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Cómo afecta la luna a nuestra vida. Grada 143. Amparo García Iglesias

Cómo afecta la luna a nuestra vida. Grada 143. Amparo García Iglesias
El trabajo fotográfico que acompaña este artículo está creado a partir de dos fotografías. Una de ellas, la última luna llena de 2019, realizada por el neurocientífico y fotógrafo residente en Londres Francisco Molina-Holgado; y la otra por Amparo García Iglesias, autora del artículo y de la edición de dicha fotografía

 

Aunque no existen datos científicos hay diversos estudios que muestran que nuestra biología está sincronizada de algún modo con los ciclos lunares, influyendo en muchas facetas de la vida, la salud y el comportamiento humano.

Un ejemplo de ello serían los cambios hormonales de la mujer, cuyo ciclo de 28 días coincide con lo que tarda la luna en dar la vuelta completa a la tierra. También se tarda más en conciliar el sueño cuando hay luna llena, ya que se segregan menores niveles de melatonina.

En el mundo de la psicología la luna afecta a las emociones. La acetilcolina, serotonina, dopamina y noradrenalina son mensajeros químicos que llevan la información de neurona en neurona. Estos neurotransmisores son los que dominan el estado de ánimo y según el ciclo lunar pueden existir oscilaciones en ellos.

Cuando la luna es apenas visible en el cielo, de luna nueva a cuarto creciente, la acetilcolina es la protagonista en nuestro cerebro. En esta primera semana del ciclo lunar estamos más sensibles y receptivos emocionalmente. Hay mucha energía, por lo que es buena para crear ideas, pero no tanto para profundizar en ellas ya que hay menor concentración. Esta sustancia se asocia con el aprendizaje y la memoria.

En la segunda semana, cuando la luna crece, de cuarto creciente a luna llena, toma el mando la serotonina. Tenemos más concentración mental y aún más vivacidad. Es un momento idóneo para estar en solitario, para la introspección, y los momentos de lucidez deberían ser aprovechados para la creatividad o la realización personal.

En la tercera semana, de luna llena a cuarto menguante, ejerce fuerza la dopamina y existe mayor distracción y diversión; es el mejor momento para las relaciones sociales, para empatizar. Está asociada al placer y al disfrute.

La cuarta semana, de cuarto menguante a luna nueva, es crítica, donde la protagonista es la noradrenalina. Nos encontramos en un estado más defensivo, de mayor reflexión, es el momento en el que culmina un ciclo para comenzar otro nuevo.

Observar las correlaciones entre las diferentes fases de la naturaleza y el universo y la mente y el cuerpo nos llevará a aumentar el concepto de pertenencia. Intentemos aprovechar esa energía y a la vez disfrutar de tanta belleza como misterio guarda la luna.

Amparo García Iglesias en Flickr

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