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Marilyn Monroe. Su centenario, su triunfo, su tragedia, su grandeza

Marilyn Monroe. Su centenario, su triunfo, su tragedia, su grandeza
Marilyn Monroe, (la estrella-el lujo) y Norma Jean, (la persona-la mirada), sintetizadas en la misma ilustración de Antonio del Barrio Estremera

Hoy voy a hablaros de uno de los personajes más idolatrados de la historia, una persona cuya figura pública fue foco de admiración y el horizonte de muchos millones de personas en todo el mundo, en contraste con su vida privada que fue triste, dura y dramática, completamente opuesta a la imagen de triunfo y admiración que proyectaba.

Hablo de Marilyn Monroe para el cine, Norma Jane Baker en su vida privada. Un día 1 de junio de 1926, nace en Los Ángeles (California/Estados Unidos) Norma Jean Baker o Norma Jean Mortenson (apellido de su padrastro) conocida artísticamente como Marilyn Monroe.

En este primero de junio hubiera cumplido 100 años, esa es una de las causas de mi homenaje, aparte de mi admiración por su triunfo artístico, pero sobre todo porque, viniendo de una infancia difícil y desestructurada, se superó a sí misma para ser uno de los mitos universales más importantes con una carrera cinematográfica cuando menos relevante en un momento en que la meca del cine estaba plagada de estrellas, considerando además que Hollywood la encasilló en papeles sobre los que la ‘Academia’ tenía ciertos prejuicios.

Hija de Gladys Baker, quien jamás la comunicó quien era su padre, tuvo una infancia muy dura; su madre la dejó con un matrimonio amigo hasta que tuvo 7 años, momento en el que la llevó con ella a vivir. Una investigación realizada para un documental, gracias a una prueba de ADN, determinó que el padre de la actriz fue Charles Stanley Gifford, un compañero de trabajo de Gladys en la empresa de revelado fotográfico con el que al parecer tuvo un romance.

Un año después Gladys fue ingresada en un psiquiátrico, allí la diagnosticaron esquizofrenia paranoide, Marilyn más tarde pensó que había heredado de su madre esa enfermedad, sobre todo cuando ella era internada por depresiones muy habituales.

Su infancia y su adolescencia las pasó del orfanato (ingresó en el con 9 años) a la casa de sus abuelos o a las de otras familias que la adoptaron; sufrió abusos sexuales con 8 años en alguno de esos lugares de acogida.

Se casó el 19 de junio de 1942 con James Dougherty (hijo de sus vecinos), de 21 años; cuatro años más tarde se divorciaron.

No había síntomas de que la niña tuviera un futuro como actriz, ni siquiera por el hecho de que su madre trabajase en un tiempo como montadora de negativos en la Consolidated Film Industries. En aquellos momentos la inestabilidad emocional y la falta de recursos le obligaron a dejar los estudios para trabajar en una empresa de construcción de aviones (1944).

Su evolución de modelo a actriz
En 1944 el fotógrafo David Conover la descubre y le convence para hacerse modelo enseñándole a posar; después sería la agencia de modelos Blue Book y su directora Emmeline Snively quienes le ayudaron a transformar su imagen, cambiándole el nombre de Norma Jean por el de Marilyn Monroe y tiñéndose de rubia platino, inspirada en la actriz Jean Harlow.

La inquietud de Marilyn por aprender le llevó a tomar clases de arte dramático en el Actor’s Lab de Hollywood, y de Literatura en la Universidad de Los Ángeles (UCLA).

El rostro de Marilyn comenzó a ser muy conocido; así, en 1947 el magnate Howard Hughes, propietario de la compañía cinematográfica R.K.O., le ofrece hacer unas pruebas cinematográficas, pero ella prefirió aceptar una oferta de la 20th Century Fox para trabajar como actriz de reparto.

Intervino en tres películas olvidables; uno de sus primeros papeles fue en ‘¡Scudda Hoo! ¡Scudda Hay!’, con June Harver, donde se le ve en un plano corto que después sería borrado del metraje.

Un año después la Fox no le renovó el contrato, por lo que aceptó uno del mismo tipo en Columbia. Allí actuó en la comedia musical ‘Ladies of the chorus’ (1948), de Phil Karlson. Marilyn era una modesta bailarina de striptease llamada Peggy Martin y cantaba dos canciones. Para preparar el papel tomó lecciones del director musical de la Columbia, Fred Karger. Al año siguiente (1949) actuó en el que sería el penúltimo filme de los hermanos Marx como trío (Groucho, Harpo y Chico), ‘Amor en conserva’, de David Miller.

También en 1949 daba sus primeros pasos hacia la celebridad al posar para una sesión fotográfica. Ese año aparecerían algunas de esas fotos en un calendario. En 1953 una de las fotos sería la portada del primer número de la revista Playboy.

En octubre de 1949 Marilyn firma un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer que le permitió en 1950 conseguir su papel revelación en ‘La jungla de asfalto’, en el excelente thriller de John Huston, interpretando con temple a Ángela, la amante de un gángster a quien luego traiciona. Joseph L. Mankiewicz, otro de los grandes directores, se fijó en la joven Marilyn y le ofreció otro pequeño pero interesante papel en el melodrama ‘Eva al desnudo’ (1950).

En 1952 aparece en ‘Encuentros en la noche’, de Fritz Lang; ‘No estamos casados’, de Edmund Goulding; ‘Cuatro páginas de una vida’, de Henry Koster; y la película de intriga ‘Niebla en el alma’, de Roy Ward Baker, en la que convenció encarnando al personaje de Nell Forbes, Marilyn dio muestra de excelentes dotes dramáticas en ese papel.

Grande en la comedia
En cualquier caso, el filme realmente importante en 1952 fue la comedia de enredo ‘Me siento rejuvenecer’, de Howard Hawks, el director que además de John Huston y Billy Wilder posiblemente supo sacar lo mejor de Marilyn Monroe. En esta comedia hace el papel de una secretaria rubia junto a dos grandes del género, Cary Grant y Ginger Rogers; la actriz dio lo mejor de sí misma.

En 1953 se ruedan las tres primeras películas en que su papel era importante. En primer lugar ‘Niágara’, un filme de suspense dirigido por Henry Hathaway. Con mas relevancia, ‘Los caballeros las prefieren rubias’, junto a Jane Russell, comedia musical de Howard Hawks, ya que tal vez su papel en ella marca el comienzo de Marilyn Monroe como estrella y como mito sexual. Marilyn demostró que era, además de una buena actriz de comedia, una notable cantante y bailarina, con estilo personal. La tercera película que hizo ese año fue ‘Cómo casarse con un millonario’, de Jean Negulesco, en el que Marilyn, Betty Grable y Lauren Bacall se proponen conquistar a un millonario cueste lo que cueste.

En solo un año se convierte en una de las estrellas más brillantes de Hollywood; el 14 de enero de 1954 se casa con el mítico jugador de béisbol Joe DiMaggio, uno de los mejores deportistas estadounidenses, tan popular como Marilyn. Pero tan solo unos meses después, el 27 de octubre, DiMaggio y Marilyn se divorcian. Aun así, y según el testimonio de amigos de la actriz, Joe DiMaggio fue, de los tres maridos que tuvo, el único al que realmente quiso.

En el plano cinematográfico, en 1954 participó en dos títulos; el primero fue ‘Río sin retorno’, dirigido por Otto Preminger, una buena película coprotagonizada con Robert Mitchum. El segundo, la comedia musical ‘Luces de candilejas’ realizada por Walter Lang.

En lo más alto
A pesar de los éxitos cinematográficos su vida personal no era nada gratificante. Además de su reciente separación de DiMaggio no dejaba de luchar para demostrar que era algo más que un cuerpo bonito.

Su afán de prepararse la llevó a nuevas actividades. En 1955 acude al prestigioso ‘Actors Studio’ de Nueva York para tomar clases con Lee Strasberg. Inducida por él estudia psicoanálisis con el fin de conocerse más a sí misma y sacar su potencial interpretativo. Strasberg la trató como un padre y le ofreció intervenir en el teatro del centro, protagonizando obras como ‘Un tranvía llamado deseo’, de Tennessee Williams, y ‘Anna Christie’, de Eugene O’Neill.

Continúa con películas como ‘La tentación vive arriba’ (1955), de Billy Wilder, y ‘Bus Stop’ (1956), de Joshua Logan; Marilyn ofreció dos actuaciones impecables.

La presión a la que era sometida, la indiferencia que notaba que le profesaban algunos profesionales de la industria del cine (toda su vida fue una constante lucha para demostrar que como actriz era más que un hermoso cuerpo), y lo insatisfecha que se sentía consigo misma no tardaron en hacer mella en Marilyn. Su actitud en los rodajes era cada día más problemática, con habituales impuntualidades, ausencias sin excusa y complicadas relaciones con actores y técnicos. En esta época comienza a tomarse tiempos de descanso en clínicas por las depresiones que con frecuencia la asediaban.

Nuevos horizontes
1956 fue un año crucial en su vida, ya que el 29 de junio se casa con el dramaturgo Arthur Miller; por ello debió convertirse previamente al judaísmo. Este enlace sorprendió a todos; Miller, escritor y dramaturgo serio, proveniente de la élite intelectual judía, de posiciones ideológicas izquierdistas, se casaba con una mujer que aparentemente era la antítesis de él. Quizá por ello este tercer y último matrimonio fue un nuevo fracaso personal. La alegre e ingenua Marilyn Monroe no congenió con el círculo de intelectuales neoyorquinos en que se movía Miller y, aunque no se divorciaron hasta enero de 1961, rápido se alejaron de forma irremediable.

Mientras, Marilyn había iniciado un nuevo proyecto que causaba inquietud entre los jefes de los estudios: su propia productora. Hastiada del abuso y el desprecio, en 1957 viaja a Gran Bretaña para protagonizar y producir ‘El príncipe y la corista’; como director y partenaire suyo Marilyn escogió al británico Laurence Olivier. El rodaje fue algo tormentoso, hubo fricciones con Olivier, retrasos, pastillas y alcohol. La crítica especializada fue unánime al señalar que la espontaneidad y el encanto de Marilyn habían eclipsado a Olivier, aunque fue cruel con la película.

De regreso a Estados Unidos volvieron a surgir los problemas y las inseguridades: un matrimonio que ya no iba bien; unos estudios cada vez más reacios a contratarla, aunque parezca extraño dada su inmensa popularidad; nuevas depresiones; nuevas estancias en sanatorios; consumo de alcohol y barbitúricos.

En su siguiente película, ‘Con faldas y a lo loco’, junto a Tony Curtis y Jack Lemmon (1959), dirigida por Billy Wilder, el rodaje fue un suplicio, debido al comportamiento de la actriz, que nunca llegaba a la hora o que tenía que repetir muchas veces un plano. No obstante, el resultado final fue bueno; el trabajo de Marilyn fue premiado en 1960 con un Globo de Oro como mejor actriz.

En 1960 coprotagonizó junto a Yves Montand el filme de George Cukor ‘El multimillonario’. Cukor imprimió al argumento un mayor acento dramático. Durante el rodaje, Monroe y Montand tuvieron un pequeño romance que no pasó a más. Marilyn se enamoró del actor, pero para él solo era una aventura. Nuevamente, la mujer más deseada del mundo no encontraba el amor verdadero.

Un dramático final
Su última aparición cinematográfica, (si no incluimos la incompleta y no estrenada película de Cukor ‘Something´s got to give’, 1962), fue para muchos críticos y aficionados el mejor trabajo de Marilyn. Dirigida por John Huston con guion del aún marido Arthur Miller, ‘Vidas rebeldes’ (1961) junto a Clark Gable y Montgomery Clift. Intensa y emotiva, quizá este papel fue el mejor regalo que pudo hacer a Marilyn Arthur Miller, de quien se divorciaría poco después, el 21 de enero de 1961, una semana antes del estreno.

Los últimos meses de la vida de Marilyn conllevan misterios que posiblemente nunca lleguen a esclarecerse, como su relación con el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, o más tarde la amistad con su hermano Robert Kennedy.

El 19 de mayo de 1962 la actriz acudía al Madison Square Garden de Nueva York para cantarle ‘Feliz cumpleaños’ al presidente.

Marilyn fallecía el 5 de agosto de 1962 (en algunas biografías la noche del 4 al 5 de agosto) por una sobredosis de barbitúricos en su casa de Brentwood, California. A las 3 de la madrugada la señora Murray, su ama de llaves, la encontró en la cama en una posición extraña, con el teléfono amarrado a una de sus manos y las luces encendidas. Un frasco vacío de Nembutal encima de la mesilla constataba la ingestión masiva de pastillas por parte de la actriz. El médico forense certificó su muerte y su convencimiento de que se trataba de un suicidio.

Esto confirmó las sospechas de que Marilyn llamó a alguien en busca de ayuda, alguien cuya posición pública no le permitía asumir el escándalo que podía suponer verse envuelto en dicho asunto.

La policía, extrañamente, no reveló el nombre de la sustancia que había tomado e incautó y rehusó hacer públicas las cintas magnetofónicas de la compañía de teléfonos en las que estaban las llamadas que efectuó la noche de su muerte.

Tampoco Thomas Naguchi, que participó en la autopsia, encontró restos de barbitúricos en el estómago de Marilyn; no obstante, se comunicó a la prensa que había tomado 40 cápsulas de Nembutal.

Muchos creen que fue asesinada. También hay hipótesis en el sentido de que sus médicos, Greenson (psiquiatra) y Engelberg, le recetaban diversos barbitúricos que pudieron acumularse en su organismo hasta alcanzar niveles peligrosos para la vida. La falta de testigos claros en las horas previas al hallazgo de su cuerpo sin vida hace que su fallecimiento se haya convertido en uno de los mayores enigmas de la historia, aún sin resolver.

Pese a la infinidad libros que se han escrito sobre ella, en los que se percibe esa otra Marilyn que no se ajusta al tópico, sigue apareciendo en primer lugar en toda clase de rankings más o menos frívolos: en 1995 los lectores de la revista inglesa ‘Empire’ la consideraron la actriz cinematográfica más sexy de todos los tiempos; la misma revista, en 1997, la catalogaba como la octava estrella del cine (masculina y femenina) más grande de todos los tiempos; y en 1999, la americana ‘People Magazine’ la consideraba la mujer más sexy del siglo.

En definitiva, a pesar de los intentos que Marilyn Monroe llevó a cabo en vida para ser juzgada de manera distinta a como se la veía en público, difícilmente desaparecerá nunca de la imaginación colectiva como uno de los íconos eróticos del siglo XX. Su desaparición en plena juventud, y en la cumbre de su fama, no hizo más que acrecentar la leyenda.

Películas más importantes

  • ‘Con faldas y a lo loco’ (1959): Su comedia más famosa, dirigida por Billy Wilder
  • ‘Los caballeros las prefieren rubias’ (1953): Clásico musical donde interpreta a Lorelei Lee
  • ‘La tentación vive arriba’ (1955): Película que contiene la famosa escena del vestido blanco sobre la rejilla
  • ‘Cómo casarse con un millonario’ (1953): Comedia coprotagonizada con Lauren Bacall y Betty Grable
  • ‘Niágara’ (1953): El thriller que consolidó su estatus como estrella principal
  • ‘Vidas rebeldes’ (1961): Su último papel terminado, junto a Clark Gable
  • ‘El príncipe y la corista’ (1957): Protagonizada junto a Laurence Olivier
  • ‘Bus Stop’ (1956): Una de sus actuaciones más elogiadas por la crítica, tras su paso por el ‘Actors Studio’
  • ‘Eva al desnudo’ (1950): Breve pero memorable participación al inicio de su carrera.

Monroe completó 29 películas en su carrera. En 1962 se encontraba filmando su trigésima película, ‘Something’s got to give’, cuando fue despedida por el estudio; murió antes de que se completara con otros actores el filme.

Premios y reconocimientos

  • 1951. Premio Henrietta. Mejor personalidad joven de taquilla. Ganadora
  • 1952. Premio Photoplay. Estrella en ascenso más rápida de 1952. Ganadora
  • 1952. Premio Look. La recién llegada más prometedora de 1952. Ganadora
  • 1953. Premio Henrietta. Mujer favorita del mundo del cine. Ganadora
  • 1953. Premio Photoplay. Estrella femenina más popular. Ganadora
  • 1954. Premio Photoplay. ‘Los caballeros las prefieren rubias’ / ‘Cómo casarse con un millonario’. Mejor actriz. Ganadora
  • 1956. Premio BAFTA. ‘The seven year itch’. Mejor actriz extranjera. Nominada
  • 1956. Globo de Oro. ‘Bus Stop’. Mejor actriz de cine en comedia o musical. Nominada
  • 1958. Premio BAFTA. ‘El príncipe y la corista’. Mejor actriz extranjera. Nominada
  • 1958. Premio David di Donatello. Mejor actriz extranjera. Ganadora
  • 1959. Premio Crystal Star. Mejor actriz extranjera. Ganadora
  • 1959. Premio Laurel. Mejor actuación de comedia femenina. 4º lugar
  • 1960. Globo de Oro. ‘Con faldas y a lo loco’. Mejor actriz de cine en comedia o musical. Ganadora
  • 1960. Premio Laurel. Mejor actuación de comedia femenina. 2º lugar
  • 1962. Premio Henrietta. Mujer favorita del mundo del cine. Ganadora

Análisis de su vida
Su infancia marginal, las dificultades profesionales y su agitada vida sentimental parecieron estar en el origen del drama de su vida, marcada por las contradicciones y los complejos de una niñez y una juventud desgraciadas, seguidas después de un éxito arrollador al que no supo hacer frente, la inestabilidad y la inseguridad la persiguieron durante toda su vida.

Esa fue la gran tragedia de Marilyn y posiblemente el problema de fondo de su prematura muerte (con independencia de la causa puntual); siempre luchó desde su juventud por demostrar que era mucho más que un cuerpo excelso y hermoso, que en ella también había inteligencia y un corazón de mujer susceptible de ser dañado, y el mundo por el contrario solamente la valoró (con contadas excepciones) como un bello objeto de deseo.

Para mí y para mucha gente está claro que Marilyn Monroe, o Norma Jean Baker, fue una víctima de la sociedad de su tiempo, no muy distinta de la del presente (aunque se hayan conseguido muchas cosas), en cuanto valorar a un ser humano (en este caso una mujer) solamente por su físico, negándole la capacidad de su inteligencia y el esfuerzo por acomodarla a la lucha en cualquier ámbito sin apoyarse solo en un físico afortunado.

Hoy estoy aquí como admirador de Marilyn Monroe (de esos que devoraron su biografía y sus películas porque éramos de una generación muy cercana a su trayectoria) para defender su memoria y sus ansias de vivir siendo valorada por su capacidad, que representa a su vez a miles de jóvenes en todo el mundo (hombres y mujeres) que, inmersos en un mundo similar al suyo, sucumben por causas parecidas a las que a ella la devoraron.

De una vez por todas construyamos una sociedad donde la carta de presentación sea la capacidad de una persona, vaya o no asociada a un físico atractivo, considerando esto como una cualidad añadida, nunca como un todo indispensable.

Disculpadme por lo extenso del artículo, no es fácil sintetizar en poco espacio una vida corta pero a la vez tan intensa y fulgurante en las vivencias como la de Marilyn Monroe, pero creo que merecía la pena intentarlo para que la gente conozca la verdadera historia de su vida y deje de asociarla a la frivolidad, a la falta de talento, y empiece a verla como una víctima de su propia belleza que siempre devoró su capacidad y su lucha por aprender, aun con una infancia y adolescencia tremendamente dura y difícil.

¡Va por ti, Marilyn allá donde estés!

Marilyn Monroe. Su centenario, su triunfo, su tragedia, su grandezaAquí puede observarse la mirada de juventud, la de persona con frustración como ser humano, y la mirada de la estrella triunfadora, que devoró a la Marilyn persona (ser humano).

Y mi agradecimiento a la revista Grada y a su equipo. Un abrazo.

Marilyn Monroe. Su centenario, su triunfo, su tragedia, su grandeza

¡Hoy van mis versos
a una estrella
de dos cielos a la vez!
El de Hollywood por bella
y por talento también,
el otro en el universo
¡Con Dios!
Que seguro la ha premiado
por su lucha y su dolor.

De nacida: Norma Jean
hija de Gladys Baker,
un primero de junio
de mil novecientos veintiséis,
en Los Ángeles,
¡Si tú lo fuiste en el mundo
allí tenías que nacer!

¡Tu infancia tuvo infortunio!
Sin conocer a tu padre
tu madre te cedió
a quien podía cuidarte.

Y cuando quiso tenerte
el destino la enfermó,
tuvo que entregar su mente
para ordenar su temor.

¡A veces el orfanato,
otras las amistades!
Te dieron con el ‘maltrato’
algunas de sus ‘bondades’.

Se repartieron tu vida,
tus quince primeros abriles
te los dejaron sin sol,
¡Qué pronto se fue el amor,
el que tu alma pedía
como niña con candor!

Con dieciséis primaveras
para escapar del infierno
ya te casas y te entregas
a quien pronto te relega
y te deja con tu ‘invierno’.

Pero ya con dieciocho
tu juventud y belleza
cautivan con tu desvelo
por preparar con destreza
tu carrera de modelo.

También te cambias el nombre
que suena aún más bello
te llamarás Marilyn Monroe
y de rubio tu cabello.

Tomas clases de arte dramático
y literatura en la universidad,
buscas algo fantástico
con tu ‘sello’ de verdad.

Te hace contrato la ‘Fox’
y después es la ‘Columbia’,
con los ‘Marx’
¡Amor en conserva!
Ya en el cine está la rubia
y en Hollywood pone su voz.

Con la ‘Metro’
cumples veintitrés
en ‘La Jungla de asfalto’
Y un año después
en ‘Eva al desnudo’
Pones el mundo a tus pies
y por fin te llega el triunfo.

En el cincuenta y dos
haces ‘Niebla en el alma’
Encarnando a Neil Forbes
conquistas también ‘en drama’.

Y después…
engrandeces la comedia
en ‘Me siento rejuvenecer’
Con Cary Grant de ‘partener’
y la fama, ya te asedia.

Luces genial en ‘Niagara’
Con suspense y cataratas
también conquistas la cámara.

Qué grandeza en la pantalla:
‘Los caballeros las prefieran rubias’
Qué deleite es tu papel
lo bordas, bailas, cantas
junto a la morena ‘Rusell’.

En el cincuenta y tres también
nos demuestras con talento
‘Cómo casarse con un millonario’
Para el cine otro portento.

Un año después…
llega ‘Río sin retorno’
Y ‘Luces de candilejas’
Te casas por segunda vez
y al poco tiempo le dejas
no encajaba con tu entorno.

Ya estás en lo más alto
de las estrellas de Hollywood
pero tu corazón está harto
de decirles a sus gentes
¡Que además de tu hermosura
llevas talento en la mente!

¡Les demuestras con tu lucha
que no aceptas su repudio!
Te marchas a Nueva York
con Strasberg a su estudio.

En el cincuenta y cinco también
enseñas al mundo entero
en ‘La tentación vive arriba’
¡Que eres grande como actriz
nunca mujer florero!
Repites en ‘Bus Stop’
Tu talento es verdadero.

En el cincuenta y seis
tu tercer matrimonio,
Arthur Miller
hombre culto e ilustrado
fue para ti de ‘insomnio’
y cuando llevabais un lustro
le alejaste de tu lado.

Cansada de los magnates
de los estudios de Hollywood,
montas tu productora
y te llega un nuevo ahora
en la regia Gran Bretaña,
¡Es el mítico Olivier
quien te acompaña!
Con tu encanto como artista
le has eclipsado también
en ‘El príncipe y la corista’

‘Con faldas y a lo loco’
En el cincuenta y nueve
te vuelve a poner en el foco
y por ello en el sesenta
la pantalla que te quiere
¡Te dice yo te adoro
con un Globo de Oro
porque luchas y te mueves!

Se estrena ‘El multimillonario’
Comedia romántica
como tú,
al lado de Yves Montand
con romance de escenario
de los que vienen y van.

En el sesenta y uno
‘Vidas rebeldes’
estuviste memorable
era el momento oportuno
para rodar con Clark Gable.

¡Ya está cerca tu final!
Corría el sesenta y dos
y es un destino fatal
el que te lleva con Dios.

Aquel cinco de agosto
nunca sabremos ¿por qué?
¡Tampoco si hubo una mano
que no te quisiera bien!
¡Nos dicen que barbitúricos
mataron tu dulce piel!

¡Te marchaste a las estrellas
se nos fue tu resplandor!
¡Tú que eras una de ellas!
Pero sigue tu grandeza
de neones y color.

Eres mito, eres leyenda
y del alma la emoción,
todo el mundo te recuerda
con amor y admiración.

¡A Marilyn Monroe!
Cuando llega el centenario
de su vida y nacimiento,
le dedico estos ‘honores’
y también mi admiración,
recordando su memoria
¡Por su talento y tesón
que, del cine, fueron gloria!

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