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Angélica Trejo. El valor del voluntariado

Angélica Trejo. El valor del voluntariado
Foto: Javier Meléndez
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Angélica Trejo se define como una madre de familia, funcionaria y abuela a la que siempre le ha gustado ayudar. Diagnosticada de celiaquía hace 33 años, actualmente dedica su trabajo voluntario a ser presidenta de la Asociación de Celiacos de Extremadura.

Angélica se inició en el voluntariado siendo adolescente, en su barrio, ayudando a las personas más necesitadas. Después extendió su acción a otros barrios, ayudando con niños y en los campamentos: “Desde niña la ayuda al vecindario la vi y la aprendí en mi casa”.

Recientemente ha recibido el Premio Extremeño al Voluntariado 2023 en la categoría individual, algo que para ella ha supuesto “un reconocimiento a una trayectoria con momentos muy gratificantes, pero a veces también duros”. “Es el reconocimiento que todos, de una u otra manera, esperamos; es cierto que hacemos las cosas porque nos queremos involucrar, pero también gusta y es necesario reconocer los esfuerzos; que este reconocimiento lo haga nuestra Administración autonómica es para sentirse orgullosa y satisfecha”, añade.

Las líneas de actuación de la asociación se centran en la atención al paciente celiaco; el trabajo con el sector de la restauración, y con el sector sanitario para que el diagnóstico precoz se lleve a cabo; el seguimiento de los pacientes; y el desarrollo de actividades para fomentar la participación del socio y que se sienta parte de la asociación. “Compartir dificultades las hace más llevaderas. Compartir situaciones nos hace la vida más fácil. También queremos llegar a la Administración para intentar conseguir ayudas o desgravaciones para el colectivo. Asimismo, es importante para nosotros el diagnóstico precoz, para evitar secuelas de la enfermedad”, explica.

También se refiere a la subida de la cesta de la compra, especialmente grave para las personas celiacas, puesto que la dieta sin gluten es su único tratamiento: “Cada uno lo soluciona como puede. Algunos no se pueden permitir todos los alimentos necesarios. Unos los abandonan y otros tratan de hacerlos en casa. La pasta, la bollería, el pan y las harinas son muy caros para nosotros. A las personas con bajos recursos económicos intentamos darles ayudas alimentarias en alimentos básicos; se trata de familias que han de solicitarlo. Dependemos de las subvenciones de las administraciones. Con ellas podemos llegar a unos 500 enfermos celiacos”. De hecho, estas ayudas en Extremadura fueron las primeras concedidas en España, hace casi 20 años.

De cara a establecer una línea de ayudas permanentes, los contactos son a nivel nacional: “Queremos que sea una ayuda general, como en otros países. También reivindicamos que al menos la Junta contemple una desgravación fiscal”.

En cuanto a la banalización de la dieta sin gluten, Angélica considera que la moda de comer sin gluten ha perjudicado a los celiacos: “parte del sector de la restauración no nos toma en serio, no consideran que sea nuestro único tratamiento. Falta aún sensibilización en la restauración, aunque van entendiendo que somos un colectivo de enfermos y familiares. Creo que la Administración ha de involucrarse más, sobre todo con el sector de la restauración, sea catering, restaurantes, comedores escolares y en todos sitios donde tengamos que comer, para hacer un seguimiento de cómo se están haciendo esas dietas, mediante un método de analíticas ya establecido. En otras administraciones ya se controla, en Extremadura no se hace. Afortunadamente, a los celiacos en la mayoría de los establecimientos ya nos tienen en cuenta”.

Foto: Javier Meléndez
Foto: Javier Meléndez

Angélica termina haciendo hincapié en la importancia del voluntariado: “Hemos de trabajar con los niños desde pequeños, en los colegios e institutos. Hay que transmitirles la necesidad de colaborar con el entorno, con la vecindad, con cualquier actividad. Eso los hace formarse, los fortalece y establecer una colaboración con la sociedad. Es muy importante. Es también fundamental que el propio colectivo se implique en gestionar su problema, en conseguir ayudas, en conseguir restaurantes sin gluten, en que sus hijos estén bien tratados en las guarderías y en los centros escolares. La integración es una parte muy importante de nuestro trabajo asociativo, y es necesario que en el voluntariado también exista el relevo, para aportar nuevas ideas”.

La actividad de la Asociación de Celiacos de Extremadura es muy amplia, por lo que animamos a todos los enfermos celiacos a unirse a ella, donde encontrarán asesoramiento, entendimiento y toda la ayuda para convivir con su enfermedad.

Enhorabuena por el galardón y ánimo para seguir adelante. Más información

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