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La queimada gallega. José Luis Rodríguez Plasencia

La queimada gallega. José Luis Rodríguez Plasencia
Foto: Creative Commons. Luis Miguel Bugallo Sánchez

Las primeras noticias sobre la existencia de la queimada las tuve cuando un comisario gallego llegado a Mérida hace ya varios años nos hizo una demostración con orujo de su tierra en el campo de un amigo. Nos la hizo de día, aunque como nos comentó que el ritual debía hacerse de noche para que su conjuro o conxuro surtiera los efectos deseados. ¿Pero, qué es la queimada?

La queimada es una receta gallega asociada por tradición a la magia y dirigida principalmente a ahuyentar los malos espíritus y las maldiciones que las meigas o brujas pudieran perpetrar contra hombres o mujeres por diferentes motivos. Esta bebida alcohólica se prepara a base de aguardiente de orujo y otros ingredientes que se queman para rebajar el alcohol, generalmente en la oscuridad de la noche, a la llama que desprende la misma queimada mientras se recita el conjuro o esconxuro o conxuro de protección.

Y aunque la celebración puede extenderse durante todo el verano, aprovechando cualquier celebración social o familiar, es principalmente la noche de San Juan, el 24 de junio, cuando familiares y amigos se reúnen para llevar a cabo este ritual, donde, según el gallego amigo, se sintetizan tres elementos fundamentales para el hombre: el fuego, como deidad de purificación; la tierra, presente en el pote de barro donde se prepara la queimada; el agua, que simboliza el aguardiente; y el aire, cuando el que ha hecho la queimada levanta el cucharón con el líquido ardiente y lo dejaba caer poco a poco en el recipiente mientras pronunciaba en voz alta el conjuro, escrito por Mariano Marcos Abalo en los años 60. Este conjuro debía recitarse en el momento que la queimada empieza a arder y continuar removiéndose hasta que el azúcar se consuma y las llamas vayan disminuyendo como señal de que la mayor parte del alcohol se ha evaporado.

El origen de la queimada es incierto. Mientras unos piensan que es una tradición de reciente creación, popularmente se atribuye a los celtas. Aunque según afirmó el catedrático prehistoria de la Universidad de Santiago de Compostela, Carlos Alonso del Real, en Wikipedia, “esto sería imposible, ya que la destilación del aguardiente en Galicia no puede ser anterior a la introducción del alambique (de origen árabe) a partir de los siglos XII o XIII, ya en la Edad Media”. Además, añade, “el azúcar de caña, uno de sus ingredientes fundamentales, también lo introdujeron los árabes en la península ibérica”, lo que llevaría a atribuir orígenes medievales a la queimada.

Y la Wikipedia añade que posteriormente el antropólogo Xosé Manuel González Reboredo afirmó que el consumo de aguardiente, normalmente sin quemar, era habitual en la Galicia rural tradicional, donde tenía fama como medicina contra el catarro y que en un momento dad (que él sitúa en torno al año 1950) gallegos residentes en el exterior empezaron a tomar esta bebida en las fiestas o después de las comidas. En reuniones de este tipo habría surgido la costumbre de acompañar el consumo de la queimada de conjuros compuestos exprofeso para el momento. Aunque, según dicen, el primer conjuro fue ideado en Vigo por Mariano Marcos Abalo en 1967, con ocasión de unos juegos florales, que en 1974 añadió las referencias a Satán y Belcebú.

Actualmente hay versiones diversas, pero la más común en castellano es:

Búhos, lechuzas, sapos y brujas;
Demonios, duendes y diablos;
espíritus de las vegas llenas de niebla,
cuervos, salamandras y hechiceras;
rabo erguido de gato negro
y todos los hechizos de las curanderas…
Podridos leños agujereados,
hogar de gusanos y alimañas,
fuego de la Santa Compaña,
mal de ojo, negros maleficios;
hedor de los muertos, truenos y rayos;
hocico de sátiro y pata de conejo;
ladrar de zorro, rabo de marta,
aullido de perro, pregonero de la muerte…
Pecadora lengua de mala mujer
casada con un hombre viejo;
Averno de Satán y Belcebú,
fuego de cadáveres ardientes,
fuegos fatuos de la noche de San Silvestre,
cuerpos mutilados de los indecentes,
y pedos de los infernales culos…
Rugir del mar embravecido,
presagio de naufragios,
vientre estéril de mujer soltera,
maullar de gatos en busca gatas en celo,
melena sucia de cabra mal parida
y cuernos retorcidos de castrón…
Con este cazo
elevaré las llamas de este fuego
similar al del Infierno
y las brujas quedarán purificadas
de todas sus maldades.
Algunas huirán
a caballo de sus escobas
para irse a sumergir
en el mar de Finisterre.
¡Escuchad! ¡Escuchad estos rugidos…!
Son las brujas que se están purificando
en estas llamas espirituales…
Y cuando este delicioso brebaje
baje por nuestras gargantas,
también todos nosotros quedaremos libres
de los males de nuestra alma
y de todo maleficio.
¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego!
a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que los humanos,
limpiad de maldades nuestra tierra
y haced que aquí y ahora
los espíritus de los amigos ausentes
compartan con nosotros esta queimada.

Crédito de la imagen

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