Leímos este verano que una mujer sorda se quedó sola en su casa al no oír las alarmas. Las alertas de emergencia provocaron la salida de miles de vecinos cuando el fuego llegó a las puertas de La Vilavella, en Vall d´Uxó, municipio de la Comunidad Valenciana. “Y las alarmas que se basan únicamente en el sonido no alcanzan a quienes conviven con el silencio cada día”.
Cuando las emergencias afectan a personas con discapacidad “se multiplican exponencialmente los riegos” durante todas las fases de una catástrofe. “Si eso lo llevamos a la discapacidad, se agrava; no se duplica, se centuplica”, ha advertido recientemente el presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), Luis Cayo Pérez Bueno.
El presidente de Cermi ha puesto el acento en que ni España ni la mayoría de los países están preparados para responder adecuadamente a emergencias y catástrofes desde la perspectiva de la discapacidad; un déficit que, a su juicio, resulta especialmente preocupante ante el aumento de incendios, fenómenos climáticos extremos y otras crisis como las sanitarias, que obligarán a convivir con situaciones extraordinarias de forma cada vez más frecuente.
Las personas discapacitadas son más vulnerables cuanto más solas se encuentren ante situaciones de emergencia. Los cuerpos y fuerzas de seguridad y de protección civil, que van llamando puerta a puerta para desalojar a la población, y los propios ciudadanos, no están preparados para la cultura de la prevención y la autoprotección. Por ello, se hace imprescindible incorporar la accesibilidad y la inclusión a toda la planificación de protección civil.
“¡Eh, guardia, que en esa casa vive una persona sorda y posiblemente se quede sola ahí”. Y, entonces, el guardia podrá volver sobre sus pasos y comprobar la realidad. Posiblemente se evite una muerte por asfixia o por el fuego. Otras hubiere que anteponen la vida de sus animales, domésticos o no, antes que la propia. Forman parte de su vida o bien de ellos y no desean dejarlos atrás. Y pueden perecer en el intento de salvarlos. Nadie se pregunta qué vida está antes: si la propia o la de los animales.
Por ello, el presidente de Cermi sostiene que la sociedad debe asumir que las emergencias dejarán de ser episodios excepcionales para convertirse en una realidad recurrente y que, ante ese escenario, es imprescindible incorporar la accesibilidad y la inclusión a toda la planificación de protección civil.
Los avisos no son plenamente accesibles y se perpetúan durante los rescates y las evacuaciones, en las que se pierden recursos necesarios para que las personas con discapacidad recuperen su autonomía personal. Vemos los daños de una riada, los vehículos vagando a merced de las aguas; la tierra, los árboles y las casas quemadas; pero no advertimos los apoyos precisos de las personas con discapacidad, que han perdido elementos imprescindibles para su autonomía personal: audífonos, sillas de ruedas, ascensores sin funcionar durante largo tiempo… “La discapacidad va por delante porque nos va la vida en ello”, afirma Pérez Bueno.
Bibliografía consultada: El País, de 31/07/2026. Servimedia, entrevista con Luis Cayo Pérez Bueno de 08/08/2026
