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Vitalidad sociolingüística del habla chinata de Malpartida de Plasencia. Conocimiento, uso y transmisión intergeneracional

Vitalidad sociolingüística del habla chinata de Malpartida de Plasencia. Conocimiento, uso y transmisión intergeneracional
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Carlos Canelo Barrado

1 Introducción
Las variedades lingüísticas locales pueden conservar durante mucho tiempo una presencia intensa en la memoria de una comunidad y, al mismo tiempo, reducir progresivamente su uso cotidiano. Reconocer palabras, comprender expresiones o identificar una pronunciación característica no implica necesariamente que esos recursos continúen formando parte de la conversación habitual ni que se transmitan con la misma intensidad a las generaciones siguientes. Por ello, la vitalidad sociolingüística no puede reducirse al número de personas que afirman conocer una variedad.

Los principales marcos de análisis coinciden en considerar la vitalidad como un fenómeno multidimensional. Unesco propone atender conjuntamente a la transmisión intergeneracional, la proporción de hablantes, los dominios de uso, la presencia en nuevos medios, las actitudes de la comunidad y el grado de documentación, advirtiendo que ningún indicador aislado resulta suficiente (‘Unesco Ad Hoc Expert Group on Endangered Languages’, 2003). Este enfoque es especialmente pertinente cuando se estudia una variedad local integrada en un continuo lingüístico más amplio.

La transmisión intergeneracional ocupa una posición central en los procesos de mantenimiento y desplazamiento lingüístico. Fishman (1991) señaló que una modalidad puede conservar un repertorio ampliamente conocido y, sin embargo, debilitarse cuando disminuye su uso entre generaciones. Esta distinción resulta particularmente útil en contextos locales, donde determinadas formas pueden persistir como memoria lingüística, recurso estilístico o marcador identitario después de haber perdido parte de su funcionalidad cotidiana.

A ello se añaden los procesos de convergencia y nivelación dialectal. La movilidad, el contacto entre hablantes y la expansión de variedades supralocales pueden afectar de forma desigual a los distintos componentes de una variedad, de modo que algunos rasgos se mantienen mientras otros retroceden o adquieren nuevos valores sociales y estilísticos (Auer, 2005; Hinskens et al., 2005). La cuestión relevante no consiste, por tanto, únicamente en determinar si una variedad “se habla” o “ha dejado de hablarse”, sino en conocer qué se conserva, quién lo utiliza, con qué frecuencia, con qué interlocutores, en qué ámbitos y con qué posibilidades de transmisión.

Las actitudes constituyen otra dimensión necesaria. Una comunidad puede valorar intensamente una variedad y, al mismo tiempo, utilizarla cada vez menos. La tradición de la vitalidad etnolingüística ha mostrado que la valoración simbólica, la fortaleza estructural y el comportamiento lingüístico no siguen necesariamente trayectorias paralelas (Giles et al., 1977; Ehala, 2010). En consecuencia, una actitud favorable hacia una modalidad local no debe interpretarse automáticamente como evidencia de continuidad funcional.

En este marco se sitúa el habla chinata, denominación tradicional de la modalidad hablada asociada a Malpartida de Plasencia, en la provincia de Cáceres. Su repertorio presenta rasgos fonéticos, léxicos, morfosintácticos y fraseológicos reconocibles dentro de la comunidad y cuenta con antecedentes específicos de estudio y documentación. Catalán (1954) analizó tempranamente el chinato a partir del testimonio y los textos de Gregoria Canelo de Paredes; posteriormente se desarrollaron propuestas de representación escrita (Clemente Fernández, 1996) y trabajos de recopilación léxica sistemática (Canelo Barrado et al., 2024). Sin embargo, estos antecedentes no proporcionan una evaluación cuantitativa multidimensional de su vitalidad sociolingüística actual.

La situación del habla chinata plantea varios interrogantes. Una palabra puede ser conocida y no utilizada; una expresión puede mantenerse entre personas mayores y ser escasamente reconocida por los jóvenes; determinados rasgos pueden quedar asociados al humor, la memoria familiar o la evocación del pasado, mientras otros continúan apareciendo en conversaciones actuales o en espacios digitales. Estas posibilidades obligan a distinguir entre conocimiento, uso efectivo, frecuencia, distribución social, transmisión, adaptación funcional y valoración.

La noción de salvaguarda resulta también pertinente. La Convención de Unesco de 2003 entiende la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial como un conjunto de actuaciones que incluyen identificación, documentación, investigación, protección, promoción, transmisión y revitalización. Aplicada a una variedad local, esta perspectiva no implica imponer una forma de hablar ni reconstruir artificialmente un estado lingüístico anterior, sino favorecer condiciones para que el repertorio pueda ser documentado, conocido, transmitido y utilizado voluntariamente.

Hasta el momento, faltaba una evaluación cuantitativa amplia de su situación actual que integrara varias dimensiones sociolingüísticas. El presente trabajo pretende contribuir a cubrir esa carencia mediante una encuesta comunitaria realizada en Malpartida de Plasencia.

El estudio parte de una concepción multidimensional y gradual de la vitalidad. Su propósito es analizar hasta qué punto el conocimiento del repertorio continúa convirtiéndose en uso efectivo, cómo se distribuyen ambas dimensiones entre generaciones, qué papel desempeña la exposición familiar, en qué medida se produce transmisión a hijos y nietos y cómo se relacionan el debilitamiento funcional, los nuevos dominios y la valoración social.

La cuestión de fondo puede formularse así: ¿Qué ocurre con una variedad local cuando conserva una fuerte presencia en la memoria y en la identidad de la comunidad, pero muestra signos de reducción en el uso y en la transmisión intergeneracional?

Esta tensión entre conocimiento conservado y uso debilitado constituye el punto de partida del análisis y la principal vía para valorar el estado actual del habla chinata.

2 Marco teórico
2.1 Vitalidad sociolingüística y transmisión
La vitalidad de una variedad no depende de un único indicador, sino de la relación entre conocimiento, uso, transmisión, distribución funcional y actitudes. El marco de Unesco propone considerar conjuntamente la transmisión intergeneracional, la proporción de hablantes, los ámbitos de uso, la presencia en nuevos medios, las actitudes comunitarias y el grado de documentación (‘Unesco Ad Hoc Expert Group on Endangered Languages’, 2003). En este estudio, estos criterios se utilizan como marco analítico multidimensional, no para asignar al habla chinata una categoría formal de peligro lingüístico.

Dentro de ese conjunto de factores, la transmisión intergeneracional ocupa una posición especialmente relevante. Fishman (1991) mostró que la continuidad familiar y comunitaria resulta decisiva para que un repertorio siga siendo funcional. Esta perspectiva permite diferenciar entre dos procesos: haber recibido una variedad mediante la exposición a padres, abuelos u otros familiares y continuar utilizándola con las generaciones siguientes. La primera favorece el conocimiento; la segunda resulta esencial para la continuidad.

Como referencia comparativa, Unesco sitúa la transmisión intergeneracional en un continuo que va desde una situación segura, en la que la variedad es utilizada por todas las generaciones, hasta aquellas en las que deja de adquirirse entre los más jóvenes y queda progresivamente restringida a generaciones adultas o mayores. Este continuo resulta útil para contextualizar los patrones observados en el habla chinata, aunque no se emplea aquí como una clasificación formal. La propia Unesco advierte que ningún factor aislado permite determinar por sí solo la vitalidad de una comunidad lingüística.
En variedades locales sometidas a retracción, el conocimiento puede persistir durante más tiempo que el uso. Una persona puede reconocer una palabra, comprenderla o asociarla con la forma tradicional de hablar de su comunidad sin producirla habitualmente. Por ello, resulta metodológicamente necesario distinguir entre competencia receptiva, reconocimiento y uso activo.

2.2 Uso funcional, interlocutores y ámbitos
La frecuencia de utilización aporta información relevante, pero no describe por completo la funcionalidad de una variedad. También importa con quién se emplea y en qué situaciones.

Una variedad concentrada en la familia, en las conversaciones con personas mayores o en contextos humorísticos presenta una distribución funcional distinta de otra que aparece también entre iguales, en el trabajo, en asuntos actuales o en medios digitales. La reducción de interlocutores y dominios puede, por tanto, preceder a la pérdida completa del conocimiento.

Esta dimensión justifica analizar separadamente la frecuencia de uso, la diversidad de interlocutores, la diversidad de ámbitos y la presencia en nuevos dominios. No se presupone que todos los contextos tengan el mismo peso sociolingüístico, pero su amplitud permite valorar hasta qué punto el repertorio continúa integrado en prácticas comunicativas diversas.

La presencia en nuevos ámbitos (redes sociales, publicaciones, vídeos, audios, escuela o actividades culturales) puede ampliar la visibilidad y las oportunidades de uso. Sin embargo, la mera aparición en medios contemporáneos no equivale necesariamente a revitalización. Como señalan Grenoble y Whaley (2006) y Hinton et al. (2018), la continuidad lingüística depende de las condiciones sociales de cada comunidad y de la capacidad de convertir la visibilidad en prácticas sostenidas de uso y transmisión.

2.3 Cambio dialectal, movilidad y nivelación
El habla chinata debe situarse también en el marco de los procesos de cambio dialectal. Las variedades locales no desaparecen de forma uniforme: determinados rasgos pueden mantenerse, otros reducirse y algunos adquirir valores estilísticos o identitarios diferentes.

Auer (2005) y Hinskens et al. (2005) han mostrado que la movilidad, el contacto entre hablantes y la expansión de variedades supralocales pueden favorecer procesos de convergencia y nivelación. Estos procesos pueden afectar de forma desigual al léxico, la fonética, la morfosintaxis y otros componentes.

En este contexto, la residencia prolongada fuera de la localidad constituye una variable relevante. El alejamiento puede disminuir las oportunidades de uso cotidiano sin producir necesariamente una pérdida equivalente del conocimiento adquirido. Esta posibilidad resulta particularmente pertinente para el habla chinata, donde el repertorio local convive con variedades más generales del castellano y puede mantenerse parcialmente incluso cuando disminuyen sus contextos habituales de utilización.

2.4 Actitudes, identidad y comportamiento lingüístico
Las actitudes forman parte de la vitalidad sociolingüística, pero no deben confundirse con el comportamiento. La tradición de la vitalidad etnolingüística subraya que factores estructurales, demográficos, simbólicos y sociales interactúan sin seguir necesariamente trayectorias paralelas (Giles et al., 1977; Ehala, 2010).

Una variedad puede reducir su uso y, al mismo tiempo, aumentar su valoración como patrimonio cultural o marcador identitario. Esta posibilidad obliga a distinguir entre valoración social y vitalidad funcional.

En el caso del habla chinata, interesa especialmente comprobar si las generaciones con menor conocimiento y uso presentan también menor valoración o si, por el contrario, mantienen actitudes favorables hacia su conservación y transmisión. Esta distinción es relevante para la salvaguarda, pues una fuerte legitimidad social puede facilitar actuaciones comunitarias, aunque por sí sola no garantice la continuidad del uso.

2.5 Salvaguarda y enfoque analítico adoptado
La Convención de Unesco de 2003 entiende la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial como un conjunto de actuaciones que incluyen identificación, documentación, investigación, protección, promoción, transmisión y revitalización. Aplicada a una variedad local, esta concepción permite evitar dos extremos: reducir la conservación a un archivo de palabras o pretender reconstruir artificialmente una forma histórica de hablar.

En este estudio, la salvaguarda se entiende como la posibilidad de documentar, conocer, transmitir y utilizar voluntariamente el repertorio, reconociendo que toda variedad cambia con la comunidad que la emplea.

A partir de este marco, la vitalidad del habla chinata se analiza mediante seis dimensiones:

  • Conocimiento, a través del reconocimiento léxico y la comprensión declarada
  • Uso efectivo, mediante el uso activo y la frecuencia
  • Distribución funcional, mediante interlocutores y ámbitos
  • Transmisión intergeneracional, a través de la exposición familiar y el uso con hijos y nietos
  • Presencia en nuevos dominios, incluyendo medios digitales, publicaciones y actividades públicas
  • Valoración social y expectativas de futuro, mediante actitudes y percepciones sobre continuidad

El modelo parte de una proposición central: una variedad puede conservar conocimiento y valoración social al mismo tiempo que disminuyen su uso efectivo y su transmisión. Esta posible divergencia constituye el eje conceptual del estudio y justifica el análisis separado de sus distintas dimensiones.

3. Objetivos, preguntas de investigación e hipótesis de trabajo
3.1 Objetivo general
El objetivo general de este estudio es evaluar la vitalidad sociolingüística actual del habla chinata de Malpartida de Plasencia mediante el análisis conjunto de su conocimiento, uso efectivo, transmisión intergeneracional, distribución funcional, presencia en nuevos dominios comunicativos y valoración social.

De forma complementaria, se pretende identificar los principales factores generacionales, familiares y biográficos asociados con estas dimensiones y determinar hasta qué punto el conocimiento del repertorio continúa traduciéndose en uso y transmisión.

3.2 Objetivos específicos
Se establecen cinco objetivos específicos:

  • O1. Describir el grado de conocimiento y utilización del habla chinata, diferenciando entre reconocimiento léxico, uso activo y frecuencia
  • O2. Analizar las diferencias generacionales en conocimiento, uso, interlocutores y ámbitos de utilización
  • O3. Examinar la relación entre los indicadores de vitalidad y determinadas variables familiares y biográficas, especialmente la exposición familiar, el nacimiento en Malpartida y la residencia prolongada fuera del municipio
  • O4. Analizar la transmisión intergeneracional a partir del uso con hijos y nietos y explorar los factores asociados con una mayor frecuencia de transmisión
  • O5. Estudiar la dimensión funcional y simbólica de la vitalidad mediante los ámbitos de uso, la presencia en nuevos dominios, las actitudes y las expectativas respecto del futuro

Estos objetivos parten de una concepción de la vitalidad como fenómeno multidimensional, en el que conocimiento, uso, transmisión y valoración pueden evolucionar de forma parcialmente independiente

3.3 Preguntas de investigación
El estudio se articula en torno a cuatro preguntas principales:

  • PI1. ¿Hasta qué punto el conocimiento del habla chinata se traduce actualmente en uso efectivo y cómo se distribuyen ambas dimensiones entre generaciones?
  • PI2. ¿Qué factores generacionales, familiares y biográficos se asocian con un mayor conocimiento y uso actual del habla chinata?
  • PI3. ¿En qué medida el uso activo se relaciona con la transmisión intergeneracional y con la continuidad funcional del repertorio?
  • PI4. ¿Cómo se relacionan la reducción del uso, la presencia en nuevos dominios comunicativos y la valoración social del habla chinata?

Estas preguntas permiten integrar las dimensiones descriptiva, comparativa y explicativa del estudio sin reducir la vitalidad a un único indicador.

3.4 Hipótesis de trabajo
Dado el carácter transversal y parcialmente exploratorio de la investigación, las siguientes formulaciones se consideran hipótesis de trabajo derivadas del marco teórico, no hipótesis confirmatorias preregistradas.

  • H1. El conocimiento del repertorio será superior a su uso activo. Se espera que el Índice de reconocimiento léxico estricto (IRL-E) presente valores superiores al Índice de uso activo (IUA), reflejando una conservación mayor de la competencia receptiva que de la utilización habitual.
  • H2. Existirá una diferenciación generacional en los principales indicadores de vitalidad. Se espera que los grupos de menor edad presenten valores inferiores de reconocimiento, uso activo, frecuencia y amplitud de interlocutores y ámbitos.
  • H3. Una mayor exposición familiar se asociará con mayor conocimiento y uso, mientras que la transmisión estará especialmente vinculada con el uso activo. La exposición recibida de generaciones anteriores debería favorecer la conservación del repertorio, pero el uso con hijos y nietos se espera más estrechamente asociado con su activación actual.
  • H4. La residencia prolongada fuera de Malpartida se asociará más claramente con el uso que con el conocimiento. La reducción de oportunidades de interacción local podría afectar antes a la frecuencia y práctica cotidiana que al reconocimiento del repertorio adquirido.
  • H5. Las actitudes presentarán menor diferenciación generacional que los comportamientos lingüísticos. Se espera una valoración social ampliamente favorable incluso entre los grupos con menor conocimiento y uso.
  • H6. Los indicadores de vitalidad mostrarán una estructura multidimensional. Se espera que las variables de conocimiento, exposición y comprensión se relacionen entre sí, pero no coincidan plenamente con las de uso efectivo, frecuencia y distribución funcional.

4. Metodología
4.1 Diseño y participantes
Se realizó un estudio transversal, observacional y sociolingüístico de carácter comunitario destinado a analizar distintas dimensiones de la vitalidad actual del habla chinata de Malpartida de Plasencia.

La muestra analítica final estuvo formada por 316 participantes. La distribución por grupos de edad fue: 15-19 años, 28 participantes; 20-34, 47; 35-49, 49; 50-64, 72; 65-74, 69; y 75 años o más, 51 participantes.

La captación se realizó con la colaboración de la Asociación Cultural de Amigos del Habla Chinata. Se solicitó a sus miembros que cumplimentaran el cuestionario y facilitaran su distribución entre personas de su entorno próximo, principalmente familiares, amistades y vecinos. Participaron en la recogida 51 miembros de la Asociación.

El procedimiento corresponde a un muestreo no probabilístico de conveniencia apoyado en redes comunitarias de proximidad. En consecuencia, los resultados permiten analizar con amplitud la estructura interna de la muestra y las asociaciones entre variables, pero no deben interpretarse como estimaciones estrictamente representativas del conjunto de la población de Malpartida de Plasencia.

La fase principal de recogida de datos se cerró el 20 de septiembre de 2026. Tras la revisión de la base y la eliminación de registros duplicados identificados de forma inequívoca, se fijó la muestra analítica en 316 casos.

4.2 Instrumento
Se utilizó un cuestionario anónimo y autoadministrado, diseñado específicamente para este estudio. El instrumento constaba de cuatro páginas y comenzaba indicando que no se trataba de un examen y que no existían respuestas correctas o incorrectas.

El cuestionario incluía siete bloques: datos básicos, relación con Malpartida y exposición familiar; conocimiento y uso de 40 palabras y expresiones chinatas; frecuencia de uso, interlocutores y ámbitos; transmisión intergeneracional; actitudes; presencia en nuevos dominios y expectativas de futuro; observaciones abiertas opcionales.

Para cada uno de los 40 elementos léxicos o fraseológicos se ofrecieron cuatro categorías de respuesta: “la conozco y la uso”, “la conozco, pero no la uso”, “me suena” y “no la conozco”.

La frecuencia general de uso se registró mediante una escala ordinal desde “nunca” hasta “todos o casi todos los días”. La transmisión se examinó a partir del uso declarado con hijos y nietos. Las actitudes se valoraron mediante seis afirmaciones en una escala de cinco puntos.

4.3 Indicadores
A partir de las respuestas se construyeron varios indicadores.

  • El Índice de reconocimiento léxico estricto (IRL-E) representa el porcentaje de los 40 elementos que el participante declaró conocer, con independencia de que los utilizara.
  • El Índice de reconocimiento léxico amplio (IRL-A) incorpora además las respuestas “me suena” y se empleó de forma complementaria debido a su elevado efecto techo.
  • El Índice de uso activo (IUA) representa el porcentaje de elementos declarados como conocidos y utilizados.
  • La brecha entre conocimiento y uso (BKU) se calculó como la diferencia entre IRL-E e IUA.
  • La Exposición familiar (EXP_FAM) se obtuvo a partir del número de relaciones familiares en las que el participante señaló presencia del habla chinata.
  • La Diversidad de interlocutores (DIV-INT) y la Diversidad de ámbitos de uso (DAU) representan, respectivamente, el número de tipos de interlocutores y de contextos en los que se declaró utilizar palabras o expresiones chinatas.
  • La Presencia en nuevos dominios (PND) se calculó a partir de la presencia declarada en espacios como redes sociales, publicaciones, prensa, vídeos, audios, escuela o actividades públicas.
  • Las actitudes se analizaron mediante los seis ítems originales. Debido a la baja consistencia interna de una puntuación conjunta, no se consideraron una escala psicométrica unidimensional.

4.4 Recogida y depuración de datos
Los cuestionarios se cumplimentaron principalmente en papel y fueron posteriormente introducidos en una base estructurada con ayuda de colaboradores voluntarios.

Durante la depuración se revisaron valores fuera de rango, errores de codificación, inconsistencias internas, registros duplicados y variables derivadas. Los duplicados identificados de manera inequívoca fueron eliminados antes del análisis.

La proporción de datos ausentes en el bloque léxico fue mínima. Para cada análisis se emplearon los casos válidos disponibles y, cuando fue necesario, análisis por casos completos.

En algunos casos, la cumplimentación se produjo en contextos compartidos en los que varias personas pudieron comentar determinadas respuestas. Esta circunstancia se considera una posible limitación de independencia entre algunas observaciones.

4.5 Análisis estadístico
El análisis se desarrolló en varias fases. En primer lugar, se calcularon estadísticos descriptivos para caracterizar la muestra y los principales indicadores de conocimiento, uso, transmisión, ámbitos y actitudes.

Las diferencias entre los seis grupos de edad se examinaron mediante la prueba de Kruskal-Wallis. Cuando el contraste global resultó significativo, se realizaron comparaciones post hoc con la prueba de Dunn y corrección de Holm. Las relaciones entre edad y los principales indicadores se analizaron mediante el coeficiente de correlación de Spearman.

Para examinar simultáneamente la asociación de edad, exposición familiar, nacimiento en Malpartida, residencia fuera y sexo con el reconocimiento, el uso activo y la frecuencia se ajustaron modelos de regresión lineal múltiple con errores estándar robustos HC3.

La transmisión a hijos y nietos se analizó mediante correlaciones de Spearman y modelos de regresión logística ordinal, incluyendo como predictores el uso activo, la edad y la exposición familiar.

Las diferencias entre los grupos de 20–34 y 35–49 años para cada uno de los 40 elementos se examinaron mediante pruebas exactas de Fisher, aplicando corrección de Holm por comparaciones múltiples.

La presencia en nuevos dominios se comparó entre participantes menores de 35 años y participantes de 35 años o más mediante contrastes de proporciones con corrección de Holm.

La estructura conjunta de los principales indicadores se exploró mediante Análisis de Componentes Principales (ACP). La adecuación de la matriz se valoró mediante el índice Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) y la prueba de esfericidad de Bartlett. El número de componentes se determinó atendiendo conjuntamente a los autovalores, el gráfico de sedimentación y el análisis paralelo.

Finalmente, se realizó un análisis de sensibilidad asignando el mismo peso a cada grupo de edad, con el fin de comprobar en qué medida los valores globales dependían de la composición etaria de la muestra.

Se adoptó un nivel de significación de α = ,05. La interpretación consideró conjuntamente significación estadística, tamaño de efecto, intervalos de confianza y magnitud de las asociaciones.

Dado el carácter no probabilístico y transversal del estudio, los resultados inferenciales se interpretan en términos exploratorios y asociativos, no causales ni estrictamente poblacionales.

4.6 Consideraciones éticas y limitaciones metodológicas
La participación fue voluntaria y anónima. El cuestionario no recogió nombres ni identificadores personales directos y la información se trató de forma agregada.

Las principales limitaciones derivan del muestreo no probabilístico, de la captación mediante redes comunitarias, de la desigual distribución por edades y del predominio de medidas autoinformadas. Además, el diseño transversal impide establecer causalidad o reconstruir longitudinalmente el proceso de cambio.

Estas limitaciones delimitan el alcance de las conclusiones, pero no impiden analizar la consistencia de los patrones internos observados.

5. Resultados
5.1 Características de la muestra y niveles generales de conocimiento y uso
La muestra analítica estuvo formada por 316 participantes. La distribución por grupos de edad fue la siguiente: 15-19 años, 28 participantes (8,9%); 20-34, 47 (14,9%); 35-49, 49 (15,5%); 50-64, 72 (22,8%); 65-74, 69 (21,8%); y 75 años o más, 51 (16,1%). El 85,1% había nacido en Malpartida de Plasencia.

El Índice de reconocimiento léxico estricto (IRL-E) alcanzó una media del 87,2%, mientras que el Índice de uso activo (IUA) se situó en el 57,7%. La diferencia media entre ambos fue, por tanto, de aproximadamente 29,6 puntos porcentuales. El reconocimiento léxico amplio, que incorporaba también las respuestas “me suena”, presentó un acusado efecto techo y se utilizó únicamente como indicador complementario.

La frecuencia media de uso fue de 2,37 en la escala utilizada. En conjunto, estos resultados muestran que el repertorio estudiado continúa siendo ampliamente reconocido, aunque su utilización activa es considerablemente menor.

5.2 Diferencias generacionales
Las diferencias por edad constituyeron el patrón más claro del estudio. Los grupos menores de 35 años presentaron valores sustancialmente inferiores tanto en reconocimiento como en uso activo.
Las pruebas de Kruskal-Wallis confirmaron diferencias significativas entre los seis grupos de edad en los principales indicadores.

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Tabla 1. Diferencias generacionales en los principales indicadores de vitalidad

Los mayores tamaños de efecto correspondieron a frecuencia, reconocimiento léxico estricto y uso activo.

Las comparaciones post hoc mediante Dunn con corrección de Holm situaron la principal discontinuidad entre los grupos de 20-34 y 35-49 años. Las diferencias entre ambos fueron significativas para reconocimiento, uso activo y frecuencia. En cambio, no se observaron diferencias significativas entre 15-19 y 20-34 años, ni entre los grupos contiguos a partir de los 35 años después del ajuste por comparaciones múltiples (Figura 1).

La relación entre edad y vitalidad se confirmó al utilizar la edad como variable continua: reconocimiento léxico estricto (ρ = ,595; p < ,001), uso activo (ρ = ,521; p < ,001) y frecuencia (ρ = ,583; p < ,001) aumentaron con la edad.

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Figura 1. Reconocimiento léxico estricto (IRL-E) y uso activo (IUA) según grupo de edad

Esta figura permite visualizar simultáneamente el gradiente generacional y la brecha entre conocimiento y uso, información que complementa los contrastes de la Tabla 1.

5.3 Exposición familiar y variables biográficas
La exposición familiar se asoció positivamente con reconocimiento, uso activo, frecuencia y diversidad de interlocutores. Para analizar estas relaciones controlando simultáneamente otras variables se ajustaron modelos de regresión lineal múltiple con errores estándar robustos HC3. Los modelos explicaron aproximadamente el 45,4 % de la variación del reconocimiento léxico estricto, el 57,3 % del uso activo y el 49,2 % de la frecuencia.

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Tabla 2. Síntesis de los modelos multivariables. Nota. *** p < ,001; * p < ,05

La edad fue el predictor más consistente, seguida de la exposición familiar. Haber nacido en Malpartida se relacionó con mayor uso activo y frecuencia, pero no con un mayor reconocimiento una vez controladas las restantes variables. El sexo no mostró asociaciones significativas.

La residencia prolongada fuera de la localidad se relacionó principalmente con una menor frecuencia actual de utilización y no con una disminución equivalente del reconocimiento. El resultado correspondiente a estancias de 30 años o más debe interpretarse con cautela debido al reducido número de casos en ese grupo.

5.4 Transmisión intergeneracional
El uso activo se asoció positivamente con la frecuencia de utilización del chinato con los hijos (ρ = ,340; p < ,001; n = 139) y con los nietos (ρ = ,426; p < ,001; n = 91).

Los modelos de regresión logística ordinal, ajustados por edad y exposición familiar, confirmaron esta relación.

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Tabla 3. Uso activo y transmisión intergeneracional

El IUA fue el predictor claramente significativo en ambos modelos. Un incremento de una desviación estándar en el uso activo se asoció con una mayor probabilidad de situarse en categorías superiores de utilización con hijos y, especialmente, con nietos.

5.5 Ámbitos, nuevos dominios y actitudes
El uso del habla chinata se concentró principalmente en relaciones y contextos de proximidad: familia, amistades, vecinos, personas de la misma edad o mayores, humor y narración de recuerdos. También se declaró presencia en conversaciones sobre asuntos actuales y en determinados espacios digitales.

La representación gráfica permite apreciar la distribución (Figura 2).

La presencia en nuevos dominios fue heterogénea. La comparación entre menores de 35 años y participantes de 35 años o más no mostró una ventaja general de los primeros. Tras la corrección de Holm, los participantes de 35 años o más declararon incluso mayor presencia en Facebook, otras redes sociales y publicaciones culturales. No se observa, por tanto, una expansión digital específicamente juvenil.

Las actitudes fueron ampliamente favorables. La afirmación con menor respaldo relativo fue la posibilidad de utilizar el chinato para hablar de la vida actual, aunque aproximadamente dos tercios de la muestra mostraron acuerdo. La puntuación actitudinal media no se relacionó significativamente con la edad (ρ = ,045; p = ,425).

La consistencia interna de los seis ítems fue baja (α ≈ ,33), por lo que se analizaron individualmente y no como una escala unidimensional.

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Figura 2. Ámbitos en los que se utiliza el habla chinata

5.6 Percepción del presente y del futuro
El 57,4% de los participantes consideró que actualmente el chinato se utiliza “poco” y el 22,8%, “muy poco”. La percepción del uso presente mostró diferencias significativas por edad (H = 25,79; p < ,001), aunque con un tamaño de efecto reducido (ε² ≈ ,070).

Respecto del futuro, el 47,1% estimó que dentro de treinta años permanecerán principalmente palabras y expresiones, y el 30,3% consideró probable su desaparición de la conversación cotidiana. En conjunto, ambas respuestas representan el 77,4% de la muestra.

A diferencia de la percepción del presente, las expectativas futuras no mostraron diferencias significativas entre grupos de edad (H = 1,92; p = ,860).

5.7 Estructura multidimensional de la vitalidad
El Análisis de Componentes Principales se aplicó a nueve indicadores relacionados con exposición, conocimiento y uso. La matriz presentó una adecuación satisfactoria (KMO = ,804) y la prueba de Bartlett fue significativa, χ²(36) = 1189,90; p < ,001.

El análisis paralelo y el criterio de autovalores apoyaron la retención de dos componentes, que explicaron conjuntamente el 58,2 % de la varianza: 43,9 % el primero y 14,3 % el segundo, (Tabla 4).

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Tabla 4. Principales cargas rotadas del ACP

El primer componente reúne principalmente frecuencia, uso activo, interlocutores y ámbitos y se interpreta como vitalidad funcional y uso efectivo. El segundo concentra conocimiento, comprensión y exposición y representa una dimensión de conocimiento y disponibilidad sociolingüística.

Las puntuaciones de ambos componentes aumentaron con la edad, aunque la asociación fue más intensa para la dimensión funcional (ρ ≈ ,508; p < ,001) que para la de conocimiento y exposición (ρ ≈ ,374; p < ,001).

5.8 Amplitud de la diferenciación léxica
La comparación entre los grupos de 20-34 y 35-49 años mostró que la discontinuidad generacional no dependía de unas pocas palabras especialmente tradicionales.

Tras aplicar pruebas exactas de Fisher y corrección de Holm, las 40 formas presentaron diferencias significativas en reconocimiento léxico estricto y 37 de las 40 en uso activo.

Entre los elementos con mayores diferencias de utilización se encontraron: ajila, acitunera, juergo, namaj, palral, a trancaj y barrancaj, achiperre, juera, agora y ejtrébede.

El patrón afecta, por tanto, de forma amplia al repertorio examinado, aunque la selección de 40 elementos no permite generalizar automáticamente el mismo comportamiento a todos los niveles lingüísticos del habla chinata.

5.9 Análisis de sensibilidad
Para valorar el efecto de la composición etaria de la muestra se recalcularon los principales indicadores asignando el mismo peso a los seis grupos de edad.

El reconocimiento léxico estricto pasó del 87,2% al 82,3%, el uso activo del 57,7% al 51,9% y la frecuencia media de 2,37 a 2,18.

La mayor representación relativa de participantes adultos y mayores eleva, por tanto, moderadamente los valores globales, pero no modifica los resultados centrales: persisten tanto la diferencia entre conocimiento y uso como la fuerte estructuración generacional.

6. Discusión
6.1 Conocimiento conservado y debilitamiento del uso
El principal resultado del estudio es la clara distancia entre conocimiento y uso efectivo. El repertorio analizado mantiene un reconocimiento elevado, pero su utilización activa es sensiblemente menor. Esta diferencia confirma la conveniencia de abordar la vitalidad como un fenómeno multidimensional y no como una categoría única.

El marco de UNESCO (2003) insiste precisamente en que la vitalidad debe valorarse mediante la combinación de transmisión, dominios de uso, actitudes, nuevos medios y documentación. En el caso del habla chinata, los datos muestran que una parte importante del repertorio puede permanecer en la memoria lingüística de la comunidad después de haberse reducido su presencia en la conversación cotidiana.

Este resultado obliga a distinguir entre disponibilidad lingüística y vitalidad funcional. Reconocer una palabra, comprender una expresión o identificar una forma tradicional no equivale a incorporarla activamente al habla habitual. Por tanto, una evaluación basada únicamente en conocimiento ofrecería una imagen excesivamente optimista de la situación.

6.2 La edad como principal eje de diferenciación
La edad constituye el factor más consistentemente relacionado con reconocimiento, uso activo y frecuencia. La principal discontinuidad se localiza entre los grupos de 20-34 y 35-49 años, mientras que las diferencias entre cohortes contiguas son menores tanto entre los más jóvenes como entre los participantes de 35 años o más.

Este patrón es compatible con un debilitamiento intergeneracional, aunque el carácter transversal del estudio impide establecer una fecha histórica precisa de cambio o diferenciar completamente entre efectos de edad y cohorte. Los resultados permiten afirmar que los menores de 35 años mantienen actualmente una relación más débil con el repertorio, pero no que la transmisión se interrumpiera en un momento concreto.

La amplitud de esta diferenciación refuerza su relevancia. Las diferencias entre 20-34 y 35-49 años afectan a las 40 formas analizadas en reconocimiento y a 37 en uso activo. El fenómeno, por tanto, no parece restringirse a un pequeño conjunto de palabras ligadas a actividades tradicionales. Resulta más coherente interpretarlo como una reducción amplia de exposición y uso del repertorio local.

Este comportamiento es compatible con los procesos de convergencia y nivelación descritos en otras variedades locales, en los que movilidad, contacto y expansión de formas supralocales pueden reducir progresivamente determinados rasgos sin que la variedad desaparezca de manera uniforme (Auer, 2005; Hinskens et al., 2005).

6.3 Exposición familiar, movilidad y transmisión
La exposición familiar se asocia positivamente con conocimiento y uso, lo que confirma el papel del entorno doméstico en la adquisición y mantenimiento del repertorio. Sin embargo, los resultados permiten diferenciar entre haber recibido el habla chinata y continuar transmitiéndola.

La transmisión a hijos y nietos aparece más estrechamente vinculada con el uso activo actual que con la mera exposición familiar previa. Este resultado coincide con la centralidad que Fishman (1991) atribuye a la continuidad intergeneracional en los procesos de mantenimiento lingüístico. En el caso chinato, la conclusión debe formularse con prudencia: el conocimiento heredado constituye una base favorable, pero la continuidad exige que el repertorio siga entrando en circulación.

Considerados únicamente como referencia, los grados de transmisión intergeneracional de Unesco ayudan a situar el patrón observado. Los datos del estudio no corresponden a una transmisión plenamente estable entre todas las generaciones, pero tampoco describen una situación en la que el repertorio haya quedado restringido exclusivamente a hablantes ancianos. El conocimiento todavía amplio entre adultos, unido al descenso acusado del uso entre los menores de 35 años y a la menor transmisión a descendientes, sitúa al habla chinata en una posición acentuada de debilitamiento intergeneracional. Esta comparación debe entenderse como orientación analítica y no como asignación formal de una categoría de peligro.

La residencia prolongada fuera de Malpartida parece afectar con mayor claridad a la frecuencia de uso que al reconocimiento. Este patrón sugiere que la movilidad puede reducir antes las oportunidades de activación que la memoria lingüística. Una persona puede conservar durante años un repertorio adquirido y utilizarlo menos cuando disminuyen los interlocutores y contextos en los que resulta habitual. La interpretación debe ser cautelosa, especialmente en los subgrupos de residencia más prolongada, cuyo tamaño es reducido.

6.4 Actitudes favorables y comportamiento lingüístico
Otro resultado relevante es la coexistencia de una marcada diferenciación generacional en conocimiento y uso con actitudes ampliamente favorables y mucho más homogéneas entre edades.

Los participantes jóvenes utilizan menos el repertorio, pero no muestran un rechazo equivalente. La consideración del habla chinata como patrimonio, el interés por que las generaciones jóvenes la conozcan y el apoyo a su documentación presentan niveles elevados en el conjunto de la muestra.

Este resultado confirma que valoración y comportamiento lingüístico pueden seguir trayectorias diferentes (Giles et al., 1977; Ehala, 2010). Una variedad puede perder funcionalidad cotidiana y, al mismo tiempo, reforzar su valor identitario o patrimonial.

Esta circunstancia representa una oportunidad para la salvaguarda, pero no debe interpretarse como prueba de recuperación. Valorar una variedad no equivale a utilizarla ni a transmitirla.

La afirmación relativa a la capacidad del chinato para hablar de la vida actual obtuvo el menor respaldo entre los ítems actitudinales, aunque siguió siendo mayoritario. Este resultado sugiere que uno de los retos de la continuidad consiste en evitar que la variedad quede restringida a la evocación del pasado, el humor o determinados contextos simbólicos.

6.5 Nuevos dominios y funcionalidad contemporánea
El habla chinata aparece también en algunos ámbitos contemporáneos, como redes sociales, publicaciones, audios, vídeos y actividades culturales. Sin embargo, los datos no muestran una ventaja general de las generaciones jóvenes en estos usos.

No puede hablarse, por tanto, de una revitalización digital juvenil consolidada. La presencia en nuevos medios demuestra capacidad de adaptación y visibilidad, pero no necesariamente una recuperación del uso cotidiano o de la transmisión.

Esta distinción coincide con los planteamientos de Grenoble y Whaley (2006) y Hinton et al. (2018): la revitalización depende de prácticas sostenidas y de condiciones sociales favorables, no de la mera aparición simbólica de una variedad en nuevos soportes.

6.6 Una estructura multidimensional de la vitalidad
El Análisis de Componentes Principales refuerza empíricamente la concepción multidimensional adoptada. Los indicadores se organizaron en dos conjuntos parcialmente diferenciados: uno vinculado principalmente con frecuencia, uso activo, interlocutores y ámbitos, y otro relacionado con conocimiento, comprensión y exposición.

La primera dimensión puede interpretarse como vitalidad funcional, mientras que la segunda refleja una forma de disponibilidad sociolingüística. El reconocimiento léxico participa de ambas, lo que resulta coherente con su posición intermedia entre conocimiento y práctica.

El ACP tiene carácter exploratorio y no permite afirmar que existan dos dimensiones universales de la vitalidad. Su aportación consiste en mostrar que, en esta muestra y con estos indicadores, las variables de conocimiento y las de uso funcional no se comportan como una única realidad homogénea.

Este resultado refuerza una de las principales conclusiones del estudio: una variedad puede conservar una reserva amplia de conocimiento mientras se debilita su funcionalidad cotidiana.

6.7 Percepción del futuro
La mayoría de los participantes considera que el chinato se utiliza actualmente poco o muy poco, y más de tres cuartas partes prevén que en el futuro quedarán principalmente palabras y expresiones o que desaparecerá de la conversación cotidiana.

Estas respuestas no constituyen predicciones objetivas, pero sí informan de una percepción comunitaria compartida de debilitamiento. Resulta especialmente significativo que las expectativas de futuro apenas difieran entre generaciones, pese a que los niveles actuales de conocimiento y uso sí sean muy distintos.

Esta coincidencia sugiere una conciencia relativamente extendida de que la continuidad del repertorio no está asegurada.

6.8 Implicaciones para la salvaguarda
Los resultados permiten extraer implicaciones claras sin convertir el estudio en un programa prescriptivo. En primer lugar, la elevada reserva de conocimiento constituye una oportunidad para la documentación. Todavía existe una base comunitaria amplia capaz de aportar pronunciaciones, expresiones, relatos y contextos de uso.

En segundo lugar, el principal reto no se encuentra únicamente en conservar información, sino en mantener espacios de uso y transmisión. La documentación es necesaria, pero no suficiente para sostener la dimensión funcional.

En tercer lugar, las actitudes favorables crean condiciones sociales positivas para iniciativas de salvaguarda. Estas actuaciones pueden incluir documentación oral, actividades intergeneracionales, producción cultural y audiovisual o presencia educativa, siempre desde la voluntariedad.

La salvaguarda no debería pretender reconstruir artificialmente una forma histórica de hablar, sino favorecer que el repertorio continúe siendo accesible, reconocible, utilizable y transmisible.

6.9 Fortalezas, limitaciones y futuras líneas de investigación
Entre las fortalezas del estudio destacan el tamaño de la muestra, la amplitud de dimensiones examinadas y la combinación de análisis descriptivos, comparativos y multivariables. Resulta especialmente relevante la diferenciación entre reconocimiento y uso activo y la incorporación de transmisión, interlocutores, ámbitos, nuevos dominios y actitudes.

Las principales limitaciones proceden del muestreo no probabilístico, de la captación mediante redes comunitarias, de la desigual distribución por edades y del carácter autoinformado de las respuestas. La posible cumplimentación compartida de algunos cuestionarios introduce además una limitación parcial de independencia.

El análisis de sensibilidad muestra que la mayor presencia relativa de adultos y mayores eleva moderadamente los valores globales, pero no modifica el patrón principal.

El diseño transversal impide establecer causalidad o reconstruir directamente la evolución histórica. Por ello, futuras investigaciones deberían incorporar corpus orales intergeneracionales, análisis de rasgos fonéticos y morfosintácticos, estudios cualitativos y réplicas temporales del cuestionario.

6.10 Síntesis interpretativa
El conjunto de resultados describe una situación caracterizada por la coexistencia de conocimiento todavía amplio, uso funcional muy débil y valoración social elevada.

La principal tensión sociolingüística no se encuentra entre conocimiento y desconocimiento, sino entre memoria y práctica. El habla chinata conserva una reserva considerable de formas reconocidas y una fuerte legitimidad patrimonial, pero esa reserva no garantiza por sí sola continuidad conversacional.

En este sentido, la situación observada puede resumirse como la de una variedad con memoria lingüística fuerte y transmisión muy debilitada. Esta combinación constituye tanto el principal resultado interpretativo del estudio como la razón más sólida para promover su documentación y salvaguarda.

7. Conclusiones
El presente estudio ofrece una evaluación multidimensional de la vitalidad sociolingüística del habla chinata de Malpartida de Plasencia. Los resultados muestran una situación caracterizada por la coexistencia de alto reconocimiento, menor uso activo, debilitamiento generacional y valoración social favorable.

La primera conclusión es que conocer el repertorio no equivale a mantenerlo funcionalmente vivo. El reconocimiento léxico es elevado, pero el uso activo resulta claramente inferior. Esta diferencia indica que parte del repertorio permanece en la memoria lingüística de la comunidad después de haberse reducido su presencia habitual en la conversación, a niveles próximos al desuso.

La segunda conclusión se refiere a la diferenciación generacional. Los participantes menores de 35 años presentan niveles bastante inferiores de reconocimiento, uso y frecuencia, con una discontinuidad especialmente marcada entre los grupos de 20-34 y 35-49 años. El hecho de que esta diferencia afecte ampliamente a los 40 elementos analizados sugiere que no se trata únicamente de la pérdida de unas pocas voces tradicionales. No obstante, el diseño transversal impide fechar con precisión el inicio del cambio o separar completamente los efectos de edad y cohorte.

La tercera conclusión afecta a la transmisión intergeneracional. La exposición familiar se relaciona con mayor conocimiento y uso, pero el factor más claramente asociado con la utilización del chinato con hijos y nietos es el mantenimiento de un repertorio activo. La continuidad depende, por tanto, no solo de haber recibido formas lingüísticas de generaciones anteriores, sino de seguir poniéndolas en circulación.

La cuarta conclusión es que la reducción del uso no implica una pérdida equivalente de valoración social. Las actitudes hacia el habla chinata son ampliamente favorables y muestran mucha menor diferenciación generacional que los comportamientos lingüísticos. Esta elevada legitimidad patrimonial constituye una oportunidad para la salvaguarda, aunque no debe confundirse con vitalidad funcional.

El análisis multivariable y el ACP refuerzan esta interpretación al distinguir entre una dimensión asociada principalmente con uso efectivo y distribución funcional y otra vinculada con conocimiento, comprensión y exposición. La vitalidad del habla chinata no puede, por ello, reducirse a una única puntuación.

La presencia en nuevos dominios demuestra cierta capacidad de adaptación contemporánea, pero los datos no permiten hablar de una revitalización digital juvenil consolidada. Del mismo modo, la percepción mayoritariamente pesimista del futuro no constituye una predicción, aunque sí revela una conciencia comunitaria compartida de debilitamiento.

En conjunto, el habla chinata conserva una reserva importante de conocimiento y una fuerte legitimidad social, pero su continuidad funcional resulta más vulnerable. Esta combinación justifica actuaciones de documentación y salvaguarda orientadas no a imponer una forma de hablar, sino a favorecer que el repertorio pueda seguir siendo conocido, escuchado, utilizado voluntariamente y transmitido.

Las limitaciones del muestreo no probabilístico, la composición etaria de la muestra, el carácter autoinformado de las respuestas y el diseño transversal aconsejan prudencia en la generalización. Aun así, la convergencia entre los distintos análisis proporciona una evidencia interna consistente.

La aportación principal del estudio puede resumirse en una idea: el habla chinata mantiene una memoria lingüística fuerte, pero su futuro dependerá de que esa memoria continúe transformándose en uso e interacción entre generaciones.


Referencias

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