La Mancomunidad de Municipios Sierra de Gata, en colaboración con el Ayuntamiento de Hernán-Pérez y el Proyecto Arqueológico Pradocastaño, ha puesto en marcha en la localidad cacereña el núcleo fundacional de una biblioteca especializada en megalitismo, protohistoria y arqueología peninsular.
El fondo reúne ya 250 publicaciones científicas y divulgativas aportadas mediante adquisiciones y donaciones de universidades, museos, centros de investigación y administraciones de España y Portugal. Medio centenar ha sido adquirido con financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; el fondo seguirá ampliándose mediante nuevas adquisiciones y aportaciones documentales.
Entre las entidades que han enviado publicaciones en formato físico se encuentran el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, que ha aportado ocho cajas de documentación especializada; el Museo Arqueológico de Bizkaia; el Centro de Estudios Extremeños; el Museu de Prehistòria de València; el Museo de Salamanca; la Direção Geral do Património Cultural de Portugal; el Museo de Zamora; Desperta Ferro Ediciones; el Instituto de Arqueología de Mérida; la Universidad de Extremadura; el Museo Arqueológico Nacional; la Biblioteca Nacional de España; el Instituto de Estudios Altoaragoneses, el Museo Arqueológico de Alicante; la Red Museística Provincial de Lugo y la Asamblea de Extremadura. A estas colaboraciones se suman publicaciones procedentes de los servicios editoriales y fondos bibliográficos de las diputaciones de Cáceres, Badajoz, Salamanca, Ávila, Alicante, Huesca y Soria, además de instituciones como la Generalitat de Cataluña, el Gobierno Vasco y la Comunidad de Madrid.
La iniciativa aspira a constituir el futuro Fondo de Estudios Megalíticos de Hernán-Pérez, concebido como un espacio de consulta para investigadores, estudiantes universitarios, especialistas y cualquier persona interesada en la Prehistoria de la Península Ibérica. Sus promotores lo plantean además como la primera infraestructura científica estable vinculada al Proyecto Arqueológico Pradocastaño.
La actuación se desarrolla en el marco del proyecto ‘Territorio y Memoria: Patrimonio Comunitario y Resiliencia Rural en Sierra de Gata’, impulsado por la Mancomunidad y financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El proyecto utiliza la investigación, la conservación patrimonial y la difusión del conocimiento como herramientas vinculadas al desarrollo del medio rural y al reto demográfico.
La creación de esta biblioteca coincide con el décimo aniversario del Proyecto Arqueológico Pradocastaño, iniciado en Hernán-Pérez a partir de las primeras campañas arqueológicas y del trabajo de voluntarios. Durante este periodo ha evolucionado hacia un modelo de arqueología pública que combina investigación científica, conservación, participación ciudadana y desarrollo territorial. A lo largo de estos diez años se han desarrollado campañas arqueológicas, trabajos de conservación, actividades educativas, publicaciones científicas y congresos internacionales, además de una red de colaboración con universidades, centros de investigación y administraciones públicas.
Las próximas líneas de trabajo incluyen la ampliación de las investigaciones arqueológicas, la consolidación de las infraestructuras patrimoniales, el refuerzo de la cooperación con universidades y centros científicos y la puesta en marcha de programas de formación especializada. La biblioteca ocupará un papel central como espacio de consulta, investigación e intercambio académico.
Hablamos con el presidente de la Mancomunidad de Municipios Sierra de Gata y director del Proyecto Arqueológico Pradocastaño, Pablo Iglesias.
La biblioteca cuenta ya con un fondo de 250 publicaciones. ¿Cuándo y cómo surge la idea de crear un espacio especializado en megalitismo en Hernán-Pérez?
El proyecto de la biblioteca surge como parte de una estrategia gestión planificada en el marco del Proyecto Pradocastaño. Desde que comenzamos a desarrollarlo, hace ya una década, hemos tratado de trabajar tres vías en su interior.
La primera de estas vías es la puramente arqueológica, basada en la excavación, estudio, consolidación y preservación de monumentos megalíticos, destacando las intervenciones sobre el dolmen de Pradocastaño y el dolmen de la Majadilla (este último en excavación actualmente).
La segunda vía se basa en la difusión de resultados a través de unas jornadas anuales y la tercera en la generación en el propio municipio de la infraestructura y logística necesaria para poder generar conocimiento científico desde la propia localidad. La biblioteca o fondo, como queramos denominarlo, surge en el marco de esta última.
Se presenta como la primera biblioteca especializada en megalitismo promovida desde un municipio de la España rural. ¿Qué características la hacen pionera? ¿Existen otros fondos similares en España con los que pueda compararse?
Hasta la fecha no tenemos constancia de algo similar en ningún punto de la geografía española o lusa. No obstante, más allá del titular, entendemos que lo interesante es el trasfondo que esconde. La idea de que en un pequeño municipio de la España Rural se cuente con parte de la infraestructura necesaria para poder llevar a cabo investigaciones referentes al megalitismo es casi una reivindicación frente a quien piensa que sólo se puede llevar a cabo una producción científica de calidad desde un entorno urbano.
La inmensa mayoría, del patrimonio español se encuentra en esa España Rural que sufre ampliamente el último proceso de despoblación al que se enfrenta nuestro país. La biblioteca que ponemos en marcha busca ser también un llamado de atención en la idea de que es necesario un cierto proceso de descentralización del mundo académico desde los entornos urbanos al territorio que alberga el rico patrimonio español.
Instituciones de España y Portugal han participado mediante donaciones. ¿Esperaban una respuesta de esta magnitud cuando solicitaron su colaboración?
Entre las entidades que han contribuido con ejemplares físicos destacan el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC), que remitió ocho cajas completas de publicaciones especializadas; el Museo Arqueológico de Bizkaia, el Centro de Estudios Extremeños, el Museu de Prehistòria de València, el Museo de Salamanca, la Direção-Geral do Património Cultural de Portugal, el Museo de Zamora y Desperta Ferro Ediciones, entre otras instituciones que han querido formar parte de este proyecto desde sus primeros pasos.
Junto a estas aportaciones se han incorporado también numerosos recursos digitales y repositorios científicos facilitados por el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), la Universidad de Extremadura, el Museo Arqueológico Nacional, la Biblioteca Nacional de España, el Instituto de Estudios Altoaragoneses, el MARQ de Alicante, la Red Museística Provincial de Lugo, la Asamblea de Extremadura y la Diputación Provincial de Cáceres, ampliando considerablemente las posibilidades de consulta para investigadores y estudiantes.
En ningún momento esperamos ni la cantidad, ni la calidad de la respuesta. Ha sido grato y muy esperanzador. Además, me gustaría incidir en las palabras de afecto y apoyo que se acompañaban en muchos de los envíos animándonos a continuar y no cejar en el empeño. Sólo podemos estar agradecidos por la acogida de esta iniciativa.
¿Han recibido alguna aportación especialmente significativa o difícil de conseguir que le gustaría destacar?
Es justo decir que todas las aportaciones son significativas porque muchas de ellas son imposibles de conseguir si no es mediante donaciones. Hablamos de catálogos de exposiciones, obras descatalogadas o institucionales que no pueden adquirirse en el mercado tradicional.
No obstante, si tuviera que destacar algunas de ellas diría que hemos recibido tres colecciones impresionantes. La colección de la Revista Zephyrus de la Universidad de Salamanca; Trabajos de Prehistoria del CSIC y Anejos del Archivo Español de Arqueología son tres colecciones de referencia que hemos incorporado mediante donaciones y a las que esperamos sumar próximamente los Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Granada. Es justo también agradecer la selección de tomos de la Revista de Estudios Extremeños que nos ha donado la Diputación de Badajoz.
¿Qué puede aportar un fondo especializado de estas características a las investigaciones sobre el megalitismo y la Prehistoria de Extremadura?
Nuestra idea es, en primer lugar, concentrar una colección que aglutine las principales publicaciones referentes al megalitismo peninsular provincia a provincia. Es decir, queremos que todo lo que se ha publicado tanto a nivel de artículo académico, como obras colectivas, actas de congresos, tesis doctorales o libros específicos de la temática, tengan presencia física en la biblioteca.
Atesorar ese conocimiento es para nosotros fundamental y permitirá que los investigadores cuenten con una base de referencias bibliográficas depurada y lo más completa posible ubicada en un solo lugar. A menudo al enfrentarse a una investigación nos damos cuenta que hay muchas referencias dispersas por centros universitarios, fundaciones y bibliotecas dispersas por toda la geografía nacional. Centralizar esa información en un solo punto es el reto que tenemos por delante para intentar facilitar ese proceso científico. Si conseguimos que los investigadores tengan a mano en un mismo lugar todo el conocimiento de referencia, habremos dado un paso de gigante para ayudar a la investigación.
En este sentido, nos resulta especialmente sugerente la idea de la “antibiblioteca” asociada a Umberto Eco: una biblioteca no adquiere verdadero valor únicamente por los libros que ya hemos leído, sino también por todos aquellos que todavía permanecen esperando una pregunta, una consulta o una nueva investigación. Queremos que esta biblioteca funcione precisamente así: no como un simple depósito de publicaciones sobre megalitismo, sino como un espacio vivo de posibilidades. Cada libro, artículo, tesis o acta de congreso que incorporemos puede contener un dato todavía inadvertido, un paralelo que no habíamos considerado o una referencia capaz de abrir una nueva línea de investigación. En cierto modo, aspiramos a reunir no solo lo que sabemos sobre el megalitismo peninsular, sino también una parte de todo aquello que todavía nos queda por saber.
Pradocastaño cumple diez años desde sus primeras campañas arqueológicas. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto y qué etapas han sido decisivas para llegar hasta su situación actual?
El Proyecto Pradocastaño ha ido evolucionando de manera lenta pero constante. La idea original se basaba en un primer momento en tratar de lanzar un proceso que recuperara yacimientos arqueológicos olvidados y en fuerte proceso de degradación tanto por la acción del tiempo como por cuestiones antrópicas relacionadas con la agricultura, los incendios o el simple desconocimiento.
Poco a poco le fuimos dando una dinámica social y participativa que bebe directamente de la Arqueología Pública y las metodologías comunitarias. Con aciertos y errores hemos tratado de ir dando pasos en ese sentido para hacer partícipe a la población local, conscientes de que la conservación del patrimonio rural está íntimamente relacionada con la implicación de la población e instituciones que habitan el entorno en su protección y gestión.
Las etapas decisivas sin lugar a dudas han sido tres. La primera fue la consolidación del dolmen de Pradocastaño. Ese hito fue decisivo porque conseguimos mostrar la majestuosidad de un dolmen que durante generaciones sólo fue un montón de piedras y monte. Un monumento olvidado por la historia recuperaba parte de su esplendor.
La segunda fue la puesta en marcha de las primeras jornadas de Patrimonio Rural Sierra de Gata y la publicación de las actas. Fue decisiva porque nos permitió traer a Hernán-Pérez una selección de los distintos proyectos que se desarrollan en España y Portugal con una metodología similar. Sputnik Labrego (Galicia); Terra Levis (Ávila) o Eresma Arqueológico (Segovia), fueron algunos de ellos.
El tercero fue la consolidación de parte de la infraestructura necesaria para completar la función social y económica del proyecto. Nos referimos en concreto tres cuestiones: la primera de ellas fue la puesta en marcha de una humilde aula de interpretación en el propio yacimiento, transformando para ello una pequeño refugio del ayuntamiento en la dehesa municipal que servía de almacén, en un lugar desde el que hacer una interpretación espacial del megalitismo de Sierra de Gata y Las Hurdes.
En segundo lugar, la actualización del Centro de Interpretación de Hernán-Pérez, que ha pasado a convertirse en el Centro de Interpretación del Megalitismo de Sierra de Gata y Las Hurdes mediante fondos del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino “Gata-Hurdes”, una iniciativa en la que la Diputación de Cáceres y el propio ayuntamiento de Hernán-Pérez han tenido un rol destacado. Con ello hemos logrado un espacio en el que mostrar de manera temporal algunos hallazgos y poder interpretar, con la calidad que requiere, los diferentes avances en el estudio del megalitismo del centro-oeste peninsular.
Por último, la puesta en marcha del fondo es el último de esos avances decisivos.
Desde el punto de vista arqueológico, ¿Qué descubrimientos o nuevos conocimientos sobre Hernán-Pérez han aportado estos diez años de investigación?
El Proyecto Arqueológico Pradocastaño ha sido un motor de conocimiento para el megalitismo de este rincón peninsular por diversos motivos. En primer lugar, las excavaciones del dolmen de Pradocastaño revelaron una secuencia de habitación y reutilización del espacio durante milenios. Con una posible fundación del lugar como espacio ritual-simbólico a finales del Neolítico, hemos podido comprobar que la construcción del propio dolmen tendría orígenes en momentos calcolíticos (III milenio a.n.e.) y fuertes remociones en momentos de la Edad del Bronce (época de la que data la importante colección de estelas diademadas de la localidad) y uso funerario también durante los últimos compases previos a la dominación romana o incluso ya durante la dominación.
Esto revela la importancia de las sociedades pre y protohistóricas por el control del paso de los puertos situados al norte del Valle del Árrago que comunican la penillanura cacereña con los campos salmantinos. Además, la ubicación del dolmen de Pradocastaño parece responder también a una lógica monumental y de marcación territorial asociada al corredor que une el occidente serragatino y el paso a la Beira (Portugal) con el corredor de Las Hurdes y el corredor sur de Gredos.
Podríamos hablar durante horas de todos esto, pero además de la riqueza arqueológica que se ha ido revelando, la investigación derivada del propio proyecto nos ha hecho aumentar de manera significativa el conocimiento del megalitismo en Sierra de Gata, revelando núcleos monumentales muy interesantes en el occidente de la propia comarca y ayudando a mejorar el número y la cantidad de proyectos que se han venido desarrollando a través del impulso del proyecto ante diferentes instituciones entre la que se destacan la Diputación de Cáceres.
Una de las ideas centrales del proyecto es utilizar el patrimonio como herramienta frente a la despoblación. ¿De qué manera puede una iniciativa arqueológica generar oportunidades reales en un municipio pequeño?
La idea es sencilla: queremos que Hernán-Pérez se dote de la infraestructura necesaria para convertirse en un espacio de formación e investigación. Queremos que estudiantes e investigadores del país encuentren en la localidad un espacio amable para sus estudios e investigaciones. Eso, unido a las campañas de excavación, va a conseguir que el municipio aloje de manera periódica a una población flotante que nos permita mantener abiertos servicios, que dinamice la economía local y que amplie las posibilidades del turismo mediante el apoyo a campañas de rehabilitación de patrimonio tanto en Hernán-Pérez como en el conjunto del espacio que nos rodea. Para ello hemos ido firmando convenios con diferentes universidades del país y contamos con el apoyo de empresas especializadas del sector.
Por otro lado, y sin que suene presuntuoso, pretendemos generar una metodología exportable a otros municipios de la España Rural. Se trata de trasladar la idea de que cada municipio tiene un recurso que trabajar. En nuestro caso es un conjunto megalítico, pero en otros lugares encontramos castillos, complejos molineros o villas romanas por citar algunos ejemplos. Todos esos elementos son susceptibles de ser parcialmente recuperados y de convertirse tanto en un motor de desarrollo económico que complemente los recursos de un municipio, como en una forma de identidad y orgullo territorial. Esto es muy importante en el contexto de desánimo y decadencia que sufre buena parte de una geografía nacional que ha sido en buena medida olvidada por gobiernos de todo signo.
Puede sonar a tópico, pero el mundo rural español es un diamante en bruto no sólo desde una perspectiva monetarista, sino en calidad de vida, recursos ecológicos y sociales. Este tipo de metodologías son necesarias y pueden ser muy interesantes para aquellos municipios que quieren dinamizar su patrimonio y no saben bien cómo empezar a hacerlo.
Entre las próximas líneas de actuación mencionan nuevas investigaciones, formación especializada y colaboración universitaria. ¿Qué proyectos concretos tienen previsto desarrollar próximamente?
Tenemos muchas vías en desarrollo dentro del proyecto, algunas saldrán adelante y otras no. Pero por ahora no vamos a cejar en el empeño.
A nivel arqueológico, el proyecto ahora mismo se encuentra en fase final de excavación del dolmen de la Majadilla. Tras el final de la excavación llevaremos a cabo una adecuación en la línea del dolmen de Pradocastaño para preparar el lugar para visitas y asegurar su conservación a largo plazo. Esperamos poder publicar los resultados de las excavaciones el año próximo.
A nivel de difusión, nos encontramos preparando las IV Jornadas de Patrimonio Rural ‘Sierra de Gata’ que llevaremos a cabo en Hernán-Pérez en el mes de diciembre. Por otro lado, trabajamos en unas jornadas que pondrán broche final al proyecto del MITECO que desempeña la Mancomunidad de Municipios Sierra de Gata y que tendrá como fin la creación de una red de municipios con yacimientos megalíticos ubicados en el centro-oeste peninsular.
A nivel académico, estamos intentando poner en marcha con instituciones universitarias un curso específico orientado a la gestión del patrimonio y desarrollo rural, la idea es precisamente poner en marcha esa proyección de la metodología del proyecto a través de instituciones de reconocido prestigio.
Por último, desde un punto de vista turístico, preparamos una memoria técnica que permita mejorar la interpretación de los yacimientos arqueológicos de la localidad a través de fondos europeos y en colaboración con la Diputación de Cáceres.
Podemos decir que son muchas las iniciativas que tenemos encima de la mesa. Algunas saldrán adelante y otras no, pero lo importante es que sabemos que hay potencial y proyecto para mucho tiempo. Como en La Odisea, ahora tan de moda, habrá rutas que nos acerquen a Ítaca y otras que nos obliguen a cambiar de rumbo. Lo verdaderamente importante es no dejar de navegar, seguir empujando y mantener claro hacia dónde queremos ir.