Miguel Ángel Rodríguez Plaza
¿Desidia? ¿Mano ‘asesina’; con intereses, o ‘lobo solitario’, o sea, pirómano por libre? No es tema del que pueda opinar, las instituciones tendrán la palabra, en su día, si llega.
Lo que sí sé es que cada año nos invade el olor a quemado, las pavesas, la experiencia de la proximidad del peligro, las evacuaciones, etc. Esta vez tocó Avellanar, entre otros enclaves; lo vi con mis propios ojos.

El año pasado, en esta misma revista, también por mi presencia en la zona, hice una semblanza del trabajo de los pilotos, denominándoles ‘Ángeles del cielo’. Mi duda es si volveré a presenciar todo ello el año que viene. ¿De quién depende? Es un tema arduo para el que quisiera encontrar, como muchos, una solución.
Las Hurdes, corazón y pulmón de una envidiable Extremadura, no merecen esto. En esta ocasión me limito a aportar algunas fotografías que, tristemente, llevarían el título de ‘Sinfonía de desolación’.
