Subo a la Torre; ya es otoño, pero el sol todavía invita a solazarse. Tengo en mi mano un libro que está cumpliendo 175 años de existencia (1851-2026) y que esta numerado en mi Bitaex con el 4.614. Se trata de ‘Historia de Plasencia’, escrito por el sacerdote José María Barrio.
En la primera página leemos su título completo: “APUNTES PARA LA HISTORIA GENERAL DE LA M.N. Y M.L. CIUDAD DE PLASENCIA, recogidos y coordinados por el Presbítero D. José María Barrio, Capellán de Número de su Santa Iglesia Catedral, quien los dedica al SEÑOR MARQUÉS DE MIRABEL, CONDE BERANTEVILLA, ETC. ETC.”. Plasencia Imprenta de D. Manuel Ramos.- 1851”.
Ya tenemos identificado el libro; son apuntes recogidos por el sacerdote capellán de la Catedral, dedicados al Marqués de Mirabel, e impreso por Manuel Ramos en 1851.
Las tres páginas siguientes contienen el laudatorio que el autor dedica a don Pedro Alcantara de Zúñiga, con todos sus títulos, cargos y virtudes, a la par que describe la “presente obrita, como un resumen de la Historia de esta M.N. Y M.L. Ciudad de Plasencia”. Confesando también: “he trabajado y compilado a costa de infinitos desvelos. ¿Y cuál sería su suerte si solo viese la luz pública bajo el humilde nombre de un pobre capellán, desconocido hasta ahora en la república literaria?”.
Después vienen las páginas dedicadas al lector: “Siendo ya tan raros los ejemplares que han quedado de los Anales de esta ciudad de Plasencia, escritos por el padre fray Alonso Fernández… y ansiando porque las glorias de tan Noble ciudad no queden sepultadas en el olvido… me ha parecido oportuno recoger y resumir los principales datos de su historia”.
Tengamos en cuenta que Fray Alonso Fernandez escribe sus Anales en 1627, luego lógicamente es difícil que queden ejemplares en 1851, habiendo transcurrido 224 años. Es pues, digno de elogio este empeño del presbítero Barrio.
Los apuntes comienzan en las páginas siguientes, numeradas con cifras árabes, mientras las primeras están numeradas con caracteres romanos y son ocho. El libro tiene en total 88 páginas.
El primer capítulo está dedicado a la “Situación, fundación y descripción de Plasencia” y abarca hasta la página 15. Comienza desde la fundación por los griegos de Epiro, con la denominación de Ambracia, arruinada por los bárbaros en 412, y destruida totalmente en 714 cuando entraron los moros, hasta que el rey Alfonso VIII los expulsó en 1180, poblándola y cercándola con fuertes muros de piedra, con 68 torres fortísimas, que también llaman cubos.
Esto nos cuenta Barrio. Es digno de reseñar los datos que nos aporta ya de su pecunio o propia cosecha, dado que son actuales en 1851, como que “en la actualidad solo existen siete parroquias de catorce que eran… ocho molinos de aceite, dos de ellos servidos con máquinas hidráulicas; fábrica de hilada de seda, de jabón de piedra, tres de curtidos, cinco de sombreros bastos, una de paño Pardo y cuatro de alfareros… la iglesia de San Miguel, hoy reducida a un establo de bueyes… la ermita de los Santos Mártires San Fabián y Sebastián, a la salida del Puente Nuevo, que hoy se ven sus ruinas; fue destruida en la Guerra de la Independencia, año de 1810… las ruinas de la Iglesia que fue de San Marcos, antiguamente monasterio de monjas, hoy es un huerto; la desmantelaron los franceses en 1811…”.
Lógicamente incluye y reseña cosas posteriores a 1627 que nos proporcionan nuevos conocimientos respecto a nuestra Historia y a nuestra ciudad. Por ejemplo, recoge la inscripción del pedestal que se encuentra situado en el lado derecho de la puerta de Trujillo, también conocida como Cañón de la Salud, dedicado al obispo don José González Laso Santos de San Pedro, fechado en 1799.
También nos menciona la ermita de San Miguel Arcángel, que se hizo en 1741 gracias a las limosnas de sus devotos.
La hermosa ermita de Santa Teresa de Jesús, que mandó construir el obispo Lobera en 1637 y de la que Fray Alonso no menciona porque se construyó diez años después de sus Anales. Hoy esta hermosa ermita con aire de monumental iglesia es la que está en el Cementerio Municipal.
Nos refiere que, en la zona de la ermita de San Antón, en 1841 fue construida una fuente grandiosa que las vertientes de sus aguas hacen la figura de una araña de cristal, y ocho años más tarde en 1849 se construyó cerca de ella un gran pilar circular, de cinco varas y media de diámetro (unos cuatro metros y medio) para abrevadero del ganado. Más datos: en la esquina de la calle Ancha, en 1841 se instaló una fuente para comodidad de los vecinos de aquella zona.
También en esas fechas, 1841, se reedifico la fachada del Ayuntamiento en la Plaza Mayor, que ya no tenía en su torre la estatua del Abuelo Mayorga que hacía la demostración de dar las campanadas porque en 1811 fue arrojada al suelo y hecha pedazos por los franceses.
Sería prolijo relatar todos los detalles que va enumerando respecto al estado de iglesias, conventos, monumentos de la ciudad en su actualidad, la de 1851, que añade un gran valor a esta obra. Pero sí referiré lo que dice del Arroyo Niebla: “… el Arroyo Niebla, de cuyas arenas sacan polvos de oro, y novisimamente lo han verificado los inteligentes y prácticos don Juan Cortina y don Benito Gobernore en las operaciones al lavado hechas en febrero del presente año, del arroyo y sus afluentes, habiendo reconocido que en toda aquella extensión desde la ermita de Santa Teresa a Fuentisdueñas y sierra de Beringuer”.
En la página 16 comienza el segundo capítulo con el siguiente titular: “Fundamentos y pruebas de que los primeros pobladores de este sitio vinieron de Grecia”. Este capítulo, sin comentario, llega hasta la página 22, donde comienza el tercero: “Ambracia fue isla Episcopal”.
En la página 24, cuarto capítulo: “Encuentro de los vecinos de Plasencia con la gente de guerra de Ávila”.
Página 26: “Motivos que tuvo el Rey Alfonso 8º para reedificar a Plasencia, y del término y privilegios que la concedió”.
Página 34: “Pueblos y Aldeas de la jurisdicción de Plasencia”, y en la siguiente: “Descripción de Vera y Valle”.
El octavo capítulo tiene como enunciado “El Sumo Pontífice Clemente Tercero a petición del Rey, institúyelo Catedral y erige el Obispado”. Don Fernando el Santo señala también los términos con el partido de Bejar: Gregorio Tercero y Honorio Nono los confirman.
En la página 44, un nuevo capítulo: “Primer Obispo de Plasencia D. Bricio, único de este nombre”. En su tiempo ganan los moros la ciudad. El rey don Alfonso la reconquista y cerca de fuertes muros.
Capítulo 10: “Fabricase la Catedral: su descripción, y vuelo del que hizo la sillería”. (El Ícaro Placentino).
Capítulo 11, página 57: “Traslación del Santísimo de la Iglesia Vieja a la Nueva: Datos de su consagración, y número de sus prebendas”. Aquí me detengo para entresacar algunos datos: “La gran custodia y andas de plata, que sirvieron para llevar el Señor en la referida traslación (1578), con otra buena porción de alhajas de plata y algunas de oro, fueron extraídas de la Iglesia el 16 de julio de 1811 por el coronel de caballería don Julian Sánchez: solas las de plata pesaron 28 arrobas, 12 libras y 4 onzas; las de oro 32 onzas. Pero ha sufrido otras cuatro extracciones más. En 1795, 5 arrobas de plata, que entregó al gobierno con calidad de reintegro. En 17 de mayo de 1809, en virtud de una orden de la Junta Central, otra de 10 arrobas y tres libras. El 6 de diciembre de 1810, otra al intendente de Badajoz, de 6 arrobas; y la última de 1823, por orden del jefe político de la provincia, de 5 arrobas; cuyas cantidades en junto suman 59 arrobas y 15 libras de plata y 32 onzas de oro, siendo de advertir que varias alhajas tenían piedras de bastante valor” (Unos 685 kilogramos de plata y 1 kilogramo de oro).
Termina este apartado con el listado de obispos hasta el año de la publicación del libro en 1851. Con este párrafo concluye: “El 28 de marzo del presente año de 1851, S.M. que Dios guarde, presentó para obispo de esta santa iglesia catedral de Plasencia, al doctor don Martin Peña, canónigo penitenciario de la metropolitana iglesia de Burgos, y según noticias fidedignas, es señor muy religioso, limosnero, gran literato y excelente orador”.
En la página 65 un nuevo apartado: “Personas de esta Ciudad de Plasencia que han muerto en olor de Santidad”. De entre los más de 25 personas nombradas mencionaré a “Sor María Magdalena, natural de Tornavacas y monja del convento de Santa Clara. El año de 1809 había salido fugitiva, con toda la comunidad de dicho convento, con el objeto de librarse del desenfreno de la soldadesca francesa, con cuyo fin pasó a las sierras inmediatas a la Villa de Cabezuela, donde fue muerta por los mismos enemigos de los que huía, y sin otro motivo que conservar su pureza, que dos soldados franceses quisieron mancillar”.
El décimo cuarto capítulo, página 72: “Cardenales, Arzobispos y Obispos, Hijos de esta ciudad de Plasencia”.
Página 74: “Noticia de varios Reyes que han hecho alguna estancia en Plasencia”. A Juan I en 1384, Enrique IV en 1468 y Fernando el Católico en 1488, Barrio añade a Felipe V, que vino en 1704 y volvió en 1710.
“Hijos de Plasencia que han prestado grandes servicios a sus Reyes” es el antepenúltimo capítulo. El penúltimo de la edición “Consejeros y otros Oficios servidos por los Hijos de Plasencia”. Y el último “Escritores Hijos de esta ciudad de Plasencia”.
En total 88 páginas que guardan datos, notas y noticia de nuestra ciudad recopiladas por el clérigo don José María Barrio y Rufo, y que este año se cumplen 175 de su edición.
