ministerio de Igualdad; creo que el objetivo del doctor Barbacid bien merece que esos porcentajes sean mayores.
O dicho de otra forma, con mi cálculo, sería igualmente un 6% del presupuesto de asesores gubernamentales en el periodo 2018-2025. (unos 500 millones según informa el diario ‘El Mundo’ en 31/03/2026).
De acuerdo a la información que publica ‘Libre Mercado’ (Libertad Digital de 10/12/25), según el informe del Día de la Deuda del Instituto Juan de Mariana para 2025, España cerró 2024 con 19.834 entes públicos activos y una cifra total de 41.493 millones de euros repartidos en subvenciones a lo largo del ejercicio. Estos datos proceden de la información publicada en el Inventario de Entes del Sector Público (Inesp), de la Intervención General del Estado y del propio registro oficial de subvenciones de la Administración.
Ramón Reyes, presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer, ha advertido de que el cáncer no puede tratarse como un problema coyuntural sujeto a vaivenes presupuestarios. “El abordaje del cáncer se tiene que hacer con una gobernanza en la que el paciente y la persona tienen que estar por encima de todo. Se está abordando el cáncer como un problema coyuntural. Y no es un problema coyuntural, es un problema estructural” ha subrayado, recordando que constituye la primera causa de muerte en España y en la mayoría de los países europeos.
Creo que a la vista de las cifras que se manejan en cuanto a las subvenciones y otros gastos, los 30 millones que ‘necesita’ el doctor Barbacid para sacar adelante su investigación son pura calderilla, que bien podrían detraerse de cualquiera de las partidas millonarias que se mencionan, redistribuyendo aquello que va a gastos ‘de poca utilidad pública’ o que deberían recibirse como ayuda europea; el Instituto Juan de Mariana, organismo independiente para análisis económicos, explica que España recibirá 163.000 millones de euros del programa NextGeneration EU, que llegan desde la Unión Europea a partir de 2021, promovidos a partir del Covid y una parte de los proyectos de investigación, se financian con estos fondos.
Hecho este análisis no podemos pasar por alto los premios y distinciones que ha recibido el doctor Barbacid a lo largo de su carrera, que avalan precisamente con rigor y argumentos la necesidad de brindarle el mayor apoyo financiero en sus investigaciones. En todo ese bagaje destacan:
- Su nombramiento en 2012 como Miembro Extranjero de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, el quinto español que ostenta este prestigioso reconocimiento
- En 2014 ha sido nombrado Fellow de la Academia de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (AACR), el primer español que recibe esta distinción. Además, es miembro de EMBO (1996), de la Academia Europea (2004) y de la European Academy of Cancer Sciences (2009)
- También ha recibido el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (1995), por la Universidad de Cantabria (2011) por la Universidad de Barcelona (2014) y por la UNED (2022)
- Es Miembro de Honor de la Real Academia Nacional de Farmacia y de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana
- En 2011 recibió la Gran Cruz del Dos de Mayo, la más alta distinción que otorga la Comunidad de Madrid
- Entre los premios internacionales destacan la Medalla de Honor de la Agencia Internacional del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (Francia, 2007), el premio Charles Rodolphe Brupbacher (Suiza, 2005), el premio Ipsen de Plasticidad Neuronal (Austria, 1994), el Premio Joseph Steiner (Suiza, 1988) y el Rhodes Memorial Award de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (Estados Unidos, 1985)
- En 2011 recibió una Endowed Chair (cátedra permanente) del AXA Research Fund (Paris)
- Además, se encuentra entre el muy reducido grupo de investigadores españoles que han recibido dos Grants del European Reserach Council (2009 y 2015) desde su establecimiento en 2008
- Entre los premios nacionales caben destacar el Premio Rey Juan Carlos I (1984), Premio Marqués de Valdecilla (1987), ‘Distinguish Career Award’ de la Fundación Lilly (en Madrid), I Premio de Investigación Oncológica Ramiro Carregal (2012), Premio ‘V de Vida’ de la Asociación Española Contra el Cancer (2012), Premio ‘Eladio Viñuela’ de Investigación en Ciencias de la Vida (2013) y I Premio de la Aseica (2015)
- Seleccionado para la Selección Española de la Ciencia en 2016
- Medalla Burkitt (Irlanda, 2017) /Premio Fulbright en 2018 / Medalla Echegaray en 2018 que otorga la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
- Ha recibido el Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal 2022 en el área de Biología / Premio Honorífico de la Fundación AstraZeneca (2022) por su excelente trayectoria dedicada a la oncología
- XVII Premio Fundación Francisco Cobos (2023) en reconocimiento a su carrera científica por establecer las bases moleculares del cáncer
- Premio Valor Añadido (2024), concedido por la Fundación Transforma España y BBVA para reconocer la trayectoria científica y la aportación continua tras los 55 años
- Mike Price Gold Medal Award (2024), otorgado por la European Association for Cancer Research (EACR) por sus aportaciones fundamentales en la investigación del cáncer, especialmente por el aislamiento del primer oncogén humano
- En 2026 recibe la Medalla de Honor de Madrid y a raíz de sus últimos trabajos expuestos en relación a los descubrimientos sobre el cáncer de páncreas
Se especula sobre su posible nominación para el premio Nobel de Medicina.
Hasta ahora el doctor Barbacid tiene la autoría de 330 publicaciones, de las cuales 271 han sido publicadas en revistas de alto índice de impacto científico.
En la actualidad su índice ‘H’ (Hirsch Factor) está situado en 124, uno de los más altos de España en las áreas de Bioquímica, Biología Molecular y Bilogía Celular y de Oncología. Este índice mide simultáneamente la productividad (cantidad de publicaciones) y el impacto (número de citas recibidas) de la producción científica de un investigador.
En 2021 escribe el libro ‘La oncología del siglo XXI: de las terapias personalizadas a la inmunoterapia’, un tratado sobre la revolución en el tratamiento del cáncer basado en la medicina de precisión y en la inmunoterapia, que marca las pautas más vanguardistas en el tratamiento del cáncer.
Considero, como la gran mayoría de la gente de todos los ámbitos sociales y científicos, que el ‘Nobel’ sería un merecido y justo reconocimiento a la trayectoria científica de Mariano Barbacid. Además, desde un punto de vista de país, sería un importante estímulo tanto a la Marca España como al mundo científico español. Es por ello que entiendo que las instituciones públicas y privadas de nuestro país deberían promocionar dicha candidatura al Nobel de Medicina para don Mariano Barbacid Montalbán.
Perdonadme por la extensión del artículo, pero creo que los millones de enfermos de cáncer, y en especial los de páncreas, bien merecen que se ponga el acento en favor de aquellas personas que por su capacidad en el ámbito de la medicina y la investigación (refrendada a nivel mundial, como ocurre con el doctor Barbacid), pueden darles a sus vidas la luz y la ilusión que ahora no tienen.
Al igual que un Estado planifica un ‘escudo social’ para sus ciudadanos con la ayuda económica para todos los desfavorecidos (por la circunstancia que sea), también un país y sus instituciones públicas y su sociedad tienen, cuando menos, el deber moral de hacer lo mismo con los enfermos que tienen los días contados si no se apoya sin reservas a quien por su capacidad (demostrada y aceptada por todos) puede salvarles la vida y, por supuesto, sentir el orgullo de hacerlo.
Esta claro que un país que avanza con paso firme hacia el futuro es un país que apuesta por la investigación, la formación, la cultura y los valores; todo ello hace mas libres a las personas y en esa dirección deben caminar los Estados. De no hacerlo así no florecerá el talento, y, si lo hiciera excepcionalmente, tendría la razonable tentación de irse a la sociedad que gane la apuesta en este sentido.
Va por usted, doctor Barbacid, por su equipo y por todos los enfermos de cáncer, ¡es especial los de cáncer de páncreas!
Una vez más, gracias a la revista Grada por abrirme esta ventana para poner mi opinión en favor de quien lo necesita.
Un abrazo a todos, y en particular a los enfermos y sus familias, con un mensaje de esperanza.
Doctor Barbacid, va por usted y por su equipo, en favor de los enfermos de cáncer
¡Hoy me descubro!
lo hace Madrid
y también España entera
¡Va por usted doctor Barbacid!
Porque en la medicina actual
y a lo largo de su carrera
de proyecto universal,
es de los ‘grandes’
en hitos y hazañas.
Hombre de vocación temprana
de disciplina castrense,
en Ciencias Químicas
se gana el Doctorado
en la madrileña Complutense,
corría el setenta y cuatro
del siglo veinte pasado.
Desde aquel mismo año
hasta el setenta y siete
en el Instituto del cáncer
de Maryland, Estados Unidos
amplía su formación,
y de ‘genio’ ya es ungido,
llegando el setenta y ocho
dirige su gabinete
de doctores con gran ‘don’.
Ya en el ochenta y dos
aísla por vez primera
junto a su equipo
un gen humano
mutado en su ‘quimera’.
Ello implica encontrar
en esta ‘tragedia griega’
la base molecular
¡Del cáncer que nos doblega
y nos hace reventar
hasta dejarnos morir!
Este descubrimiento
supuso un ‘magno’ avance
en la lucha contra el cáncer
y en la ciencia de aquel tiempo.
Como premio a esos trabajos
ejerciendo de ‘ingeniero’
en Oncología Molecular
recibe el Juan Carlos ‘primero’
por saber investigar.
Desde el año ochenta y ocho
su camino se vincula
a la industria farmacéutica
hasta el noventa y ocho,
en que deja Norteamérica.
Es requerido en España
orgullosa de sus gestas
para fundar con su ‘maña’
un Centro Nacional
donde su sabiduría
en Oncología Molecular
le dé a nuestro país
grandeza universal.
Lo hizo: el CNIO
y bajo su liderazgo
¡Entre los grandes del mundo
puso su ‘dominio’
y cumplió tal encargo!
Ya en dos mil once
deja del centro, la dirección,
para entregarse
del amanecer la noche
a la pura investigación.
Fruto de ese trayecto
nos revela
en dos mil veintiséis
un genial descubrimiento
que hace grande su proyecto.
Un veintisiete de enero
de este año mencionado
anuncia el doctor Barbacid
¡Que el cáncer de páncreas
en cobayas,
ya está siendo eliminado!
¡Y en el ser humano
si se consigue dinero
en pocos años
también quedará abortado!
¡El dinero el maldito
o bendito dinero!
Con él, millones de personas
si se consigue este avance
pueden encontrar el ‘cielo’
si su vida no se trunca
porque se curó su cáncer.
¡Pongan los poderes públicos
y también el sector privado!
Los recursos necesarios
para que el cáncer malvado
deje de ser un calvario.
En dos mil veintiuno
escribe un libro
sobre la oncología
y sus tratamientos
en el propio siglo XXI.
Laureado como pocos
Don Mariano Barbacid
acumula tantos premios
¡Que no me caben aquí!
Ya los menciono en la prosa
que junto al poema escribo,
baste con solo decir:
¡Que es el ‘Nobel’
el que falta en su ‘navío’!
Queda claro que ese honor
lo tiene muy merecido.
Pidámoslo desde España
y desde el resto del mundo
¡Que no se lo quite nadie
porque los méritos de él
no acontecen en ninguno!
¡A don Mariano Barbacid
y Montalbán!
Con toda mi admiración
van dedicadas mis letras
que salieron del corazón
y recogen la ‘verdad’.