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‘Elecciones’; sobre el Premio internacional de fotografía Santiago Castelo

‘Elecciones’; sobre el Premio internacional de fotografía Santiago Castelo
Primer Premio. Árgider Aparicio. ‘Paisaje aflorado VII’
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Recientemente leía, en una red social, cómo alguien rescataba una antigua cita de Italo Calvino extraída de su relato ‘Aventuras de un fotógrafo’. Una afilada reflexión acerca de la función de la fotografía, con la que el autor del post pretendía enfundar al novelista en el papel de Nostradamus, otorgándole la predicción acerca del yugo al que nos encontramos sometidos por la actual saturación de imágenes: “Para vivir verdaderamente hay que fotografiar todo lo que se pueda, y para fotografiarlo todo es preciso: o bien vivir de la manera más fotografiable posible, o bien considerar fotografiable cada momento de la propia vida. La primera vía lleva a la estupidez, la segunda a la locura”.1

Mención de honor. Paco Valverde. ‘Viaje a la Charca del Barrueco de Abajo’
Mención de honor. Paco Valverde. ‘Viaje a la Charca del Barrueco de Abajo’

Con toda probabilidad, ambas vías, la estúpida y la loca, son perfectamente válidas aplicadas a la realidad de la fotografía (léase imagen) bombardeada desde las redes sociales y demás medios digitales de masas hoy en día. No obstante, como cabría esperar, el clarividente relato del escritor ítalo cubano no se queda en un postergado ‘tuit’ (si es que aún se puede llamar así), sino que avanza en la reflexión a través de las conversaciones de Antonino2 con otros personajes, para dar con la clave que nos permite respirar por encima de todo ese limo visual: la elección. Aún planteada como respuesta drástica por el protagonista (tildándolo como “elección de vida”), podemos ver, esperanzados, cómo la fotografía sobrevive a todo este magma de imágenes de usar y tirar, gracias a la dedicación de sus autores en pos de elegir la instantánea correcta que despeje el camino hasta la obra de arte. Sendas por las que transitan las fotografías seleccionadas en esta séptima edición del premio Santiago Castelo y cuyos creadores muestran y demuestran el éxito de su elección, como ya lo hicieron anteriormente muchos otros en las seis previas. Nombres y trabajos que han ido marcando la línea de las diferentes exposiciones que nos dirigen hasta esta y, en última instancia, conformando la identidad de una colección.

Entrada a la exposición. Foto: Cedida
Entrada a la exposición. Foto: Cedida

La referencia más próxima en el tiempo podemos encontrarla en nuestro añorado Juan Carlos Martínez, quien, con su primer premio en la última edición, introdujo la figura humana como elemento de intervención en el paisaje, con su trabajo ‘Physical Landscape’, a partir del cual aparecen ahora fotografías de jóvenes y prometedores autores como Rocío Kunst o Abel Jaramillo, que entran en esta exposición sirviéndose de cuerpo y espacio. Antes que él, Paula Anta anticipó la manipulación específica del paisaje a retratar, con la serie ‘Aurum’, provocando la aparición intermedia de otro primer premio, Javier Martínez en 2021, quien radicaliza la artificiosidad sobre nuestro paisaje ibérico compartido en ‘La belleza de lo imperceptible’.

De izquierda a derecha, fotografías de Antonio Guerra, Hernesto Conhache, Abel Jaramillo, Jara Martínez y Genín Andrada. Foto: Cedida
De izquierda a derecha, fotografías de Antonio Guerra, Hernesto Conhache, Abel Jaramillo, Jara Martínez y Genín Andrada. Foto: Cedida

Y es esta trayectoria la que nos conduce, sin lugar a dudas, a una de las obras más debatidas durante el presente jurado (el cual he tenido el placer y la responsabilidad de presidir) y que por tanto merece, cuanto menos, mencionarse aquí. La participación de Antonio Guerra y su pieza perteneciente a la serie ‘Ver de Acción’ fue protagonista al transitar en esa delgada línea que separa finalistas y premiados. Una situación muy parecida a la que se vio inmerso, años atrás, el actual ganador, que comentamos más abajo. Guerra propone una imagen donde el tratamiento del paisaje pasa por mutar la realidad física del espacio escogido, mediante una suerte de instalación escultórica, con el objetivo de jugar con nuestra percepción del horizonte, rompiendo la pulcra división en tres tercios propia del purismo compositivo, en su afán de renovar la fotografía contemporánea de paisaje desde la fisicidad del entorno.

De izquierda a derecha, fotografías de Paco Valverde, Jesús Marina, Félix Méndez y Rocío Kunst. Foto: Cedida
De izquierda a derecha, fotografías de Paco Valverde, Jesús Marina, Félix Méndez y Rocío Kunst. Foto: Cedida

Mientras tanto, la aparente simplicidad del trabajo en blanco y negro de Paco Valverde esconde un meditado discurso, contrastable en su cuerpo de obra, que le sirve para alzarse de nuevo con la mención de honor. El paisaje, en su génesis, protagoniza una pieza tan labrada en su formalización como sencilla en imagen y compleja en su mensaje, al retratar un monumental bolo de roca natural para recoger sus reflexiones sobre el origen geológico del territorio, que entiende como el concepto primigenio de paisaje. En conclusión, una fotografía exquisita; el reconocimiento de los temas que subyacen en su relato y la calidad y cuidado en sus acabados hizo que la decisión cayese de su lado.

Detalle de ‘Paisaje aflorado VII’, de Árgider Aparicio. Foto: Cedida
Detalle de ‘Paisaje aflorado VII’, de Árgider Aparicio. Foto: Cedida

Pero, volviendo a aquellos fotógrafos dignos de ser nombrados por el jurado años atrás, resurge hoy el nombre de Árgider Aparicio, quien ha pasado ya en varias ocasiones por este texto, hasta convertir ahora su participación en primer premio, con su obra ‘Paisaje aflorado VII’. Al igual que Juan Carlos o Paula en su momento, Árgider nos presenta un nuevo camino digno de abrir surco en la colección: la descomposición visual del espacio fotografiado. La elección de lugar y momento no deja nada al azar para generar una jerarquía de sustratos informativos, recogida en una personal composición que nos habla de estilo propio. En primer término, el granito, una roca empleada para fabricar la reconocida ‘calçada’ portuguesa, genera la necesaria ligazón con nuestra retina y, por tanto, con las motivaciones del premio. Seguidamente, la acumulación de piedras talladas en forma de cubo evidencia el resultado de una extracción cantera (actividad transversal a la historia de nuestro territorio) que, a la vez, evoca pasado y futuro del lugar, invitándonos a recrear el paraje natural original ya desaparecido, destruido para su reconstrucción en un nuevo espacio artificial. Por último, la deconstrucción del paisaje es llevado hasta el extremo, atomizando la imagen; primeramente, desde lo físico, fotografiando un único bloque de granito a modo de archivo casi arqueológico, para acabar desintegrando la materia retratada, hasta ser reducida a su mínima expresión léxica, los metadatos del archivo digital. Una imagen que reúne, en un mismo marco, múltiples formas de representar lo mismo, cada una de ellas con su valor semántico y, por tanto, testigo de realidades paralelas, entre lo físico y lo virtual, dándole una nueva lectura a aquello de que “la fotografía tiene sentido si agota todas las imágenes posibles”.3

De izquierda a derecha, fotografías de Oskar Alvarado y Jose Artur Macedo. Foto: Cedida
De izquierda a derecha, fotografías de Oskar Alvarado y Jose Artur Macedo. Foto: Cedida

En definitiva, esta convocatoria, su consecuente exposición y la incipiente colección de fotografía contemporánea del Centro Unesco Extremadura, viene a reconocer el Premio Santiago Castelo como terreno fértil y a la vez reserva de quienes optan por esa elección de vida que propone Antonino; o, mejor dicho, esas elecciones, en plural, que se elevan por encima de una intrascendente bacanal visual.

La exposición de resultados podrá visitarse hasta el próximo 29 de octubre, en la sala de exposiciones del Archivo Histórico Provincial de Cáceres.

1 Calvino, I. (1989). ‘Los amores difíciles’. Tusquets editores
2 Protagonista del relato ‘Aventuras de un fotógrafo’, recogido en la colección ‘Los amores difíciles’. Op. cit.
3 Sentencia de Antonino, protagonista de ‘Aventuras de un fotógrafo’. Op. cit.

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