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Edadismo, un vuelo limitado por la edad

Edadismo, un vuelo limitado por la edad
Foto: Amparo García Iglesias

El edadismo hace referencia a los prejuicios y la discriminación por la edad, minusvalorando en muchas ocasiones las capacidades de la población más envejecida, devaluando sus derechos y favoreciendo a los miembros más productivos.

Como ocurre con otras creencias arraigadas en nuestra sociedad (racismo y sexismo), esta forma de pensar limita a las personas afectadas al disfrute de una vida plena.

Hay ciertos estereotipos o ideas sesgadas respecto al edadismo, como el declive mental, la incapacidad para llevar a cabo ciertas actividades, la enfermedad, la depresión o la perdida de belleza. Estas percepciones aceleran el envejecimiento, ya que llevan a las personas de mayor edad a infravalorar sus habilidades, sintiéndose insignificantes y concibiendo la vejez de una forma negativa.

Una forma de combatirlo, tanto en la sociedad como en las instituciones, sería dirigiendo campañas de concienciación, educación e información que reduzcan estas ideas. Si, además, se tuviesen en cuenta las preferencias de cada persona y la historia de vida, conseguiríamos aumentar la empatía y el respeto hacia las personas cuya fragilidad y vulnerabilidad van aumentando con el peso de los años.

El edadismo es una forma de discriminación a la que todos nos veremos expuestos, ya que, inevitablemente llegará para cada uno de nosotros en un futuro próximo.

No resulta fácil mirarse al espejo y aceptar el impacto del tiempo en nuestro rostro y en nuestro cuerpo; sin embargo, resistirse a ciertas etapas de la vida es una de las batallas más infructuosas, ya que, como cualquier fobia, trae consigo sufrimiento.

Aunque estemos en la era de ‘La eterna juventud’, con el foco puesto en los retoques, ser joven es transitorio. Por tanto, intentemos buscar más un rostro sano, que tenga buen aspecto, que uno artificialmente joven.

Para un envejecimiento saludable no solo es importante cuidar la salud física, que nos hace sentir y vernos bien; es decisivo no descuidar nuestras emociones, ya que nada es más importante que sentirnos bien anímicamente.

Así pues, aunque las velas de cumpleaños apenas quepan en la tarta, con la experiencia y sabiduría que nos van aportando los años debemos seguir marcándonos metas.

Mantener una mente activa hará que el otoño de la vida llegue siempre con alegría, luminosidad y nuevas ilusiones.

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