Rosa Bonheur fue pintora pionera y mujer adelantada por la independencia y libertad con que vivió su vida, con plena autosuficiencia económica y siempre junto a Nathalie, su compañera. Fumaba habanos, se cortó el pelo y usaba pantalones.
La influencia de su padre contribuyó a una actitud liberal y a una personalidad que fue considerada desafiante para la época. Nadie se atrevió nunca a juzgarla ni por su aspecto varonil ni por su elección sexual.
Nacida en Burdeos pero crecida en París, tuvo desde niña predilección por el lápiz y el pincel. Siendo adolescente pasaba horas y horas en el Louvre, copiando a los grandes maestros. Pronto también descubrió su pasión por los animales, y acabaría convirtiéndose en la más destacada pintora de animales francesa de todos los tiempos.
Influenciada por el realismo, su obra se caracterizó por una meticulosa atención al detalle y una representación precisa de la naturaleza. Su padre, Raimond Bonheur, también fue un pintor y la introdujo en el mundo del arte desde temprana edad. Con tan solo 4 años comenzó a dibujar animales, y se negaba a aprender otra materia en la escuela; solo accedió a leer y escribir, cumplidos los 10 años, cuando su madre inventó un método en el que cada letra del alfabeto estaba representada por un animal.
Tras ser expulsada de varios colegios, la familia comprendió que Rosa solo podía dedicarse a pintar, y en concreto a pintar animales, de lo que fue una completa maestra. Comenzó copiando ilustraciones de libros, hasta que se lanzó a esbozar sus estudios de caballos, ovejas, vacas, cabras, conejos y otras especies domésticas, y acabó yendo a diario a recorrer bosques y prados en busca de animales en libertad. No se conformaba con la perfección anatómica de los animales, sino que quería entender la mecánica de los cuerpos. Visitaba mataderos para estudiar las disecciones, practicarlas ella misma y hacer bocetos a lápiz y carboncillo de cada músculo, nervadura o hueso.
En 1857 obtuvo la autorización de la Policía para aparecer en público vestida con pantalones y no ser molestada mientras trabajaba, ya que frecuentaba las ferias de ganado, donde tomaba apuntes del natural. Cada seis meses acudía a la Prefectura de Policía de París para solicitar la renovación del permiso.
Fue la primera mujer artista en ser condecorada con la Orden de la Legión de Honor, en 1865. Falleció en 1899, con 78 años.
La historia reconoce a pocas mujeres de este período en la posición de autoridad artística que tuvo ella. Rosa Bonheur nunca aguantó a las mujeres que pedían permiso para pensar.
