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Un clásico de la literatura taurina

Un clásico de la literatura taurina
Foto: Librería del Prado

En 2008, si mi archivo no miente, apareció en las librerías la última edición de ‘Cuentos del viejo mayoral’. Es un texto clásico en la literatura taurina. Su autor Luis Fernández Salcedo, cuenta tantas historias y anécdotas que siempre merecerá una nueva tirada. En esta ocasión, el interesante prólogo de su sobrina, Paloma Fernández Torres, es una aportación enriquecedora. En él se recopila parte de la vida literaria del autor, fundamentalmente la relacionada con la fiesta de los toros. Y, con más detalle, aquello que favorece el conocimiento de la obra y su gestación.

Es la historia de un libro delicioso que cuenta la vida en el campo, y en la ganadería de Colmenar, alrededor de los toros de Vicente Martínez. Estos relatos los pone el autor en boca de un mayoral y vieron la luz por primera, como colaboraciones semanales, en la revista ‘El Ruedo’. El 11 de marzo de 1948, en el número 194, se publicó el primer cuento. Durante 20 años los lectores tuvieron cita con ellos. Las historias y anécdotas relataron sucesos ocurridos entre los años 1860 y 1933. El éxito acompañó a estos cuentos y pronto se editaron también en otras publicaciones. Lo hicieron, nos cuenta la prologuista de esta última edición, en el ‘Diario Regional’, de Valladolid; ‘Clarín Taurino’, de Bilbao; ‘Fiesta Española’, de Madrid; o ‘Rioja Taurina’, editada en Logroño.

Me voy centrar, al margen de la aparición en las publicaciones periódicas, en las ediciones de monografías que incluyeron aquellos cuentos. La primera fue en 1950 en la editorial Mon, de Madrid, y apareció con el título de ‘Cuentos del viejos mayoral, contados y sin contar’. La razón de este original subtítulo era que 20 ya habían aparecido en ‘El Ruedo’ y los restantes eran inéditos. Con prólogo de Manuel Casanova, director de la revista, y dibujos, como ha sucedido siempre, de Antonio Casero, se imprimió en octavo.

La segunda edición se subtituló ‘Segunda serie’, pues eran cuentos nuevos y reedición de los mismos. Lo puso en manos de los bibliófilos una antigua librería, La Merced, que fue también editora y distribuidora de libros taurinos. Lo hizo en 1960 y esta vez el prólogo fue obra de Don Indalecio. Las ilustraciones, de nuevo, salieron de la mano del pintor mencionado y el formato también fue en octavo.

Una nueva entrega se produce en 1966 con una introducción del propio autor bajo el título ‘El viejo mayoral va a cumplir veinte años’. Es de nuevo la librería Merced la encargada de editarlo (o distribuirlo) en octavo y siempre acompañados de los dibujos del pintor ya mencionado. En 1963 se había publicado una reedición de la primera serie a los que se habían añadido cuatro cuentos más. En 1972 se recopilan todos en un solo volumen.

Doce años más tarde, con prólogo de Salvador Ferrer Irurzún, se hizo una nueva edición pretendiendo escoger en un solo tomo todos los cuentos. Pero el autor se dio cuenta de la falta de algunos que tenía traspapelados.

Rafael Cabrera Bonet, que en aquella época era presidente de la Asociación Juvenil Taurina (de la que era Socio de Honor Luis Fernández Salcedo) editó en 1989 ‘Los cuentos trasconejados del viejo mayoral’, recogiendo aquellos que efectivamente había traspapelado al autor. Con prólogo del propio Rafael Cabrera Bonet, se tiró en cuarto menor. Esta edición tuvo una segunda en 1996.

En 1999 se hizo otro intento de recoger todos los cuentos en un solo ejemplar pero volvieron a quedarse fuera de sus páginas los trasconejados. Con prólogo del reiteradamente citado Rafael Cabrera Bonet lo dio a la imprenta la editorial Egartorre en un formato de cuarto.

Fue en 2008, como he anotado, cuando por primera vez, se reunieron todos los cuentos salidos de la pluma de Luis Fernández Salcedo en dos volúmenes. El primero de ellos se puso a la venta, con la acotación de ‘Tomo I’, y recoge las tres primeras series de historias y anécdotas del viejo mayoral. No es pues una edición más y debe servir de homenaje y recuerdo permanente a un escritor (tuve el honor de poder escucharle muchas mañanas en una conocida peña) que dio a la imprenta innumerables obras de tema taurino. El Tomo II no llegó a ver la luz en la editora, la conocida Egartorre.

‘El viejo mayoral’, basado en Saturnino Jerez, que lo fue de la ganadería de Vicente Martínez, de la mano de Luis Fernández Salcedo, cuenta muchas pequeñas historias y anécdotas. Son ricas por su contenido, por su gracejo, por el lenguaje de campo que utiliza y por la gran sabiduría taurina que rezuman. Como afirma la sobrina del autor, son recuerdos, almacenados en la memoria del autor, de las conversaciones que sostenía cuando iban de mudanza por campos de Colmenar Viejo. También de “cuando se sentaban a descansar o simplemente a charlar al abrigo de una tapia, en el poyo de la cocina, en el patio o en la puerta de la casa, en las tertulias o en el despacho del ganadero”. Es un libro, en fin, del toro en el campo y en la plaza, contado con el lenguaje propio de los hombres que mejor lo conocen.

Crédito de la imagen

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