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Genealogía CXXII

Genealogía CXXII
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Hace tiempo que no hablaba de los Diosdado, naturales de La Parra, y que se repartieron por localidades cercanas como Santa Marta de los Barros, Fuente de Maestre, La Morera, Feria, Zafra… y otras de fuera de Extremadura, como la localidad gaditana de Vejer de la Frontera, del que partiría uno de ellos a Puebla de los Ángeles, en el Virreinato de Nueva España, actual México.

Gonzalo Diosdado, Juan de Diosdado y Alonso de Diosdado (casado con Juana de Salas Ceballos) se trasladaron con sus familias a Vejer de la Frontera, donde quisieron constatar su hidalguía, enfrascándose en pleitos con el concejo de la localidad gaditana. El concejo había exigido a Juan de Diosdado que mantuviera caballo y asistiera a las milicias de la localidad. Aunque los registros judiciales no mencionan acontecimientos contemporáneos, el duque de Medina Sidonia, señor feudal de Vejer y que estaba sirviendo como capitán general de Andalucía, estaba reclutando tropas para la ocupación de Portugal y para la defensa costera contra las incursiones otomanas inmediatamente antes y durante estos años. Cuando Juan de Diosdado no cumplió con las demandas de la ciudad el concejo evaluó los impuestos imputándolo como pechero y le sancionó con 3.000 maravedís.

El concejo también incautó bienes a los hermanos en evaluaciones de impuestos de la ciudad sobre sus pecheros. Aunque los hermanos habían presentado la orden judicial que respaldaba su estatus a las autoridades locales en 1578, el concejo se negó a reconocerlo. En 1580 presentaron su queja ante el Tribunal de la Chancillería. Cuatro años más tarde los jueces votaron a favor de los hermanos Diosdado. La ciudad apeló el fallo, solo para que los jueces confirmaran la decisión anterior en 1587.

Dos años más tarde, a miles de kilómetros a través del océano Atlántico, en Puebla de los Ángeles, en el Virreinato de Nueva España, el hijo de Alonso de Diosdado, Juan de la Parra Diosdado, otorgó autoridad y poderes para obtener pruebas y certificación de “sus derechos, pureza de linaje y nobleza de sus padres y abuelos”. Y no solo las pruebas finales de Juan de la Parra de su condición hidalga de referencia de su antecesor lejano Garci Martínez Diosdado; también citó a otro pariente, llamado igualmente Juan de la Parra, que había sido secretario de Fernando el Católico durante la conquista de Granada, caballero de la Orden de Santiago y comendador de Bienvenida y Montemolín de dicha orden.

En 1589 Juan de la Parra Diosdado solicitó el reconocimiento de su linaje como hidalgo, como medio para obtener el favor de un cargo como empleado real en las Indias en la ciudad de Los Ángeles. Además, facultaba a sus familiares para que presentaran su petición para el cargo ante Felipe II y el Consejo de las Indias; en este caso, a pesar de que los esfuerzos de Juan para fundamentar su estatus carecían de un oponente activo. El éxito en el esfuerzo por obtener el cargo le obligó a reunir todo el complemento de pruebas y presentarlo antes las autoridades de Castilla y Nueva España. Obtuvo formalmente la posesión del cargo en 1596. Diez años más tarde, Juan se hizo cargo de copiar y recopilar los documentos que atestiguaban su condición de hidalgo, en caso de futuras disputas o necesidad.

Indagando en internet sobre ese Juan de la Parra Diosado, establecido en la localidad de Puebla, encontré información sobre un descendiente suyo llamado Juan Martínez de la Parra, en el artículo ‘Un eclesiástico con dimensión imperial en México: Juan Martínez de la Parra y la consagración intelectual (1680-1701)’, de la investigadora Trilce Laske, quien indica que nació en 1653 en Huejotzingo, en la diócesis poblana. Juan Martínez de la Parra provino de una familia de hacendados, bien enraizados localmente. Por padre de su padre, Fernando Martínez de la Parra, su familia estaba ligada a la estirpe de los Parra, escribanos públicos asentados en Puebla y originarios de Extremadura. Esa procedencia social privilegiada condujo a su hermano, José Martínez de la Parra, y a su primo, José Gómez de la Parra, al doctorado en Teología en la Universidad de México.

En una nota a pie de página Trilce Laske comenta que el patriarca es Juan de la Parra Diosdado, originario de La Parra, Extremadura; añade que tuvo origen humilde por su procedencia, por ser un pueblo pequeño de Extremadura, pero no sabe para quiénes trabajaron sus parientes y antepasados, como los señores y condes de Feria, maestres de la Orden de Santiago, o incluso para los Reyes Católicos, como hemos referido en anteriores artículos.

Juan Martínez de la Parra profesó como religioso jesuita, fue afamado predicador y renovador de la catequística española. Su primo José Gómez de la Parra fue nombrado obispo de Cebú, en Filipinas, falleciendo al poco tiempo de su nombramiento.

Fuentes
– Crawford, Michael J. ‘The fight for status and privilege in Late Medieval and Early Modern Castile,1464-1598’. The Pennsylvania State University Press, 2014
– Laske, Trilce. ‘Un eclesiástico con dimensión imperial en México: Juan Martínez de la Parra y la consagración intelectual (1680-1701)’. HISTORIAS, México DF: Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2018. ffhal-02463853

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