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Los nombres de nuestros antepasados. Celtio. Grada 139. Arqueología

Los nombres de nuestros antepasados. Celtio. Grada 139. Arqueología
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Julio Esteban Ortega

Antes de la llegada de los romanos a Iberia los pueblos celtas de la Meseta Norte habían llevado a cabo un proceso de expansión por extensas áreas de la Península, mezclándose o desplazando a otras etnias que ocupaban sus territorios ancestrales. Uno de estos lugares de asentamiento serían las tierras que se extienden al Occidente entre los ríos Duero y Guadiana, habitadas por lusitanos y vettones, según nos cuentan las fuentes grecorromanas.

Que esto es así lo demostraría el hecho de que en estos predios de poniente uno de los nombres indígenas que se repite con asiduidad es Celtio. Todo parece indicar que se trata de un antropónimo que hace referencia al étnico del pueblo de los celtas. Y curiosamente, este antropónimo se documenta casi exclusivamente en la zona anteriormente mencionada, pero no en su lugar de procedencia, las altas tierras de la Meseta Oriental y la margen derecha del río Ebro. Los investigadores no se ponen de acuerdo, pero la explicación más plausible es que algunos de estos celtas advenedizos quisieran destacar su procedencia étnica entre gente no celta en sus nuevos territorios de acogida. En los de origen esta distinción no era necesaria, por lo que el nombre de Celtio es prácticamente inexistente.

Efectivamente, si analizamos la documentación epigráfica el nombre Celtio se extiende por las provincias españolas de Cáceres, Salamanca y Badajoz, y los distritos portugueses de Castelo Branco, Portalegre, Viseu y Coimbra, con especial concentración en Cáceres, Castelo Branco y Viseu. Pero se conocen otros nombres en cuya formación aparece la raíz ‘Celt-’ como Celtiato, Conceltio, o Celtíbero, cuya dispersión es muy similar a la del propio Celtio.

En la estela funeraria de la imagen, procedente de la cacereña localidad de Casas del Monte, se conmemora a individuos de tres generaciones de una misma familia: Anderco, el abuelo; Celtio, el padre; y Burrilo, el hijo, el cual indicó en su testamento que se hiciera el monumento a la memoria de todos ellos. La inscripción es importante porque ofrece una relación de nombres locales muy interesantes para el conocimiento de la onomástica indígena.

Así, Celtio se incorpora a la lista de nombres de nuestros antepasados, como Viriato, Tancino, Boutio, Cilio, Tongio, Camalo, Caeno, Caturo, Arco, Camira y Tureo, antropónimos que sobrevivieron al proceso de romanización, pero que sucumbieron a la cristianización posterior de la Península Ibérica.

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