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El cortometraje ‘Homing’ consigue el máximo galardón del XXXII Festival Ibérico de Cine

El cortometraje 'Homing' consigue el máximo galardón del XXXII Festival Ibérico de Cine
Foto: Cedida
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La trigésimo segunda edición del Festival Ibérico de Cine ha despedido una semana marcada por su expansión territorial y su consolidación transfronteriza con una gala celebrada en la Terraza del Teatro López de Ayala que estuvo conducida por la actriz y periodista Patty Bonet, una figura muy vinculada a la inclusión y la accesibilidad en el panorama audiovisual español.

En la velada se otorgaron los premios de un certamen que, a lo largo de cinco jornadas, ha querido reforzar su condición de punto de encuentro entre España y Portugal.

El gran vencedor de la noche fue el cortometraje ‘Homing’, dirigido por Hansel Rodrigues y Elizabeth Atherton y producido por Sergi Casamitjana y Juan Antonio Bayona, que obtuvo el Onofre al Mejor Cortometraje. Ese reconocimiento, además de su dotación económica de 3.000 euros, abre a la obra la puerta de la preselección para los Premios Goya y los Premios Fugaz, dos de los principales escaparates del cortometraje español.

El premio principal coronó una edición en la que el Festival Ibérico de Cine ha vuelto a reivindicar el corto como terreno de libertad creativa, diversidad lingüística y exploración narrativa frente a un consumo audiovisual cada vez más condicionado por las plataformas digitales.

Uno de los episodios más llamativos del palmarés lo protagonizó ‘In memoriam’, de Teresa Bellón y César F. Calvillo, que firmó un registro inédito en los 32 años de historia del certamen. El cortometraje se convirtió en el primero capaz de ganar al mismo tiempo los Premios del Público de Badajoz, Olivenza y San Vicente de Alcántara, algo especialmente significativo en un festival donde lo habitual ha sido que cada sede se incline por títulos distintos. La comedia, protagonizada por Cristina Soria y Toni Acosta, parte de una premisa tan insólita como irónica: una actriz acude a la Academia de Cine para resolver si aparecería en el habitual ‘In memoriam’ de los Goya en caso de morir en ese mismo instante.

El resto del palmarés dibujó un mapa bastante amplio de sensibilidades, estilos y procedencias, en sintonía con la identidad ibérica del festival. El Premio Reyes Abades al Mejor Cortometraje Extremeño fue para ‘MA-MA’, de Isabel María Monge, una pieza de animación que aborda el Alzheimer a través del vínculo entre una mujer y su madre y del cruce entre memoria, infancia y presente.

El jurado concedió además el Onofre a la Mejor Dirección a Marta G. Ayerbe por ‘Señuelo’, una obra situada durante una jornada de caza en la que un niño observa el mundo adulto desde una mirada cargada de inquietud y simbolismo.

En los apartados interpretativos Ángela Molina fue distinguida con el Premio Aisge a la Mejor Interpretación Femenina por ‘La última canción’, mientras que Guillermo Leal ‘Oso’ recibió el Premio Aisge a la Mejor Interpretación Masculina por ‘El príncipe nigeriano’. Ese mismo cortometraje sumó además el Onofre al Mejor Guion para Marcel Sesplugues, lo que lo convirtió en otro de los títulos destacados de la noche.

En el terreno técnico la producción portuguesa ‘A fronteira azul’ obtuvo dos reconocimientos de peso: el premio a la Mejor Música Original, para Francisco Ferro, y el galardón de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía, para Tomás Brice.

También hubo espacio para la mirada de las nuevas generaciones, otro de los ejes que el certamen ha querido cuidar en esta edición. El Premio Luis Alcoriza del Jurado Joven, concedido por un grupo de jóvenes extremeños con la colaboración de Fundación Yuste, recayó en ‘Los murciélagos han abandonado el campanario’, una propuesta singular ambientada en una comunidad aislada formada por un veterano vampiro cineasta y sus discípulos.

En el apartado infantil, el público del Festival dos Miúdos distinguió al cortometraje portugués ‘Rui Carlos’, ambientado en los años 80 y centrado en ese paso incierto entre la infancia y la adolescencia a través de una tarde de juegos entre amigos.

Este reconocimiento infantil no fue un detalle menor dentro del relato general del festival, sino una muestra más de la amplitud que ha ganado la cita este año. El Premio del Público Infantil alcanzó en esta edición una dotación de 1.000 euros, el doble que en años anteriores, coincidiendo con la expansión del Festival dos Miúdos a seis sedes: Badajoz, Olivenza, San Vicente de Alcántara, Don Benito, Elvas y Campomayor.

Esa ampliación conectó con una de las grandes novedades de esta edición, que incorporó precisamente a Elvas, Campomayor y Don Benito al mapa del certamen para reforzar un modelo cultural que entiende la Raya como un espacio compartido de creación, circulación de obras y encuentro entre públicos.

Bajo el lema ‘Un festival, dos países’, la organización articuló una programación repartida entre seis localidades de España y Portugal, con 22 cortometrajes en Sección Oficial seleccionados entre cerca de 1.200 obras recibidas de ambos países. A eso se sumaron el Certamen Extremeño de Cortometrajes, actividades musicales, propuestas formativas y una jornada profesional sobre financiación y beneficios fiscales vinculados al apoyo a proyectos culturales, señales de una cita que ha querido ir bastante más allá de la simple exhibición cinematográfica.

Entre esas actividades paralelas figuraron la proyección del documental ‘Pizarro is God’, dirigido por Miguel Ángel Caldito, y dos citas especialmente ligadas a la música para cine. Por un lado, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo acogió el recital-conferencia ‘El silencio entre fotogramas’, protagonizado por el compositor Pablo Cervantes; por otro, el Palacio de Congresos de Badajoz fue escenario del concierto ‘Música para mirar: Bandas sonoras de Roque Baños’, interpretado por la Orquesta de Extremadura y con estreno mundial en concierto de una partitura compuesta para ‘Torrente, presidente’. Ese despliegue ayudó a reforzar la idea de un festival que no se limita a proyectar cortos, sino que busca tender puentes entre cine, música, formación e industria cultural.

El XXXII Festival Ibérico de Cine baja el telón dejando la sensación de haber ensanchado su radio de acción sin perder su núcleo original. El triunfo de ‘Homing’, el triplete popular de ‘In memoriam’ y la expansión de la programación infantil resumen bien una edición que ha querido ser más abierta, más compartida y más consciente de su papel como nexo cultural entre España y Portugal.

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