Rakel dVR transforma una historia de superación en un álbum que nace del silencio y acaba en una voz recuperada. ‘Making good [después del silencio… mi voz]’ reúne 12 canciones creadas junto a Alquimia Musical y parte de la experiencia vital de Raquel del Viejo Romano, natural de Montijo, para construir un relato musical sobre el miedo, el dolor, la supervivencia y la reconstrucción personal.
La obra no se presenta como una autobiografía cantada, sino como un proyecto inspirado en vivencias reales que han sido llevadas al terreno de la música con una fuerte carga emocional y narrativa. En ese proceso han participado Alfonso Calvo y Pedro Monty, que han contribuido a dar forma a un disco concebido como un viaje interior desde el encierro hacia la libertad.
El recorrido comienza con ‘Silencios que pesan’, una canción que habla de aprender a callar para proteger a los demás y de cómo ese silencio puede convertirse en una prisión. Después llega ‘La guerra que nunca sonó’, centrada en la pérdida de una vocación musical y en el abandono de los sueños bajo el peso del miedo, la vergüenza y las palabras que destruyen.
A partir de ahí el álbum avanza por distintas heridas emocionales. ‘Culpa injusta’ aborda la carga de responsabilidades ajenas; ‘Cadenas invisibles’ se adentra en la manipulación y el maltrato psicológico; y ‘El espejo roto’ representa uno de los tramos más oscuros del disco, marcado por la pérdida de identidad y la dificultad de reconocerse a una misma.
El punto de inflexión llega con ’24 de mayo’, inspirada en un episodio vital que marca un antes y un después; el miedo, el pánico y la sensación de estar al borde del abismo se convierten en el detonante de una nueva etapa, en la que comienza la reconstrucción personal.
Desde ese momento, el disco se mueve hacia el renacer. ‘Latidos prestados’ simboliza la oportunidad de empezar de nuevo; ‘Kilómetros para respirar’ convierte el movimiento y la carrera en una metáfora de liberación; y ‘Rabia con nombre’ reivindica esa emoción, necesaria para romper con el miedo y recuperar el propio espacio. El trayecto continúa con ‘Amable conmigo’, una canción sobre aprender a dejar de ser el propio enemigo, y con ‘Nunca me rendí’, que subraya una idea esencial: sobrevivir no es rendirse.
El cierre llega con ‘Después de la tormenta’, una canción de esperanza y renacimiento que resume el sentido del álbum con una declaración de libertad y de voz recuperada. Así, las 12 canciones dibujan una historia personal que termina por adquirir un valor compartido, porque habla también de quienes tuvieron que callar para sobrevivir y más tarde descubrieron que podían volver a decir su propia verdad.
Este proyecto se presenta como una obra que convierte la experiencia individual en un relato colectivo, con una mirada honesta sobre la violencia, la resistencia y la posibilidad de reconstruirse desde cero.