Fundación Fernando Valhondo Calaff ha conmemorado sus siete décadas de actividad en Cáceres con un balance que refleja su papel en la universidad, la investigación y la ayuda a las entidades sociales de la provincia. La institución, creada en 1956 a partir del legado de Fernando Valhondo Calaff, ha destinado más de 6,5 millones de euros a sus fines fundacionales durante los últimos 20 años.
El secretario del Patronato, Gabriel Casati, acompañado por el presidente del patronato, José Antonio Muñoz, ha presentado las cifras en el acto celebrado en el Complejo Cultural San Francisco. “Cumplir 70 años nos permite mirar atrás y reconocer lo que aquel legado ha hecho posible, con espacios para la universidad, apoyo para formarse e investigar y recursos para las entidades sociales”, ha indicado. La aportación media anual de la Fundación en los últimos cuatro años ha alcanzado los 420.000 euros, procedentes de la gestión del patrimonio dejado por su fundador.
Uno de los primeros proyectos de la entidad fue la construcción de un edificio pensado para albergar un hospital infantil, aunque nunca llegó a funcionar con ese propósito. En 1970, la Fundación lo cedió a la Universidad de Salamanca y, en el curso 1971/1972, el inmueble acogió el Colegio Universitario de Cáceres, un paso decisivo para el desarrollo de los estudios superiores en la ciudad y para la posterior creación de la Universidad de Extremadura.
Aquella vinculación con la enseñanza continuó con las becas universitarias, puestas en marcha en 1976. Once años después, en 1987, la entidad amplió su apoyo a los estudios de posgrado y, con el tiempo, a los actuales contratos predoctorales. Más de 300 personas se han beneficiado de estas ayudas de formación; de ellas, 60 son hoy profesores universitarios o han alcanzado puestos relevantes en distintas instituciones.
La investigación también ha ocupado un lugar central en la actividad de la Fundación. Uno de los trabajos recientes financiados ha permitido a una investigadora desarrollar durante tres años una tesis sobre el empleo de levaduras para prevenir la contaminación por hongos en la fruta, tanto antes como después de la cosecha. El estudio aporta conocimiento para una conservación de los alimentos más segura y sostenible.
La acción social constituye el otro gran eje de la institución. Desde finales de los años 80 del siglo pasado la Fundación ha respaldado a más de 120 asociaciones de la provincia. Solo en 2026 ha financiado 71 proyectos en más de 15 localidades cacereñas, una labor que se extiende a colectivos y territorios con necesidades muy diversas.
Entre las iniciativas más visibles figura ‘Grada Valhondo’, creada en 2010 mediante un convenio con el Cáceres Ciudad del Baloncesto. El programa permite que personas vinculadas a las asociaciones colaboradoras asistan a acontecimientos deportivos y se ha extendido después al Al-Qázeres, al Cacereño y al Cacereño Femenino. Desde su puesta en marcha ha facilitado cerca de 12.000 entradas.
La trayectoria de la entidad arranca de Fernando Valhondo Calaff, nacido en Cáceres en 1865 y fallecido en 1937. Procedente de una familia vinculada a la propiedad rural y a las actividades comerciales y financieras de la ciudad, dispuso en su testamento de 1935 que, tras los legados particulares y un periodo de usufructo, el resto de su fortuna se destinara a obras benéficas que perpetuasen su nombre.
Aquella voluntad se materializó en 1956 con la constitución de la Fundación, cuyo ámbito de actuación es la provincia de Cáceres. En 2018, la institución formalizó su fusión con las fundaciones Antonio Rodríguez García y San Lázaro, cuyos legados siguen presentes en las líneas de ayuda social.
El Patronato cuenta entre sus miembros natos con el subdelegado del Gobierno, el presidente de la Diputación y el alcalde de Cáceres. “Nuestra responsabilidad es cuidar ese patrimonio y seguir poniéndolo al servicio de las necesidades de Cáceres y de su provincia”, ha afirmado Gabriel Casati.