Buscar

El poder de la amistad

El poder de la amistad
Foto: Amparo García Iglesias

Cuántas veces hemos escuchado aquel refrán “Conocidos muchos, amigos casi ninguno”. La amistad es un valor moral y universal que representa un interés genuino e incondicional por otra persona. Está basada en valores como el respeto, la comunicación, la empatía, la lealtad y la honestidad; sin ellos, la amistad no existe.

Hay varios estudios que demuestran que la amistad influye en la salud física y mental, tiene un efecto positivo sobre el corazón, refuerza el sistema inmunitario, mejora el estado de ánimo y reduce la ansiedad y el estrés.

Hay amistades verdaderas donde se establece un vínculo real, ofrecen significado vital y producen calidez humana. Estas personas te ayudan a tener un propósito de vida, te dan la motivación necesaria para seguir cada día, te hacen sentir parte del todo y consiguen mejorar tu confianza y autoestima, siendo un protector frente a las situaciones difíciles.

Antes se vivía más en comunidad; ahora cada vez vivimos más aislados, de forma más individual, incluso con la propia familia; sin embargo, como seres sociales que somos, necesitamos sentir que pertenecemos al grupo y formamos parte de él. Es importante tener amistades significativas; para conseguirlo, más que preguntarnos qué tipo de amigos queremos tener, la clave está en preguntarnos qué tipo de amigo estoy dispuesto a ser conmigo mismo y con los demás. Nadie nos va a complementar; por tanto, no busquemos en la amistad la serenidad, la tranquilidad ni la felicidad que anhelamos para nosotros; tampoco proyectemos en la otra persona una necesidad que es propia y solo yo puedo resolver.

Toda relación humana tiene dificultades; solo a través de la capacidad de conocer nuestros patrones de comportamiento (autoconciencia) podremos mejorar y estaremos preparados para relacionarnos con los demás de una forma saludable y óptima.

Los amigos nos perfeccionan y enriquecen, más que por lo que el otro da, por lo que nos hace descubrir de nosotros mismos. Hay una cita de ‘El principito’, de Antoine de Saint-Exupéry, que deseo recordar:

No era más que un zorro semejante a cien mil otros,
pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo

Atesoremos a esas personas que nos ofrecen momentos agradables y nos llenan de alegría y energía. No hay nada mejor para el cuerpo y la mente que aumentar la producción de serotonina y liberar oxitocina.

Quiero dedicar este artículo a todas las personas con las que existió buena conexión y, cómo no, a mi familia y a mis verdaderos y queridos amigos. Los instantes vividos se convertirán en la herencia que dejaremos en el corazón de aquellos que amamos y nos aman.

ENTRADAS RELACIONADAS

Alguien debería decirnos al inicio de nuestra vida que hay solamente un número concreto de amaneceres, que desde el momento...
Recientemente se ha celebrado en Badajoz la recreación de la entrada en la ciudad, desde Portugal, de la futura reina...
A más de metro y medio de distancia y mirado así de reojo, imaginaos una mezcla entre José Luis López...
Un día coincidí en un acto con una persona con discapacidad visual. Iba saludando a quienes conocía y presentándome a...
Es mayo y esta primavera avanzada invita a subir a las almenas de la Torre Lucía. Y hoy lo hago...
Colaboración de Jairo Jiménez con una nueva viñeta de temática social para la revista Grada 211, de mayo de 2026....

LO MÁS LEÍDO