En 2026 se cumplen 25 años de la inauguración del edificio del Conservatorio Oficial de Música ‘Tomás Bote Lavado’ de Almendralejo. Este hecho propició que el centro creciera y se consolidara como uno de los pilares fundamentales de la vida cultural y educativa de la ciudad.
En noviembre de 1990, el Gobierno de España creó oficialmente el Conservatorio estatal de Música de grado elemental, dirigido en ese momento por Tomás Bote Lavado. En sus inicios el centro impartía enseñanzas de grado elemental y parte del grado medio, pero su crecimiento fue constante. Ya en el curso 1999-2000 obtuvo la autorización para impartir el grado medio completo.
Desde entonces el conservatorio ha desarrollado una intensa actividad docente y artística, consolidándose como uno de los centros de referencia en Extremadura. Su sede actual se integra arquitectónicamente en el entorno del convento de San Antonio, reforzando su carácter de espacio cultural abierto a la ciudad.
En estos 25 años el Conservatorio ‘Tomás Bote Lavado’ ha formado a numerosas generaciones de músicos, muchos de los cuales han continuado su trayectoria en estudios superiores o en el ámbito profesional.

El Conservatorio de Almendralejo se configura como un espacio de formación en el que la música clásica ocupa un lugar central, en consonancia con la naturaleza de las enseñanzas artísticas musicales. La tradición académica, sustentada en el estudio del repertorio histórico y en el desarrollo riguroso de la técnica y la interpretación instrumental, continúa siendo el eje sobre el que se articula el aprendizaje del alumnado.
A través de esta tradición musical se cumple, además, una función esencial: la transmisión del legado de la gran música creada por los grandes compositores, lo que redunda en una formación de calidad basada en obras de alto valor artístico. En este contexto, el alumnado se forma a partir del legado de maestros como Beethoven o Bach, cuyas obras constituyen una referencia imprescindible tanto por su excelencia compositiva como por su riqueza estética y expresiva.
No obstante, el centro ha sabido adaptarse a la evolución de la música y de la sociedad, incorporando progresivamente nuevas perspectivas pedagógicas y ampliando su mirada hacia otros estilos y repertorios. Lejos de establecer una frontera entre lo clásico y lo moderno, el conservatorio apuesta por una convivencia enriquecedora entre ambos mundos. En este sentido, junto a la sólida base en la tradición musical, se presta también una atención específica al lenguaje contemporáneo de los siglos XX y XXI, mediante actividades y propuestas que permiten al alumnado acercarse a las nuevas corrientes estéticas y conocer el repertorio de compositores de su tiempo. Asimismo, el centro integra el acercamiento a la música popular, incorporando estilos y prácticas que forman parte del entorno musical actual. De este modo, junto a la tradición de compositores denominados ‘clásicos’ tienen cabida también expresiones más cercanas al ámbito popular, favoreciendo una formación más completa, versátil y plenamente conectada con la realidad musical actual.
Esta apertura se materializa en la incorporación de instrumentos y lenguajes musicales que tradicionalmente no formaban parte de las enseñanzas regladas. Un ejemplo significativo es la inclusión de la guitarra eléctrica como instrumento oficial desde 2010, reflejo de la voluntad del centro de adaptarse a las nuevas inquietudes musicales de las generaciones más jóvenes y a la realidad del panorama contemporáneo.
En esta misma línea, el conservatorio ha impulsado también propuestas vinculadas a la música moderna, como la introducción del bajo eléctrico y la creación de la asignatura ‘Introducción al Jazz’ dirigida a todos los instrumentos, ampliando así el horizonte formativo del alumnado e integrando estilos diversos dentro de una formación musical completa y actualizada que tradicionalmente no formaban parte de las enseñanzas regladas.
De este modo, el Conservatorio de Almendralejo se consolida como un lugar de encuentro entre tradición e innovación, donde conviven con naturalidad las grandes obras del repertorio clásico con creaciones más actuales, como las bandas sonoras de John Williams o incluso referentes de la música popular como Lady Gaga. En este contexto, tanto el repertorio propio de las agrupaciones tradicionales clásicas como el específico de especialidades y asignaturas modernas se ve enriquecido y complementado con propuestas de carácter moderno, ampliando así las posibilidades interpretativas del alumnado. Esta diversidad no solo enriquece la experiencia educativa, sino que contribuye a formar músicos más completos, abiertos y preparados para los retos del presente y del futuro.

El Conservatorio de Almendralejo no solo forma músicos en el aula, sino que se distingue por su carácter innovador, articulando su enseñanza a través de proyectos reales y agrupaciones activas. Este enfoque permite al alumnado vivir la música en contextos cercanos a la realidad profesional (sobre el escenario y en contacto directo con el público), beneficiándose tanto de un sólido aprendizaje teórico como de una formación práctica plenamente conectada con el ejercicio musical.
Entre los proyectos más representativos del Conservatorio de Almendralejo destacan varias iniciativas que reflejan su apuesta por la innovación pedagógica, la creación artística y el trabajo colectivo. Uno de los más singulares es ‘La Granja Musical’, un proyecto educativo multimedia creado por el profesorado del centro y orientado al primer curso de ‘Lenguaje Musical’. Su objetivo es acercar el aprendizaje del lenguaje musical de una forma más intuitiva, dinámica y motivadora, incorporando recursos tecnológicos y metodologías activas. A través de este enfoque el alumnado inicia su formación musical en un entorno más accesible y adaptado a sus necesidades, favoreciendo tanto la comprensión como el disfrute de la música desde las edades más tempranas.
Por su parte, la Orquesta Sinfónica de los Conservatorios de Almendralejo y Mérida (Oscam) constituye uno de los pilares fundamentales en la formación orquestal del alumnado. Este proyecto realizado con el Conservatorio de Mérida permite a los estudiantes integrarse en una agrupación sinfónica de gran formato, abordando repertorio exigente y adquiriendo una valiosa experiencia musical colectiva. Más allá del aprendizaje técnico, la Oscam fomenta valores como la convivencia, escucha, disciplina y responsabilidad compartida, al tiempo que ofrece al alumnado la oportunidad de participar en conciertos de gran proyección.
En el ámbito escénico, en 2015 el Conservatorio creó desde cero y llevó a los escenarios de Extremadura y Andalucía el espectáculo ‘Oniria, el musical’, una propuesta interdisciplinar que integra música, interpretación y danza. Se trata de un proyecto de creación propia en el que participaron distintas especialidades del conservatorio (instrumentistas, alumnado de canto y otras disciplinas) y vinculó a toda la comunidad educativa uniendo el trabajo escénico, musical, diseño de vestuario, danza y producción, dando lugar a un espectáculo completo de calidad profesional. ‘Oniria’ representó una clara apuesta por acercar al alumnado a formatos contemporáneos y colaborativos, fomentando no solo la interpretación musical, sino también la creatividad, el trabajo en equipo y una experiencia escénica inolvidable.
A lo largo de estos 25 años el Conservatorio no solo ha cumplido su función educativa, sino que ha desempeñado un papel clave en la dinamización cultural de Almendralejo y su comarca. Su programación ha sabido combinar la formación académica con una amplia oferta de actividades abiertas al público, convirtiéndose en un referente cultural en el entorno.
Entre sus iniciativas más emblemáticas destaca el ‘Ciclo de Conciertos’, creado en 1990 y que ha superado ya los 200 recitales, acercando a la ciudad a intérpretes, agrupaciones y solistas de toda España. En la actualidad continúa celebrándose con carácter anual, manteniendo su doble objetivo: enriquecer la formación del alumnado y ampliar la oferta cultural para la ciudadanía.
Otro pilar fundamental es el Concurso de Jóvenes Músicos ‘Ciudad de Almendralejo’, impulsado por la AMPA del conservatorio coincidiendo con la implantación de las enseñanzas profesionales y la inauguración del nuevo edificio del centro. Este certamen se ha consolidado como una plataforma para el impulso del talento joven, ofreciendo al alumnado de enseñanzas profesionales la oportunidad de desarrollar su faceta interpretativa en un contexto competitivo y de proyección pública.

En esta misma línea, el Conservatorio ha promovido a lo largo de su trayectoria actividades de gran ambición artística que reflejan el alto nivel de implicación de su comunidad educativa. Un ejemplo significativo es la interpretación, en 2012, del ‘Réquiem’ de Mozart, en la que participaron el coro, el profesorado y el alumnado instrumental. Este tipo de proyectos, de gran formato sinfónico-coral, permite a los estudiantes enfrentarse a obras de gran exigencia artística y vivir una experiencia musical cercana al ámbito profesional.
Junto a estas iniciativas, la Semana Cultural es otra de las citas fundamentales del centro. Cada año reúne talleres, conferencias, conciertos, actividades lúdicas y jornadas de convivencia, además de propuestas como las jornadas de puertas abiertas dirigidas a futuros estudiantes.
Las audiciones de alumnado y los conciertos de fin de trimestre forman también parte esencial de la vida académica, permitiendo a los estudiantes desarrollar su experiencia escénica desde etapas tempranas. A ello se suman actividades como ‘Música en la calle’, que lleva las interpretaciones a distintos espacios urbanos, así como los tradicionales conciertos de Navidad y fin de curso, reforzando la presencia del conservatorio en la vida cultural de la ciudad.
Todo este conjunto de actividades se sustenta en un fuerte compromiso del profesorado, cuya implicación va más allá de la labor docente; participa activamente en la organización y el desarrollo de conciertos y propuestas culturales, destacando especialmente el Concierto de Profesores, una iniciativa que se celebra desde hace más de una década. Este evento, además de poner en valor su faceta interpretativa, incorpora una dimensión solidaria, ya que la recaudación obtenida a través de la taquilla se destina a asociaciones benéficas, reforzando así el vínculo del conservatorio con su entorno social.
Su labor ha sido reconocida en múltiples ocasiones, siendo galardonado en 2010 con el premio ‘Tomás Verdejo’ a las buenas prácticas educativas por el proyecto de la Oscam como muestra del ‘buen hacer’ en la práctica docente; asimismo, tiene en su haber el tercer Premio Marta Mata a la calidad de los centros educativos, concedido por el Ministerio de Educación de España en 2011.
La celebración del aniversario del Conservatorio no solo conmemora su historia, sino que pone en valor el papel de la educación musical como herramienta de crecimiento personal, cohesión social y enriquecimiento cultural. El Conservatorio continúa mirando al futuro con el mismo espíritu con el que nació: acercar la música a la sociedad y formar músicos comprometidos con su tiempo.
David Montes Domínguez
Director del Conservatorio

¿Cuáles han sido los principales hitos en la evolución del conservatorio, desde que se inauguró el actual edificio, tanto en el ámbito educativo como en su proyección cultural?
Sin duda, estos 25 años han supuesto una etapa de consolidación y crecimiento sostenido para nuestro centro. Durante este tiempo hemos experimentado un notable incremento en el número de alumnos, especialmente en las Enseñanzas Profesionales, acompañado de un aumento en la plantilla docente y en la diversidad de especialidades instrumentales. La incorporación de los instrumentos modernos (bajo y guitarra eléctrica) y la implantación de todas las especialidades sinfónicas han permitido ampliar y fortalecer nuestra oferta educativa.
Al mismo tiempo, el conservatorio ha reforzado su presencia en la vida cultural de Almendralejo y de la comarca mediante conciertos, actividades pedagógicas y proyectos de colaboración con distintas instituciones. Iniciativas como el Concurso de Jóvenes Músicos Ciudad de Almendralejo, el musical ‘Oniria’ o el Proyecto Educativo Oscam reflejan este compromiso. Todo ello ha contribuido a consolidar al conservatorio como un referente musical, educativo y cultural en nuestra ciudad y en su entorno.
¿Qué ha supuesto para la comunidad educativa contar con un edificio propio y específicamente diseñado para la enseñanza musical?
Disponer de un edificio preparado para la enseñanza musical, con un auditorio propio y situado en una ubicación privilegiada en pleno centro de Almendralejo, ha sido un factor fundamental para el desarrollo y la consolidación de nuestro centro. Estas instalaciones, aunque se han quedado pequeñas en los últimos años, han facilitado el trabajo diario del profesorado y han contribuido a crear un entorno idóneo para el alumnado. Además, el conservatorio, y en especial nuestro auditorio, se ha convertido con el paso de estos años en un auténtico espacio de encuentro cultural para la ciudad.
¿Qué retos y objetivos se plantea el conservatorio para los próximos años?
Nuestro principal reto es seguir adaptándonos a las nuevas demandas educativas manteniendo siempre la calidad de la enseñanza como eje fundamental de nuestra labor. En este sentido, entendemos que la música en conjunto y la experiencia de la música compartida constituyen la base de nuestro proyecto educativo, por lo que queremos seguir reforzando este enfoque colectivo como seña de identidad del centro. Asimismo, continuaremos fomentando la creatividad, la formación integral del alumnado y la colaboración con otras instituciones culturales y educativas, fortaleciendo así la proyección del conservatorio.
Uno de los objetivos más importantes de futuro es la ampliación de las instalaciones, de manera que se puedan habilitar espacios adecuados para albergar a las grandes agrupaciones del conservatorio, así como dotar al centro de un aula específica de percusión que responda a las necesidades actuales de la enseñanza instrumental.
También aspiramos a seguir siendo parte del motor cultural de Almendralejo y su comarca, contribuyendo a que la música siga ocupando un lugar destacado en la vida de nuestra comunidad.
Juan Antonio Grillo García
Profesor del conservatorio

¿Cuánto tiempo lleva trabajando en el centro?
Es una pregunta que me han hecho muchas veces; el próximo mes de enero hará 30 año que llegué a este centro. Una cifra muy entrañable para mí.
¿Qué destacaría del Conservatorio de Almendralejo?
Podría destacar muchas cosas, y todas muy buenas, pero sobre todo el gran ambiente y el valor humano que ha rodeado siempre al centro, desde su profesorado hasta los padres y personal no docente. Esa ha sido una de las señas de identidad de este Conservatorio. Creo que todos los que han pasado por este centro coinciden en esta idea y han podido comprobarlo.
¿Cómo ha evolucionado el centro estos años?
El centro comenzó con muy pocos profesores, pero con muchísima ilusión, coincidiendo con la creación por parte del Ministerio de Educación del primer conservatorio estatal en la provincia de Badajoz. Desde entonces ha experimentado un crecimiento constante, hasta convertirse en uno de los conservatorios de referencia, contando hoy con cerca de 50 profesores y desarrollando numerosos proyectos educativos que reflejan la gran calidad de su enseñanza.
A pesar de esta evolución no ha perdido su esencia; sigue siendo un conservatorio dinámico, joven, lleno de inquietudes e ilusión, con un excelente ambiente de trabajo y con el firme propósito de seguir mejorando cada año. Sin duda, es todo un orgullo formar parte de este centro.
María Cano
Alumna que se ha convertido en profesora del conservatorio

¿Cuándo comenzó sus estudios en el Conservatorio?
Comencé los estudios en el Conservatorio en 2001, cuando tenía 7 años.
¿Cómo ha sido la experiencia de pasar de alumna a profesora del centro?
Sinceramente no puedo hablar en pasado, la sensación de cambio sigue existiendo; digamos que estoy en plena transición, no me percibo actualmente ni como profesora ni como alumna, no del todo. Es extraño, pero no me disgusta. Como alumna temía preguntar en clase por ser vista, y solo tocaba el piano porque me gustaba, sin pretensiones de futuro ni idealizaciones varias. Encajaba regular (o así lo sentía), y tenía solo a un par de profesores como escudo y refugio. Ahora aquí estamos, intentando enseñar lo mejor posible todo lo que una ha aprendido y sigue aprendiendo, que no es poco.
Las diferentes experiencias vividas desde antes de entrar en este conservatorio hasta hoy hacen que lleve conmigo una timidez algo más liviana y un coraje inmenso que es el que me empuja a hacer las cosas; de otra manera, no estaría en este centro. Mi interés por seguir estudiando piano es el mismo, y eso, sumado a los muy buenos alumnos que voy conociendo le hacen a una querer realizar numerosos proyectos, ya sea para el Ciclo de Conciertos o para la Semana Cultural, donde los alumnos son protagonistas (y yo puedo seguir tocando mi querido instrumento).
Al final vamos sintiéndonos poco a poco mejor en nuestro nuevo lugar en este centro. Pero confieso que hay algún que otro compañero que siempre seguiré viendo como a mi profesor. Y eso me reconforta.
¿Cómo ha sentido que ha evolucionado el Conservatorio estos años?
He llegado a ver muchos cambios, empezando por la manera de dar lenguaje musical, el material que se emplea me parece muy distinto y mucho más creativo; tanto que algunas cosinas las cojo prestadas para emplearlas en mis clases. Por otro lado, las pizarras digitales dejan a un lado las tizas y los equipos de música, facilitando las clases teóricas. Pero como la cabra tira al monte, de las cosas que más me gustan, interesan y creo que son necesarias en un conservatorio (y este lo tiene) son un buen piano en el auditorio y todo el equipo de grabación que hay en esta misma sala. Hay muchos alumnos que se presentan a concursos o cursos de música donde suelen pedir grabaciones, y que este centro pueda facilitar ese material siempre es un gran punto a favor.
Otra gran mejoría que, aunque sea lenta, está, es la inclusión. Yo no recuerdo eso cuando estudiaba. Supongo que todo empezó cuando, poco antes de terminar mis estudios, una profesora se comprometió a aprender braille para enseñar a una alumna que lo necesitaba. Pero ahora son más los casos y mucho más diversos, y veo a un equipo comprometido a acoger y a aprender; por supuesto, hasta donde la programación lo permita. Quién sabe, a lo mejor se le tendría que dar una vuelta a eso, no lo sé, pero me alegra mucho este gran cambio y esto nos obliga a todos los profesores a seguir aprendiendo y a empatizar.
También hay cosas que no cambian (y me alegra), como la celebración del Ciclo de Conciertos que sigue frente a la adversidad de un público no muy asiduo, o el Concurso de Jóvenes Músicos que, aunque personalmente no me guste demasiado eso de competir con el arte veo a muchos alumnos que les sirve de motivación y lo entienden como una actividad más del centro, recreativa, y divertida me atrevo a añadir (ojalá hubiera tenido yo esa visión en su momento).
Las masterclases de grandes intérpretes y pedagogos siguen celebrándose y las comidas y meriendas en el centro también perduran; da igual el patio que elijas, que se puede seguir comiendo.
¿Mejoras? ¿Aprendizajes? Siempre hacen falta. Al centro, a nosotros los profesores, a los alumnos y a las familias. A todos. En ocasiones, sigo viendo el ego antes que el rostro en algunos. Ahora resulta que hay que convencer y enseñar a muchos padres de la importancia de la frustración en el alumno y de cómo trabajarla. Sigo viendo al ‘maestro’ de entre los profesores y a la ‘estrella’ de entre los alumnos. Y resulta que ahora los chavales estudian cuando pueden y el compromiso no es lo más habitual (siempre con excepciones, por supuesto). Pero aquí estamos, disfrutando de lo inmortal de este conservatorio, de sus grandes progresos y cargada con motivación suficiente para trabajar en las mejorías, empezando siempre por una misma.
Álvaro Caballero
Alumno del Conservatorio

¿Qué opinas de las enseñanzas que se imparten en el Conservatorio de Almendralejo?
Creo que las enseñanzas son bastante completas y están bien organizadas. No solo se centran en la técnica del instrumento, sino también en la formación musical general, como lenguaje musical, armonía o análisis. Además, el profesorado suele implicarse mucho y ayuda a que el alumnado progrese de forma constante. La variedad de instrumentos que se enseñan, desde violín y piano hasta guitarra eléctrica o bajo eléctrico, amplía la oferta musical para los jóvenes.
El Conservatorio es un lugar donde encontrar gente con tus mismos intereses, de ahí que se forjen grandes amistades en este tiempo. Los distintos departamentos promueven estos lazos de compañerismo a través de excursiones didácticas para asistir a musicales, óperas, conciertos… o convivencias como la Semana Cultural del centro.
¿Qué aportan las diferentes actividades a la educación del alumnado?
Las actividades complementarias, como audiciones, conciertos o clases colectivas, aportan experiencia práctica y ayudan a perder el miedo a actuar en público. También fomentan la motivación, el compañerismo y permiten aplicar todo lo aprendido en clase en un contexto más real. Pienso que proyectos como la Orquesta Sinfónica de los Conservatorios de Almendralejo y Mérida (Oscam) o el musical ‘Oniria’, organizado por el Conservatorio, son algunos ejemplos de que la enseñanza no solo se queda en las aulas, sino que también se desarrolla fuera de ellas en proyectos tan ambiciosos y enriquecedores para el alumnado como estos. También creo que el Ciclo de Conciertos que organiza el Conservatorio cada año es una buena iniciativa para que todos el alumnado, tanto de Elemental como de Profesional, escuchen distintas formas de hacer música, así como entender mejor lo que aprenden en las clases.
¿Cuál dirías que es la característica principal de la educación del Conservatorio de Almendralejo?
Para mí, la característica principal es que combina disciplina y creatividad. Se trabaja mucho la constancia y el esfuerzo, pero al mismo tiempo se anima al alumnado a expresarse y a disfrutar de la música, lo que hace que el aprendizaje sea más completo. La implicación de los docentes de este centro es un pilar importante en el desarrollo tanto musical como personal del alumnado, ya que la enseñanza es muy individualizada y abarca un gran periodo de nuestra vida.
José María Ramírez
Alcalde de Almendralejo

¿Cómo valora el Ayuntamiento la colaboración mantenida durante estos años con el Conservatorio y qué papel considera que ha jugado esta relación en el desarrollo cultural de la ciudad?
La valoramos de forma muy positiva porque el Conservatorio es un espacio fundamental para nosotros, la cultura y la música de Almendralejo. No podemos más que manifestar nuestra gratitud por que los profesores y alumnos siempre están dispuestos a participar en la vida de la ciudad: en el Teatro, la Ruta del Romanticismo, actos oficiales etc. Esta relación ha conseguido que la música sea una seña de identidad de todos los almendralejenses, y deje de ser algo cerrado a unos pocos. El Ciclo de Conciertos o el Concurso de Jóvenes Músicos son citas fundamentales en la programación anual del Teatro Carolina Coronado. Esa normalidad es el mayor éxito de nuestra colaboración.
Pero este éxito no es fruto de la casualidad, sino de un compromiso histórico que el Ayuntamiento mantiene desde el origen. Como en 1990, cuando se impulsó la creación del Conservatorio Estatal de Música de Almendralejo, con nivel académico de Grado Elemental y autorización para impartir los dos primeros cursos del Medio. Y en cuanto a la construcción del centro, nuestra implicación ha sido total desde la base: el Ayuntamiento no solo cedió los terrenos, sino que construyó el edificio actual aprovechando fondos europeos. Por tanto, el Conservatorio es parte de nuestra historia. Nacimos juntos en este proyecto y seguiremos trabajando de la mano para que la música siga siendo el corazón de Almendralejo.
¿Qué significado tiene el Conservatorio para Almendralejo y para la comarca de Tierra de Barros en términos de formación musical, dinamización cultural y proyección educativa?
Para nosotros es el epicentro del talento de la comarca de Tierra de Barros. Es un orgullo que cientos de familias de los municipios de alrededor vengan cada día a nuestra ciudad para que sus hijos se formen en cualquiera de las modalidades que se imparten, desde canto hasta piano. Esto genera un gran movimiento en nuestras calles y redunda en nuestra economía local.
Además, el Conservatorio tiene un prestigio enorme fuera de aquí. Cuando sus alumnos ganan premios nacionales o marchan a tocar a grandes orquestas llevan el nombre de Almendralejo por todo el mundo. Es nuestra mejor carta de presentación educativa.
No podemos olvidar el impacto de la Oscam. Desde 2008 esta orquesta sinfónica es el reflejo perfecto de lo que significa la colaboración y la ambición educativa. Se ha convertido en un referente regional que no solo ha cosechado importantes premios, sino que sirve de lanzadera para nuestros jóvenes talentos. Gracias a este proyecto, nuestros músicos han vivido experiencias de máximo nivel, compartiendo escenario con la Orquesta de Extremadura y con grandes figuras del panorama actual, incluso en giras internacionales que proyectan nuestra cultura fuera de nuestras fronteras.
¿Qué papel debe jugar el Conservatorio en el proyecto de ciudad que vislumbra para los próximos años?
Queremos que sea un motor de vida urbana. Nuestro proyecto de ciudad busca espacios más amables y culturales, y ahí el Conservatorio es clave. Queremos que la música siga saliendo de las aulas para inundar las calles, los monumentos, nuestras fiestas y tradiciones, y que colabore con otros sectores, como nuestras bodegas o el enoturismo, donde música y vino sea un maridaje perfecto. El Conservatorio de Almendralejo debe seguir siendo ese lugar donde nuestros jóvenes encuentren una oportunidad de futuro sin tener que marcharse lejos de casa.
