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En sintonía

En sintonía
Foto: Amparo García Iglesias

¿Alguna vez has salido a caminar con tu pareja, con tu hijo o hija, o con algún amigo, y has notado que te dejaban atrás?

Caminar en sincronía no es solo pasear juntos, es un acto que va más allá. Coordinar los movimientos con otra persona (bailar, andar, remar…), permite alinear ritmos (cardiacos, respiración) generando efectos profundos en la comunicación emocional. Al fortalecer lazos se crea un vínculo que facilita el contagio emocional positivo (compartir estados de calma, alegría o cercanía), siendo una señal natural de ‘rapport’ (conexión entre dos personas) que fomenta más generosidad, cooperación y la sensación de “estar en la misma onda”. Esta sincronía fisiológica interpersonal o sincronía motora-emocional a veces surge de forma natural, y otras veces se hace intencionalmente.

Cuando adaptas tu ritmo al de la otra persona se involucran tanto la activación cerebral de las áreas de recompensa (dopamina, oxitocina) como la actividad en ambos hemisferios, reduciéndose el estrés y generando bienestar mutuo.

Algunos estudios muestran que las parejas o personas con buen ‘feeling’ sincronizan más sus pasos, incluso en silencio. El cuerpo y el cerebro se coordinan de manera automática al caminar juntos, los pasos tienden a sincronizarse espontáneamente. Esto no es casual, el cerebro percibe el ritmo compartido como una señal de afinidad y confianza.

Caminar en sincronía en grupo (incluso solo de tres a cinco minutos) funciona mejor que el movimiento asincrónico, facilitando que uno se sienta mejor consigo mismo.

Vamos a hacer un pequeño ejercicio: visualiza detalladamente durante unos minutos caminar en sincronía con alguien con quien quieres mejorar la empatía. El solo hecho de imaginarlo ayuda (aunque los efectos son algo más débiles) a reducir prejuicios y actitudes negativas, así como a mejorar primeras impresiones sin necesidad de contacto físico real.

Llevar el ritmo al caminar es una de las formas más simples y potentes de crear sintonía emocional. Nos hacen sentir más unidos y en armonía. Durante un paseo presta atención al ritmo del otro y ajusta suavemente el tuyo (sin forzar). Observa cómo cambia la conversación, surge mayor fluidez, conexión y la sensación de cercanía. Prueba primero caminatas en silencio; la sincronía motora habla por sí sola y difumina temporalmente la frontera entre ‘yo’ y ‘el otro’, te sientes más parte de un ‘nosotros’.

En resumen, la sincronía no busca guiar (ir delante) ni seguir (ir detrás) sino caminar al lado.

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