La Cripta de la Basílica de Santa Eulalia de Mérida ha reabierto al público tras una renovación integral promovida por el Consorcio de la Ciudad Monumental Histórico-Artística y Arqueológica de Mérida.
La intervención actualiza la musealización, mejora las condiciones de conservación, seguridad y accesibilidad y permite recorrer de forma didáctica la evolución histórica del enclave desde la época romana hasta la Edad Contemporánea.
La actuación se ha realizado más de 30 años después del primer acondicionamiento de la cripta para su visita pública, llevado a cabo tras las excavaciones arqueológicas desarrolladas en el interior de la basílica. El nuevo proyecto adapta el espacio a los actuales criterios de conservación, interpretación patrimonial y difusión.
La propuesta expositiva incorpora paneles interpretativos, ilustraciones, una línea del tiempo, una maqueta interactiva, la reubicación de piezas arqueológicas y una réplica de la inscripción de Eleuterio. Los recursos se integran en el recorrido para facilitar la comprensión de las distintas transformaciones experimentadas por el lugar a lo largo de los siglos.
La visita se organiza mediante diferentes puntos de parada dedicados al ‘martyrium’ de Santa Eulalia, la cripta de los Arcos o mausoleo de los Obispos y las sucesivas fases de ocupación del enclave. El itinerario explica la transformación de una casa romana del siglo I en un espacio funerario cristiano a partir del siglo IV y la posterior construcción, en el siglo V, de una gran basílica que sustituyó al túmulo primitivo.
El recorrido también aborda las etapas sueva y visigoda y la relevancia de ‘Las vidas de los santos padres emeritenses’, una fuente histórica del siglo VII utilizada para conocer la evolución del conjunto y la importancia religiosa alcanzada por Mérida durante ese periodo.
La nueva musealización incorpora una inscripción funeraria de los siglos IV y V, una barrotera de cancel del siglo V y un cimacio del siglo VI. Las tres piezas están realizadas en mármol, proceden de las excavaciones efectuadas en la basílica a comienzos de la década de 1990 y aportan información sobre la arquitectura litúrgica, la ornamentación y la memoria funeraria del enclave.
El proyecto ha incluido además la renovación completa de la instalación eléctrica y de la iluminación museográfica mediante tecnología LED, la actualización de las medidas de seguridad, la adecuación de los elementos metálicos y la mejora de la percepción visual del espacio. Para ello se ha empleado una línea cromática similar a la utilizada en otros recintos monumentales gestionados por el Consorcio.
Por último, la intervención incorpora criterios de accesibilidad cognitiva y nuevos recursos de interpretación patrimonial, con el propósito de explicar de manera más sencilla la compleja evolución del conjunto arqueológico y facilitar su comprensión al mayor número posible de visitantes.