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La Biblioteca de Barcarrota organiza un coloquio online sobre Luis Chamizo

La Biblioteca de Barcarrota organiza un coloquio online sobre Luis Chamizo
Foto: Cedida
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Félix Pinero

“Si la lengua de `El miajón…´ es un habla de catetos yo quiero ser cateta, me siento orgullosa de ser cateta”, afirmó la nieta del poeta de Guareña Luis Chamizo, Mariú Jacobetti Chamizo, quien se lo dijo de esta forma a su tía Asunción Chamizo Cordo en Madrid hace 50 años.

La nieta del poeta extremeño, que vive en Nápoles, realizó esta afirmación durante el coloquio online ‘Hacia un nuevo Luis Chamizo’, moderado desde la Biblioteca Pública ‘Francisco de Peñaranda’ de Barcarrota, por su director, Juanma González Antúnez, con el que se cerraban los actos del centenario de la obra más conocida del poeta de Guareña.

Jacobetti Chamizo recordó en su intervención que, cuando le presentaron el libro de su abuelo ‘El miajón de los castúos’, para que lo leyera cuando era pequeña, apenas lo conocía y tenía que buscar el significado de las palabras traducidas al castellano al final del libro, porque no entendía el extremeño, menos aún cuando todavía no sabía bien el castellano.

Recordó que su tía Asunción le ayudó y, cuando se enteró de que había gente que consideraba el castúo como un extremeño mal hablado, respondió que quería ser cateta y “me siento orgullosa de serlo”.

La nieta del poeta recordó que sus cinco tías hacían poesía, porque su padre les ponía los deberes en poesía, porque además de padre era maestro y orador y recitaba sus poemas subido encima de las tinajas que hacía su bisabuelo y a los agricultores que trabajaban en el campo.

Añadió también que su abuelo tuvo un burrito al que llamaba ‘Machaco’, según le contó su madre, su ‘Platero’ personal, que le unió a la literatura de este noble animal.

Destacó la capacidad de interpretación de Chamizo, quien dejó un bagaje que ha podido compartir con mucha gente de España e Hispanoamérica, que ignoraba en principio su parentesco con el poeta, al darse a conocer con su nombre y su primer apellido italiano.

Jacobetti Chamizo concluyó su intervención diciendo que su abuelo, tras su estancia en Madrid, no volvió a escribir en castúo “porque el éxito de `El miajón…´ fue extraordinario” y le daba miedo hacer otra cosa que tuviera el mismo nivel.

En el coloquio intervino también el presidente de la asociación cultural ‘Luis Chamizo’ de Guareña, Pedro Fernández Lozano, quien señaló cuatro objetivos de la misma para el futuro: la creación de la Fundación Luis Chamizo; continuar editando la revista cultural con investigaciones sobre el poeta; recuperar las rutas de Chamizo; y hacer una nueva edición de sus obras completas, tras haberse agotado la última edición.

El presidente de la asociación cultural ‘Benalixa’ de Guadalcanal (Sevilla) y concejal de Cultura y Patrimonio de la localidad, Ignacio Gómez Galván, localidad donde contrajo matrimonio el poeta y de la que fue alcalde, subrayó los recuerdos del poeta extremeño que perviven en su localidad, como las seis exposiciones permanentes que mantienen en una iglesia y los que tienen en la Casa de Cultura, como fotografías, la sala de exposiciones, platos de cerámica, un busto del poeta, además de la casa donde vivió, que puede visitarse los domingos.

Carlos Baena García, documentalista de la Sociedad Científica de Mérida y director del instituto ‘Extremadura’, expuso la cantidad de documentos hallados sobre el poeta y su obra tanto en Europa como en América, y enumeró los vocablos que identifican a Chamizo: voz telúrica de Extremadura, controvertido, naturalista, trovador, figura extremeña…

Finalmente, el coordinador del coloquio, junto al director de la Biblioteca Pública de Barcarrota, el académico y estudioso de la obra del poeta de Guareña Antonio Viudas Camarasa, tras recordar el periplo vital de Chamizo en Guadalcanal, recordó que, antes de llegar en tren a la localidad, en junio de 1921, fue víctima de un accidente en el que viajaba, en el que resultó herido y fue indemnizado con 500 pesetas.

También criticó la falta de respuesta de las instituciones extremeñas, que no saben estar a la altura de los grandes escritores de la tierra, y recordó, al respecto, que aún espera la respuesta de la Asamblea para ofrecer en su sede un recital poético sobre Chamizo, Manuel Pacheco y Carolina Coronado.

En respuesta a algunos compañeros universitarios, dijo que “Extremadura no necesita historiógrafos, sino historiadores”.

Recordó que, en la Guareña de 1921, fue la oratoria del coadjutor Palomares quien enseñó a recitar a Chamizo, de quien subrayó sus roles como humanista, actor, político, escritor de la Hispanidad, trovador… y defendió, finalmente, su tesis de utilizar la memoria, inteligente y cajaliana para hacer otro camino, otra España nueva.

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