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‘The Chosen’. Cuando la música también nos invita a seguir al maestro

‘The Chosen’. Cuando la música también nos invita a seguir al maestro
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Como músico, siempre he pensado que hay cosas que las palabras no consiguen explicar del todo. Hay emociones, silencios, miradas y preguntas para las que necesitamos otro lenguaje. Y ahí aparece la música.

Eso es precisamente algo que me fascina de ‘The Chosen’. La serie ha conseguido acercarnos a Jesús y a quienes le acompañaron desde una perspectiva profundamente humana. Pedro, Andrés, Mateo, Juan, María Magdalena, Tomás… dejan de ser únicamente nombres que hemos escuchado tantas veces para convertirse ante nuestros ojos en personas que dudan, ríen, tienen miedo, se equivocan, discuten y vuelven a empezar.

Y la música tiene mucho que ver con esa cercanía. En ‘The Chosen’ no está simplemente para rellenar los silencios. Los acompaña. A veces incluso sabe retirarse para permitir que una mirada diga mucho más que cualquier melodía.

Eso, para un músico, es una enorme lección. Estamos acostumbrados a pensar que hacer música consiste en tocar. Sin embargo, también consiste en saber callar. Una pausa puede tener tanta fuerza como un acorde. Un silencio colocado en el momento preciso puede emocionarnos más que una gran orquesta.

La serie utiliza además una interesante mezcla de sonoridades que nos transportan al mundo de Jesús y, al mismo tiempo, conectan con nuestra sensibilidad actual. Lo antiguo y lo contemporáneo dialogan constantemente. Y quizá por eso sentimos que aquella historia ocurrida hace dos mil años habla también de nosotros.

Porque los personajes de ‘The Chosen’ no siguen a Jesús teniendo todas las respuestas. Lo siguen con preguntas. Y eso me parece tremendamente humano.

Como músico y como educador me interesa especialmente esa idea. Antes de convertirse en los grandes nombres que conocemos fueron personas llamadas en mitad de su vida cotidiana. Pescadores, trabajadores, hombres y mujeres con historias incompletas. Jesús no esperó a que fueran perfectos para llamarlos. Simplemente dijo: “Sígueme”. Y comenzaron a caminar.

Quizá por eso la música funciona tan bien en ‘The Chosen’. Porque una melodía tampoco necesita explicarlo todo. A veces basta una nota para abrir una puerta, un acorde para despertar un recuerdo o un silencio para hacernos una pregunta.

Tal vez esa sea también una de las grandes enseñanzas de la serie: todos llevamos dentro una historia todavía sin terminar. Y, mientras seguimos escribiéndola, la música puede convertirse en compañera de camino. Porque hay llamadas que se escuchan con los oídos; y otras que solamente pueden escucharse desde dentro.

Pedro Monty
Músico y educador

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