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¡Vayamos a los toros, aunque sea sin toros! José Luis Rodríguez Plasencia

¡Vayamos a los toros, aunque sea sin toros! José Luis Rodríguez Plasencia
Ilustración: Enrique Martín

Vuelvo al mundo de los toros con una especie de mezcolanza taurina entresacada de aquí y de allá o de comentarios hechos por taurófilos, algunos de ellos aficionados, en tabernas o tertulias toreras.

Famoso se hizo el brindis que lanzó en Bayona el torero gaditano de raza gitana Manuel Díaz ‘Lavi’. Como decía, toreaba en dicha localidad francesa ante el Prefecto local y a la hora matar se dirigió a él con este brindis: “Brindo por ‘bú’, por la mujer de ‘bú’ y por el ‘bú’ de todos los franceses”, quedando así convencido de que hablaba francés a la perfección.

Pero hay otra versión del hecho, este sucedido en España, durante la visita de Napoleón III a nuestro país. En su honor se organizó una corrida, con Curro Cúchares y en el momento de su intervención, queriendo dedicarle su faena al emperador, le espetó lo siguiente: “Brindo er toro por vu, a la mué de vu y toos los vuesito que ze zirva Dio e sus quiera zu mare Santísima de queé de darzu, ¡ea!”. Napoleón III, que no dominaba bien el castellano, pidió a Eugenia de Montijo, su esposa española que le tradujese qué había dicho el toreo. Pero a pesar de estar versada en varios idiomas, no supo traducirle las palabras de Cúchares.

Silverio le dijo al Gallo
en la plaza de Sevilla
si usted me brinca ese toro
le canto por siguiriyas.

El tal Silverio, apodado ‘Franconetti y Aguilar’, era un cantaor sevillano conocido como ‘el rey de los cantaores’.

Dedicatoria de José Casillas Suárez a Luis Reina la tarde del Domingo de Ramos de 1980:

Silencio en las gradas,
callan las gentes.
¡Dos largas cambiadas,
de rodilla!¡Imponentes!
Suspira La Piedad,
serena mi mente.
¿No veis…?, sonado,
¡torea un valiente!

Allá por el año 1910 se organizó una corrida de toros de Miura. El cartel lo formaban Rafael ‘el Gallo’, Manolete padre y Antonio Pozas. Los astados tenían una presencia que solo los pitones infundían respeto. Ello motivó que muchos aficionados dudaban que ‘el Gallo’ acudiera a la corrida. Rafael llegó a Sevilla la noche anterior, y se presentó en el café donde acostumbraba a reunirse con otros tertulianos amigos.

-¡Caramba, Rafael! ¿Qué haces en Sevilla? Si se rumoreaba que no vendrías.

-¿Por qué? – preguntó, dirigiéndose a los presentes.

-Por los Miura que se lidian mañana.

-¿Y eso qué importa – repuso el torero – A mí no me dan miedo las divisas. Al toro que embiste derecho lo toreo a mi gusto y si entra ‘torcío’, no me paro en preguntarle de que ganadero es.

Epitafio taurino

Aquí yace Juan, querido
de la más linda casada.
Fue muerto de una estocada…
¿Quién lo mató? El marido.

La expresión ‘No era nada lo del ojo… y lo llevaba en la mano o colgando’ alude a algún personaje que perdió el ojo, por accidente o en pelea, y que, llevándolo en la mano, a la vista de todos, trataba de quitar importancia a tan gravísimo percance. Es dicho antiguo, aunque actualmente se le atribuya al torero Manuel Rodríguez Campos, natural de Gelves, Sevilla, más conocido como ‘Desperdicios’, cuando, tras ser corneado varias veces, buscaba por la arena el ojo que le había vaciado el toro, mientras decía: “No es nada; no es nada”. Luego se añadió lo de “…y lo llevaba en la mano” para remedar un dicho antiguo. El suceso tuvo lugar en la Plaza del Puerto de Santa María, en 1857.

Por cierto, el apodo de ‘Desperdicios’ se lo pusieron los hermanos Romero viéndole trastear en la escuela taurina que ellos dirigían en Sevilla: “Este muchacho no tiene desperdicio”. Apodo que no le hizo gracia a Manuel.

Y, como toque final, el origen de un apodo: el que pusieron a Manuel Morales, natural de Sanlúcar de Barrameda: ‘El Rabioso’. Aunque fue más conocido en los círculos taurinos como ‘el Rabia’, no porque tuviera mal carácter, sino porque su familia tenía en Sanlúcar una finca conocida como ‘La Rabia’. “Yo me crie en ella y por eso empezaron a llamarse así: ‘Ése es el de La Rabia. El Rabioso”, decía. Y añadía con cierta sorna: “Lo malo es que mi padre vendió la finca y ahora estoy como el que tiene el título de conde y no tiene dinero”.

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